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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2007

Una carta de Howard Zinn y una respuesta de Edward S. Herman
Sobre el terror y el genocidio

Howard Zinn y Edward S. Herman
NYT y Zmag

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens



Carta de Howard Zinn al editor delNew York Times:

Samantha Power ha realizado un extraordinario trabajo al hacer la crnica de los genocidios de nuestro tiempo, y al denunciar cmo las potencias occidentales fueron cmplices por su inaccin.

Sin embargo, en su resea de cuatro libros sobre el terrorismo, especialmente el de Talal Asad: On Suicide Bombing [Sobre los atentados suicidas] (29 de julio), ella afirma que hay una distincin moral entre la muerte inadvertida de civiles en bombardeos y el asesinato deliberado de civiles en ataques suicidas. Su posicin no es slo ilgica, sino (contra su intencin, creo) hace ms fcil que se justifiquen esos bombardeos.

Ella cree que existe una diferencia moral entre salir para destruir la mayor cantidad de civiles posibles y matar civiles sin intencin y muy a pesar de s mismo para cumplir con un objetivo militar. Por cierto, hay una diferencia, pero es una diferencia moral? Es decir, Se puede decir que una accin sea ms reprensible que la otra?

En innumerables conferencias de prensa, Donald Rumsfeld y Dick Cheney, al responder a preguntas de los periodistas sobre muertes civiles en bombardeos, dijeron que esas muertes fueron involuntarias o inadvertidas o accidentales, como si eso resolviera el problema. En la Guerra de Vietnam, las muertes masivas de civiles por bombardeos fueron justificadas de la misma manera por Lyndon Johnson, Hubert Humphrey, Richard Nixon y diferentes generales.

Esas palabras son engaosas porque asumen que una accin es o deliberada o involuntaria. Hay algo entremedio, para lo cual la palabra es inevitable. Si se emprende una accin, como un bombardeo areo, en el que no se puede distinguir posiblemente entre combatientes y civiles (como ex bombardero de la Fuerza Areo, puedo atestiguar que es as), las muertes de civiles son inevitables, aunque no sean intencionales. Exonera esa diferencia desde el punto de vista moral?

El terrorismo del atacante suicida y el terrorismo del bombardeo areo son por cierto equivalentes morales. Decir otra cosa (como lo puede hacer cualquiera de los lados) es dar a uno superioridad moral sobre el otro, y por lo tanto sirve para perpetuar los horrores de nuestra poca.

Howard Zinn

Fuente: http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=51&ItemID=13589

Respuesta de Edward S. Herman a Howard Zinn a sobre Samantha Power

Howard:

La primera frase en su respuesta sobre Samantha Power me sorprendi. Ley realmente su libro? Estoy bastante seguro de que nunca ley mis dos artculosal respecto. El prolongado texto que sigue proviene de una resea de su trabajo que escrib en Z en 2004. Usted debera leer lo siguiente: Edward S. Herman, "Richard Holbrooke, Samantha Power, and the 'Worthy-Genocide' Establishment" [Richard Holbrooke, Samantha Power y el establishment del genocidio digno (Kafka Era Studies Number 5), ZNet, March 24, 2007.

[Parte del artculo de resea del libro de Power]

La izquierda de los misiles crucero tambin se adhiere de cerca a la lnea oficial sobre el genocidio, y gracias a ello sus miembros proliferan en el New York Times y otros vehculos de los crculos dominantes. Vale para Paul Berman, Michael Ignatieff y David Rieff, pero aqu me concentrar en Samantha Power, cuyo gran volumen sobre el genocidio Problema infernal EE.UU. en la era del genocidio. [Editorial Fondo de Cultura Econmica] obtuvo un premio Pulitzer, y quien es actualmente la experta preferida sobre el asunto en los medios dominantes (e incluso en The Nation y en el show de Bill Moyers).

Power nunca abandona la selectividad dictada por la lnea oficial de los crculos dominantes. Esto requiere, primero y ante todo, que se ignoren simplemente los casos de genocidio directo por EE.UU. o patrocinados (o en otros casos aprobados) por EE.UU. Por lo tanto, la guerra de Vietnam, en la que millones fueron directamente asesinados por fuerzas de EE.UU., no aparece en el ndice o en el texto de Power. Guatemala, donde hubo una matanza masiva de hasta 100.000 indios mayas entre 1978 y 1985, en lo que Amnista Internacional llam Un programa gubernamental de asesinato poltico, pero por un gobierno instalado y apoyado por EE.UU., tampoco aparece en el ndice de Power. Camboya, por supuesto, est incluida, pero slo por la segunda fase del genocidio la primera fase, de 1969-1975, en la que EE.UU. arroj unas 500.000 toneladas de bombas sobre el campo camboyano y mat a muchsima gente, no la menciona. Sobre el genocidio de los jemeres rojos, Power dice que mataron a 2 millones, una cifra ampliamente citada, despus de que fuera utilizada por Jean Lacouture; su posterior admisin de que esa cifra fue inventada no tuvo efecto en su uso, ya que conviene a la intencin de Power.

