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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2007

Resea del ltimo libro de Naomi Klein, Shock Doctrine
La doctrina del shock: una contrahistoria del neoliberalismo

Benedetto Vecchi
Sin Permiso


Una cosa es cierta. Naomi Klein, tras el xito de NoLogo, no se ha quedado mano sobre mano. Se puso nuevamente en ruta, visitando o viviendo por breves perodos en Argentina, Brasil, Sudfrica, Chile, Bolivia, Irak, Sri Lanka, Tailandia, Lbano, Rusia y, huelga decirlo, EEUU. Desde esos pases ha enviado reportajes y en esos pases ha entrevistado a economistas y a activistas para peridicos como The Guardian, The Nation o el  New York Times. Al propio tiempo, ha acumulado informacin sobre los cambios operados en el neoliberalismo tras el ataque al World Trade Center neoyorquino del 11 de septiembre de hace ahora seis aos. Con el paso del tiempo, sin embargo, ha madurado en ella la conviccin de que el capitalismo del siglo XX presentaba robustos elementos de continuidad, pero tambin de discontinuidad, respecto a los elementos que la ensaystica contempornea llama los gloriosos treinta aos, es decir, el perodo de desarrollo econmico y social que sigui a la II Guerra Mundial, que vio surgir en muchos pases la presencia reguladora del estado en la economa y en la vida social.

La continuidad vena del Estado de Bienestar, en sus diversas traducciones nacionales, y de una relacin de dominacin de algunos pases fuertes respecto de otros pases "dbiles", usados precisamente como laboratorios de experimentacin de polticas econmicas desprejuiciadas que en el potente Norte habran hallado no pocas resistencias por parte de las fuerzas sindicales y polticas  del movimiento obrero y de otros movimientos sociales. Lo difcil, en cambio, era perfilar las discontinuidades. Y son precisamente las discontinuidades las que centran la atencin de Naomi Klein.

La constelacin neoliberal

El resultado es un libro que puede leerse como una contrahistoria del neoliberalismo contemporneo. Su ttulo, Skock doctrine [La doctrina del shock], introduce inmediatamente en la tesis del volumen: las crisis econmicas, sociales o polticas  y las catstrofes ambientales son usadas para introducir unas reformas neoliberales que han llevado a la demolicin del Estado de Bienestar.

El libro entra, para empezar, en el corazn de la Guerra Fra. En aquellos aos, el futuro premio Nbel de economa Milton Friedman empieza a urdir su tejido para construir una red intelectual de investigadores favorables al libre mercado. Es un economista brillante, pero sus propuestas a favor de la demolicin de la intervencin estatal en la sociedad y en la economa resultan demasiado "extremistas" en relacin a lo que hacen las empresas y el gobierno de Washington. Con todo y con eso, su centro de investigacin recibe financiacin de fundaciones privadas y del gobierno. Milton Friedman sostiene ya entonces que las crisis pueden usarse para una "terapia de shock" a favor del libre mercado.

Milton Friedman se convierte en el agit-prop del neoliberalismo, mientras que sus discpulos son enviados por el mundo entero en misin de proselitismo. Sus recetas acabarn convirtindose en programas de poltica econmica en Chile, Paraguay, Argentina, Brasil, Guatemala, Venezuela. Hay un pequeo problema. Son programas aplicados con carros blindados en las calles y tortura sistemtica en las prisiones, mientras el nmero de desaparecidos llega a ser tan alto, que ni siquiera los medios de comunicacin estadounidenses pueden ignorarlo.

La parte del libro que habla de los aos sesenta y setenta cuenta la historia de los golpes de Estado y del uso sistemtico de la violencia contra los opositores polticos, y puede parecer un dej vu de historias sabidas desde hace tiempo. Pero Naomi Klein lo presenta como la primera crisis del neoliberalismo. Chile, Argentina y Paraguay son laboratorios en los que se enriquecen muchas transnacionales estadounidenses, a las que se les permite apropiarse de muchas materias primas y abrir nuevos mercados para sus productos. Una especie de renovada acumulacin primitiva deslocalizada fuera de las fronteras nacionales. Por eso vale la pena financiar, de consuno con Washington, el terrorismo de estado chileno, argentino, brasileo y paraguayo. Y es precisamente en ese perodo que la red intelectual tejida por Friedman se consolida y se extiende al mismo tiempo.

