Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2007

Carta del comandante jefe de la Comisin Internacional de las FARC
"No hay democracia donde hay miseria, ni hay paz donde hay opresin"

Ral Reyes
ANNCOL


Reciban, seores representantes de los gobiernos del mundo, un saludo bolivariano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejrcito del Pueblo.

En esta ocasin nos dirigimos a ustedes, Presidentes, Primeros Ministros y Jefes de Estado, con la finalidad de invitarlos a contribuir en la construccin de la Paz con Justicia Social para Colombia mediante el reconocimiento del estatus de beligerancia que nuestra organizacin guerrillera, las FARC- EP, ha ido conquistando a travs de estos ms de cuarenta aos de resistencia y lucha por los derechos del pueblo colombiano.

Creemos, como revolucionarios que somos, en la posibilidad de encontrar una salida poltica a esta guerra que desangra a Colombia. De parte nuestra hay, tnganlo por seguro, la ms absoluta disposicin para el dilogo y el entendimiento. Nuestros planteamientos revolucionarios nos indican que slo con la participacin de todos los colombianos y todas las colombianas podremos transformar a nuestra patria doliente en una donde florezcan la convivencia pacfica y la libertad.

Nuestra vocacin de paz sigue inclume, pues somos una organizacin poltico militar alzada en armas contra el despotismo de quienes piensan que gobernar se reduce al innoble acto de reprimir salvajemente las expresiones de inconformidad que surgen, inevitablemente, a raz del hambre y la miseria impuestas a las mayoras populares. Somos pueblo en armas; somos el ejrcito de ese pueblo que, inspirado en el ejemplo del Libertador Simn Bolvar, se ha levantado contra la violenta clase gobernante de nuestro pas en procura de mejoras profundas a la vida de los colombianos.

Pero nuestra voluntad de paz para Colombia ha topado, una y otra vez, contra el obstculo de una cpula guerrerista enquistada en el poder. Esa cpula, apoyada financiera y militarmente por los Estados Unidos, est encabezada el da de hoy por el actual presidente lvaro Uribe Vlez, quien ha llegado, incluso, al extremo de legalizar a los paramilitares -despiadados asesinos de miles de colombianos- con tal de conservar el poder y los beneficios econmicos que ste le reporta (incluyendo, por supuesto, el negocio del narcotrfico). El llamado escndalo de la narco-para-poltica est a la orden del da en nuestro pas, al grado que puede escucharse a uno de los mayores asesinos de colombianos indefensos, el jefe paramilitar Salvatore Mancuso, reclamar privilegios por haber cometido sus atrocidades en defensa del Estado. Y quin lo puede negar: el paramilitarismo y el narcotrfico estn en las entraas del Establecimiento y son la esencia misma del actual gobierno.

Ministros, militares de alto rango activos y retirados-, legisladores, empresarios, ganaderos, embajadores, todos con las manos manchadas de sangre inocente; todos cerrando filas en torno al lucro personal y el poder, nico horizonte de su labor poltica.

Es necesario, hoy ms que nunca, que los gobiernos del mundo, bajo los principios del respeto a la autodeterminacin y la soberana nacional, tomen cartas en el asunto. Nosotros y nosotras, hombres y mujeres que hacemos parte de las FARC- EP, aportamos diariamente todos nuestros esfuerzos en alcanzar la solucin poltica de este conflicto, al igual que todos los colombianos que luchan sin descanso, desde todas las trincheras de la vida diaria, por la paz con justicia social.

La participacin de la Comunidad Internacional en la bsqueda de una paz verdadera para Colombia una paz apoyada, necesariamente, en la justicia social- debe ser, creemos, cada vez ms decidida y firme. No podemos permitir que triunfe el unilateralismo del actual gobierno estadounidense. No podemos permitir que en su delirio imperial, George W. Bush y los seores de la guerra arrastren al mundo a una crisis ms profunda que todas las que conocemos en la historia de la humanidad. No podemos permitir, tampoco, que George W.Bush siga enviando apoyo militar y financiero al gobierno de Uribe y los narco-paramilitares en nuestro pas. Es necesario tomar medidas multilaterales para evitar que se repitan episodios vergonzosos para la humanidad: nuevos holocaustos cometidos contra los pueblos del mundo en nombre de la "democracia occidental".

No hay democracia donde hay miseria, ni hay paz donde hay opresin. Es ahora cuando debe ser escuchada la voz de los pueblos; y la voz del pueblo colombiano es clara y firme: queremos paz con justicia social, no queremos ms guerra fratricida, no queremos que el imperialismo estadounidense decida lo que slo compete a los colombianos y a las colombianas decidir.

Es gracias al apoyo de los Estados Unidos que hoy puede sostenerse en pie la poltica represiva de Uribe llamada Seguridad Democrtica. Bajo el pretexto de que la "democracia" se encuentra bajo amenaza del "terrorismo" en Colombia, Uribe y sus allegados ocultan la verdadera dimensin del conflicto. Quiz valdra la pena invertir la mxima de los propagandistas del rgimen uribista y as tendramos una explicacin ms cercana para explicar los temores que han llevado a quienes gobiernan a tornarse cada vez ms represivos y sanguinarios: es el terrorismo el que actualmente est amenazado por la democracia. Del lado de la democracia verdadera estamos la insurgencia armada, el movimiento revolucionario y democrtico que crece y se fortalece al resguardo de la clandestinidad, as como el movimiento popular de masas; del lado del terrorismo estn los narco-paramilitares en el poder, ejerciendo el Terrorismo de Estado y cobrando una cuota de sangre cada vez ms alta a nuestro pueblo.

Por eso, seores representantes de los gobiernos del mundo, es que creemos que tarde o temprano las cosas volvern a ser llamadas por su nombre, y el denigrante y absurdo adjetivo de "terroristas" que hoy nos endilgan la Casa Blanca y el gobierno de Uribe ser revertido, con toda justicia, contra quienes hoy se amparan en eso para negar de manera necia y absurda la existencia del conflicto social y armado en nuestro pas. Nosotros somos una organizacin poltico militar, alzada en armas en contra de la violencia oficial y en busca de transformaciones sociales profundas que permitan el crecimiento econmico, poltico y social de nuestro pueblo, hacia la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo.

Ese carcter de fuerza revolucionaria que se perfila como opcin de poder, es decir, de fuerza beligerante, nos ha sido reconocido en ms de una ocasin -y por la va de los hechos- por distintos gobiernos nacionales con quienes hemos entablado dilogos (los ms recientes durante el periodo de Andrs Pastrana, 1998- 2002), as como por los gobiernos de los pases que han jugado el papel de garantes o facilitadores en dichos procesos. En todo momento hemos demostrado cumplir sobradamente con los requerimientos para que nos sea otorgado el estatus de Beligerancia.

Somos un Ejrcito Revolucionario con una jerarqua de mandos estable y visible, con un proyecto poltico revolucionario; nos erigimos como opcin de poder poltico y, sobre todo, tenemos propuestas claras para emprender un proceso de reconciliacin entre los colombianos y reconstruir nuestra patria desde la voluntad popular.

Estamos seguros que su colaboracin con la paz para Colombia ser un gesto de dimensiones histricas para la paz mundial.

Agradecemos de antemano su atencin y esperamos haber expuesto con claridad nuestras ideas.
Reciban un respetuoso saludo.

Atentamente,

Ral Reyes

Comisin Internacional - FARC-EP

Septiembre 2007





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter