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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2007

Palabras en la presentacin Medios violentos. Palabras e imgenes para la guerra. Caracas, 6 de septiembre de 2007
Un libro caf con leche

Pascual Serrano
Rebelin


Quienes nos hayan ledo en alguna ocasin a Santiago Alba y a m, habrn podido percibir que poseemos un estilo absolutamente diferente. En el peridico Rebelin donde batallamos juntos, solemos decir con humor que l pertenece al grupo de los lricos y yo al de los guerrilleros. Santiago escribe de forma exquisita, pulcra, erudita y elaborada; yo de forma urgente, directa. Santiago prepara meticulosa y metdicamente el ataque a una fortaleza. Yo lanzo una granada al primer grupo de enemigos que me encuentro.

Como vimos que poda ser una buena combinacin para el combate decidimos unir las estrategias en este libro. Y como la globalizacin es inevitable, aqu estamos en Amrica presentando un libro escrito por un autor que vive en Europa y otro que viven en frica. Puede resultar paradjico que haya utilizado un smil de guerra para iniciar la presentacin de un libro que critica la forma en que la violencia es tratada en los medios. Lo que sucede es que cuando ellos los medios, los poderosos- hablan de guerra, es de verdad, o sea de disparos, bombas y muerte; y cuando lo hacemos nosotros, slo escribimos artculos o libros y, claro, es muy diferente. Sin embargo, ellos dicen que son los antiterroristas y nosotros los terroristas. Como si ellos lucharan contra el terror lanzando bombas y nosotros aterrorizramos escribiendo.

Pero voy a explicar a qu nos dedicamos Santiago Alba y yo en este libro que es lo que procede en una presentacin. La parte que me corresponde intenta abordar cmo es el discurso de la violencia en los medios de comunicacin. Todos los grupos sociales han buscado recurrir histricamente a medios y estrategias de comunicacin para transmitir al resto de la sociedad sus principios, valores, modelos e intereses.

Del mismo modo, la violencia de origen poltico y social siempre est presente en las sociedades, bien protagonizada por grupos que se rebelan contra el poder establecido, bien utilizada por este propio poder, o simplemente en las condiciones de vida de los ciudadanos que conllevan una determinada dosis de violencia.

Estos dos elementos comunicacin y violencia- confluyen cuando el discurso es utilizado para legitimar o desautorizar la violencia. Al fin y al cabo, no nos debemos engaar, es prcticamente imposible informar de elementos relacionados con la violencia eliminando el juicio de valor. El panorama se agrava cuando la capacidad de comunicar est distribuida desigualmente en nuestras sociedades.

Desgraciadamente la ciudadana no siempre est suficientemente preparada para enfrentar las claves y estrategias comunicacionales, ms an en un tema tan fcilmente maleable por las emociones como es la violencia. Puede parecer que el mensaje generalizado en los medios de comunicacin, al menos en el mundo que se denomina desarrollado, es el rechazo a la violencia. Ese es el primer prejuicio a abordar en esta primera parte del libro Medios violentos. Palabras e imgenes para la guerra, cmo bajo el mensaje y la impresin generalizada de que los medios suelen adoptar un papel pacifista y condenatorio de la violencia, eso no slo no es siempre as, sino que pueden llegar a ser grandes aliados de la guerra y la agresin.

De modo que encontramos casos en los que se intenta promover la confrontacin contra un grupo social y poltico, como sucedi en la guerra de Ruanda o en la de Yugoslavia, en Venezuela, en la India, en el Chile de Pinochet Es decir, que bajo el paraguas de la libertad de expresin, se han cometido genocidios en Africa, golpes de Estado en Venezuela o complicidad con dictaduras en Chile.

En otras ocasiones los medios utilizan mtodos para intentar legitimar guerras e intervenciones militares. As recurren hasta la extenuacin al discurso del terrorismo o del patriotismo y llaman a las guerras e invasiones misiones de paz e intervenciones humanitarias.

Tambin pueden ser expertos en la bsqueda de emociones que generen inseguridad y despierten en el individuo la necesidad de sentirse protegido mediante mtodos y cuerpos que operan con la violencia o pueden relativizar y frivolizar las guerras presentndolas en televisin como si fueran fuegos artificiales.

Por todo ello, es necesario abordar dos debates: el control democrtico de la comunicacin y los diferentes tipos de violencia. Pero para eso ya deben ustedes leer el libro.

La segunda parte es la elaborada por Santiago Alba bajo el ttulo La guerra inmaterial o la construccin de la barbarie. En ella, Alba nos explica cmo la minora organizada logra someter a la mayora desorganizada a travs de lo que Hume denomin Opinin. Como Santiago es filsofo lee a Hume, mientras yo, simple periodista, slo veo televisin y leo peridicos. Alba aclara que, bajo el capitalismo, la Opinin es una industria y est en las mismas manos que el petrleo, las semillas o los frmacos contra el SIDA, de manera que podemos decir sin empacho que la mayor parte de los medios de comunicacin del planeta, directa o indirectamente, se cuentan entre esas violentas minoras organizadas o sectas fanatizadas que gestionan la vida de las mayoras desorganizadas y pacficas.

La capacidad de sugestin y convencimiento es tal que el ingenuo ciudadano llega a la triste y trgica conclusin de que, y cito palabras de Santiago Alba, una instancia que rene tanto poder, un gobierno capaz de lanzar dos bombas atmicas, un pas capaz de fabricar pretextos para invadir Vietnam o Iraq, un imperio tan incontestable que puede dar golpes de Estado, bombardear civiles, sembrar uranio empobrecido, yugular por hambre, asesinar presidentes en todo el mundo, un ejrcito con un presupuesto de 400.00 millones de dlares, un poder -en fin- suficientemente grande para todo esto, en condiciones incluso de destruir el planeta, cmo no va a ser sincero, puro, digno de confianza? Cmo no va a querer lo mejor incluso para los que asesina? Cmo no creer que, si invade Iraq y exige la retirada de las tropas sirias del Lbano, lo hace en beneficio de todos? Cmo no va a tener razn si tortura en Abu Ghraib y condena a Cuba en Ginebra?

Alba tambin nos ilumina denunciando el poder nihilizador de los medios de comunicacin que es tanto mayor cuanto ms grande es su poder de difusin. Dice mi compaero que los medios de comunicacin son en gran parte responsables de eso que he llamado el nihilismo espontneo de la percepcin, en cuyo seno se borran las diferencias entre una Guerra y una Olimpiada, entre las torturas de Abu Ghraib y un Parque Temtico, entre la informacin y la publicidad. Las ediciones digitales de los peridicos ofrecen todos los das, uno al lado del otro, titulares como estos: Vea los ltimos instantes de Sadam Hussein, Vea las imgenes de la pasarela Cibeles, Vea el tercer gol de Ronaldinho, contribuyendo de esta manera a la monumentalizacin rutinaria y tranquilizadora del horror ms abyecto.

Nuestra comn amiga la escritora y editora Eva Forest, de quien Santiago y yo guardamos un recuerdo y una admiracin infinita porque fue de esas mujeres que lucharon hasta el ltimo da contra la injusticia y la barbarie, nos dijo que no era buena idea este libro porque nuestros estilos eran incompatibles, como si furamos el agua y el aceite. Pero yo creo que somos el caf con leche, por supuesto Santiago es la leche que alimenta y yo el caf que espabila. Total que aqu est el libro caf con leche, un marrn que diran en Venezuela. Espero que alimente a los hambrientos de justicia y espabile a los somnolientos.

www.pascualserrano.net

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