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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2007

Qu significa ser revolucionario?

Marcelo Colussi
Rebelin


"Que ningn ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse."

Gabriel Garca Mrquez

Esta es, quiz, la pregunta ms difcil de responder de todo el ideario socialista. En un sentido, dar la respuesta desde las consignas es bastante simple: quien cumple con ciertas indicaciones de manual puede ser considerado un revolucionario. En esa lnea, est claro que es revolucionario aquel que sigue ciertos principios polticos y ticos que tienen que ver con la igualdad, la solidaridad, la bsqueda de la justicia. Pero sabemos que la realidad es mucho ms compleja, y un carnet de afiliado a algn partido de izquierda o el uso de cualquier cono cultural considerado revolucionario (una camisa con el rostro del Che Guevara, la audicin de ciertos msicos -Al Primera, Mercedes Sosa o Silvio Rodrguez-, la lectura de ciertos autores -Garca Mrquez, Bertold Brecht- o alguna determinada manera de vestir: zapatillas Nike no, pero sandalias de cuero s, etc.), nada de eso es garanta definitiva. Adems -es una cruda realidad que nos tiene que llevar a revisar autocrticamente todo esto- no es inusual encontrar infinidad de prcticas nada revolucionarias en el seno de las organizaciones proclamadas revolucionarias. Pareciera que, de momento al menos, todos los seres humanos estamos cortados por la misma tijera, y las disputas por el poder, el sentirse ms que otro, la exclusin en infinidad de formas, la mentira, la corrupcin, no se extinguen con la pertenencia a una organizacin de izquierda.

Quiz en un sentido habra que comenzar por decir, para darle visos de realidad a lo que se quiere transmitir, que nadie, a nivel individual, es en s mismo un revolucionario. Nadie lo es, y para que nos quedemos tranquilos, nadie puede serlo en esencia. Las revoluciones (que son siempre complejsimos procesos con diversas aristas: polticas, sociales, econmicas, culturales) van ms all de los individuos, nos trascienden. Los seres humanos individuales, en todo caso, podemos estar ms o menos a la altura de las circunstancias, y actuar ms o menos acorde con un clima revolucionario, pero tal vez es imposible decir quin, cundo y cmo comienza a ser revolucionario.

Quin es un verdadero revolucionario? As formulada, la pregunta no deja de tener una pesada carga moralista, casi religiosa, que prcticamente no ofrece salida. Habr que ser un iniciado en los principios de la revolucin para llegar a ser un verdadero revolucionario? Hay que cumplir a cabalidad ciertas normas que garantizan que uno se grada de revolucionario? Dnde est escrito ese declogo? Si uno no toma Coca-Cola pero escucha Michael Jackson o Shakira es medianamente revolucionario, pero si no toma Coca-Cola y adems escucha a Pablo Milans, es absolutamente un revolucionario. Puede parecer grotesco, pero sabemos que estos valores, esta forma de entender el mundo, muchas veces (siempre?) as funcionan en el campo de la izquierda.

En buena medida el mbito de lo que entendemos por revolucionario se ha ido forjando de esta manera, como un abierto desafo -casi rebelde en muchos casos- a los valores consagrados de la sociedad capitalista. Si lo normal es tomar Coca-Cola sin abrir crtica, lo revolucionario es no tomarla. Pero aunque grotesco en algunos casos, de eso se trata una revolucin: de romper los moldes, de cambiar todo, de poner en marcha algo nuevo. Lo cual, como todo proceso nuevo, no est libre de exageraciones, abusos, manierismos.

