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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2007

Sobre el Socialismo del Siglo XXI
La inmoderada soberbia de Heinz Dieterich

Antonio Maira
Insurgente


Hace unas semanas, Heinz Dieterich, celebr la supuesta decisin del Comit Central del Partido Comunista de Cuba de fijar como prioridad de investigacin el estudio del Socialismo del Siglo XXI. Aprovechando esa feliz iniciativa -que el socilogo alemn recibe con algunas reservas sobre la efectividad en la aplicacin-, que al parecer salva por los pelos al socialismo y a la revolucin en la isla caribea, Dieterich hace algunas afirmaciones que lo colocan a l mismo (sequitur lgico) en la cima del pensamiento revolucionario. Al mismo tiempo vapulea y desprecia a todos los cientficos sociales cubanos, que han acompaado el desarrollo revolucionario la gesta histrica de la Revolucin Cubana- y la larga resistencia de todo un pueblo. Las afirmaciones por las que el socilogo alemn radicado en Mxico, se alza hasta la cumbre del anlisis y del pensamiento marxista, merecen una breve sntesis antes de que todos los analistas de los procesos sociales, militantes revolucionarios, escolsticos varios de las mltiples sectas marxistas, dejemos nuestras actividades coyunturales y las de larga trayectoria, y nos lancemos como flechas a estudiar a fondo la nueva Biblia para todo un siglo de nuevas luces y nuevas luchas. (Un respiro, que uno ya no est para largas peroratas).

Antes de hacer los sealamientos que a mi limitado juicio yo no soy, en modo alguno, un terico marxista- justifican el ttulo de este artculo, afirmar rotundamente que la actividad acadmica no ha sido nunca mi vocacin y mi oficio.

Tan slo soy un marxista de lectura suficiente, un luchador social de escenario reducido, un observador persistente y tenaz de las luchas sociales, y un militante de tiempos duros y de tiempos difciles. S, tengo aos de todo eso en las espaldas.

Como la cosa ms natural del mundo enarbolando el escudo del argumentum ad hominem, para vapulear a quienes se les ocurra sealar la presencia de argumentum ad verecundiam repetidos ad nausea- Heinz afirma lo siguiente:

-La decisin del C.C. del PCC, que segn dice- fija como prioridad la investigacin sobre el Socialismo del Siglo XXI: reintegra a la revolucin cubana a uno de los debates tericos ms importantes para el futuro de la humanidad. Justo a tiempo porque hace seis aos que l haba advertido a la vanguardia cubana que Cuba tena dos opciones: o se integra en el naciente debate mundial (sobre el Socialismo del Siglo XXI) o se quedar aislada con un alto coste poltico y terico, y que la idea de impedir el debate es ilusoria.

-Una vez que Hugo Chvez asume el concepto y lo divulga continuamente todo intento de los intelectuales orgnicos estatales (de Cuba) de frenar el progreso del debate estaba condenado al fracaso. Adviertan ustedes que el presidente de Venezuela, asume y divulga continuamente. Hugo Chvez, como veremos en seguida, trabaja para la gloria terica de Heinz Dieterich.

-El prodigioso avance terico que va a impedir a los cientficos sociales cubanos -y al aparato burocrtico que convierte su estructura de trabajo en relaciones de produccin-, reafirmar como paradigma terico el socialismo sin evolucin; ha sido elaborado por la escuela de Escocia (Paul Cockshott, Allin Cotttrell), la escuela de Bremen (Arno Peters, Honrad Zuse) y, fundamentalsimamente, por el propio Heinz Dieterich.

Est desarrolla en los siguientes libros: -Hugo Chvez y el Socialismo del siglo XXI (Heinz Dieterich). -Un libro de Paul Cock y Allin Cott cuyo ttulo no menciona. (Hacia el Socialismo del Siglo XXI, es, supongo, su ttulo en castellano) -Breviario de Socialismo del siglo XXI. (Ensayos varios de Isaas Baduel, Carlos Escarr, recopilados por Luis Jorge lvarez).

-A partir de ah, el socilogo alemn seala la paradoja de que el nico pas de la Patria Grande que se define como socialista no ha publicado los textos mencionados. Dieterich aade algn comentario irnico sobre su intento de publicar el primer libro en Cuba. Con todo, la afirmacin ms impresionante es la siguiente:

Dieterich no tiene ningn problema con la modestia al situar el debate de principios de los 60 entre el Che y Bettelheim dentro de su debate actual sobre el Socialismo del Siglo XXI. La ltima discusin macroterica sobre la economa socialista se dio en Cuba a inicios de los aos sesenta, personificado en Che Guevara y Charles Bettelheim, y recordado a veces como el "Gran Debate". Los argumentos de ambos campos muestran las limitaciones caractersticas de su tiempo que impedan enfocar el socialismo del siglo XXI como un problema ciberntico ---la sustitucin del precio de mercado por una institucin ciberntica socialista--- que es la nica forma de solucionarlo. As pues se supone que sin saberlo-, el Che y Bettelheim discutan sobre el Socialismo del Siglo XXI cuya formulacin terica hara el gran pensador Heinz Dieterich cuarenta aos ms tarde.

-Volviendo a Cuba, Heinz afirma que el debate en la isla nunca volvi a la altura que requeran los problemas del sistema cubano, que cuando aparecieron los nuevos enfoques tericos del Socialismo de siglo XXI el poder dirigente no instrument la apertura necesaria. De modo que el milagro de la supervivencia de la revolucin en Cuba adquiere la calidad de lo sobrenatural por doble motivo: los cubanos nunca debatieron a la altura que requeran sus excepcionales dificultades.

Ahora sigue afirmando el exigente genio-, Cuba da un muy cauteloso paso para la recuperacin del debate macroterico. Si este paso lograr sacudir las estructuras burocrticas del aparato acadmico en las ciencias sociales y el rescate del mtodo cientfico, queda por verse. La pregunta central es esta: Tendr la vanguardia intelectual cubana la capacidad renovadora y el valor de evolucionar el socialismo histrico hacia el Socialismo del Siglo XXI o permitir que el paradigma del pasado liquide a su gran obra revolucionaria?. El Evangelio segn el ilustrsimo pensador, Heinz Dieterich.

En resumen: Heinz Dieterich reclama de los cientficos sociales de Cuba a los que califica de intelectuales orgnicos del estado y de burcratas del aparato acadmico, un debate prioritario sobre el Socialismo del siglo XXII: uno de los debates tericos ms importantes para el futuro de la humanidad.

Para recuperar la altura del debate macroterico, Cuba debe discutir las aportaciones cientficas de Heinz Dieterich.

Respuesta de Daro Machado
La respuesta de los cientficos sociales de Cuba era necesaria ante una acusacin de esa envergadura.

Daro Machado expresa el contenido del artculo de Dieterich de una manera muy precisa. Reproducimos algunos fragmentos: Despus de hacerlo (leer el texto de Dieterich) me costaba trabajo entender si este artculo era una queja porque a Heinz Dieterich no le haban publicado un libro aqu en Cuba, si era para identificar el futuro de la humanidad con su pensamiento, o para acusar al poder dirigente del Estado de no abrirse a los enfoques tericos del socialismo del siglo XXI, o para acusar a los cientficos sociales cubanos de falta de valor y de capacidad renovadora. Su texto dice ms adelante: Cuando habl hace seis aos con los amigos de la vanguardia cubana sobre la teora cientfica del socialismo del siglo XXI, las reacciones fueron mixtas. Obviemos la imprecisin del trmino vanguardia cubana, se supone que habl con personas concretas, pero lo fundamental es que segn Dieterich, luego de seis aos, los cubanos nos hemos dado cuenta que hay que discutir, no de socialismo, sino de lo que Heinz Dieterich denomina socialismo del siglo XXI, o sea, que supuestamente ahora aqu empezamos discutir de verdad sobre socialismo.

