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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2007

Robert Mnard, de Reporteros Sin Fronteras, sigue los pasos de Washington y legitima la tortura

Salim Lamrani
Rebelin

Revisado por Caty R.


Robert Mnard, el secretario general de la organizacin parisina Reporteros Sin Fronteras (RSF) desde 1985, es un personaje sumamente meditico que pretende defender la libertad de prensa y se encubre con un discurso humanista bastante apreciado por la opinin pblica. Gracias a la colusin de los medios, Mnard se ha convertido en un personaje ineludible en el mundo de la prensa.

No obstante, sus acciones no suscitan la unanimidad. La flagrante falta de imparcialidad de la que da pruebas RSF ha sido estigmatizada muchas veces. La organizacin francesa, financiada por corporaciones econmicas y financieras as como por Estados Unidos, como reconoci pblicamente su secretario general, ha llevado a cabo campaas mediticas curiosamente similares a la agenda poltica de la Casa Blanca. As RSF, con el pretexto de defender la libertad de prensa, se ha ensaado reiteradamente con Cuba (1), apoy el golpe de Estado contra el presidente venezolano Hugo Chvez en abril de 2002 (2), aprob implcitamente la sangrienta invasin de Iraq en 2003 (3) y legitim el golpe de Estado contra el presidente Jean-Bertrand Aristide en Hait (4). Ahora, RSF lleva a cabo una campaa meditica espectacular contra China y los juegos olmpicos de Pekn (5).

La proximidad ideolgica entre RSF y la administracin Bush es evidente hasta el punto de que uno se pregunta cules son realmente los verdaderos objetivos de Robert Mnard. Los escndalos de Guantnamo, Abu Ghraib y las crceles secretas de la CIA a lo largo y ancho del mundo han demostrado que las tropas estadounidenses no vacilan en utilizar la tortura para conseguir sus propsitos. El conjunto de la comunidad internacional ha condenado unnimemente estos mtodos inhumanos e injustificables.

En octubre de 2006 el Congreso estadounidense dio paso y aprob un proyecto de ley que legaliza la tortura, en flagrante violacin de los principios mismos de la democracia. La mayora republicana as como varios demcratas electos de la Cmara de Representantes y del Senado autorizaron el uso de pruebas conseguidas bajo tortura contra el combatiente enemigo ilegal. El texto, titulado ley de comisiones militares, 2006, reconoce la existencia de tribunales secretos para juzgar a cualquier extranjero sospechoso de atentar contra los intereses de Estados Unidos. El reo no podr disponer de un abogado ni conocer los cargos que pesan contra l. Adems, las pruebas presentadas en su contra podrn permanecer secretas. Por supuesto, podr tambin estar detenido sin derecho a reclamar ser presentado ante un juez, y todo ello indefinidamente. No podr denunciar la ilegalidad de su detencin ni las torturas de las que haya sido vctima (6).

La ley tambin confiere al presidente estadounidense la autoridad [para] interpretar el significado y la aplicacin de las convenciones de Ginebra, que prohben la tortura. stas no podrn invocarse como fuente de derecho ante ningn tribunal de Estados Unidos. La seccin V de la legislacin estipula que nadie podr invocar las convenciones de Ginebra ni ninguno de los protocolos en cualquier accin de habeas corpus o cualquier otro acto civil o diligencia judicial en los cuales Estados Unidos, un funcionario en activo o no, un empleado, un miembro del ejrcito o cualquier otro agente de Estados Unidos forma parte como fuente de derecho. Adems, ningn tribunal, ningn juez tendr el poder de escuchar o tomar en consideracin una demanda en asignacin de habeas corpus que introduce un extranjero (o en su nombre) que est o ha sido detenido por Estados Unidos y que ha sido considerado como correctamente detenido como combatiente enemigo o pendiente de esta calificacin (7).

No slo esta ley liberticida, de esencia totalitaria, representa una amenaza para cualquier ciudadano del mundo que no se beneficia de la nacionalidad estadounidense, sino que otorga una impunidad total a los responsables de tratamientos crueles, inhumanos y degradantes. La Unin Europea y Francia en particular han mantenido un silencio escandaloso con respecto a esta legislacin. Qu hubiera pasado si China, Cuba, Irn, Rusia o Venezuela hubieran adoptado semejante ley? Quin puede an hablar, en referencia a Estados Unidos, de modelo de democracia?

Durante el programa de radioContre-expertise presentado por Xavier de la Porte en France Culture el 16 de agosto de 2007, de 12:45 a 13:30h., Robert Mnard, el autoproclamado defensor de los derechos humanos y los periodistas, sigui los pasos de su mecenas y legitim el uso de la tortura, pronunciando palabras extremadamente preocupantes. Evocando el asesinato del periodista estadounidense Daniel Pearl, subray que era legtimo torturar a los sospechosos para salvar la vida de inocentes, retomando la argumentacin de las ms espantosas dictaduras y, desde luego, de la administracin Bush (8).

Mnard va ms lejos ya que legitima incluso la tortura contra los miembros de las familias de los secuestradores, o sea contra inocentes. Si mi hija fuera secuestrada, no habra ningn lmite, se lo digo, se lo digo, no habra ningn lmite para la tortura. He aqu un extracto de las palabras que pronunci el secretario general de RSF:

La polica pakistan secuestra a las familias, me oyen, a las familias de los secuestradores y tortura a estas familias de los secuestradores para conseguir informaciones.

