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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2007

El costo ecolgico y social de los agrocombustibles

Franois Houtart
Adital


La cuestin de los agrocombustibles explot realmente en los ltimos aos, lo que no cay del cielo. Se escribe en una larga historia.

1. La energa como historia del dinamismo humano

La utilizacin de la energa est a la base de la actividad agrcola, artesanal e industrial. Los mitos griegos de Prometeo que encuentra el fuego y de Ssifo que trata de vencer la ley de la gravedad, indican la vinculacin entre la energa y la vida humana. Las energas naturales fueron utilizadas desde el principio de la humanidad como mecanismo de sobrevivencia. Es en el periodo contemporneo de la historia que se utilizaron energas fsiles y minerales, del carbn al uranio, como base de la transformacin de los recursos naturales y finalmente de la industrializacin.

La filosofa del progreso, del siglo de las Luces hizo pensar a la posibilidad para la humanidad de un progreso sin fin, basado sobre una materia energtica inagotable. En el campo econmico, el capitalismo, como organizacin econmica de la produccin y de la distribucin se construy sobre la utilizacin de energa tanto para producir como para transportar y como la base fundamental de su lgica es el valor de cambio, es decir la posibilidad de intercambiar de productos y servicios como base de ganancia y de acumulacin, su desarrollo fue ntimamente vinculado con las fuentes energticas.

En su fase neoliberal, que significa liberar las fuerzas del mercado para resolver la crisis de acumulacin, hubo una verdadera explosin de la utilizacin de energas. El resultado fue el aumento espectacular de la produccin de CO en la atmsfera y finalmente el calentamiento acelerado del clima. Al mismo tiempo, estamos llegando al fin del ciclo hidrocarburo, con el agotamiento previsible del petrleo y del gas. Todo eso ha llegado a la conciencia mundial, alertada por los especialistas de la climatologa y por las consecuencias ya visibles de este tipo de utilizacin de la energa y de sus consecuencias. Sin embargo, se trata realmente de una crisis del modelo de desarrollo, porque es cada vez ms claro que no se puede continuar as, destruyendo la naturaleza por el proceso mismo de produccin, de transporte y finalmente de consumo.

2. La respuesta a la crisis

La toma de conciencia que se nota mundialmente ha llevado, en el cuadro de las Naciones Unidas, a tomar medidas, como propuesto en la conferencia de Ro de Janeiro en 1992, poniendo en relieve el concepto de desarrollo sostenible y en la Conferencia de Kyoto, tratando de disminuir la produccin de CO en la atmsfera, este ltimo tratado firmado por la mayora de los pases, con excepcin de los Estados Unidos, de Australia y de China. Por otra parte, la pelcula de Al Gore: Una verdad incmoda, ha alertado tambin una gran parte de la opinin pblica a la escala mundial sobre el calentamiento del clima. Sin embargo, Al Gore llega a conclusiones que no son las ms fundamentales, sino centradas sobre los comportamientos individuales y el aspecto moral y religioso de estos ltimos y no sobre el cambio de sistema de consumo.

De hecho, el modelo capitalista de desarrollo necesita cada vez ms energas. Por eso se piensa ahora a nuevas energas. Sin embargo, el modelo de consumo y de desarrollo apenas se cuestiona. Las gasolinas son pintadas de verde. Las empresas petroleras son presentadas en la publicidad como benefactoras de la humanidad y protectoras del medio ambiente. Se habla hoy tambin de petrleo verde o fresco y de las "bioenergas" como soluciones. Debemos recordar que bio significa vida y el trmino est utilizado para fomentar la idea que este tipo de energas va a resolver no solamente la necesidad de fuentes nuevas, sino tambin el problema climtico.

En breve, se trata de un nuevo canto sobre la solucin: todo debe ser sostenible y eso puede realizarse dentro de la lgica del capitalismo. En abril 2007, el peridico norteamericano US Today, publicaba una advertencia diciendo: "Cmo enriquecerse con el calentamiento del planeta?" Pero la realidad es bien diferente.

3. La realidad

1) El consumo de energa

El consumo de energa segn el modelo actual crece de manera muy rpida. La estimulacin del consumo mundial general entre 2003 y 2030 es de un aumento del 60%. Para la electricidad, se consuma en el ao 2000, 14.767 mil millones de kilowatios en el mundo. Se prevea para 2025 un consumo de 26.018 mil millones de kilowatios. Para el petrleo, en 1973, el consumo era de 4.606 Mtoe (millones de toneladas) y en 2003 el consumo era de 7.287 Mtoe. El petrleo se consume en particular en el transporte (el 58% en 2003, por el 45% en 1971). La industria consume el 20% de la produccin petrolera (Elizabeth Bravo, 2007, 13).

Frente a la crisis petrolera y a la explosin de los precios, se exploran ahora varias fuentes de energa sostenibles: la energa solar, la energa del viento, del mar, de los ros, el hidrgeno. Sin embargo, a medio plazo, stas representan un porcentaje mnimo de las necesidades previsibles. La energa nuclear, muy discutida en funcin de los peligros de la produccin y del problema de los deshechos, no va a representar ms del 10% del consumo energtico en los pases industrializados. En Europa se ha decidido de utilizar 20% de agrocombustibles para el ao 2020, lo que representar, en el mejor de los casos, el equivalente al crecimiento del consumo durante el mismo periodo. Todo eso conduce a la conclusin que la nuevas fuentes de energa no van a poder responder al tipo de consumo que tenemos actualmente y a la previsiones de aumento para el futuro.

2) Los agrocombustibles y el clima

Los agrocombustibles son de dos tipos, el etanol, que es un alcohol producido a partir de la caa de azcar, del maz, del trigo y el biodiesel, que es la produccin de aceite a partir de la soya, del colza o de la palma. Segn varias fuentes, el consumo de estas energas produce menos gases invernaderos que el petrleo o el gas, es decir que la combustin es algo ms limpia. Sin embargo, este clculo parece insuficiente para llegar a una conclusin definitiva. Si se toma el proceso completo de la produccin, cada tonelada de biodiesel producido a partir de la palma aceitera por ejemplo, emite ms CO que el petrleo. El etanol producido a partir de la caa sembrada en la selva tropical, produce una vez y media ms de gas a efectos invernaderos que el petrleo. Es decir que para hacer un clculo real, debemos tener en cuenta muchos ms elementos que solamente el resultado de la combustin (Eric Holtz Gimenez, 2007, 26).

Por otra parte, el retorno en trminos de produccin de energa es menos alto para estas energas, que el petrleo. As, para un resultado de 100 con la utilizacin de energa fsil, el etanol producido a partir del maz llega al 0.78%, y a partir de la madera, al 0.63%. El diesel producido a partir de la soya, da solamente el 0.53% de la energa fruto del petrleo. Significa que se debe utilizar ms materia original para producir el mismo nivel de energa. La palma aceitera es probablemente una de las soluciones ms eficaces porque sta produce 5 toneladas por hectrea, lo que es una productividad bastante alta (Elizabeth Bravo, 2007, 33).

Para llegar a estos resultados, en muchos casos, se destruye los bosques primarios y las selvas. As, Malasia e Indonesia han visto sus selvas disminuir de ms de 80% en los ltimos veinte aos, principalmente en funcin de la extensin de la palma aceitera. Evidentemente, este fenmeno no fue principalmente causado por la utilizacin de agrocombustibles, sino en funcin de la demanda acelerada de las industrias farmacuticas, alimentarias y cosmticas. Sin embargo, el futuro y las nuevas extensiones estn vinculadas con la produccin de energa. Una situacin muy similar se plantea para la selva amaznica, que est en disminucin y tiene el gran peligro de ser ms destruida en los aos que vienen, por la extensin de varios monocultivos, como la soya, el eucalipto y la caa de azcar y el desplazamiento de la frontera agrcola que ella provoca. Todo eso significa tambin una fuente de cambios climticos importantes que al fin de cuenta, son ms destructivos para la selva original, que la extensin misma de los monocultivos.

La utilizacin de fertilizantes y de pesticidas, producidos con energa fsil es tambin un factor de destruccin ecolgica. Los monocultivos los utilizan de manera intensiva, con un esparcimiento por avionetas, que no hace ninguna distincin dentro de la biodiversidad existente. Recordamos que actualmente, se utilizan 45 millones de toneladas de estos productos qumicos cada ao en el mundo y que se debe disminuir esta cantidad de manera rpida para salvar los suelos y el agua. Tambin se debe aadir el transporte de los productos agrcolas originales hasta los ingenios para su transformacin, de los ingenios a los puertos, de los puertos en barco hasta los lugares de consumo, operaciones que utilizan energas petroleras y se aaden a la factura ecolgica.

3) La destruccin del entorno ecolgico

Ya hemos hablado de los bosques, pero se debe aadir la biodiversidad. Los monocultivos son causas de desaparicin de la fauna y de la flora. En el Choc colombiano, por ejemplo, en las inmensas plantaciones de palma aceitera, ya no hay ni pjaros en el cielo, ni peces en los ros. Se destruyen tambin los suelos, por la utilizacin de pesticidas, y el agua, por la contaminacin que causa no solamente la extincin de especies de peces, sino provoca un enorme problema para  el consumo humano. Ciertos cultivos utilizan tambin un volumen de agua muy importante, que est desviada de otras producciones naturales, o que se agota (Victor Guitara, 2007).

Los deshechos son importantes y se nota una prdida de carbono del suelo, provocado por el monocultivo de ciertas plantaciones. Finalmente, la utilizacin de transgnicos empieza a ser masiva. El presidente Lula habl de "la soya buena y de la soya mala", la mala, la transgnica ser reservada a la produccin de energa y la buena, para el consumo humano. Pero esto no toma en cuenta el peligro de contaminacin entre los dos tipos de soya que muy a menudo coexisten en el mismo territorio.

4) La destruccin humana

Lo ms fundamental en este proyecto de produccin de agro combustibles es que el modelo actual, el monocultivo, significa la destruccin de la agricultura campesina, lo que corresponde al proyecto mundial del Banco Mundial, de hacer pasar la agricultura de la produccin campesina a un modelo productivista de tipo capitalista, lo que significa la desagregacin de comunidades indgenas (en Indonesia, en Papa Nueva Guinea, en Amrica Latina) y de afro descendientes y tambin la destruccin de los pequeos campesinos, a veces de manera brutal. En el caso de Colombia, eso se realiza con la ayuda del ejrcito y de los paramilitares que no dudan en masacrar la gente. Enfermedades se desarrollan entre la gente expuesta a los productos qumicos. Se nota un nmero anormal de casos de cncer, de anemias, de leucemias dentro de los que viven en estas regiones (Elizabeth Bravo, 2007, 65).

El resultado es un xodo urbano enorme, que amplia las zonas de barrios marginales en las grandes y medianas ciudades y una migracin internacional, por falta de empleo rural. Cuando la agricultura familiar genera 35 empleos por 100 hectreas, las cifras son 10 para la palma aceitera y la caa de azcar y solamente medio empleo, por hectrea para la soya (Eric Holtz Gimenez, 2007).

La violencia utilizada para obligar los campesinos y las comunidades a quitar sus territorios ha provocado la emergencia de movimientos de resistencia armada en Indonesia y es al origen de una gran parte del fenmeno de los desplazados en Colombia, estimados a ms de tres millones de personas (Ricardo Carrere, 2006, 13). Este modelo de produccin significa tambin una prdida de la soberana alimentaria de las comunidades locales. El monocultivo no permite la produccin de alimentos diversificados. Cuando se utilizan para el agrocumbustible, granos bsicos que sirven a la alimentacin, se nota tambin un aumento de los precios. As, en Mxico, el precio del maz aument considerablemente, ya que el pas es importador de maz de los Estados Unidos, donde este producto est utilizado dentro del plan del presidente Bush para producir etanol. Se prevee entre 2007 y 2010 un aumento de los precios de los cultivos agrcolas sirviendo al agrocombustible del 20 al 30% y entre 2007 y 2020 del 26 al 135% (Eric Holtz Gimenez, 2007, 27).

5) La concentracin de los poderes econmicos

Los monocultivos refuerzan el poder de los grandes propietarios y tambin de las multinacionales. Se observa, en un pas como el Brasil, una coalicin entre cuatro tipos de multinacionales. Las petroleras que quieren guardar el control de la produccin energtica, como el caso de Epson, Shell, Total, Repsol; las multinacionales del agrobusiness, con una gran extensin de sus actividades productivas. Se trata en particular de las empresas siguientes: ADM (Archer Daniels Midland), Monsanto, Bunge, Cargill. Las transnacionales de biotecnologa como Monsanto y Aventis-Novartis y finalmente las multinacionales del automvil, que quieren continuar su progresin adaptndola progresivamente a los nuevos combustibles.

6) Reproduccin de las relaciones Norte-Sur

Como las sociedades energvoras del Norte, no pueden autoabastecerse,  tienen que encargar al Sur la produccin adicional. Sin embargo, el proceso queda principalmente controlado por los poderes econmicos del Norte: procesamiento,  fijacin de los precios y comercializacin. Son las multinacionales del Norte que dominan el sector y que hacen las ganancias las ms altas. Todo eso, para conservar el nivel de consumo del Norte y del ms o menos el 20% de la poblacin del Sur, que ha conocido un crecimiento econmico espectacular dentro del modelo neoliberal. As, se refuerza una burguesa comprador en el Sur, con su modelo propio de consumo y se sacrifican en el Sur tierras necesarias para la produccin de alimentos y bosques que son los pulmones de la humanidad.

4. Las polticas actuales

En Europa, la situacin es la siguiente: en 2004, cada persona produca 11 toneladas de gases invernaderos por ao. El fenmeno est en aumento en Espaa y en Italia y en diminucin relativa en Alemania, Dinamarca y Finlandia. Los agrocombustibles son producidos a partir del colza, de la soya, del girasol y de la palma. El proyecto para 2010 es de llegar al 5.75% de agrocombustibles en los transportes pblicos, lo que significar la utilizacin de entre el 4 y el 13%, segn los pases, del total de las tierras agrcolas. Los acuerdos de Kyoto piden que el 20% del total de consumo de combustibles sea de tipo sostenible para el ao 2020, lo que significar una utilizacin todava ms intensiva de las tierras del Norte para la produccin de energas y el recurso al Sur, porque ellas no bastarn.

La poltica europea consiste tambin a dar subsidios para favorecer este tipo de fuentes de energa. En 2006, la produccin de un barril de biodiesel reciba un subsidio de 72 dlares; el etanol 100.07, cuando el barril de petrleo costaba ms o menos 70 dlares. Por otra parte, los subsidios a la produccin agrcola eran, en 2005, de 45 euros por hectrea, para 500.000 hectreas de tierras este mismo ao. Finalmente, hay una disminucin del 50% de los impuestos para la importacin de agrocarburantes. Para responder a las aplicaciones de los acuerdos, la necesidad de importar es grande, Europa necesitara tantas hectreas ms de sus tierras agrcolas lo que no ser posible. En Holanda, por ejemplo, eso significara la utilizacin de 2.54 ms tierras que el total del rea agrcola existente.

En los Estados Unidos la situacin es bastante similar. Ellos importan el 60% de su petrleo y se estima que eso pasar al 70% en 2010. En 2003, el presidente Bush  recomend la utilizacin de agrocombustibles, con la Ley de energas renovables: de 2.000 millones de galones en el ao 2000, tendran que pasar a 5.000 millones de galones en 2012.

Los Estados Unidos hacen etanol a partir del maz: en 2006, 59 millones de toneladas fueron producidas. Tambin se produce biodiesel, a partir de la soya. La multiplicacin de plantas para el proceso de los agrocombustibles est en carga de las grandes multinacionales: ADM, Cargill, Bunge, que actan prcticamente en cartel. Tambin el Estado da subsidios. La Farm Bill prevee 405 millones de dlares en subsidios, para que la produccin sea rentable. Una parte importante de estos subsidios es absorbida por las multinacionales.

En Amrica Latina, los principales productores de agrocombustibles son el Brasil y Argentina. En Brasil, se produce el etanol a partir de la caa, con una concentracin importante de tierras. Se prevee en los aos que vienen, la utilizacin de 21 millones de hectreas. Las condiciones de trabajo son actualmente lamentables y la destruccin de los suelos y de las selvas son consecuencias inevitables. El biodiesel producido a partir de la soya, cubre 60 millones de hectreas en Amazonia y unos pocos millones en otras zonas (Eric Holtz Gimenez, 2007, 27). Se declar 200 millones de "tierras degradadas" significando la posibilidad de extensin del monocultivo. En Argentina, el biodiesel se produce a partir de la soya, y el etanol a partir de la caa de azcar. Todas estas producciones son dirigidas, no solamente al consumo interno, sino a la exportacin, aprovechando del boom de la economa mundial, especialmente encabezado por China y que exige siempre ms produccin de energa.

