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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2007

Supervivientes del ataque del domingo en Bagdad acusan a Blackwater de disparar sin que nadie les atacara
Fue una verdadera masacre, nadie les amenazaba, disparaban como locos

Javier Espinosa
El Mundo


Hasn Yaber Salman se mova con grandes dificultades. El dolor le haca contraer el rostro. Su cuerpo era una sucesin de vendajes. Cuatro balazos en la espalda y tres en la mano. Por qu nos atacaron? Soy un hombre que defiende la ley! Dnde estn los derechos humanos que EEUU vena a defender? Nos han trado a criminales que nos asesinan en las calles!, clam mientras le temblaba el cuerpo. El abogado de 50 aos ni siquiera poda tenderse en la cama a causa de sus heridas. Su relato provocaba explcitos meneos de cabeza de los dems presentes en el centro sanitario. Criminales!, mascull otro iraqu que asista a la conversacin.

La indignacin que se respiraba ayer en el hospital Yarmuk era consecuencia de la controversia desatada en Bagdad por el tiroteo que protagoniz el domingo un convoy de mercenarios de la firma Blackwater que, segn los responsables de Yarmuk, caus al menos 12 muertos.

Y la polmica est lejos de alcanzar su clmax. Los testimonios recabados por EL MUNDO entre dos supervivientes y varios testigos contradicen radicalmente la versin de Blackwater y Washington. Los iraques hablan sin ambages de masacre y todos niegan que los vehculos norteamericanos fueran atacados antes de que comenzaran a disparar.

Los civiles a los que supuestamente se les dispar eran en realidad enemigos armados. El personal de Blackwater respondi de manera defensiva. Los profesionales de Blackwater defienden de manera heroica las vidas de americanos en una zona de guerra, seal Anne Tyrrell, una de las portavoces de la empresa de seguridad, al diario The New York Times.

Sin embargo, tanto Hasn como Sami Jawas Hamud -dos heridos que todava permanecan ayer ingresados en el hospital Yarmuk- afirmaron que los cuatro coches todoterreno, cada uno con dos tiradores erguidos que portaban ametralladoras, iniciaron el tiroteo de manera sorpresiva y sin aviso.

Uno de los vehculos vena en direccin contraria y, para abrirse camino, embisti mi coche y despus empez a disparar. Me alcanzaron tres balas, dos en el muslo y una en la espalda, manifest Hamud, un taxista de 42 aos. Nadie les atac. Mataron a una mujer y a su nio pequeo que iban en un coche que ardi. Tiraron contra la polica. Fue una verdadera masacre, aadi.

Hamud, Hasn y el resto de los testigos admiten que antes de la refriega se escuch una explosin en la lejana, en el barrio de Al Mansur, separado de Nisur por casi 500 metros de avenida y edificaciones como la llamada Torre de Sadam. Pero esta gente estaba en Nisur, muy lejos!, acota Hamud.

Dispararon al menos 15 minutos. Todos llevaban esas gafas negras que tienen y ropas civiles. Intent salir del coche y ca sobre el asfalto. Volv a levantarme y a caer de nuevo hasta que los policas pudieron trasladarme al hospital. Todo estaba lleno de cuerpos regados por el suelo y haba un coche en llamas, explica el taxista.

El relato de Hamud coincide con el de Hasn. El tampoco asisti a ningn asalto de enemigos armados contra la milicia de Blackwater. Estaban en la Plaza y haban cerrado todos los accesos. Nos dijeron a gritos que nos volviramos: 'Go back, go back!' [atrs, atrs]. Di media vuelta con el coche pero no pude avanzar mucho antes de que me ametrallaran por la espalda. Por eso tengo todas las heridas detrs, refiere. No haba ningn peligro. Simplemente odian al pueblo iraqu, aade.

En la Plaza Nisur, los empleados del ayuntamiento capitalino continuaban con los trabajos de adecentamiento del enclave que mantienen desde hace semanas para reparar los daos que provoc un suicida que hizo explotar un coche bomba en el tnel adyacente el 30 de abril. A un costado todava se poda divisar uno de los automviles parcialmente calcinados que dej el trgico evento del domingo.

Ab Mustafa, un trabajador de 50 aos que regaba las flores de la glorieta, rememor cmo l mismo tuvo que refugiarse en la fuente vaca cuando los criminales de Blackwater abrieron fuego. Eran cuatro vehculos que salieron de la Zona Verde, cortaron las tres calles de acceso a la plaza y empezaron a disparar. Tiraron contra un autobs de dos pisos y mataron a tres o cuatro de mis compaeros del ayuntamiento. Nadie les amenazaba. Disparaban como locos.

La 'guardia pretoriana' del presidente Bush (por Carlos Fresneda)

NUEVA YORK.- Creada por un ex soldado de lite del cuerpo de marines, Blackwater se ha convertido en el ejrcito de mercenarios ms poderoso del mundo y en una especie de guardia pretoriana de la Administracin Bush en la guerra contra el terror, segn el periodista de investigacin Jeremy Scahill, autor del libro Blackwater. El objetivo, dice, es crear un ejrcito de patriotas temerosos de Dios, bien pagados y entregados a la causa de la hegemona de EEUU, apoyados por soldados peor pagados y de pases del Tercer Mundo.

El fundador.

Erik Prince, de 38 aos, fund Blackwater en 1996 con la herencia que le dej su padre, que hizo fortuna fabricando accesorios para automviles en Michigan. Ha donado millones de dlares al Partido Republicano y es simpatizante de la ultraderecha cristiana.

La expansin.

Lo que empez como un pequeo campo de adiestramiento en Carolina del Norte es hoy la mayor compaa de soldados privados del mundo, con 2.900 efectivos desplegados en nueve pases, 21.000 en la reserva y una flota de 20 aviones y helicpteros de combate.

Mercenarios.

A travs de Greystone, compaa establecida en Barbados, ha reclutado mercenarios de pases como Filipinas, Nepal o Colombia y ha facturado ms de 500 millones de dlares en contratos con el Gobierno de EEUU (sin incluir el dinero negro de operaciones secretas).

Irak.

La proteccin del procnsul Paul Bremer, el hombre ms odiado de Irak, fue la puesta de largo de Blackwater. Pronto se convirtieron en objeto codiciado de la insurgencia, que lleg a ofrecer 50.000 dlares a quien matara a uno de sus guardias. Cuatro fueron asesinados, quemados y colgados en un puente cerca de Faluya en marzo del 2004. La compaa mantuvo ms de 1.000 soldados privados en Irak y sigui velando por los embajadores John Negroponte y Ryan Crocker. En octubre de 2005, aflor un vdeo que muestra a varios contratistas disparando contra civiles. Ahora, el Gobierno iraqu ha decidido revisar el estatus de las fuerzas de seguridad extranjeras tras la supuesta muerte injustificada de civiles a manos de los guardias de Blackwater. Actualmente, hay en Irak un ejrcito paralelo de 48.000 contratistas de seguridad, mucho peor pagados por hacer el mismo trabajo (segn confiesa un ex mercenario a Scahill).

Azerbaiyn.

Controlan una instalacin militar sovitica para asegurar el suministro de petrleo del Mar Caspio y aumentar la presin sobre Irn.





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