Un gran genocidio, alentado y apoyado por EE.UU., ocurri en Indonesia en 1965-1966 en el que fueron asesinadas 700.000 personas. Este genocidio no es mencionado por Samantha Power y los nombres Indonesia y Suharto no aparecen en su ndice. Tampoco menciona Papa Occidental, donde los 40 aos de ocupacin asesina por Indonesia constituiran genocidio segn su criterio, si fuera realizado bajo otros auspicios. Power se refiere a Timor Oriental, con extrema brevedad, diciendo que En 1975, cuando su aliado, Indonesia anticomunista, productora de petrleo, invadi Timor Oriental, matando entre 100.000 y 200.000 civiles, EE.UU. mir para otro lado (146-7). Esto agota su tratamiento del tema, aunque los asesinatos en Timor Oriental involucraron a una mayor fraccin de la poblacin que en Camboya, y la cantidad asesinada fue probablemente mayor que el total general para Bosnia y Kosovo, a los que dedica una gran parte de su libro. Tambin desvirta el papel de EE.UU. no mir para otro lado, dio su aprobacin, protegi la agresin contra toda reaccin efectiva de la ONU (en su autobiografa, el entonces embajador de EE.UU. ante la ONU, Daniel Patrick Moynihan alarde sobre su efectividad en la proteccin de Indonesia contra cualquier accin de la ONU), y aument considerablemente su ayuda con armas a Indonesia, facilitando as el genocidio.

Power emprende una ocultacin semejante y el no reconocimiento del papel de EE.UU. en su tratamiento del genocidio en Iraq. Presta atencin cuidadosa y prolongadamente al uso de armas qumicas por Sadam Husein y al asesinato de kurdos en Halabja y otros sitios, y discute el hecho de que EE.UU. no se opuso o emprendi alguna accin contra Sadam Husein en este momento. Pero no menciona el acercamiento diplomtico con Sadam en medio de su guerra contra Irn en 1983, el activo apoyo logstico de EE.UU. para Sadam durante esa guerra, y la aprobacin por EE.UU. de ventas y transferencias de armas qumicas y biolgicas durante el perodo en el que estaba utilizando armas qumicas contra los kurdos. Tampoco menciona los esfuerzos activos de EE.UU. y Gran Bretaa por bloquear acciones de la ONU que podran haber obstruido los asesinatos de Sadam.

El asesinato de ms de un milln de iraques mediante las sanciones de destruccin masiva, ms de los que fueron destruidos por todas las armas de destruccin masiva en la historia, segn John y Karl Mueller (Sanctions of Mass Destruction, Foreign Affairs, mayo/junio de 1999), fue uno de los mayores genocidios de la era posterior a la Segunda Guerra Mundial. Samantha Power no lo menciona. De nuevo, es evidente la correlacin entre la exclusin, la responsabilidad de EE.UU., y el punto de vista de que semejantes asesinatos valieron la pena desde el punto de vista de los intereses estadounidenses en boca de Madeleine Albright. Hay una base poltica similar para el hecho de que Power no incluya el genocidio de baja intensidad de Israel contra los palestinos y el enfrentamiento destructivo de Sudfrica con los estados de primera lnea en los aos ochenta, ste ltimo con un nmero de vctimas mortales muy superior a todas las muertes en las guerras de los Balcanes de los aos noventa. Ni Israel ni Sudfrica, ambos constructivamente involucrados por EE.UU., aparecen en el ndice de Power.

La conclusin de Samantha Power es que la poltica de EE.UU. hacia el genocidio ha sido muy imperfecta y necesita ser reorientada: menos oportunismo y ms vigor. Para Power, EE.UU. es la solucin, no el problema. Esas conclusiones y recomendaciones polticas se basan fuertemente en su espectacular prejuicio en la seleccin de casos: simplemente deja de lado los que son ideolgicamente inconvenientes, en los que puede decirse que EE.UU. ha cometido genocidio (Vietnam, Camboya 1969-75, Iraq 1991-2003), o ha dado positivamente apoyo a procesos genocidas (Indonesia, Papa Occidental, Timor Oriental, Guatemala, Israel, y Sudfrica). Su incorporacin en un anlisis llevara a conclusiones y agendas polticas muy diferentes, como ser que se exhorte a EE.UU. a que simplemente deje de cometerlo, o a instar a una mayor oposicin global a la agresin y apoyo al genocidio estadounidenses, y a la proposicin de un cambio revolucionario muy necesario dentro de EE.UU. para eliminar las races de su empuje imperialista y genocida. Pero el inmenso prejuicio real, bastante aligerado por admisiones de imperfecciones y de la necesidad de mejora en la poltica de EE.UU., explica sin esfuerzo por qu el New York Times adora a Samantha Power y por qu obtuvo un premio Pulitzer por su obra maestra de evasin y apologtica por nuestros genocidios y su llamado a que se persiga de modo ms agresiva los de ellos.

Fuente: http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=80&ItemID=13626



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