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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2007

Maz transgnico y descampesinizacin en Mxico

Silvia Ribeiro
La Jornada


Pese al claro rechazo al maz transgnico por parte de la gran mayora de la poblacin, las trasnacionales que controlan el negocio siguen presionando para que se aprueben estos granos en Mxico. Para ello prueban nuevas trampas y mentiras, a ver si alguna resulta. Si no, intentarn otros mtodos, como hicieron para lograr que el Congreso apruebe una ley de bioseguridad (la Ley Monsanto) y luego una de certificacin y comercializacin de semillas, totalmente a su favor y en contra de los intereses nacionales.

Para las trasnacionales de los agro-transgnicos -que son las mismas que controlan el mercado mundial de semillas comerciales- es fundamental legalizar la contaminacin transgnica en Mxico a travs del aval oficial para su siembra. Mxico, por su alto consumo de maz, es un mercado importante, sobre todo si todos usaran sus semillas.

Pero tienen un "problema": ms del 85 por ciento de los productores de maz son campesinos, no quieren transgnicos y usan sus propias semillas. Incluso en los casos que estos campesinos usan hbridos, la mayora son resultantes de la investigacin pblica y adems, los "acriollan", es decir, los adaptan y vuelven a sembrarlos.

Mirando las estrategias de las trasnacionales, apoyadas por leyes y polticas gubernamentales, parecera que la solucin que pretenden dar a esto es terminar con los campesinos. A ver si as por fin dejan sus semillas y los que queden no tengan ms opcin que comprrselas a ellos.

Por un lado llevan una guerra meditica y demaggica con amenazas como "ya, muy pronto, el prximo mes o el siguiente" se aprobar la "experimentacin" con maz transgnico, que en realidad no se propone "experimentar" nada, sino abrir el canal para su comercializacin.

Para decorar este escenario y ocultar el desprecio que tienen por el maz nativo (del cual sacaron todas las variedades que hoy venden), las trasnacionales se consiguieron unos agricultores ttere que se muestran negando alegremente lo mejor de su historia y su pas. El libreto de este teatrito es el contrato de Monsanto con la gremial agrcola CNC, que afirma crearn un banco de semillas de maz nativo y al mismo tiempo promovern la introduccin de maz transgnico. O sea, el zorro va a cuidar a las gallinas, abriendo una empresa de venta de pollos.

Aunque el proyecto es ridculo -por ejemplo dicen muy ufanos que "ya tienen 60 variedades", cuando en Mxico hay miles de variedades de maz nativo en las comunidades campesinas- el papel al que se presta la CNC, no slo es una traicin, como lo han llamado los campesinos, sino una vergenza nacional e internacional, de dimensiones histricas. Tomando el discurso que les dictan las transnacionales, dicen que es para que haya "opciones". Pero no existe pas en el mundo donde habiendo transgnicos no se haya contaminado. La contaminacin es inevitable y por tanto intencional. Sirve a las empresas para crear situaciones de hecho y que todos tengan que primero aceptar los transgnicos, y ya legalizados, pagar por ellos. Tambin dice la CNC que es "para conservar" las semillas porque otras instituciones no lo hacen. Qu ignorancia! La diversidad del maz no es la que puedan congelar en un banco, que de todos modos s los hay pblicos, sino la que existe en los campos, viva y alimentada en cada siembra, en cada intercambio, por las familias campesinas e indgenas.

Pero hay situaciones ms peligrosas. Monsanto, por ejemplo, ha logrado en Veracruz -con la complicidad de la Secretara de Desarrollo Social y la Fundacin Miguel Alemn-, embarcar a grupos de campesinos a sembrar maz hbrido, con la promesa de que sacaran mucha produccin y les pagaran un precio ms alto. Les dijeron que estaba "comprobado" que si usaban los agrotxicos que vienen en el mismo paquete y trabajaban con tractores, obtendran altos rendimientos, y que ellos compraran la produccin. Las instituciones nombradas prestaron millones de pesos para adquirir maquinaria e insumos. Como no podan llegar al volumen que puso Monsanto, los campesinos arrendaron tierras de vecinos. Pero, el rendimiento no fue el "comprobado" y para la cosecha de invierno 2007 les pagaron apenas 1.50 pesos por kilo, por debajo del precio pactado. Los campesinos quedaron endeudados y sin maz para comer. Este tipo de experimentos o muy similares se repiten en otras partes del pas.

A Monsanto y otras empresas con prcticas similares, les resultan un excelente negocio (venden sus semillas y agrotxicos, no corren riesgo, las instituciones los subsidian). Adems, Monsanto no es un productor de grano de maz, sino de semillas, entonces este experimento parece ms bien diseado para probar la adaptacin de sus variedades hbridas a los distintos climas y regiones del pas, para luego convertirlas en transgnicos. Los costos del experimento, la tierra agotada, el trabajo mal pago, la contaminacin con agrotxicos y las deudas les quedan a los campesinos.

Las trasnacionales, los empresarios y muchas autoridades seguirn derrochando ingenio y dinero pblico para inventar maneras de expulsar a los campesinos y pueblos indgenas de la tierra. La lucha de resistencia, por lo tanto seguir. Por todo ello no podemos olvidar que los campesinos siguen siendo la base real de la alimentacin de todos. El tema no es "campesino": es de todos.

* Investigadora del Grupo ETC
La Jornada, Mxico, 1 de septiembre de 2007



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