Y ah radica justamente el problema: hasta dnde, cmo, de qu manera se da ese cambio? Revolucin socialista es, en definitiva, el proyecto del ms grandioso cambio en la civilizacin a travs de la historia. Se trata de la puerta de entrada a una sociedad donde es abolida la propiedad privada, y por tanto, las clases sociales. Lo cual abre un mundo de valores totalmente novedoso: se terminaran las jerarquas, ya nadie sera superior a nadie, nadie mirara desde arriba a otro. Pero sabemos que eso es, hoy por hoy al menos, una hermosa peticin de principios, y no ms. No queremos decir que todo ese ideario sea como las estrellas: inalcanzables, aunque marquen el camino. La utopa social, en tanto bsqueda de lo que no est en ningn lugar concreto pero que impulsa a continuar seguir buscndolo, es la ms noble de las ideas de cambio, es la energa inacabable que hace que las sociedades estn en perpetuo movimiento, en mejoramiento, en avance. Y es innegable que la aspiracin de la revolucin socialista -que en el pasado siglo apenas dio sus primeros y balbuceantes pasos- es el afianzamiento de ese espritu revolucionario, trasformador, rebelde, productivamente irrespetuoso. Espritu que, para autoafirmarse, necesita de ciertos conos culturales: de ah que hay una manera de vestir revolucionaria, una pose revolucionaria, un folklore revolucionario. Aunque, claro est -y como en toda construccin humana- no faltan los excesos absurdos, los planteamientos ms formales que cargados de contenido, los fanatismos incluso. Consideremos esta paradoja: Lenin vesta con camisas de seda, y alguna vez interrogado de por qu lo haca, su respuesta fue yo lucho para que todos puedan usar camisas de seda. Era o no un revolucionario este ruso conductor de la revolucin bolchevique?

Una vez ms, entonces: existe efectivamente un tal espritu revolucionario? Podemos cada uno de los seres individuales que nos comprometemos con estos principios de transformacin social, ser en verdad revolucionarios? Se trata de no tomar Coca-Cola, escuchar la Nova Trova cubana o no faltar a ninguna marcha chavista en Venezuela para ser un revolucionario? Se trata de cumplir con conos, con seguir un pretendido manual, o es otra cosa? Cundo se tiene la certeza de ser un revolucionario? Quin la da?

Ernesto Guevara, segn lo que podemos leer en su diario personal, calificaba a sus compaeros de clula estando enmontaados en las selvas bolivianas, determinando sus conductas revolucionarias. Dado que eso lo haca el legendario, mtico Che, nada agregamos al hecho; pero si la calificacin la hace el jefe de personal para ver el compromiso de cada trabajador con la empresa evaluando quin es ms colaborador, seguramente ponemos el grito en el cielo. Est alguien autorizado por ms revolucionario a determinar quin cumple ms a cabalidad con el perfil de luchador social? O hay ah, an a riesgo de cuestionar ese cono intocable que es la figura del guerrillero heroico, una asignatura pendiente con la nueva tica que la revolucin pretende instaurar? Era Ernesto Guevara ms revolucionario que sus compaeros de lucha? Se puede medir lo revolucionario de una persona? Pero el Che fumaba, y as lo vemos en todas sus fotos. No es ese un patrn de consumo capitalista? No es eso un producto cancergeno que debemos eliminar de una buena vez por todas? Cmo podramos fotografiarnos fumando? Y no abandon a su familia en Cuba para irse a luchar al Africa? Es ese un mensaje revolucionario o fomenta la paternidad irresponsable? Una vez ms: cundo y cmo se grada uno de revolucionario? Quin otorga el diploma?

Probablemente en todo esto arrastramos en la izquierda un prejuicio moralista, que quiz es muy difcil -o imposible- desechar, pero que debe ser considerado: las revoluciones implican monumentales cambios en las relaciones econmico-sociales y polticas, pero las transformaciones subjetivas son infinitamente ms lentas, dificultosas, tortuosas. Hay ah un lmite infranqueable que ningn manual puede superar. Aunque pareciera -ah est el prejuicio o ilusin?- que un declogo para la accin s pudiera dar el camino. Obviamente, eso tranquiliza: siempre son bienvenidos los libros sagrados. Y qu dira ese declogo: se debe o no usar camisas de seda? Se debe o no fumar? Est bien abandonar a los hijos para ir a trabajar por la revolucin en otro pas? Y qu hacemos con un camarada que escucha Shakira? Y si alguien toma Coca-Cola? Complejo, verdad?