Van a conseguir informaciones. Llegarn demasiado tarde para salvar a Daniel. Saben cmo fue degollado y en qu condiciones...?

Dnde nos detenemos? Aceptamos esta lgica que consiste en ya que podramos hacerlo en algunos casos ustedes secuestran, nosotros secuestramos; ustedes maltratan, nosotros maltratamos, ustedes torturan, nosotros torturamos...?.

Qu justifica...? Acaso para liberar a alguien, podemos ir hasta all? Es una verdadera pregunta.

Eso es la vida real, es eso, lo que acaba de decir Franois: ya no estamos en las ideas, es la guerra, ya no se trata de principios. Yo no s qu pensar. Porque esto ocurre a Marianne Pearl, no digo, no digo que se equivocaron porque ella pens que era adecuado hacerlo, que haba que hacer eso, que haba que salvar a su marido, estaba embarazada... por el beb que iba a nacer, todo estaba permitido.

Y haba que salvarlo absolutamente y si haba que arremeter contra cierto nmero de personas, haba que arremeter contra cierto nmero de personas, arremeter fsicamente contra ellos, entienden, amenazndolos y torturndolos, aunque tengamos que matar a algunos.

No s, estoy perdido, porque en algn momento no s dnde hay que detenerse, dnde hay que poner el freno. Qu es aceptable y qu no es aceptable? Y al mismo tiempo, para las familias de los que fueron secuestrados, porque muchas veces son nuestros primeros interlocutores, en Reporteros Sin Fronteras; legtimamente, yo, si mi hija fuera secuestrada no habra ningn lmite, se lo digo, se lo digo, no habra ningn lmite para la tortura (9).

Cmo se puede pretender que se defienden los derechos humanos cuando se justifica una prctica tan abominable e inhumana como la tortura? Qu queda de la credibilidad de Robert Mnard y Reporteros Sin Fronteras los dos estn tan ntimamente vinculados que es imposible de hecho disociarlos cuando legitiman lo injustificable? El secretario general de RSF mostr su verdadero rostro. No defiende la libertad de prensa sino las prcticas odiosas de la CIA. Pero, acaso es sorprendente cuando se sabe que es financiado por la National Endowment for Democracy (10), que no es ms que una oficina pantalla de la Agencia segn el New York Times? (11).

Notas

(1) Salim Lamrani, Reporteros Sin Fronteras y sus contradicciones, Rebelin, 27 de septiembre de 2006, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=38136 (sitio consultado el 2 de septiembre de 2007); Reporteros Sin Fronteras, Lettre ouverte ses dtracteurs, Rseau Voltaire, 12 de septiembre de 2006. http://www.voltairenet.org/article143413.html?var_recherche=Reporters+sans+fronti%C3%A8res?var_recherche=Reporters%20sans%20frontires (sitio consultado el 12 de septiembre de 2006).

(2) Salim Lamrani, La guerra de desinformacin de Reporteros Sin Fronteras contra Venezuela, Rebelin, 6 de febrero de 2007, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46082 (sitio consultado el 2 septiembre de 2007); Reporteros Sin Fronteras, Un journaliste a t tu, trois autres ont t blesss et cinq chanes de tlvision brivement suspendues, 12 de abril de 2002. www.rsf.org/article.php3?id_article=1109 (sitio consultado el 13 noviembre 2006).

(3) Reporteros Sin Fronteras, Irak rapport annuel 2004. http://www.rsf.org/article.php3?id_article=9884 (sitio consultado el 18 de julio de 2005) ; Reporteros Sin Fronteras, La libert de la presse retrouve: un espoir entretenir, julio 2004. www.rsf.org/article.php3?id_article=10888 (sitio consultado el 23 de abril de 2005).

(4) Reporteros Sin Fronteras, La libert de la presse retrouv : un espoir entretenir, julio de 2004. www.rsf.org/article.php3?id_article=10888 (sitio consultado el 23 de abril de 2005); Salim Lamrani, Reporteros Sin Fronteras con sus contradicciones, op. cit.

(5) Reporteros Sin Fronteras, Pkin 2008. Chine: La plus grande prison du monde pour les journalistes et les internautes, sin fecha. http://www.rsf.org/rubrique.php3?id_rubrique=171 (sitio consultado el 2 de septiembre de 2007).

(6) Michel Muller, Quand Washington lgalise la torture, LHumanit, 16 de octubre de 2006.

(7) Ibid.

(8) Jean-Nol Darde, Quand Robert Mnard, de RSF, lgitime la torture, 26 de agosto de 2007, http://rue89.com/2007/08/26/quand-robert-menard-de-rsf-legitime-la-torture#transcript (sitio consultado el 28 de agosto 2007).

(9) Ibid.

(10) Robert Mnard, Forum de discussion avec Robert Mnard, Le Nouvel Observateur, 18 de abril de 2005. www.nouvelobs.com/forum/archives/forum_284.html (sitio consultado el 22 de abril de 2005).

(11) John M. Broder, Political Meddling by Outsiders: Not New for U.S., The New York Times, 31 de marzo de 1997, p. 1.

Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francs especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face lEmpire (Genve: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006).

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, la revisora y la fuente.



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