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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2007

Sobre La doctrina del choque de Naomi Klein

Alexander Cockburn
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Hubo izquierdistas que solan pensar que, por lo menos como axioma general, si no dentro de un plazo determinado, el capitalismo estaba condenado. Cuando llegu por primera vez a EE.UU., a comienzos de los aos setenta, haba suficiente exuberancia en el aire como para que hasta reformistas de modales suaves impulsaran planes para la abolicin de la Reserva Federal, del Banco Mundial e instituciones similares.

Pero actualmente, la mayora de esos mismos izquierdistas creen que el capitalismo es invencible y se arrojan temerosamente copiosas documentaciones detallando la maldad eficiente de los ejecutivos del sistema. Internet sirve para amplificar esta penetrante mieditis hasta convertirla en una actitud catastrofista. Imbuye a la mayor parte de la izquierda anglfona al oeste del Atlntico despus de siete aos de Bush y Cheney, y forma el marco de "The Shock Doctrine, The Rise of Disaster Capitalism" [La doctrina del choque, El auge del capitalismo del desastre] de Naomi Klein.

Al comienzo Klein se permite un contundente toque de trompeta de intrpida pionera:

Este libro es un desafo a la afirmacin central y ms valorada en la historia oficial que el triunfo del capitalismo desregulado naci de la libertad, que los mercados libres irrestrictos van mano en mano con la democracia. En su lugar, mostrar que esta forma fundamentalista de capitalismo ha sido consistentemente trada a la vida por las formas ms brutales de coercin, infligidas al cuerpo poltico colectivo as como a innumerables cuerpos individuales.

El arco de triunfo al que alude abarca el medio siglo desde los ataques del gobierno de Eisenhower contra el nacionalismo poltico y econmico en Irn y Guatemala a comienzos de los aos cincuenta, al ataque de EE.UU. contra Iraq en 2003 y su subsiguiente ocupacin. No se trata de dcadas en la que los aplogos oficiales hayan estado protegidos contra desafos hasta que la Sra. Klein se lanz a sus investigaciones. Hay estanteras repletas de libros sobre las horrendas consecuencias de las intervenciones clandestinas y las matanzas organizadas por, o que contaron con la complicidad de, EE.UU. en nombre de la libertad y del camino capitalista. La propia bibliografa de Klein prueba que hay mucho trabajo detallado sobre el ataque neoliberal que gan en fuerza desde mediados de los aos setenta, marchando bajo los colores intelectuales de uno de sus archi-villanos, el difunto Milton Friedman, el economista de la Escuela de Chicago.

El sitio en el que Klein presumiblemente reivindica originalidad es en la identificacin de la taxonoma de esta doctrina del choque, la ltima en las fases de destruccin creativa del capitalismo, como describiera Schumpeter el alma del sistema. As que ella describe el choque de un ataque repentino, sea el derrocamiento de Salvador Allende en Chile en 1973 o el bombardeo de Bagdad en 2003; el choque de torturadores que utilizan tcnicas de privacin sensorial y electrodos primitivos para inspirar miedo y aquiescencia; el tratamiento de choque econmico de Friedman. Combinados y elaborados metdicamente, estos ataques corresponden ahora, segn Klein, a un nuevo y aterrador captulo en la historia de la depredacin capitalista.

Klein comienza con un captulo sobre los experimentos de desesquematizacin auspiciados por la CIA, de ese monstruo, el Dr. Ewen Cameron del Allan Memorial Institute de la Universidad McGill, y declara explcitamente que la tortura, aparte de ser un instrumento, es una metfora de la lgica subyacente de la doctrina del choque. Por cierto, no es un crimen utilizar tcticas literarias de choque para concentrar la atencin en el diseo deliberado y sadista de un trauma social colectivo. Pero, como sucede a menudo despus de un choque, se termina por recuperar un sentido de la proporcin, que no es demasiado halageo para mayores pretensiones.

El capitalismo, despus de todo, ha sido siempre una doctrina de choque de depredacin egosta, como puede verse en Hobbes y Locke, Marx y Weber, ninguno de los cuales fue saludado por Klein. Lanse los relatos vvidos de los Hammonds sobre los cercamientos ingleses del Siglo XVIII, cuando los aldeanos encontraban clavado en la puerta de la iglesia parroquial un anuncio de que las tierras comunes haban sido privatizadas. Puede que los que protestaban no hayan sido desesquematizados pero fueron rpidamente ahorcados o enviados a Botany Bay [asentamiento para convictos en Australia, los primeros occidentales en poblar de modo permanente Australia, N. del T.] Klein podra haber utilizado a Karl Polanyi para algo mejor que un epgrafe. La desgarradora conversin de sociedades campesinas a los cultivos comerciales, a la propiedad privada, a la dependencia del empleo, siempre ha sido brutal.

Los Chicago Boys arrasaron el cono sur de Latinoamrica en nombre de la empresa privada sin restricciones, pero 125 aos antes un milln de campesinos irlandeses murieron de hambre mientras el trigo irlands era exportado en barcos que ondeaban la bandera del liberalismo econmico. Klein escribe sobre el nacimiento sangriento de la contrarrevolucin en los aos sesenta y setenta, pero cualquiera pgina de las historias de los presidentes Jackson, Polk o Roosevelt revela una continuidad sombra y ensangrentada con el pasado. Desesquematizacin? Nios indgenas fueron arrancados a sus familias y castigados por cada palabra hablada en su propio lenguaje, incluso cuando esclavos africanos reciban nombres cristianos y se les prohiba que utilizaran los suyos, o que tocaran tambores. En medio del choque de la Guerra Civil, los republicanos retardaron varios aos la liberacin de los esclavos, mientras se apresuraban a utilizar la crisis para establecer un sistema bancario y monetario a su gusto.