El proceso bolivariano es de primera importancia para Cuba y para el mundo. Aqu tratamos siempre de seguirlo y de aprender de sus valiossimas experiencias; la revolucin bolivariana, el pueblo venezolano y el Comandante Hugo Chvez despiertan en la inmensa mayora de los cubanos, la mayor admiracin y la ms profunda solidaridad y hermandad y todo nuestro apoyo; precisamente por eso no es posible entender a Dieterich cuando dice en su artculo: Estos dilogos se dieron cuatro aos antes de que el Presidente Chvez adoptara el concepto del Socialismo del Siglo XXI, como bandera poltica de la Revolucin bolivariana, cristiana y nacionalista que encabezaba, y lo lanzara pblicamente en el V Foro Social Mundial en Porto Alegre. Con la continua promulgacin del concepto por el lder bolivariano, todo intento de los intelectuales orgnicos estatales de frenar el progreso del debate estaba condenado al fracaso. Cabe preguntarse Qu tiene que ver una cosa con la otra? A cules intelectuales orgnicos se refiere? Qu pretende con tal afirmacin? Quin ha dicho que el debate cientfico se define de ese modo y no en el terreno de la ciencia? Ser que Dieterich ha llegado a creerse que el debate sobre el socialismo empez cuando l escribi un libro y le dio un nombre a lo que escribi?.

l (Dieterich) prescribi hacia dnde hay que evolucionar, hacia el socialismo del siglo XXI, lo cual no sera problema alguno si l mismo no afirmara tenerlo todo resuelto, lo que se evidencia en su libro ya citado arriba El socialismo del siglo XXI cuando dice en la pg. 152 que El cientfico alemn Arno Peters logr la hazaa que nos permite afirmar que todos los problemas tericos estratgicos de la nueva sociedad estn resueltos, Con ello Dieterich ha dado por concluido todo debate macroterico, ya los muros estn derrumbados, ahora solo hay que clasificar los escombros y sumarse a lo que l dice. l prescribe los pasos, las tareas, a los dems corresponde asumirlos y ejecutar.

Daro Machado hace otras observaciones muy pertinentes: que en Cuba hace muchos aos que se investiga sobre el socialismo; que el socialismo es realidad, es ideal y es experimentacin en Cuba; que el texto de Dieterich fue discutido en Cuba con presencia del autor y que se le presentaron serias objeciones; que el socialismo no se puede reducir a una serie de clculos cibernticos; y que hay un abismo entre la teora y la prctica de Dieterich: Uno no puede menos que sentir la misma prepotencia eurocentrista que ste ha criticado en algunos de sus textos. Vale reafirmar aqu que a las ciencias en general y, por ende tambin a las ciencias sociales, les resulta imprescindible la modestia que obliga a repensar las cosas.

Finalmente, Daro concluye: Los cientficos sociales cubanos, al menos la inmensa mayora, no padecemos la enfermedad del elitismo. La gran obra de la revolucin cubana no depende de una vanguardia intelectual cubana sino de todo el pueblo, en el cual, estamos incluidos los cientficos sociales. Para nosotros la experiencia socialista no es el pensamiento terico solamente, es la vida misma, es la cotidianidad, con sus grandes virtudes y sus grandes defectos, con sus grandes logros y sus grandes deficiencias, con su teora y con su prctica. En Cuba todos hemos tenido el valor de defender el ideal socialista, tambin los cientficos sociales cubanos quienes contribuimos desde nuestra actividad especfica a la obra de la revolucin, pero no nos auto - reconocemos como el ombligo del mundo. La obra de la Revolucin es de todos y no de una intelectualidad esclarecida y salvadora a la cual los dems tienen que seguir. El pueblo es el gran maestro de los revolucionarios. Pero eso, difcilmente lo entienda Heinz Dieterich.

Fin del debate: Dieterich afirma que como Karl Marx y Rosa Luxemburg, anteriormente- ha construido un paradigma que permite juzgar a Cuba Dieterich compara los grandes avances cientficos cubanos en la biotecnologa con la falta de resultados en las ciencias sociales. Atribuye este fracaso a las relaciones de produccin que dominan en esos campos de la investigacin: Mientras que en las ciencias econmicas, la teora del estado, el marxismo y la sociologa, no se conoce ni un solo paradigma que tenga este grado de excelencia cientfica. No es un problema de personas, sino de las relaciones de produccin que imperan en las ciencias sociales y naturales cubanas.

Despus de poner el ejemplo de la percepcin de la falta de sostenibilidad de la economa del azcar en Cuba, como un fracaso de los economistas cubanos o de su estructura de anlisis y de denuncia, Dieterich comenta la protesta de Daro ante la duda sobre la naturaleza socialismo o no- del sistema social cubano que l ha planteado con la frase: el nico pas de la Patria Grande que se define como socialista Un poco de lgica es suficiente para entender el argumento.

El enunciado Cuba es socialista ---o no es socialista--- es un juicio que, como en todos los juicios de este tipo, se deriva de la comparacin entre un fenmeno emprico y un paradigma referencial. El juicio resultante depende del paradigma que se seleccione. Si el paradigma es el socialismo histrico, entonces Cuba s es socialista. Si el paradigma es la democracia participativa de Karl Marx, Rosa Luxemburg y del Socialismo del Siglo XXI, no lo es.

As pues, si se compara Cuba con el Socialismo del Siglo XXI, definido por Heinz Dieterich, Cuba no es socialista.

Heinz afirma que con las aportaciones de Marx y de Rosa Luxemburg- ha construido un paradigma para examinar a Cuba.

Dieterich termina con un ataque personal formulado como una cuestin relativa a las relaciones de produccin den Cuba:

Es difcil debatir con alguien que ostenta una formacin intelectual tan efmera que, como evidencia su texto, se le hace imposible diferenciar entre una pregunta y una acusacin; una premisa y su sequitur lgico; un argumento pertinente y un argumentum ad hominem; el yo y el nosotros.

Pero, nuevamente, no es un problema de persona, sino de las relaciones de produccin. Cmo es posible que alguien con tan precaria formacin cientfica como Daro Machado pudo llegar a ser Director del Centro de Estudios sobre Amrica?.

Algunas observaciones de trazo grueso sobre el marxismo de Heinz Dieterich
Ya he dicho antes que no soy un terico marxista, ni dedico mi tiempo a tejer y destejer sobre los anlisis anteriores. Slo tengo algunas percepciones que entrelazan la estructura terica fundamental del marxismo, con la experiencia de la lucha social limitada como ya he dicho-, y con la observacin de los procesos histricos y los actuales cambios sociales. Disculpen ustedes las inexactitudes de un lenguaje que no se ha perfilado en el debate acadmico.

Sobre la relacin entre la construccin terica y la lucha poltica, van, pues, estas observaciones.

-Nadie explic como Marx la dependencia de la posibilidad del anlisis terico con la lucha de clases. Las relaciones de produccin y el grado de conciencia social.

-Nadie como Lenin saba de la relacin entre la praxis la lucha revolucionaria- y la realidad. Entre las posibilidades del nacimiento y del desarrollo de una lucha revolucionaria, y las condiciones coyunturales en las que se ha producido la toma del poder y su evolucin posterior. La NEP expres, en su momento, sta percepcin de Lenin.

Nadie como Rosa Luxemburgo aprendi en la lucha, en su condicin de mujer militante revolucionaria, de la derrota y del sufrimiento.

Volviendo a nuestro tiempo, no es Chvez quien asume y divulga teoras ajenas, sino quien absorbe por todos poros la praxis revolucionaria colectiva del pueblo de Venezuela, de los pueblos de Amrica Latina, en proporciones que no estn al alcance de ningn terico de la revolucin.

Es Chvez quien aprende sobre la revolucin de nuestro tiempo, en la lucha poltica variable, en su posicin de luchador-observador. La experiencia de la lucha del pueblo venezolano le permite al presidente aprender y transmitir algunas cosas sobre la revolucin, y el socialismo que se est construyendo en el siglo XXI.

Es Chvez sintetizando una experiencia colectiva- quien formula, es Chvez quien construye. l es, tambin, quien se equivoca, cambia de rumbo y reanuda la marcha.

Las capacidades y conocimientos personales de teora y praxis revolucionaria, slo se transforman en fuerza y experiencia colectivas en la lucha social.

Es la modestia, la capacidad de ser pueblo de Venezuela como tantos millones, la que ha convertido a Chvez en un revolucionario que ya tiene un lugar en la historia y est haciendo realidad la Patria Grande.



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