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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2007

Comunicado de los directores y editor y artculo ntegro objeto de la demanda
La SGAE exige 9.000 euros a la revista Quimera por "daos contra el honor"

Rebelin


En una inslita maniobra y sin mediar comunicacin alguna con los responsables de la publicacin, la Sociedad General de Artistas y Editores ha interpuesto una demanda a la revista literaria Quimera por supuestos daos contra el honor. El artculo que ha desatado las iras de la todopoderosa SGAE es un texto de opinin (La horda de gestores Quimera 282) en el que el autor Trebor Escargot habla, de manera metafrica y en lenguaje coloquial, en un registro irnico que por lo visto se le ha escapado a los lectores de La Sociedad, sobre temas literarios como la piratera editorial y los comportamientos por lo menos polmicos de ciertas instituciones a las que compara de manera tangencial con la SGAE, cuyo radio de accin abarca, como se sabe, las obras audiovisuales, dramticas, coreogrficas y musicales, adems de las obras literarias de breve extensin, tales como los chistes y las historietas cmicas. La SGAE haciendo una interpretacin burda y literal del mencionado texto, ha solicitado a la revista, in media res, la cantidad de 9,000 euros para darse por satisfecha. Al parecer, tambin saben calcular con precisin cul es el canon por la recuperacin del honor.

Ante semejante atentado contra la libertad de prensa y contra la libertad de expresin, la revista literaria Quimera cumple con informar a la opinin pblica que litigar con la SGAE en defensa del derecho de sus colaboradores a emitir su opinin mediante los recursos literarios que crean oportunos, en el marco de una publicacin que durante ms de veinticinco aos ha defendido el derecho a expresarse de escritores de todo el mundo.

Jorge Carrin, Jaime Rodrguez Z. y Juan Trejo, directores.

Miguel Riera, editor.

Para ms informacin sobre este tema: [email protected]

A continuacin el artculo por el que exigen el pago de nueve mil euros por "daos contra el honor"

La horda de los gestores

En realidad va a parecer que no hablo de literatura, pero s lo estar haciendo. Si en este pas la piratera prcticamente no afecta al mundo de la literatura, es slo por motivos circunstanciales, prcticos. Haciendo uso de los medios a nuestra disposicin, y obviando la posibilidad de leer en pantalla, en trminos econmicos hoy en da sale casi por lo mismo fotocopiar un libro que comprarlo. De ah la narctica sensacin de oasis del noble arte de la escritura, aparentemente a salvo de estos desaprensivos malversadores: los piratas. Pero eso en realidad poco importa, porque la extorsin no tiene a un arte por objeto sino al ciudadano, al lector, al consumidor de productos culturales, y ste (como imagino que es su caso, lector disciplinado) unas veces lee libros y otras ve pelculas o escucha msica. Por eso creo que es importante que usted lo sepa: los piratas existen, estn ah fuera, son malos y nos acechan. Su propsito es acabar con el arte, convertirlo en mercanca y traficar con ella. Le dar algunas pistas para que, en caso de toparse con uno de ellos, pueda usted identificarlo y actuar en consecuencia.

Un confuso vnculo une al pirata con el mundo del arte. Si hoy se dedica a chulearlo y chuparle la sangre en nombre de la gestin y la propiedad intelectual, en otros tiempos lo practic, normalmente con escasa suerte y altas cotas de mediocridad. Luis Cobos o Pau Dons (que sigue en activo, en serio) seran ejemplos obvios, pero hay otros ex artistas que s gozaron alguna vez del favor de las musas (no hay ms que recordar la preciosa cancin que, en su debut, Vctor Manuel le dedicara a Francisco Franco. Lo cierto es que suelen iniciarse en la piratera cuando se les acaban las ideas, o ms bien las ganas de trabajar para tratar de tenerlas).

Sus mtodos pueden despistarnos, pues no andan por la vida en barco, ni tienen el valor que requiere empuar una espada. Han abandonado el ron, en favor del CD-Rom, y la bandera de la calavera por otras ms discretas y actuales con las siglas de su banda: SGAE, VEGAP, etc.

Han ampliado su radio de accin, colonizando los mecanismos que en otros tiempos ampararon a una especie hermana: los corsarios. En virtud de esta reestructuracin jurdica, y gracias a un juego de sobornos estndar, cuentan con el apoyo de las instituciones y sus representantes (muy prximos a ellos en capacidad intelectual y gusto esttico), y en una evolucin prxima a la de la mafia clsica, ejecutan un poder parademocrtico que suele tener la forma de impuestos y normalmente recibe el nombre de canon.

Como los piratas de verdad en su momento, como el telar manual tras la aparicin del mecnico, o como la comunicacin mediante tambores despus de inventarse el telfono, estos zafios piratas tienen las horas contadas. Y nosotros, por una mera cuestin generacional, asientos de primera fila para asistir a su cochambrosa y ridcula agona.

As que, de momento, dejemos que nos sigan extorsionando. Querr decir que siguen vivos, que todava tenemos tiempo para asistir a su hecatombe.

Trebor Escargot

Articulo publicado en al revista literaria Quimera, n 232, seccin Kalidoskopia, Pg. 6 y 7.









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