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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2007

Objetivo Birmania

Pascual Serrano
Rebelin


Monjes budistas manifestantes, todos de color azafrn, y coincidiendo con una asamblea de la ONU, y ms concretamente con el discurso del presidente estadounidense George Bush exigiendo democracia para Birmania. No se puede negar que es una buena puesta en escena.

El pas asitico est bajo el yugo militar desde 1962, las ltimas protestas populares se desarrollaron en 1988 y se saldaron con tres mil muertos tras la represin y un acuerdo entre la opositora Liga Nacional para la Democracia (LND) y la junta militar gobernante por el cual se celebraran elecciones en 1990. De nada le sirvi a la LND lograr 396 de un total de 485 escaos, los militares se aferraron al poder y los diputados opositores fueron al exilio o a prisin. El silencio internacional fue absoluto, apenas gir la mirada con la concesin del premio Nobel de la Paz a la histrica opositora Suu Kyi, que vive entre la prisin y la retencin domiciliaria.

A pesar de ocupar el dcimo puesto mundial como pas poseedor de gas y contabilizar 3.200 millones de barriles de petrleo entre su subsuelo y su costa, el 90 por ciento de la poblacin de Birmania vive por debajo del umbral de la pobreza en un pas donde el 40 % del presupuesto es para un ejrcito que tiene medio milln de soldados.

Ahora el detonante ha sido la subida del precio del disel, algo que se refleja en el transporte pblico y en el precio de productos tan bsicos como el arroz y el aceite, pero no parece que explique un levantamiento que pueda derrocar a un gobierno. De hecho, las protestas comienzan discretas en agosto y primeros de septiembre con algunos heridos, los monjes salen a la calle con peticiones humildes -perdn por los heridos y bajada de precios- pero se van radicalizando. Incluso la oposicin de la LND se mantiene en un segundo plano y no hay consenso entre ellos sobre las demandas.

Por qu precisamente ahora se produce la revuelta? Por qu los monjes?

Lo que est sucediendo, tan fotognico todo, nos hace recordar a las denominadas revoluciones naranjas de las antiguas repblicas soviticas, con sus manifestantes pacficos, con buena cobertura meditica y su dinero estadounidense.

El delito de la junta militar birmana se llama China, un pas con el que su comercio ha aumentado un 39,4 % en los primeros seis meses del ao, con una empresa petrolera PetroChina- que se adjudic la compra del gas birmano en perjuicio de la india ONGC, sin duda un pas ms amigo de Estados Unidos que China. A Estados Unidos no le importa ni la democracia ni el respeto de los derechos humanos en Birmania.

Se dice que la dictadura birmana tiene en China a su mejor protector. Es verdad, pero hasta ahora tambin a India, sin que eso haya sido motivo de indignacin. Y es que a las dictaduras les va segn de quin sean amigas. Por eso Bush cit en la asamblea de la ONU a Myanmar, pero no a otros regmenes dspotas de la regin, como Pakistn, Sri Lanka, sumida en una cruenta guerra civil, Bangladesh o Tailandia. Ellos no deben expiar el pecado de ser socios de China, pueden continuar con la represin.

Adems, Estados Unidos tiene ya preparado el repuesto, la LND es una buena opcin. Tienen una carne de can que da muy bien en televisin, reverenciada y prestigiosa entre la poblacin los monjes budistas-, una lder heroica premio Nobel de la Paz, que supera hasta al Lech Walesa polaco que tan buen servicio prest, y un programa poltico basado en el libre mercado, las polticas del FMI y el BM y las inversiones extranjeras. Se impone el maquillaje del sistema poltico, Amrica Latina sabe mucho de eso.

Los recursos naturales siempre seguirn gestionados por las multinacionales. Hoy son la francesa Total y la estadounidense Texaco, que llevan aos burlando el embargo decretado por la UE y EEUU, y luego podrn seguir ellas u otras similares. Los birmanos estn acostumbrados a trabajar por poco dinero, hasta para eso viene bien el austero budismo dominante.

Est todo preparado para la transicin pilotada por Estados Unidos: unos gobernantes malos, sangre en las calles y cmaras de televisin.

www.pascualserrano.net





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