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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2007

Puede realmente usted salvar al planeta?

George Marshall
The Guardian

Traducido por Flix Nieto para Globalzate


Nos repiten constantemente que apaguemos los aparatos con stand-by, que reciclemos las bolsas de plstico y que calentemos menos agua- pero centrarse en lo pequeo en lo fcil nos distrae de lo realmente importante.

Por qu queremos creer que las pequeas acciones pueden prevenir el cambio climtico? Los activistas medioambientales y los gobiernos nos dan pistas para que ahorremos energa en nuestras casas que ayudaran a salvar el Clima. Ya sabes a lo que me refiero- recicla tus bolsas de plstico, apaga el stand-by de tu tele, lleva tu propia taza al trabajo. Usualmente, relacionndolo un poco con las ltimas malas noticias sobre el cambio climtico: no todo son malas noticias, nos suplican, t puedes realizar esas pequeas acciones hoy y estas marcaran la diferencia. (Nota del traductor: O como nos dicen en Espaa: El total es lo que cuenta.)

Pero, es esto verdad? Tomemos las bolsas de plstico por ejemplo. Nos machacan para que las re-usemos o que usemos bolsas por la vida diseadas. La gente se toma esto muy en serio. Existen 8 peticiones on-line en la pgina del gobierno pidiendo que se prohban o que cuesten dinero, Irlanda ha impuesto un impuesto especial para las bolsas y una poblacin en Devon las ha prohibido.

Si, son horribles, un derroche y mortales para las tortugas. Pero su contribucin al cambio climtico es minscula. El Britnico medio usa 134 bolsas de plstico al ao, resultando en solo 2 Kg. de las 11 toneladas de dixido de carbono que emitimos anualmente, o sea una /5000 del impacto total sobre el clima.

Y luego esta lo de los aparatos en stand-by. Este es un atractivo ejemplo de la cultura consumista derrochadora y ha sido confrontada agresivamente por, entre otros, El Conservatives Quality of Life Group, que publica hoy su documento de poltica medio-ambiental. Tampoco presenta una contribucin importante. La electricidad necesaria para mantener la televisin media en stand-by en todo un ao contribuye con 25 Kg. de CO2. Es ms que las bolsas de plstico, pero aun muy marginal: 0,2% de media de las emisiones per-capita en el Reino Unido.

Aqu va otra pista que suena ms sustancial: llena t tetera elctrica con la cantidad adecuada de agua. El gobierno utiliz esto como uno de sus mensajes principales de su campaa de 1999, Are you doing your bit? ( Estas haciendo tu parte?) Una parte muy pequea como resultado. Segn las propias cifras del gobierno, aunque estuvieras hirviendo agua constantemente con la tetera llena, esto evitara emitir 100 kilos de CO2 anualmente, menos del 1% de las emisiones medias per capita.

Pero por favor, no me malinterpretis. Todas esas acciones merecen la pena ser hechas como parte de un estilo de vida ms ecolgico. Y yo las hago todas- tambin cierro el grifo mientras me lavo los dientes, comparto mis baos y veo la televisin con la luz apagada- y me pongo 3 jersis si es necesario. Pero esto implica una seria distorsin, como hacen usualmente el top 10 de las listas de vidas verdes, no hay ninguna equivalencia entre esos estilos de vida y las decisiones serias que realmente reducen las emisiones- dejar de volar, vivir cerca del trabajo y vivir en una vivienda bien aislada trmicamente, por poner algunos ejemplos.

Mirando los datos de la ltima encuesta Mori, la gente ya ha adquirido un sentido severamente distorsionado sobre las prioridades. Un 40% cree que reciclar desechos domsticos, que contribuye en una proporcin relativamente pequea a las emisiones, es la cosa ms importante que pueden hacer para prevenir el cambio climtico. Solo un 10% mencionan las acciones ms importantes como usar el transporte publico o reducir sus vacaciones en el extranjero.

