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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2007

Un muro de cemento armado

Manuel F. Trillo
Rebelin



Zapatero estuvo en A Fonsagrada reunido con una caterva de miembros y votantes de su partido, para darse lustre entre pulpo y llacn con grelos, al tiempo que solt lo que a m parecer es una patochada muy grande al hablar de que se levantar un muro. Se supone que ser construido por quienes se tildan de demcratas y se someten a una Constitucin monrquica para impedir que se ejerza el derecho de autodeterminacin por los pueblos de Espaa. La declaracin viene motivada por el ltimo atentado de ETA en Durango contra un cuartel de la Guardia Civil.

Se puede entender que el Presidente del Gobierno lance sus invectivas ms agrias contra quienes ponen en jaque el sistema establecido y los pactos habidos entre las fuerzas sumisas a la monarqua en 1978. No hace ms que velar por sus intereses y los de quienes pretenden que nada cambie, ni social, ni poltica, ni territorialmente. Al socaire de estos acontecimientos ha salido Carod afirmando que en breve all por el 2.014-Catalua tendr que decidir (a travs de un referndum, se supone) si quiere estar en Europa como lo estn Lituania o Letonia. Recuerdo aquella frase de Arzallus en que mencionaba que "unos mueven el rbol, y otros recogen las nueces". Mientras, en el pas Vasco, Imaz se somete al centralismo y prepara la cama del lehendakari que fue elegido con un programa explcito en el que se recoge la consulta a la ciudadana vasca sobre lo que ha venido a llamarse tesis soberanistas.

El Presidente del Gobierno, que no deja de serlo porque hable ante 1.400 raciones de pulpo, ha fracasado como negociador por el momento-, y fracasar en tanto deje las negociaciones en manos de la vieja guardia del socialismo espaolista. Una simple ojeada a las nuevas naciones integradas en la Unin Europea, y las viejas como Malta con 300.000 habitantes, slo por citar una, se descubre que la nacin es aquello que los poderes econmicos europeos y no europeos deciden que sea nacin (pinsese en Kosovo).

He vuelto a leer a Pi y Margall ("Las nacionalidades", publicado en 1876), porque entre tanta estulticia, palabrera, vaguedades, confusiones interesadas, y muy mala fe intelectual, considero que recurrir a quienes en tiempos tan lejanos ya pensaban en una Espaa multicultural, plural, autodeterminada, y confederada, viene bien asentar algunas cosas bsicas para no perdernos entre la hojarasca de los embaucadores.

El muro caer como han cado todos los muros construdos, da igual que se construya en Berln, en Palestina, en la frontera mexicana, o en Espaa. Caer. Cuando eso ocurra habr mucha sangre en el suelo, y las gentes de ese tiempo comprendern como ahora- que es intil cercar el campo, y ahogar las ansias de libertad y de independencia de un pueblo. S que dirn algunos que son pocos los vascos que tienen tales ansias, pero como eso no es posible cuantificarlo ms que a travs de una consulta popular, de un referndum, bien estara que lo viramos reflejado en cifras.

Un muro de cemento armado, que por ms cemento y ms armado que est tiene los das contados, si stos se miran con perspectiva histrica, y aunque quizs no sea esta la generacin en la que veamos instalarse la Repblica Federal, no hay duda de que la monarqua como rgimen medieval qu son sino esos ttulos de duques, condes y marqueses otorgados por su "graciosa majestad"-, viviendo del Presupuesto General del Estado toda una caterva de holgazanes, con un sistema hereditario hecho y dictado para una familia, acabar cayendo irremediablemente tarde o temprano. Ese muro tiene uno de sus pilares en la Constitucin de 1978, en su artculo 8, como garante de la "unidad de la patria". En el artculo 56.1 se dice explcitamente: " El Rey es el Jefe del Estado, smbolo de su unidad y permanencia", y en el art. 62.h) se le atribuye: " El mando supremo de las Fuerzas Armadas". Se dir que no puede ser de otro modo que el Jefe del Estado ostente tal funcin y cargo, as sera en una Espaa Federal y republicana. La diferencia se encuentra en que hoy por hoy este "jefe militar" no ha sido elegido, ni ha sometido su cargo ni funciones al refrendo popular.

Un muro de cemento armado que tiene otros pilares no menos importantes en el Poder Judicial, con un ariete de vanguardia en la Audiencia Nacional como sucesor de Tribunal de Orden Pblico franquista, un organigrama cuyo corazn se encuentra en el Consejo General del Poder Judicial y la conformacin de las Salas del Tribunal Supremo, y para colmo con un Tribunal Constitucional (que si bien no pertenece a la estructura judicial) acta a golpe de mandatos y rdenes del poder poltico (baste ver que la ultraderecha no consiente ni su renovacin, y entre ellos se tiran a degello para aniquilar la poca decencia que pudiera existir en algunos de los magistrados). Un poder poltico lleno de irregularidades y corruptelas, cuando no de corrupcin llana y simple, capaz de legislar, y aqu se encuentra otro pilar del muro, y promulgar leyes que vulneran las propias bases democrticas que dicen respetar y defender (ley de partidos, modificaciones del Cdigo Penal, asuncin de dictados judiciales como la llamada "doctrina Parot", etc).

Y es desde este poder poltico, con las armas que concede el mal denominado Estado de Derecho a quien se le tiene tanto respeto como a un molesto insecto, cuando el Presidente del Gobierno habla de construir un muro, sin darse cuenta - o s se da cuenta?- de que servir para subyugar y domear a todos los ciudadanos sin exclusin. No sirve ese argumento de que como yo "no soy vasco", o "no soy periodista", o "no soy independentista", o "no soy como los jornaleros andaluces", a m no me pasar nunca nada, pues esas leyes estn hechas para los "disolventes y antipatriotas".No sirve, pues cercano est el da en que las armas de ese muro armado encarcelen a quienes disientan grave o levemente. Est construido ese muro con el cemento ideolgico que permite afirmaciones gravsimas como las proferidas no hace tanto tiempo desde el propio poder poltico, "construiremos imputaciones" para que los presos no salgan de la crcel, o esa otra perla en que se afirm sin vergenza alguna "nos hemos pasado, pero ha colado" (en referencia a la ilegalizacin de candidaturas electorales en el Pas Vasco).

El muro que menciona Zapatero no es defensivo, es una amenaza grave para la generalidad de la ciudadana. Slo la inconsciencia, la mala fe, la estulticia de los suyos, la sumisin al "poder real" (antes poderes fcticos), la propaganda contra el federalismo fomentando el nacionalismo espaolista con frmulas a favor de la "cohesin nacional y territorial" y el "fortalecimiento de la idea de Espaa", sern las vigas maestras de todo ese muro bien armado con el que cuenta el Estado que cada vez es menos de Derecho y ms un Estado venal y arbitrario.

Vuelvo a Pi y Margall para citar dos afirmaciones que me parecen hallazgos intelectuales de primer orden. Una, dice respecto a las naciones: "tengo para m que ms temprano o menos tarde han de lograr que prevalezca la diplomacia sobre la espada, el derecho sobre la fuerza, los fallos de los Tribunales sobre los juicios de Dios". Aplquese, porque la diplomacia es negociacin, el derecho el surgido de un legislativo no corrupto, y los Tribunales internacionales y el Derecho internacional con todas sus convenciones, acuerdos y tratados. Y segunda afirmacin: "derribar y no levantar vallas debe ser el fin de la poltica", que parece dicho para reprochar al Presidente del Gobierno su aserto en A Fonsagrada en pleno agosto.


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