Resulta impresionante el trabajo hecho por Naomi Klein de reconstruccin de las carreras polticas, los vnculos de amistad, las relaciones de negocios de hombres de Dick Cheney a Donald Rumsfeld, de John Ashcroft a Domingo Cavallo, de Michel Camdessus a Paul Bremen, a Paul Wolfowitz y a la familia Bush que pasan de un consejo de administracin de alguna transnacional a la direccin de un think thank neoliberal, de puestos de responsabilidad en algn gobierno a los despachos del Banco Mundial o del FMI.

La hasta ahora contada es historia conocida fuera de los EEUU. Naomi Klein lo sabe, pero tambin es consciente de que en los EEUU es historia sabida o desvelada slo para una minora de activistas o intelectuales radicales. De aqu su obra de sistematizacin de las informaciones antes de entrar a contar la segunda ola neoliberal, que tiene, como la primera, un apstol. Es otro economista, se llama Jefrey Sachs y quiere demostrar que el libre mercado, a diferencia de lo que pareci ser el caso en Amrica Latina, no es incompatible con la democracia. Es un autntico "evangelista del capitalismo democrtico", y ve en el desplome de la Unin Sovitica y del socialismo real la mejor oportunidad para conciliar la democracia con las "leyes naturales" del mundo de los negocios. Aconseja y es escuchado a la Polonia de Lech Walesa y a la Rusia de Boris Yeltsin una desregulacin radical de sus economas. Su receta ser un fracaso, pero en ese mismo momento su "terapia de shock" halla un valioso aliado en un FMI ya definitivamente depurado de economistas vinculados todava a las teoras de Lord Maynard Keynes. La deuda ser el arma vencedora empleada por los neoliberales, que concedern prstamos slo a condicin de que se desregularice completamente la economa. Es el llamado consenso de Washington, son su corolario de "programas de ajuste estructural". Como en el pasado, las transnacionales se harn de oros, pero Sachs, lo mismo que los dems "evangelistas del libre mercado", sostiene que lo que ahora corresponde es que todas las actividades productivas y los servicios sociales gestionados por el estado sean puestos en almoneda, aun a costa de sacrificar centenares de miles  de puestos de trabajo sobre el altar de la competitividad internacional. La pobreza, no dejan de repetir, es un efecto colateral que sin embargo acabar siendo despejado por la mano invisible del mercado.

La "terapia de shock" se nutre ya de estrategias de marketing, propaganda y falsificacin de datos, tratando de demostrar que el mercado libre es la nica va para escapar de la decadencia econmica y de la pobreza masiva. Pero el consenso tiene que ser conquistado electoralmente, aun si eso puede llegar a ralentizar el ritmo de "reformas".

La poltica woodoo

Para remover ese obstculo hay una estrategia bien probada durante la "guerra de la deuda" en Amrica Latina: crear el pnico, para luego presionar a fin de que se adopten "terapias" econmicas neoliberales. El Banco Mundial y el FMI se convierten entonces en instituciones supranacionales adaptadas al objetivo de limitar la soberana popular y privar a los gobiernos nacionales de cualquier autonoma decisional. Los programas econmicos son, pues, confeccionados en Washington, pero su aplicacin in situ viene garantizada por personal poltico "fiel a la lnea". Nami Klein muestra documentalmente cmo incluso las crisis asiticas de los aos noventa tuvieron como protagonistas al Banco Mundial y al FMI, que orquestaron a sabiendas la crisis financiera a fin de demoler toda presencia estatal en la economa. Y cuando Tailandia, Filipinas, Malasia, Indochina y Corea del Sur capitularon frente al FMI, un "Chicago boy" escribi una columna en el Financial Times parangonando la revolucin del libre mercado en Asia con una "segunda cada del Muro de Berln".

