Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2007

El Mandela palestino

Uri Avnery
Rebelin

Traducido por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.


La divisin de los territorios palestinos en un "Hamastn" en la Franja de Gaza y una "Fatahlandia" en Cisjordania es un desastre.

Un desastre para los palestinos, un desastre para la paz y, por consiguiente, tambin un desastre para los israeles.

El liderazgo poltico y militar israel est satisfecho con la particin segn la doctrina "lo que es malo para los palestinos es bueno para Israel". Esta doctrina ha guiado la poltica sionista desde el principio. Haim Arlosoroff, el lder sionista que fue asesinado por manos desconocidas en la costa de Tel-Aviv en 1933, ya conden esta doctrina en su ltimo discurso: "No todo lo que es malo para los rabes es bueno para los judos y no todo lo que es bueno para los rabes es malo para los judos".

Superarn los palestinos esta divisin?

Parece que las oportunidades para eso cada da son ms pequeas. El abismo entre los dos partidos se hace ms y ms grande.

La gente de Fatah en Cisjordania, liderada por el presidente Mahmoud Abbas, condena a Hams como una banda de fanticos imitadores de Irn y guiados por ste que, a su vez, como los Ayatols, est llevando a su pueblo hacia la catstrofe.

La gente de Hams acusa a Abbas de ser un mariscal Petain palestino que ha hecho un trato con el ocupante y se mueve en el resbaladizo terreno del colaboracionismo.

La propaganda de ambos lados est llena de veneno y la violencia mutua est subiendo a cotas ms altas.

Parece un callejn sin salida. Muchos palestinos han desesperado de hallar una salida. Otros estn buscando soluciones creativas. Afif Safieh, jefe de la delegacin de la OLP en Washington, por ejemplo, propone formar un gobierno palestino compuesto totalmente por expertos neutrales que no sean miembros de Fatah ni de Hams. Las oportunidades para eso son de hecho muy escasas.

Pero en conversaciones privadas en Ramala, un nombre salta cada vez ms a menudo: Marwan Barghouti.

"l tiene la llave en su mano", dicen all, "tanto para el conflicto entre Fatah y Hams como para el israelo-palestino".

Algunos ven a Marwan como el Nelson Mandela palestino.

En apariencia ambos son muy diferentes, tanto fsicamente como de temperamento. Pero tienen mucho en comn.

Los dos se convirtieron en hroes nacionales tras los barrotes de la prisin. Los dos fueron declarados culpables de terrorismo. Los dos apoyaron la lucha violenta. Mandela suscribi la decisin del Congreso Nacional Africano de 1961 de iniciar la lucha armada contra el gobierno racista (pero no contra los civiles blancos). Estuvo en prisin durante 28 aos y se neg a comprar su libertad firmando una declaracin de denuncia del "terrorismo". Marwan apoy la lucha armada de la organizacin Tanzim de Fatah y ha sido condenado a varias cadenas perpetuas.

Pero los dos estaban a favor de la paz y la reconciliacin, incluso antes de ir a prisin. Vi a Barghouti por primera vez en 1997 cuando se uni a una manifestacin de Gush Shalom en Harbata, el pueblo vecino de Bil'in, contra la construccin del asentamiento de Modiin-Illit que apenas estaba empezando. Cinco aos despus, durante su procesamiento, nos manifestamos ante el palacio de justicia bajo el eslogan "Barghouti a la mesa de negociacin, no a la prisin!"

La semana pasada visitamos a la familia de Marwan en Ramala.

Me encontr con Fadwa Barghouti la primera vez en el entierro de Yasser Arafat. Su cara estaba empapada de lgrimas. Estbamos aprisionados entre la multitud doliente, el estrpito era ensordecedor y slo pudimos intercambiar unas palabras.

Esta vez estaba tranquila y compuesta. Se ri cuando oy que Teddy Katz, un activista de Gush Shalom que tom parte en la reunin, haba sacrificado una ua del pie por Marwan durante nuestra protesta ante el tribunal en la que fuimos atacados violentamente por los guardias y uno de ellos estamp su pesada bota en el pie calzado con sandalias de Teddy.