La propuesta para el continente latinoamericano para 2010, es la utilizacin de 10% de energa con base agrcola. En casi todo los pases, hay incentivos tributarios y se multiplican los ingenios para producir los agrocombustibles en todo el continente, en particular en Amrica Central para la exportacin hacia los Estados Unidos.

5. La soluciones

La crisis de modelo de desarrollo es profunda. No solamente necesita una adaptacin, sino un cambio radical del uso de la energa. No se trata solamente de comportamientos individuales, sino tambin colectivos y por eso existen varias medidas posibles.

A ttulo de ejemplo podemos citar las siguientes: alargar la vida media de los productos, lo que significara menos utilizacin de materia prima y de energa; produccin por el uso en primer lugar y no por el cambio, lo que provocara tambin una disminucin del consumo de energa. As, por ejemplo, las bananas exportadas de Amrica Latina a Europa, necesitan transporte, hacen caer la produccin de los frutos europeos y se realizan por monocultivos destructivos en el Sur: Favorecer el consumo de productos locales permitira de ahorrar mucha energa; producir localmente cuando es posible y cambiar la poltica del Just on Time, que exige un enorme gasto de energa para el transporte; transportes colectivos y menos individuales; control pblico del sector energtico, al fin de hacerlo escapar a exclusividad de la ley del valor (ganancia); utilizacin de formas renovables de energa: solar, martima, elico, hidrogentico, etc.; utilizacin de la agroenerga, dando la prioridad a los deshechos vegetales y a plantas de regiones secas, primero para el uso local, despus con una agricultura campesina respectando la biodiversidad (y con reapropiacin de sus tierras para los expulsados) y finalmente sin monopolio de la transformacin y de la distribucin por las multinacionales.

Conclusiones

Podemos afirmar en primer lugar que los cinco mitos a propsito de los agrocombustibles, en la opinin pblica y denunciados por Eric Holtz en Le Monde Diplomatique de junio 2007 son bien ilusorios: los agrocombustibles son limpios y protegen el medio ambiente; no provocan deforestacin; permiten el desarrollo rural; no provocan el hambre; los de segunda generacin son inminentes. Este autor demuestra que se trata de mitos, y lo comprueba con informacin sistemtica y seria.

En segundo lugar, el enfoque de la produccin de energa a partir de productos agrcolas necesita una transformacin profunda no solamente de tipo prctico, sino tambin del pensamiento y de la concepcin filosfica. Necesitamos otra filosofa de la relacin entre los seres humanos y la naturaleza, esta ltima no siendo simple objeto de explotacin para llegar a una relacin de simbiosis. Lo mismo vale para la filosofa de la economa, que debe definirse no como la simple produccin de valor agregado para la acumulacin privada, sino como una actividad destinada a producir la base de la vida fsica, cultural y espiritual de todos los seres humanos en el mundo. Estos dos principios permiten establecer los lmites de la utilizacin de los agrocombustibles a la vez para asegurar el equilibrio biolgico del planeta y para una economa que corresponde a las necesidades del gnero humano.

Eso nos acerca de los principios de un "Socialismo del siglo 21", significando el predominio del valor de uso, la utilizacin renovable de los recursos naturales, la democracia generalizada y la interculturalidad. La batalla que se lleva a propsito de los agrocumbustibles forma parte de la defensa de la humanidad y de la afirmacin de la vida.


Principales fuentes bibliogrficas

BRAVO Elizabeth, Biocombustibles, cultivos energticos y soberana alimentaria en Amrica Latina, Quito, Balli, Accin ecolgica, Aivos, 2007.
CARRERE Ricardo (coord.), Palma aceitera - De la cosmtica al biodiesel, la colonizacin contina, Montevideo, WRM, UITA, 2006.
GUITARA Victor, www.ircamericas.org/esp/4463.
HOLTZ GIMENEZ Eric, Les cinq mythes de la transition vers les agrocarburants, Le Monde Diplomatique, junio 2007.


Nota:

(1) Ponencia presentada el 6 de Agosto 2007, en el Seminario internacional: Crisis planetaria, Derechos humanos y Agrocombustibles, diagnsticos, anlisis y alternativas, sobre los Agrocombustibles organizado en Bogot por la Comisin Intereclesial Justicia y Paz.
Agosto 2007


* Socilogo belga. Director del Centro Tricontinental (Cetri) y del Foro Mundial de Alternativas



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