Igual como existe una continuidad en la depredacin capitalista, existe una continuidad en la resistencia. Es donde el catastrofismo de Klein deforma el cuadro. Su metfora fundamental para el ataque contra Iraq es el bombardeo inicial de choque y pavor, hecho para anestesiar a las fuerzas de Sadam y a la poblacin civil en general para lograr una rendicin instantnea y el sometimiento a largo plazo. Pero choque y pavor fue una bancarrota. No funcion. Su valor, incluso como metfora, es intil, excepto como ilustracin de lo que pueden promocionar a bombos y platillos los belicistas de saln en Washington. Despus de decidir sensatamente que no combatiran o moriran siguiendo la agenda estadounidense, muchos de los soldados de Iraq se reagruparon para comenzar una resistencia efectiva. Los civiles iraques siguen luchando lo mejor que pueden bajo condiciones horribles y, sin haber sido desensibilizados, dicen a los encuestadores que desearan que los estadounidenses se fueran de inmediato.

El neoliberalismo de la terapia de choque realmente no est asociado demasiado de cerca con Milton Friedman, sino ms bien con Jeffrey Sachs, a quien Klein ciertamente dedica muchas pginas tiles, a pesar de que Friedman sigue siendo la estrella sombra de su historia. Sachs introdujo primero la terapia de choque en Bolivia a comienzos de los aos noventa. Luego fue a Polonia, Rusia, etc., con el mismo modelo de terapia de choque. La frase contagiosa de Sachs en aquel entonces era que no se puede saltar sobre un abismo paso a paso, o palabras en ese sentido. Es realmente donde se conform el neoliberalismo contemporneo. Y, no fue slo Sachs.

Tambin hubo otros economistas de la tendencia dominante ligeramente a la izquierda del centro, sobre todo Summers, y tambin Paul Krugman. Habla a favor de Krugman el que se haya retractado; Sachs tambin, pero slo parcialmente. Es verdad que se puede afirmar que todo parte de Friedman. El libro de David Harvey: A History of Neoliberalism, realmente rastrea los orgenes del neoliberalismo hasta Friedman en Chile. Es una perspectiva interesante. Pero, como seala el economista de izquierdas Robert Pollin, culpar a Friedman por todo el asunto, y no cmo lo sigui toda la corriente econmica dominante incluyendo a los liberales como Sachs, Krugman, y Summers es sacarlos del atolladero y deformar la historia.

Como subraya Pollin, un economista brillante y creativo que pasa gran parte de su tiempo proponiendo contra-modelos progresistas tanto para naciones africanas como para pases capitalistas avanzados , es importante golpear a los Sachs del mundo al respecto, porque estn cambiando, lentamente. Para que el mundo cambie, sus puntos de vista de los aos ochenta y noventa tienen que ser totalmente desacreditados. No basta con decir solamente que Milton Friedman fue un ultraderechista y dejar las cosas ah.

Hay inmensas economas del tercer mundo que han sido arrasadas por el neoliberalismo aunque no han sufrido la doctrina del choque a travs de los tormentos que esa frase define segn Klein. India, a comienzos de los aos noventa, no era vctima de bombardeos fsicos de choque y pavor. No se infligan torturas mediante artefactos de electrochoques o tcnicas de privacin sensorial. No haba escuadrones de la muerte aniquilando por los campos. Si Friedman asesor al Partido del Congreso o al BJP, esto no lo registra Klein, quien slo otorga una breve mencin a India. Sin embargo, las polticas neoliberales impulsadas por el Banco Mundial y otras agencias multilaterales y adoptadas tambin con entusiasmo por polticos autctonos y funcionarios gubernamentales muchos originados en una tradicin keynesiana (o de ms a la izquierda) han sido ciertamente arrolladoras y salvajes en sus consecuencias. Mes tras mes en CounterPunch, P. Sainath ha descrito la inmiserizacin de 500 millones de campesinos partiendo de circunstancias que ya eran malas para comenzar, junto con los suicidios de agricultores arruinados un total que ahora asciende a bastante ms de 100.000. India no tiene cabida en el modelo de la doctrina del choque y del auge del capitalismo del desastre de Naomi Klein, lo que sugiere las limitaciones de ese modelo.

Los capitalistas tratan de utilizar la desarticulacin social y econmica o un desastre natural Nueva Orleans es slo el ltimo ejemplo para su ventaja, pero lo mismo hacen aquellos que oprimen. La guerra ha sido la madre de muchas revoluciones sociales positivas, igual que los desastres naturales. La incompetencia de la polica y de las fuerzas de emergencia mexicanas despus del inmenso terremoto de 1985 provoc una inmensa convulsin popular. En Latinoamrica ha habido ataques de choques y doctrinas de choques durante 500 aos. Ahora mismo, en Latinoamrica, el pndulo se aparta de los aos de tinieblas, de las doctrinas de los escuadrones de la muerte y de Friedman. La indignacin de Klein es admirable. Sus denuncias especficas a travs de seis decenios de infamia son a menudo excelentes, pero en sus ambiciones ms amplias la traicionan sus metforas. Desde el punto de vista anticapitalista ella va demasiado lejos en su pesimismo. Un capitalismo que prospera mejor en lo anormal, en los desastres, se encuentra por definicin en decadencia. Como lo dijera Casio: La culpa, querido Bruto, no reside en nuestras estrellas, sino en nosotros mismos, que somos subalternos.

http://www.counterpunch.org/cockburn09222007.html

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