En Amrica Latina la situacin es distinta. Las dictaduras se desplomaron una tras otra y subieron al poder muchas coaliciones de centroizquierda. Es la era, afirma Naomi Klein, de la poltica woodoo, caracterizada por programas electorales keynesianos y sucesivas polticas econmicas rgidamente neoliberales.

La embrollado ovillo que Naomi Klein pacientemente deshilvana muestra no tanto un comit de negocios de la burguesa, cuanto un trust de empresas cuyo negocio consiste en el vaciamiento del estado de toda funcin, incluida la de la guerra. Es el nacimiento del "estado corporativista", segn lo define la autora, en donde una restringida elite pasa de una empresa a cargos pblicos sin el menor respeto a las normas liberales contra el conflicto de intereses. El "capitalismo de los desastres" no puede sino seguir renovando la inseguridad social. El 11 de septiembre es, desde este punto de vista, un man para los neoliberales. La "guerra al terror" se convierte as en la retrica tras la que ocultar la venta de la defensa nacional a las empresas privadas y el pleno control del petrleo.

Con la invasin de Afganistn y del Irak, el warfare, es decir, el uso de la guerra para relanzar la economa, se ha elevado a sistema, porque la guerra al terror es una guerra total que no slo implica al sector militar, sino a la sociedad entera. Iluminador a este respecto resulta el captulo que la periodista canadiense dedica a Israel, haciendo del desarrollo de la industria high-tech de la seguridad y de la llegada de los hebreos de la Europa del Este tras la cada del Muro de Berln dos de las claves interpretativas no las nicas del paso de una hiptesis de paz con los palestinos al funesto paseo de Ariel Sharon por la explanada de las mezquitas que provoc la segunda Intifada. Los prfugos del Este europeo pudieron substituir la fuerza de trabajo palestina a bajo costo, mientras que las empresas high-tech pudieron ofrecer sus productos al mundo entero, visto que la guerra al terror es la guerra de la civilizacin occidental contra sus enemigos.

La economa de la catstrofe

Cuando Naomi Klein comienza a analizar los efectos devastantes del huracn Katrina y del Tsunami descubre que las catstrofes son utilizadas por el FMI como misin creep, es decir, expansin indebida de una misin, en este caso de la mquina pblica. Los ltimos baluartes del estado como garante de la convivencia social son sometidos a ataque. Nueva Orlens se ha convertido en el laboratorio de esa ulterior privatizacin del estado. Anlogamente, el Tsunami es utilizado para transformar algunas regiones o aun naciones (Sri Lanka, Tailandia y las Maldivas) en clubes de vacacin para las elites globales.

As es narrado el capitalismo de los desastres. Naomi Klein, como ya hiciera en NoLogo, no quiere construir una teora del desarrollo capitalista. Es una excelente publicista y periodista de investigacin que se plantea siempre la pregunta correcta: cmo organizar la resistencia al neoliberalismo. Es verdad que su defensa del estado de Bienestar puede parecer ingenua, pero cuando empieza a enumerar qu hacen y qu proponen los movimientos sociales, el suyo resulta un keynesianismo que abre puertas al autogobierno por parte de los movimientos sociales y a una democracia radical.

Shock doctrine es, pues, un libro ambicioso, porque pretende ofrecer un mapa del "capitalismo de los desastres". Es ciertamente un fresco de la reorganizacin del capitalismo tras el 11 de septiembre y empieza a identificar sus puntos de fuerza, las empresas lderes que estn emergiendo, su vocacin global. Pero tambin identifica sus puntos dbiles. Es, pues, un mapa til de leer, tambin para prepararse a resistir la prxima ola de terapia de shock que se alimentar con la prxima catstrofe ambiental y con la prxima etapa de la guerra preventiva. O del anunciado e italiansimo recorte de los gastos sociales para contrarrestar la decadencia econmica. 

Benedetto Vecchi es un crtico cultural italiano que colabora regularmente con el cotidiano comunista italiano Il Manifesto.


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