Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2007

Ladrones e Ignorantes

Azmi Bishara
Al Ahram Weekly

Traducido del ingls por Sinfo Fernndez


Si los Estados Unidos siguen actuando desde la conviccin de que tras su fracaso en Iraq y Afganistn necesitan anotarse un tanto en Lbano, aniquilando a la oposicin mediante la aplicacin de resoluciones internacionales, y otro tanto en Palestina, alimentando a Cisjordania y dejando morir de hambre a Gaza con la esperanza de forzar a los palestinos a aceptar lo que Israel est dispuesto a ofrecerles, lo nico que van a conseguir ser lanzar a esos dos pases a la guerra civil y a la destruccin.

En todos esos pases, es el momento de esplendor de amigos y aliados de EEUU. Si tuvieran tan slo un pice de patriotismo, se pondran a trabajar en la posibilidad de una reconciliacin nacional y en una serie de acuerdos que ahorraran muerte y devastacin a sus pases. Podran tambin dar a los estadounidenses algn consejo sensato. Podran decirles que ningn montn de apoyo o dinero exterior va a resolver los conflictos domsticos, que un Hamas lo suficientemente desesperado como para iniciar la resistencia en Cisjordania, por ejemplo, frustrar todos los posibles proyectos que diversos institutos de investigacin hayan podido disear para crear una red de seguridad social financiada por Occidente que sustituya a las sociedades filantrpicas dirigidas por Hamas, adems de todas las iniciativas econmicas que hayan podido concebirse en el curso de una convencin de hombres de negocios en Tel Aviv. Podran decirles que lo nico que puede funcionar es la reconciliacin, que los equilibrios locales de poder son una cosa y el equilibrio de poder en el Consejo de Seguridad otra, y que forzar a que los primeros sean una rplica del segundo slo triunfar a base de infligir a la regin un sin fin de desastres.

Desde luego, por muy til que puedan ser esos consejos, uno tendra que ponerse unas anteojeras de color rosa para imaginar siquiera que esos amigos y aliados de EEUU vayan a ofrecrselos a Washington; es ms, tendra que ponerse anteojeras de una textura ms alucingena si toda esa gente pensara que todava hay tiempo para cambiar el curso de actuacin de unos impetuosos EEUU bajo la gida de un presidente temerario frente a las ventajas de sus agendas domsticas. Tambin, naturalmente, no mencionamos aqu la necesidad de que los aliados y amigos de Siria e Irn en esos pases susurren consejos similares en Damasco y Tehern, puesto que ambos han manifestado ya su posicin respecto a la necesidad de una reconciliacin nacional en Palestina y de una unidad nacional en Lbano.

Ha sido una larga costumbre rabe sealar con el dedo hacia al extranjero o hacia ciertos elementos para evitar la ruptura entre ellos. En la fase posterior a la independencia, desde la poca en que los golpes de estado fueron terminando y los regmenes se fueron asentando, hasta la alienacin del rgimen de Saddam Husein tras la guerra para liberar Kuwait, hubo una especie de acuerdo no escrito entre los regmenes rabes para mantener su mutua causticidad sin sobrepasar los lmites de sus intereses colectivos y la preservacin de la estabilidad. La va utilizada para conseguirlo fue evitar culparse directamente los unos a los otros. Por eso, cuando clamaron al unsono contra la conspiracin imperialista, sionista y reaccionaria rabe, como si fuera un monstruo de tres cabezas, y mantuvieron esa trinidad responsable ante el ltimo estallido de violencia dentro de Palestina o durante la reciente reanudacin de los tiroteos en las calles secundarias de Beirut, nadie parpade. Incluso Israel neg la acusacin y acept la pretensin universal de que todo eso no es sino una serie de rimbombantes frases revolucionarias y el medio de que se servan los regmenes rabes para barrer sus problemas bajo la alfombra.

Pero el fenmeno va mucho ms atrs. Data al menos del Acuerdo Sykes-Picot, que proclam que las preocupaciones nacionalistas rabes no podan existir y que los conflictos domsticos en el mundo rabe tenan que reflejar o ser parte de los conflictos internacionales. Por eso, cuando en aquel crepsculo de la era otomana, las fuerzas polticas rabes fueron alineadas a favor o en contra de las Grandes Potencias y de otros poderes externos, quienes se dedicaban a hacer clasificaciones locales de los rencores a soportar contra ciertas fuerzas nacionales no hicieron distincin entre stas, algunas de las cuales se haban colocado junto a uno u otro de los poderes exteriores por diversas razones internas suyas y por las actuales vulnerabilidades en la seguridad, es decir, que los individuos estaban actuando de forma activa en nombre de o conspirando con esos poderes. Uno era o bien rabe, a pesar de todo lo dems y, por tanto, parte de esa gran familia rabe que fue emplazada a unirse contra el colonialismo, o bien hombre de paja o espa.