Esto no significa que no sea posible el cambio; obviamente no. Si no fuera posible, las sociedades humanas jams hubieran evolucionado, y justamente la historia es una interminable sucesin de cambios, de mejoramientos en la situacin cotidiana. Pero los cambios profundos en la subjetividad son ms lentos, muchsimo ms lentos de lo que pretenderamos. Valga decirlo con este ejemplo: en el momento de la anexin de Austria por las tropas nazis cuando comienza la Segunda Guerra Mundial, Sigmund Freud, judo, padre del psicoanlisis, por ser un prestigioso personaje de fama mundial fue perdonado y no march a los campos de concentracin. Pero s fue condenado al destierro. En el momento de abordar el avin que lo trasladara a Londres donde poco tiempo despus morira, dijo con cida mordacidad: en la Edad Media me hubieran quemado a m; hoy da queman mis libros. No hay dudas que como especie hemos progresado.

Los cambios revolucionarios, o ms simplemente: los cambios culturales en las grandes masas humanas, son procesos lentsimos. Rusia, despus de dcadas de construccin socialista, desintegrada la Unin Sovitica presenta an guerras tnico-religiosas. Sera para pensar que el socialismo es entonces inviable, o es que lo dicho por Einstein parece ms que exacto?: es ms fcil desintegrar un tomo que un prejuicio. A mucha gente de la izquierda espaola ya de alguna edad le sigue gustando las corridas de toros. Obviamente la revolucin es ms que la toma del poder poltico. Por lo que eso plantea la pregunta: qu es ser un revolucionario? Se lo puede ser de verdad a nivel individual, o las revoluciones son grandes momentos de hecatombe social a las que podemos sumarnos y alentar? Un revolucionario de verdad qu debe hacer en relacin a las corridas de toros? Ms an: hay revolucionarios de verdad? Quin los designa?

Las primeras experiencias socialistas del siglo XX deben ser muy hondamente estudiadas para no repetir los mismos errores. No quedan dudas que hay mucho por revisar ah. De ningn modo fracasaron; fueron los primeros intentos, slo eso. La historia no ha terminado. Algo que debe ser abordado con la ms profunda actitud autocrtica es el tema de lo subjetivo y la nueva cultura, la nueva tica que se forj. Es bastante significativo que en distintas latitudes donde asistimos a estos experimentos de nuevas sociedades se repiti un mismo molde: los revolucionarios de arriba fijaron las pautas que la masa no-revolucionaria debi seguir. En otros trminos: sigui habiendo arribas y abajos. Si alguien puede calificar, poner notas, decir quin es ms y quin es menos no se ratifica entonces que es ms fcil desintegrar un tomo que un prejuicio?

Los distintos procesos socialistas conocidos de momento, en mayor o menor grado dieron respuestas positivas a los problemas bsicos de las sociedades donde surgieron: mejoraron las condiciones de vida, terminaron o redujeron drsticamente la exclusin social, dignificaron a los histricamente ms postergados. Todo esto es innegable. Pero sigui siendo dbil an la modificacin de los principios y valores culturales del da a da. Setenta aos despus del triunfo bolchevique de 1917 en Rusia, reaparecieron con sorprendente velocidad valores capitalistas, individualistas y reaccionarios que se suponan enterrados dcadas atrs. Y algo similar sucedi en China con la reintroduccin de mecanismos capitalistas, surgiendo de la noche a la maana una nueva casta de millonarios imitadora de los ms cuestionables valores del consumismo occidental. Y lo curioso: todo eso se dio fundamentalmente en cuadros de los respectivos partidos comunistas. Lo cual abre una vez ms la pregunta de qu significa ser revolucionario. No lo eran todos estos militantes rusos o chinos? Tenemos que llegar a la pattica conclusin que los revolucionarios verdaderos son slo los lderes de estos procesos: Lenin o Mao Tse Tung para el caso? No es, entonces, demasiado estrecho el concepto de revolucionario? Porque estos grandes personajes de la historia, o Fidel Castro, o Ernesto Guevara, o Hugo Chvez, no son la medida del ciudadano normal, cotidiano, de a pie, el sujeto social real de la historia, ese que, siempre en porcentajes muy pequeos sobre la generalidad, abraza a veces las ideas socialistas y milita activamente desde algn frente, o que mucho ms comnmente sigue los acontecimientos por la televisinluego de ver el juego de ftbol.