Los consejos fciles menoscaban el mensaje ms amplio sobre la seriedad del cambio climtico. En su informe Warm Words, sobre el mensaje del cambio climtico, el Institute of Public Policy Research (IPPR) dice que las acciones simples fcilmente se convierten en papel mojado- lo domestico, la rutina, lo aburrido, lo entendido demasiado fcil e ignorable. El IPPR es critico especialmente con los titulares como 20 cosas que puedes hacer para salvar el Planeta de la destruccin y dice que intercalar medidas triviales con avisos alarmistas puede hacer que la gente no crea, se burle de la misma nocin del cambio climtico.

Pensaras que estoy siendo duro, pero mralo desde otro punto de vista. Imagnate que alguien viene con una brillante campaa contra el tabaco. Mostrara imgenes de personas muriendo de cncer de pulmn seguido de una frase que diga Es fcil estar saludable- fmate un cigarro menos al mes.

Sabemos, sin pensarlo dos veces, que esa campaa fracasara. El objetivo es tan absurdo y la desconexin entre las imgenes y el mensaje tan grande, que la mayora de los fumadores se cachondearan.

Entonces, que hacen las escuelas, ayuntamientos y grupos ecologistas bienintencionados- y admitmoslo Live Earth fue slo un festival de 8 horas- insistiendo en promover ese tipo de acciones ineficaces?

Su lgica es la siguiente. Acciones simples captan la atencin de la gente y son una manera de enganchar al pblico. Muestra a la gente las duras pero necesarias medidas y ellos te darn la espalda. Dales algo sencillo y los tienes en la direccin correcta y, en teora, preparados para pasar al siguiente nivel.

Esa es la teora, pero como muchos estudios sociales muestran, no funciona. Por una cosa, hacer que las soluciones sean fciles no garantiza que las vayan a cumplir. El Gobierno gast 22 millones de libras en la campaa Do Your Bit y ha tenido que admitir que no produjo ningn cambio sustancial en el comportamiento personal de la gente.

Hay un peligro aun mayor y es que la gente pueda adoptar las medidas simples como forma de evitar unos cambios en el estilo de vida mas comprometidos. Con el reciclaje, Mori concluye que se esta convirtiendo en un acto de comportamiento de totem** y que los ciudadanos individualmente utilizan el reciclaje como forma de descargarse de las responsabilidades que implican cambios mas amplios en sus estilos de vida. En otras palabras, la gente puede adoptar las soluciones ms simples como parte de una estrategia de negacin deliberada que les permite sentirse virtuosos sin tener que cambiar su comportamiento real.

Los gobiernos y las empresas son incluso ms propensos a un comportamiento simblicos que los individuales. Animando a que hagamos pequeas acciones voluntarias es bien visto y es mucho mas seguro que implementar legislaciones restrictivas o tener que replantear todo el modelo econmico.

Por lo tanto necesitamos un sentido de la proporcin. La gran ventaja que ofrece el cambio climtico con respecto a otros asuntos importantes es que los gases pueden ser medidos hasta el ltimo gramo. La gente puede tomar decisiones informadas con el conocimiento que, digamos, un vuelo de ida y vuelta a Australia tendr el mismo impacto climtico que 730.000 bolsas de plstico o 176.000 teteras llenas.

Tambin necesitamos replantearnos el modo en el que hablamos del cambio climtico. Es insultante asumir que la gente solo puede ser energizada con las opciones minsculas. Tenemos que presentar todos los cambios en el estilo de vida como parte de una visin radical de un mundo mejor, saludable y justo en este siglo XXI. Y seamos claros las contribuciones voluntarias nunca sern suficientes- necesitaremos un cambio radical en lo poltico, lo econmico y lo social. Por lo tanto comencemos con desterrar la frase: T puedes salvar el Planeta.

**Nota del traductor: Idolo)

*George Marshall es el fundador y director de proyectos en Climate Outreach and Information Network (coinet.org.uk)

Articulo original: Can this really save the planet?
George Marshall The Guardian Thursday September 13 2007

http://www.guardian.co.uk/environment/2007/sep/13/ethicalliving.climatechange


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