Fadwa Barghouti es abogada de profesin, madre de cuatro hijos (tres chicos y una chica). El mayor, Kassem, ya ha estado en prisin durante medio ao sin juicio. Fadwa es una mujer rubia oscura ("toda la familia, excepto Marwan, son rubios," explic, aadiendo con una extraa sonrisa: "Quizs a causa de los cruzados".)

Los Barghouti son una gran hamula (familia extendida), que habita en seis pueblos cerca de Bir Zeit. El Dr. Mustaf Barghouti, el conocido mdico por sus actividades por los derechos humanos, es pariente lejano. Marwan y Fadwa -tambin Barghouti de nacimiento- nacieron en el pueblo de Kobar.

La familia de Marwan Barghouti vive en un buen apartamento de un edificio de copropiedad. De camino hacia all me percat de la gran actividad de la construccin en Ramala, parece como si se levantaran nuevos edificios en cada esquina, incluso bloques comerciales.

Cerca de la puerta del apartamento un letrero bordado dice en ingls: "Bienvenido a mi casa". El apartamento est decorado con muchas imgenes de Marwan Barghouti, incluso un gran dibujo inspirado en la famosa fotografa que lo muestra en el juicio levantando los brazos esposados sobre la cabeza como un boxeador victorioso. Cuando las fuerzas de seguridad estaban buscndolo tomaron posesin del apartamento durante tres das e izaron una gran bandera israel en el balcn.

Fadwa Barghouti es una de las pocas personas autorizada a visitarlo. No como abogado, sino slo como "familia ntima"; una definicin que incluye a los padres, esposos, hermanos e hijos menores de 16 aos.

En la actualidad hay aproximadamente once mil prisioneros palestinos en crceles israeles. Calculando un promedio de cinco miembros de "familia ntima", resultan cincuenta y cinco mil visitantes potenciales. stos, adems, necesitan un permiso por cada visita y muchos son rechazados por "razones de seguridad". Fadwa tambin necesita cada vez un permiso que le permite nicamente ir directamente a la prisin y volver sin detenerse en ninguna parte de Israel. A los tres hijos varones ya no se les permite ir a ver a su padre, puesto que los tres han rebasado los 16 aos. Slo la hija menor puede visitarlo.

Apenas hay nadie que sea ms popular entre el pblico palestino que Marwan Barghouti. En esto tambin se parece a Mandela en prisin.

Es difcil explicar el origen de su autoridad. No emana de su alta posicin en Fatah, puesto que el movimiento est desorganizado y a duras penas hay una jerarqua clara. Desde la poca en que era un simple activista en su pueblo, ascendi en la organizacin por la pura fuerza de su personalidad. Es esa cosa misteriosa llamada carisma. Irradia una serena autoridad que no depende de seales exteriores.

La guerra de difamacin entre Fatah y Hams no lo toca. Hams se cuida de no atacarle. Al contrario, cuando presentaron una lista de prisioneros a cambio del soldado Gilad Shalit capturado, Marwan Barghouti, a pesar de su ser un lder de Fatah, encabezaba la lista.

Fue l quin, junto con los lderes encarcelados de las otras organizaciones, redact el famoso "documento de los presos" que reclamaba la unidad nacional. Todas las facciones palestinas aceptaron el documento. As naci el "acuerdo de la Meca" que cre el (efmero) Gobierno de Unidad Nacional. Antes de que lo firmasen los partidos se le envi por mensajera urgente a Marwan para obtener su aprobacin. Slo cuando la dio tuvo lugar la firma.

Aprovech mi visita a Ramala para obtener una impresin de las opiniones de los partidarios de Barghouti. Tratan de no dejarse barrer por el clima de odio mutuo que ahora gobierna las direcciones de ambos lados.

Algunos de ellos se oponen con fuerza a las acciones de Hams en Gaza, pero intentan entender las causas. Segn ellos, la gente de Hams, al contrario que muchos de los lderes de Fatah, no ha estado nunca en occidente y no han asistido a universidades extranjeras. Su mundo mental se ha formado en el sistema de educacin religioso. Su horizonte es estrecho. La compleja situacin internacional en la que el movimiento nacional palestino est obligado a operar es bastante extraa para sus hombres.