Lo cual no debe avergonzar a nadie: esa es la normalidad habitual. La gran mayora de la gente pasa su vida en la bsqueda de la sobrevivencia econmica y no se interesa mayormente por cuestiones polticas. Al menos, as ha sido hasta ahora. Pero son los revolucionarios, entonces, slo los que pueden llegar a tomar parte activa en la historia? No son las masas las que hacen la historia? Y en qu medida se es ms revolucionario: cunto ms se milita, cunto ms se compromete en la estructura de un partido poltico, cuanto ms uno se eleva en la calificacin que podra otorgarle el Che por acciones heroicas? Entre esa gran masa que prefiere -por una sumatoria de motivos- acompaar los acontecimientos un poco de lado, muchas veces sin ser parte activa, no hay revolucionarios entonces? En el recin creado Partido Socialista Unido de Venezuela, de los casi seis millones de inscriptos como aspirantes a militantes slo un milln y medio participa en las discusiones de base en las asambleas populares. No son revolucionarios todos aquellos que no llegan a esas reuniones?

Quiz se filtra en esta concepcin del partido de vanguardia y del revolucionario como vanguardia un prejuicio intelectual, iluminista por ltimo, solidario de la racionalidad europea en que nace el marxismo, y que se ha venido arrastrando en estos dos siglos de luchas sociales y de ideario socialista: el revolucionario es siempre alguien que est adelante, alguien que est ms all que el comn de la gente (y por eso puede calificar a sus seguidores). Si as lo aceptamos -y es lo que ha venido haciendo la izquierda por largos aos con todos los partidos revolucionarios? que cre, siempre como organizaciones de cuadros con estructuras verticales, jerrquicas, partidos de iluminados que iluminan a la masa ms atrasada (la alegora platnica de la caverna sigue viva despus de dos milenios y medio)- si as entendemos la idea de revolucionario, dejamos muy por lo bajo la potencialidad del pueblo.

Tal vez es cierto que los grandes cambios sociales, las cataclsmicas transformaciones que implica un proceso como la construccin de una nueva sociedad socialista, deben ir de la mano de grandes conductores. Eso es, al menos, lo que la historia de todas las revoluciones socialistas conocidas hasta ahora nos indica: sera posible la revolucin cubana sin Fidel, o la vietnamita sin Ho Chi Ming, o la venezolana sin Chvez? Todo indica que no. Lo cual obliga a la reflexin -que no abordaremos aqu, pero que sin dudas es una asignatura pendiente de importancia capital- sobre por qu se repite siempre ese fenmeno: necesitan los grandes cambios sociales la garanta de grandes figuras?

No pueden los pueblos ser revolucionarios? Pareciera que a veces, en un determinado momento histrico, los pueblos se tornan revolucionarios, se desatan, rompen las trabas ancestrales que los atan; pero luego vuelven a su calma conservadora. Los pueblos, como masa, no pueden vivir eternamente en actitud revolucionaria; las sociedades requieren de cierta estabilidad rutinaria para mantenerse. Las revoluciones son momentos puntuales, grandes quiebres que rompen la cotidianeidad con las que se da un paso delante de no retorno. Lo que nos lleva a pensar: esto de ser revolucionario, es un oficio entonces? Palabras ms, palabras menos: eso significa partido revolucionario de cuadros, que es lo que han venido siendo todos los partidos de la izquierda en estos largos aos de lucha. Pero, y dnde queda entonces el poder popular?

