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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-09-2007

Los intelectuales y el proceso venezolano

Luis Britto Garca


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Toda revolucin es preparada por una vanguardia intelectual. La inglesa, la francesa, la sovitica, la china o la cubana no hubieran existido sin los idelogos que las prefiguraron.

Crculos ilustrados promovieron en Venezuela la Independencia, la Federacin, las autocracias andinas, el bipartidismo. Cada poder eleva a sus intelectuales como suprema instancia de legitimacin: la oligarqua a Fermn Toro, la Federacin a Antonio Leocadio Guzmn, el gomecismo a Gil Fortoul, el postgomecismo a Arturo Uslar Pietri, el populismo a Rmulo Gallegos y Andrs Eloy Blanco Ser el proceso bolivariano la excepcin? Creeremos a sus enemigos cuando mienten que la intelectualidad venezolana es de derecha o que la derecha es intelectual?

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Intelectual, aqul que usa su prominencia en un campo del conocimiento para intervenir en el debate pblico. Desde finales de los aos cincuenta, la izquierda cultural venezolana impuso su ideario en lo econmico, lo social, lo esttico y lo poltico. Teora de la dependencia, anticolonialismo, antiimperialismo, socialismo, esttica de la violencia y lucha armada marcaron indeleblemente la segunda mitad de nuestro siglo XX. El bipartidismo respondi ilegalizando la vanguardia poltica y reduciendo una confrontacin econmica, social y cultural que estaba perdiendo a una contienda militar en la que llevaba todas las de ganar. Un ejrcito profesional y bien pertrechado extermin en dos dcadas la dividida y casi inerme insurgencia de izquierda. A la paz militar siguieron la laboral y la intelectual.

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Qu suceda mientras la izquierda insurrecta era derrotada en los campos de batalla? Ramn del Valle Incln hace afirmar a su personaje Tirano Banderas que las revoluciones se derrotan con balas de plata. Copiosos presupuestos financiaron institutos para subsidiar a artistas e intelectuales, lo que es correcto. Pero a cambio de ello slo se exigi el silencio, lo que es soborno. Demasiados creadores vendieron al sistema el prestigio que haban ganado adversndolo. Casi ninguno continu o super su obra insurreccional. La derecha asimil o mas bien esteriliz un rebao de conversos que desertaron simultneamente de la creacin y el compromiso.

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Una idea puede ser derrotada, pero no vencida. Comprar silencio no es tener razn. El desmantelamiento del aparato poltico y la subasta de parte del ideolgico no anul a la intelectualidad crtica. La palabra insurrecta extendi la partida de defuncin del sistema desde cuatro frentes distintos. Desde el conservadurismo surgieron las admoniciones de Arturo Uslar Pietri y Jorge Olavarria. Del seno de la misma socialdemocracia represora brotaron las advertencias ticas de Luis Beltrn Prieto Figueroa, Juan Pablo Prez Alfonso, Luis Lander, Juan Liscano. Desde la teologa de la Liberacin tronaron las homilas de Vives Suri y del padre Wuytack.

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En fin, desde la izquierda cultural la palabra insurrecta continu construyendo un proyecto emancipador en el fragor de la lucha poltica, en prisin o en los resquicios de nichos acadmicos o comunicacionales. En distintos tonos y desde diferentes disciplinas persistieron en difundir puntos de vista renovadores, entre muchsimos otros, Douglas Bravo, Argelia Melet, Jorge Rodrguez, Domingo Alberto Rangel, Al Rodrguez. Aquiles Nazoa, Anbal Nazoa, Federico Brito Figueroa, Csar Rengifo, Miguel Acosta Saignes, Efran Hurtado, Al Primera, Jess Sanoja Hernndez, Francisco Mieres, D.F. Maza Zavala, Judith Valencia, Iraida Vargas, Mario Sanoja, Roberto Hernndez Montoya, Edgardo Lander, Orlando Araujo, Pedro Duno, Ludovico Silva, Nez Tenorio, Csar Rengifo, Jos Ignacio Cabrujas, Edmundo Aray, Fruto Vivas, Rgulo Prez y quiz quien esto escribe. Mientras nuestros hermanos guerrilleros, militantes o creadores eran exterminados, desbandados o corrompidos, aprendimos el duro tesn de la hormiga y la subterrnea paciencia del topo. Con las herramientas de la idea soamos una Venezuela original, mestiza, igualitaria, antiimperialista, socialista, integracionista, internacionalista. Se nos llam los ltimos Mohicanos. ramos apenas los primeros.

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La palabra insurrecta improvis sus propios rganos, vendidos por militantes en incansables batidas: clausurados, como Reventn o ilegalizados, como Tribuna Popular, del Partido Comunista; Ruptura, del Partido de la Revolucin Venezolana; Qu hacer, de la Bandera Roja que fue insurgente; Basirruque, de la Organizacin Revolucionaria; Rocinante y Profetariado de los universitarios; La Chispa Obrera, de los trotzkystas;. Viejos izquierdistas como Miguel Otero Silva o Nelson Luis Martnez a veces daban asilo a la idea sublevada en El Nacional o el Suplemento Cultural de ltimas Noticias.

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As, mientras la represin desmantelaba rganos y sujetos del proyecto revolucionario, los intelectuales lo mantuvimos presente hasta que su goteo pertinaz perme nuevos sujetos de la sociedad venezolana. El 27 de febrero de 1989 se sublevaron en forma simultnea y masiva los movimientos sociales; el 4 de febrero de 1992, las vanguardias progresistas del ejrcito. Hugo Chvez Fras haba tenido contactos tempranos con Douglas Bravo y Francisco Prada. Una oficialidad reclutada en todos los estratos sociales y que en su mayora tena otra profesin adems de la militar lea vidamente la literatura subversiva. De all las frustradas rebeliones de Puerto Cabello y de Carpano en 1962. Vanguardias polticas, movimientos sociales y oficiales rebeldes desintegraron el mascarn de la Venezuela Libre Asociada y abrieron paso al proyecto revolucionario. El sueo era lo real.

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Gracias a ello el proceso bolivariano cuenta con nuestros ms poderosos narradores y narradoras, nuestros ms elevados poetas, nuestros ms lcidos tericos, nuestros ms impactantes artistas plsticos, cineastas y arquitectos. No es slo la derecha quien lo ignora o quien los ignora. En su mayora, stos siguen como cuando eran oposicin: marginados, sin otro poder que el de su obra ni otro espacio que el que sta les abre, librados a sus propios medios para expresarse. Una campaa que derrot el analfabetismo; la multiplicacin de las ediciones y de los medios alternativos prometen un pblico ms amplio para los creadores radicales. Mientras los intelectuales que tiene la izquierda promueven desinteresadamente al proceso bolivariano, la derecha interesadamente promociona a los intelectuales que no tiene. As debe ser. Todas las instituciones del mundo no pueden hacer un Jos Mart, ni destruirlo. No se asume un deber intelectual para participar en una rebatia, ni el reparto en una rebatia permite asumirse como intelectual. Intelectuales son aquellos que estuvieron siempre con la izquierda en sus horas terribles. En la hora de la verdad se conoce al intelectual verdadero.

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