En las ltimas elecciones mis interlocutores me explicaron que Hams esperaba obtener el 35-40% de los votos y ganar as legitimidad para su movimiento. Se quedaron totalmente sorprendidos cuando consiguieron la mayora. No supieron qu hacer con ella. No tenan ningn plan preparado. Fue un error por su parte formar un gobierno compuesto totalmente por miembros de Hams en lugar de insistir en un gobierno de unidad. Calcularon mal la reaccin internacional e israel.

Los partidarios de Marwan no tienen miedo de la autocrtica. En su opinin, a Fatah no le faltan reproches por lo que pas en Gaza. El movimiento no actu sabiamente cuando arrestaron y humillaron a los lderes de Hams. Por ejemplo, arrestaron a Mahmoud al-Zahar, ministro de Exteriores del gobierno de Hams, lo humillaron, le cortaron la barba y lo llamaron por el nombre de una famosa bailarina egipcia. Esa es una de las razones para el odio ardiente que al-Zahar y sus colegas tienen hacia Fatah.

No o que negasen la acusacin de Hams de que Muhammad Dahlan, anterior confidente y consejero de seguridad de Mahmoud Abbas, conspir con los estadounidenses para llevar a cabo un golpe militar en la Franja de Gaza. Dahlan, querido por los estadounidenses (e israeles) crey, segn ellos, que si le provean de armas y dinero podra tomar Gaza. Eso empuj a Hams a tomar la decisin de actuar primero y dar un golpe armado. Puesto que la mayora de la poblacin apoy a Hams y detestaba a Dahlan, que fue acusado de colaborar con la ocupacin, Hams gan fcilmente. Dahlan ahora est en el exilio por orden de Abbas.

El centro de gravedad de Hams est en la Franja de Gaza. Ese es el problema de Khaled Mashal el lder de Hams, que reside en Damasco. Al contrario que sus dos lugartenientes no tiene ninguna raz en Gaza. Por eso necesita dinero para reforzar su situacin all. Y lo recibe de Irn.

(Me hubiera gustado dar aqu algunas impresiones desde el punto de vista de Hams, pero es prcticamente imposible entrar en la Franja de Gaza y nuestros interlocutores de Hams en Jerusaln Este estn todos en la crcel).

Cmo se librarn los palestinos de las ataduras? Cmo pueden restablecer un liderazgo nacional que sea aceptado por todas las partes de la poblacin de Cisjordania y la Franja de Gaza, capaz de dirigir la lucha nacional y hacer la paz con Israel cundo la paz sea posible?

Los seguidores de Barghouti creen que en el momento preciso, cuando Israel llegue a la conclusin de que necesita la paz, ser liberado de prisin y jugar un papel central en la reconciliacin. En gran medida como Mandela, que fue liberado de la prisin en Sudfrica cuando el gobierno blanco lleg a la conclusin de que el rgimen del apartheid ya no poda sostenerse. Yo no tengo ninguna duda de que para originar esa situacin, las fuerzas israeles de la paz deben empezar una gran campaa pblica por la liberacin de Barghouti.

Qu pasar mientras tanto?

Apenas hay nadie en el lado palestino que crea que Ehud Olmert concluir ningn el acuerdo de paz y lo llevar a cabo. Nadie cree que salga nada de la "reunin internacional" que se supone que tendr lugar en noviembre. Los palestinos creen que es un hueso que el presidente Bush ha lanzado a Condoleezza Rice cuya reputacin ha cado dramticamente.

Y si eso no da resultado?

"No hay ningn vaco". Un lder de Fatah me dijo, "Si los esfuerzos del presidente Abbas no dan fruto habr otra explosin, como la Intifada tras el fracaso de Camp David".

Cmo ser posible eso despus de que los activistas de Fatah hayan depuesto las armas y renunciado a la violencia? "Una nueva generacin se levantar," dijo mi interlocutor, "Como ha pasado antes; un grupo de edad se cansa y el siguiente toma el relevo. Si la ocupacin no se acaba y no hay paz, una paz que les permita a los miembros de esta generacin volver a las universidades, a la familia, al trabajo y los negocios, ciertamente estallar una nueva Intifada.

Para lograr la paz los palestinos necesitan unidad nacional tanto como los israeles necesitan un acuerdo general para la retirada. El hombre que simboliza la esperanza de la unidad entre los palestinos ahora est sentado en la crcel de Hasharon.

http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1189892177/

Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.



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