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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2004

David Robb, reportero del 'Variety' y 'The Hollywood Reporter', analiza en su libro la intromisin de los militares y los dirigentes de EEUU en las pelculas blicas
'Operacin Hollywood': cuando el Pentgono usa el cine como arma

Ferran Viladevall
El Mundo


Ms que una buena pelcula, lo que gusta en Hollywood es un buen negocio.

No es una mxima histrica, sino palabras de un periodista cuya carrera profesional se ha desarrollado en las trincheras de la Meca del cine. Se trata de David Robb -reportero de Variety y The Hollywood Reporter-, que decidi investigar el entendimiento no oficial entre el Pentgono y Hollywood. El resultado, publicado en un nuevo libro que lleva por ttulo Operation Hollywood, descubre dicha relacin y los usos que el ejrcito de Estados Unidos ha hecho de las pelculas en las que ha participado. Una relacin que data de, al menos, 1927 con Wings, la primera pelcula que gan un Oscar.

Mientras los productores se benefician con la utilizacin de material blico para sus pelculas, el Pentgono aprovecha para maquillar su presencia en la gran pantalla y aparecer siempre con luz positiva. Casi siempre te piden cambios en el guin, asegura Robb sobre los proyectos presentados a examen por parte de la mxima jerarqua militar, a la que se le pide desde barcos, tanques y aviones hasta bases militares, submarinos o tropas.Si no haces los cambios que quieren, tienes que llegar un compromiso o no te dejan el material.

Una vez aprobado el proyecto y los cambios, el Pentgono o la rama militar correspondiente mandan lo que ellos llaman un consejero tcnico, que no es ms que un guardin de los intereses del ejrcito y se asegura que las escenas retocadas no se cambian. Pero el control va ms all. Un vez finalizado el rodaje y el montaje, el producto final se debe proyectar ante la plana mayor del Pentgono antes de que sea visto por el pblico. Creo que cualquier americano encontrara esto cuestionable, apunta Robb claramente sin mencionar la palabra censura.

Slo en dos ocasiones el Congreso del pas ha cuestionado dicho comportamiento y las consecuencias de la participacin del ejrcito en las pelculas: Primero, cuando el director Robert Aldrich se quej -en la segunda mitad de los aos 50-, de no haber recibido ayuda para su pelcula Attack, y luego en los aos 60 cuando sali a la luz que el ejrcito haba sufragado los costes de todos los aparatos militares que aparecan en The Green Beret, de John Wayne, explica Robb sobre la aparente violacin de la Primera Enmienda de la Constitucin del pas que protege la libertad de expresin.

En ambos casos, el Pentgono -que por norma general evita involucrarse en pelculas que tengan extraterrestres-, se limit a decir que su intencin no era la de influenciar el contenido de las pelculas.Y el Congreso no hizo nada, acusa Robb. Es uno de los lastres de la Guerra Fra, se queja el periodista, que no augura un futuro ms brillante porque la relacin entre el Pentgono y Hollywood interesa a ambas partes.

Ni tan siquiera WGA (Writers Guild of America), el sindicato de guionistas cuya misin es la de proteger los derechos creativos y econmicos de sus miembros, ha levantado la voz. Como resultado, una de las medidas que toman los guionistas es la de autocensurarse para conseguir que sus guiones se conviertan en realidad.

Un ejemplo reciente se dio en Black Hawk derribado, que narra el trgico asalto de un reducido grupo de militares estadounidenses contra la base de un seor de la guerra en Mogadishu, Somalia.Uno de los momentos ms crudos, que no aparece en el filme pero que se dio en la realidad, es cuando los cuerpos sin vida de soldados estadounidenses son arrastrados por un grupo alterado de guerrilleros por las calles de la capital somal. Quin sale perdiendo es el pblico, que est siendo saturado de propaganda militar en el cine y la televisin, avisa Robb.

Una propaganda que, segn el periodista, persigue un fin comn, reclutar personal, y vender al pblico la necesidad de un cuerpo militar victorioso.

Por esa razn necesitan limpiar la cruda realidad de la vida militar. Y eso trae consecuencias. Robb asegura que muchos de los integrantes del ejrcito se alistaron tras ver una pelcula.Matt Morgan, antiguo jefe de la oficina de relaciones con el cine de los Marines, admite que se apunt despus de ver Top Gun, protagonizada por Tom Cruise. Despus del estreno aumentaron drsticamente los reclutas del programa naval de vuelo, donde el personaje de Cruise haca maravillas.

El gran objetivo del ejrcito es el pblico joven. Uno de los mejores ejemplos es el filme The Right Stuff, sobre los primeros das del programa espacial. El guin original estaba cargado de tacos y lenguaje soez. El ejrcito -que elimina todo rastro de consumo de drogas y alcohol en personajes militares-, mand una carta a los productores sugiriendo suavizar el dilogo para evitar que el comit de catalogacin de la MPAA (Motion Picture Association of America), que protege los intereses de los estudios, le diera una R -que impide la entrada a los cines de los menores de 17 aos sin compaa adulta-.

Si se distribuye con una R, dice el documento, elimina gran parte del pblico adolescente, prioritario para los servicios de reclutamiento.



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