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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2007

Grande Marlaska prohbe una manifestacin en Lizartza
Jueces

Carlos Tena
Rebelin



La interpretacin que el juez Grande Marlaska acaba de hacer respecto de una manifestacin convocada contra la primera muncipe de Lizartza, que se iba a celebrar en la citada localidad vasca, y cuya alcalda ocupa fraudulentamente una militante del Partido Popular, en claro reto y afrenta a los deseos de los habitantes de la villa, mayoritariamente abertzales, es a todas luces una aberracin jurdica de la que nicamente es responsable el citado ciudadano, cuyo argumento, para basar la prohibicin (dejando en paales a los jueces del Tribunal de Orden Pblico, de tan feliz recuerdo en la memoria de muchos ciudadanos como l) parece extrado de los vetos y censuras que el siempre vivo Francisco Franco imparti en todo el territorio desde el xito de su asonada, aquella que se sald con el asesinato legal de mas de un milln de personas,

Ah es nada afirmar que el fin que persigue la manifestacin es ilcito, como si ahora resultara que llamar la atencin de la ciudadana, acerca de la vergenza que supone una alcaldesa que cont con el apoyo de menos del 10 por ciento del electorado, en un predio donde el nacionalismo es mayora, fuera un acto vandlico que no se contempla en esas leyes tan democrticas del estado espaol. Ergo, protestar contra el presidente de una comunidad, siempre segn la sutil interpretacin de Marlaska, es poco menos que impensable, con el Cdigo Penal en la mano.

Resulta evidente que, si Grande Marlaska hubiera desarrollado su labor como juez en el Chile de Pinochet, seguramente solapara decisiones como esta u otras peores bajo el paraguas de la obediencia debida, la misma que algunos colegas del tal Marlaska (que compite en interpretaciones y aberraciones profesionales con Garzones y dems expertos en leyes injustas) utilizan, sin nombrarla de aquella forma, a la hora de emitir juicios tan peligrosamente totalitarios.

Marlaska sabe que la Ley de Partidos Polticos es una de los mayores sinsentidos jurdicos de la Europa comunitaria, sin parangn en la historia del derecho, un asalto a mano armada en el mundo llamado civilizado, y que sera de imposible implantacin o aprobacin en los parlamentos de pases como Francia o Italia.

Con ese texto en la mano se prohben partidos, y con la interpretacin de ese singular disfraz del fascismo ms torpe, se vetan manifestaciones de colectivos ciudadanos legalizados y legitimados en las urnas. Pero ya se sabe que la democracia de Marlaska es aquella en la que siempre gana el mismo, y si triunfa otro, se prohbe su existencia y santas pascuas.

Al firmante de la prohibicin le sugiero que proponga a Zapatero y Rajoy un proyecto de ley, para que aquellas personas que vayan a contraer matrimonio, condenen previamente la violencia de gnero. Y si se niegan a ello, no se les permitira legalizar el vnculo.

Dicen que la justicia es ciega, pero en ese territorio llamado Espaa (otra memez destinada a los libros de historia del PP, que dar paso en el futuro a otras naciones como Catalunya y Euskadi) tiene ojos, odos, boca, ordenador y telfono mvil directo con la Moncloa y la Zarzuela,

Una zarzuela, eso s, estpida, partidaria y obtusa, que protagoniza hoy ese triste uno, grande y libre que es el ciudadano Marlaska. Un juez al que nunca deberan imitar los buenos estudiantes de derecho.



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