No me preocupa aqu definir quin poda ser clasificado como posible vulnerabilidad de la seguridad o como agente al servicio de una potencia extranjera. Baste con decir que el concepto poda incluir a aquellos individuos sobre los que lemos en libros elaborados por antiguos funcionarios estadounidenses (como Ross y Tenet); individuos que demostraron que haban tenido algo que ver en el proceso estadounidense de toma de decisiones, bien porque eran la fuente de la informacin, debera aadirse que una informacin muy cuidadosamente seleccionada, proporcionada a los EEUU en vsperas de la guerra contra Iraq para mostrar que el rgimen de Saddam estaba lo suficientemente maduro como para ser desollado vivo, o en la vspera de Camp David II para mostrar que Yaser Arafat estaba preparado para aceptar cualquier cosa que se le ofreciera mientras Bill Clinton hiciera funcionar su mgico encanto. No hace falta comentar las muy desastrosas consecuencias que produjo tal informacin.

Lo que me preocupa aqu son esas fuerzas que miran a sus intereses a la hora de aliarse con EEUU y que estn actualmente estudiando la posibilidad de una alianza con Israel. A esas fuerzas no podemos clasificarlas como una vulnerabilidad en la seguridad porque representan los intereses y actitudes del rgimen e incluso a algunos estratos sociales relativamente estrechos. Es demasiado fcil hacerlas pasar por dbiles o pretender que son dbiles, estpidas o crdulas. Esas valoraciones son simplistas y llevan inevitablemente al disparate. El mundo rabe tiene toda una nueva generacin de polticos que se suscriben al concepto de estado-nacin sub-regional y a la necesidad de situar sus intereses (ms a menudo identificados con los intereses del rgimen existente) sobre todas las dems consideraciones. Para ellos, si eso requiere una alianza con EEUU, incluso a costa de las relaciones de esa nacin con otros pases rabes, sea entonces. La causa palestina, en su opinin, es sencillamente otro asunto nacional, a diferencia de un asunto nacional rabe. Desde luego, los rabes tienen que ayudar a resolver este problema. Pero no se requiere necesariamente una solucin justa, ni siquiera aunque ese problema contine creando una fuente de preocupaciones y de potencial inestabilidad, ya que arma constantemente a las fuerzas de la oposicin domstica con argumentos para mantener su rabia contra el rgimen y su resentimiento por su alianza con Occidente y por los intentos sin fin de deslegitimar los marcos de referencia supranacionales como el pan-arabismo o el Islam.

Algunos demcratas rabes, especialmente aquellos que tienen un historial de inclinaciones izquierdistas, haban prendido sus esperanzas en el intervencionismo estadounidense con la excusa de llevar a cabo reformas democrticas. Qu engaados estaban! Cualquier inmunidad que alguna vez hayan tenido ha sido barrida por una poltica imperialista que ellos ayudaron a acomodar mediante su estridente hostilidad incluso hacia esos elementos modernistas del nacionalismo rabe que equipararon con los regmenes anteriores. Supongo que siempre se situaron en esa posicin, En el pasado, cayeron en la esclavitud de la revolucin internacional. Ms recientemente, fueron captados por la democracia globalizada. En ambos casos, el poder exterior siempre tena la llave.

Pero esos no son quienes tengo en mente cuando hablo de fuerzas actualmente aliadas con EEUU. Estoy hablando ms bien de diversos gobernantes y sus pandillas de parientes, amigos, nuevos hombres de negocios riqusimos e intelectuales neo-liberales. Esos no han estado nunca cerca de la izquierda y nunca ha habido un lugar en sus corazones para la democracia, los derechos civiles y el liberalismo. El liberalismo significa para ellos privatizacin econmica y desregulacin para alimentar su pequeo crculo de ricos y privilegiados, que est incluso muy lejos de lo que se supone que tiene que ser el liberalismo econmico. Por desgracia, esa es la nica poltica que est teniendo xito sistemticamente en medio de la devastacin de Iraq. Mientras que en el pasado uno consideraba como alternativas la democracia, la dictadura y la monarqua, hoy el mundo rabe debera aadir un nuevo trmino a su glosario poltico: cleptocracia, o el gobierno de una banda de ladrones.

Esos cleptcratas neo-liberales no son simples marionetas en la cuerda; se han convertido en el componente ms fuerte de las ecuaciones de Washington para Oriente Medio tras su intervencin en Iraq. Tan dependientes de ellos se han hecho los EEUU que hace tiempo ya que eliminaron de sus cabezas el arma de la democratizacin y de la reforma poltica. No persiguen ms que sus propias agendas y, justo ahora, estn trabajando para asegurar la fuerza de la superpotencia mundial a fin de que esas agendas puedan avanzar a nivel domstico y regional. Y tienen su forma propia de considerar las cosas, que generalmente implica una percepcin irreal, basada en nociones de informacin selectiva asimilada a travs de un laberinto de prejuicios y de eslganes de segunda mano del viejo orden rabe, y mediante la impresin, alimentada por los medios, de que Israel est listo para hacer la paz, y de la nocin, igualmente propagandstica, de que es conveniente hacerlo as porque los rabes no van a tener otra oportunidad igual.