El comn de la gente en su gran mayora, todos los das, no vive en actitud revolucionaria. Podra hacerlo acaso? En qu consistira eso? Tener los ojos abiertos y no permitir que le manipulen? No hacerle caso a los valores que promueven los medios masivos de comunicacin? Debera vivir en estado permanente de asamblea deliberativa? Debera dejar de tomar Coca-Cola? No escuchar Shakira? Una vez ms entonces: qu significa ser revolucionario? Se traiciona la causa revolucionaria si se usa una camisa de seda, si se fuma o se toma Coca-Cola? S o no? Cundo se empieza a dejar de ser revolucionario: si se usa ropa Nike? Dnde est ese lmite?

El problema, ya lo dijimos, es endemoniadamente difcil, porque no se trata slo de ir a una concentracin poltica masiva con la pancarta del caso y con eso tener asegurado el estatuto de revolucionario. Por otro lado, esa imagen de militante absoluto que no come Mc Donalds ni toma Coca-Cola no es una garanta total de pureza revolucionaria, de cambios sin retorno, porque a veces, conseguido algn cargo de direccin (en alguna organizacin popular, en la administracin poltica del Estado, etc. -la historia nos lo ensea con demasiada frecuencia-) los ideales quedan olvidados y se reemplaza la abnegacin militante por las caractersticas distintivas del ejercicio del poder tal como hasta ahora lo conocemos: verticalismo, sordera para lo que dice la base, falta de autocrtica y gustosa aceptacin de las comodidades del estar arriba. La revolucin es hacerle el boicot a las marcas transnacionales? Si es ms que eso, si es un cambio profundo en la forma de ser, habr que tomarlo con mucha paciencia. Sintate al lado del ro a ver pasar el cadver de tu enemigo, enseaba Sun Tsu hace ms de dos milenios.

No debemos dejar de recordar que muchas veces grandes cuadros militantes en su intimidad son tremendamente machistas, homofbicos, incluso racistas. Es decir: una presentacin como revolucionario desde el punto de vista poltico no implica forzosamente la superacin de todas las lacras culturales ancestrales y prejuicios que nos constituyen (por otro lado, por qu habra de implicarlo?) Y adems, no todos los que se comprometen con una causa poltica van a ser militantes inquebrantables segn el modelo guevarista. Acaso es posible que un ser humano comn y corriente -como somos la absoluta mayora- viva en ese mundo un tanto artificial de estar militando activamente todo el da? Quienes se comprometen con el trabajo poltico revolucionario en general son grupos minoritarios: son algunos los lderes comunitarios que encabezan las reivindicaciones barriales, y son slo algunos trabajadores quienes activan sindicalmente. La gran mayora acompaa, participa aportando, pero no es la que toma la iniciativa. No es revolucionaria entonces? As planteadas las cosas, no hay salida. No debemos quedarnos con la limitada idea -moralista en definitiva- de ver quin es buen revolucionario y quin no cumple con el manual. Eso slo ayuda a ratificar prejuicios y paradigmas injustos: el que est arriba y el que est abajo.

Si algo nuevo puede aportar el socialismo, bsicamente es el generar una nueva conciencia en el colectivo social para ir borrando la idea de abajo y arriba. De momento, producto de una milenaria herencia civilizatoria, nadie -tampoco los que puedan ser considerados revolucionarios, o ms revolucionarios- escapan a estas matrices culturales: las nociones de arriba, de mejor, de ms importante, siguen siendo dominantes. La apuesta es poder desarticular esas formaciones. Cunto tiempo tomar? No se sabe. Pero sin dudas no ser ni rpido ni fcil. La misma nocin de revolucionario, quiz sin proponrselo, est haciendo una alusin a esclarecido y no-esclarecido (arriba y abajo?)

Y si de algo se trata en esta titnica y fabulosa tarea que es inventar una sociedad nueva a la que llamamos socialismo, es poder llegar a tomarse en serio que slo habr real igualdad cuando, como dijo Gabriel Garca Mrquez, ningn ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse.



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