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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2007

El crculo vicioso africano

Hilda Puerta Rodrguez
Prensa Latina


Africa, sobre todo su Regin Subsahariana, conocida tambin como Africa Negra, constituye un rea prcticamente desconocida en el mundo de hoy, que se menciona en los medios de difusin casi de manera exclusiva en caso de desastres naturales, guerras civiles, o a modo de ejemplo de situaciones de pobreza extrema.

Sin embargo, al mismo tiempo, ha devenido importantsimo reservorio mundial, con enormes riquezas, tanto desde el punto de vista de la disponibilidad de casi todo el diapasn de recursos naturales, zonas prcticamente inexploradas y grandes reservas de agua y de biodiversidad, cuestiones que se consideran como sumamente estratgicas en la actualidad.

¿Cmo explicar tanta riqueza y tanta pobreza al mismo tiempo?

Es obvio que las enormes dificultades econmicas, sociales y polticas que enfrentan los pases y la poblacin de ese continente son el resultado de largos siglos de la peor y ms brutal de las explotaciones instrumentadas por los colonialistas a nivel mundial.

La esclavitud no slo fue un gran crimen desde el punto de vista humano, sino un enorme saqueo que combin la depredacin sin lmites de los recursos naturales con el total desarraigo de la fuerza productiva ms importante de cualquier sociedad: la fuerza de trabajo.

Esta realidad, adems de otros factores, constituye la causa fundamental del profundo subdesarrollo africano, el cual se ha visto exacerbado por las luchas internas, sobre todo inter-tribales, que son estimuladas por las potencias extrajeras, bajo el famoso principio de "divide y vencers" y que han atentado de manera particular contra la necesaria unidad, provocando guerras y muerte por casi toda la regin.

Hacer referencia global a una zona tan extensa esconde las especificidades propias de cada pas, en tanto pueden sealarse algunos casos de naciones como Surfrica, por ejemplo, que han logrado un cierto avance econmico, asociado en buena medida al hecho de haber sido "elegido" como receptor por parte de los capitales forneos por poseer alguna caracterstica particular atractiva.

Tampoco puede entenderse que este crecimiento haya repercutido favorablemente sobre la poblacin, sino todo lo contrario, por lo que en ningn caso puede hablarse de desarrollo.

En general, s pueden considerarse algunas regularidades y tendencias comunes que han caracterizado la regin a lo largo de los aos.

En el Continente Negro se concentran los pases y poblaciones ms pobres del mundo, que se ven abrumados por un enorme abanico de problemas en el marco del gran crculo vicioso en que se encuentran, tales como la deforestacin y la desertificacin -por el uso indiscriminado de los recursos por parte de las empresas trasnacionales radicadas en esos territorios- o enfermedades curables en el resto del mundo, como la tuberculosis o la malaria y tambin el SIDA y otras relacionadas con la escasez de agua potable, por ejemplo, el clera o la diarrea infantil.

En los anlisis realizados recientemente por especialistas de la Organizacin de Naciones Unidas, se ha puesto de manifiesto que -dada la gravedad de su situacin-, ninguno de los pases africanos ser capaz de alcanzar el Objetivo del Milenio de reducir la pobreza a la mitad en el ao 2015, mientras que tampoco ser posible garantizar el cumplimiento de otros compromisos como la educacin primaria universal, o la reduccin de la epidemia de SIDA.

Por el contrario, siguen aumentando la malnutricin, la mortalidad infantil - que alcanza la cifra promedio de 175 por cada mil nios nacidos vivos-y la desigual distribucin de los ingresos, por sealar slo algunos ejemplos.

Curiosamente, la mayor parte de estas naciones han logrado durante los ltimos tres aos crecimientos econmicos del orden del cinco por ciento promedio anual, lo que pudiera estar indicando un punto de inflexin y la posibilidad de comenzar a dar pasos para salir de tan serias dificultades.

La realidad es bien distinta, en tanto no se han tomado medidas para erradicar las graves deformaciones estructurales que existen, sino que por el contrario, las mismas se agudizan cada vez ms.

En tales circunstancias, el crecimiento econmico alcanzado ha resultado totalmente insuficiente para al menos contribuir en un mnimo al mejoramiento de la gravsima situacin social y ecolgica existente, mientras que este crecimiento en realidad es atribuible bsicamente a causas muy coyunturales, debido al aumento de la demanda mundial de productos primarios y energa y no a factores internos ms slidos, profundos y duraderos.

Tambin el problema de la deuda externa africana resulta particularmente serio, sobre todo si se analiza en trminos relativos, o sea, en comparacin con las capacidades de que se dispone para obtener recursos que permitan hacer frente a las obligaciones contradas.

La situacin es tan grave que se han establecido diversos programas especiales con el propsito de darle solucin, destacndose las condonaciones realizadas sobre todo por los gobiernos europeos y la llamada Iniciativa HIPCs -Pases Pobres Altamente Endeudados- que han resultado absolutamente insuficientes y en muchos casos han estado condicionados por dainas polticas de ajuste.

Los recursos financieros que se requieren de manera imprescindible, dadas las circunstancias, adoptan bsicamente la forma de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) -que como se conoce tiene una clara tendencia a disminuir -, mientras que histricamente apenas si se han recibido inversiones, salvo en el caso de los pases petroleros principalmente.

No obstante, en la actualidad, cuando tiene lugar una fuerte competencia entre las grandes empresas en la lucha por los mercados y el acceso a la energa y las fuentes de materias primas, Africa ha comenzado a aparecer con otra dimensin, despertando un especial inters para el capital privado, aunque, por supuesto, de manera selectiva.

Se calcula que la afluencia neta de capital privado a Africa al sur del Sahara ascendi a 39 mil 800 millones de dlares, equivalente al 5,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2006, superando con creces los flujos de AOD por primera vez en muchos aos, auque los mismos continan siendo muy importantes al representar como promedio ms del cinco por ciento del PIB en el 80 por ciento de los pases de la regin y ms del 10 por ciento en muchos casos, significando al mismo tiempo aproximadamente un tercio del total mundial.

En este contexto, hay que considerar muy especialmente las nocivas consecuencias que tiene la accin del capital privado, en circunstancias como las africanas, cuando se desarrolla una feroz batalla para atraer las inversiones, sin que se establezca regulacin alguna que limite sus acciones depredadoras, con serias consecuencias sobre todo desde el punto de vista ecolgico y de drenaje de recursos, lo que empeora todava ms la situacin.

Es obvio que se requieren recursos procedentes del exterior para afrontar y resolver los gravsimos problemas existentes, pero tambin es cierto que resultan imprescindibles cambios esenciales al interior de los pases africanos sin los cuales no ser posible salir del crculo vicioso en que se encuentran y en lo que va la vida de la poblacin del continente, principalmente de las nuevas generaciones.

*Hilda Puerta Rodrguez es catedrtica de la Universidad de la Habana. Colaboradora de Prensa Latina.


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