En algn momento del pasado reciente, conceptos tales como la batalla del arabismo y la lucha por la supervivencia rabe contra Israel se convirtieron en objeto de irrisin, una especie de broma adolescente entre muchachos que acaban de descubrir las seales de la pubertad y que muestran ya seales de que nunca van a ser capaces de madurar. Sin embargo, el hecho es que esos eslganes no eran insignificantes sino ms bien la percepcin rabe de un peligro que en la fase actual ha llegado a ser ms amenazante que nunca. Esa percepcin fue ignorada por todos aquellos para quienes la liberacin nacional no fue nunca ms que un eslogan, que trataron de vender siempre el pragmatismo de cualquier acuerdo con Israel y que culpan a los palestinos por seguirlo manteniendo. Por desgracia, su lectura de la realidad, su conocimiento de Israel basado en esa lectura y su total dependencia de las buenas intenciones de Israel, han funcionado slo para abrir el apetito de Israel de emprender cada vez ms extorsiones. Su percepcin de la realidad les permite operar a partir de la asuncin de que EEUU est dispuesto a utilizar su influencia para conseguir que Israel ceda y que Israel est dispuesto a ayudarles a salvar la cara cuando sea necesario. Es una percepcin que ciertamente no se basa en hecho alguno, porque los hechos y la informacin no son el fuerte de esta generacin. Es ms, sugerira que la generacin de Gamal Abdel-Nasser y los viejos baazistas estaban mucho ms informados, eran mucho ms realistas e inconmensurablemente menos corruptos.

Ciertas partes significativas rabes no slo se sienten felices de verse libres de las presiones estadounidenses en el mismo momento en que necesitaban enfrentarse a sus opositores para un proceso de paz ficticio; tambin les encanta tener la oportunidad de arremeter contra ese campo rabe que no comparte sus valoraciones de la realidad y las opiniones que por consiguiente propugnan. Por eso, sus expertos en opinin hacen sonar la alarma contra el creciente chi, a pesar de los hechos y, por tanto, indiferentes a la verdad. Otros, por el momento, estn despotricando contra Damasco, con retricas sobre las capacidades de Siria y su papel regional que se han convertido en algo insoportable. Siria debe aprender realmente cul es su lugar. Es muy lgico que quieran que les devuelvan los Altos del Goln, pero slo si Siria neoliberaliza su economa (en el sentido cleptcratico, por supuesto). Entonces se situarn en apoyo de Siria, del mismo modo que se han situado tras los dirigentes palestinos tras su ruptura con Hamas, y le ayudarn a lograr ambos objetivos. Pero si Siria se olvida por un momento de que no tiene ningn papel que jugar en Iraq, Lbano o Palestina y no se transforma en el tipo de pas que quiere resolver su disputa fronteriza con Israel, entonces tendr que ser aislado y recibir un par de duras lecciones. No tengo duda que esas partes estn, en este preciso momento, susurrando algn consejo muy urgente acerca de Siria en la oreja de Washington, del mismo modo que lo hicieron acerca de cmo tratar con Iraq y cmo tratar con Arafat.

Incluso apostara que alguna de esas partes se ofreci voluntaria para explicar a Condoleeza Rice la historia sobre las diferencias sirio-iranes y que ella se fue de all dispuesta a construir un prometedor escenario para un enfrentamiento total entre los dos pases. Asimismo, sin duda alguna, alguien sugiri que se bloqueara la entrada de alimentos, medicinas y fuel en Gaza, para mantener as atareado a Hamas llevando suministros a los palestinos para que pudieran satisfacer las necesidades ms esenciales mientras se rociaba de ayuda a Cisjordania y de privilegios a sus dirigentes y dejar muy claras las ventajas de negociar en vez de dedicarse a hacer declaraciones de principios.

Pero si yo fuera esa gente, o al menos me encontrara entre aquellos que les escuchan, tendra cuidado. Por alguna razn se percibe siempre que sus anlisis, como tales, se fundan en evidencias e impresiones dispersas, confeccionadas para adaptarse a una hiptesis. Y al igual que fue un fracaso cuando se intent convertir a Iraq en un satlite estadounidense y amigo de Israel, y del mismo modo que Hizbollah rechaz achantarse ante Israel, tambin esas fantasas del colapso del rgimen sirio se convertirn en nuevas pesadillas. Tampoco tengo sombra de duda de que el nico camino para evitar ms pesadillas en Lbano y Palestina pasa por que la gente all ponga sus pensamientos en la reconciliacin nacional y en resolver las diferencias domsticas.

Enlace con el texto original en ingls:

http://weekly.ahram.org.eg/2007/861/op12.htm



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