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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2007

Tras el informe de Transparencia Internacional
Corrupcin, ese resabio del neoliberalismo

Roberto Aguirre
APM

Una medicin de la fundacin Transparencia Internacional ubica a varios pases de Amrica Latina como altamente corruptos. Una matriz poltica sostenida por el primer mundo.


Das atrs se conoci el ndice de Percepcin de la Corrupcin 2007 (IPC), que presenta todos los aos la institucin Transparencia Internacional (TI). En el informe la mayora de los pases de Amrica Latina, figuran dentro del grupo con alto grado de corrupcin.

El IPC establece una medicin del grado de corrupcin existente entre funcionarios pblicos y polticos, que califica con diez a un Estado considerado como "limpio" y con cero para un Estado considerado "corrupto".

Segn la medicin, Chile y Uruguay figuran como los pases menos corruptos del subcontinente, ubicados en la posicin 22 y 25, y con 7 y 6,7 puntos respectivamente, dentro de una lista que incluye a 179 pases.

Entre los Estados que se ubicaron dentro de una franja de corrupcin grave Transparencia Internacional ubic a Costa Rica (en el puesto 46 con 5 puntos), Cuba (puesto 61 con 4,2 puntos), El Salvador (puesto 67 con 4 puntos), Colombia (puesto 68 con 3,8 puntos) y Brasil, Mxico y Per (puesto 72 con 3,5 puntos).

Ocho pases estn por debajo del nivel 3, que TI considera como indicio de corrupcin desenfrenada. Argentina y Bolivia (en el puesto 105, con 2,9 puntos), Guatemala (puesto 111 con 2,8 puntos), Nicaragua (puesto123 con 2,6 puntos), Honduras (puesto 131 con 2,5 puntos), Paraguay (puesto 138 con 2,4 puntos), Ecuador (puesto 150 con 2,1 puntos), Venezuela, (puesto 161 con 2 puntos), y ltimo se encuentra Hait, en el puesto177 con 1,6 puntos.

Segn Transparencia Internacional El cuarenta por ciento de los pases con puntaje inferior a 3, seal de que la corrupcin es percibida como desenfrenada, son clasificados por el Banco Mundial como pases de bajos ingresos.

Si bien se debe ser prudente a la hora de analizar estos datos -hay que sealar que Transparencia Internacional recibe fondos, entre otros, del gobierno de Estados Unidos-, las estadsticas muestran, una vez ms, que la matriz de corrupcin sigue presente en Amrica Latina. Incluso aquellos pases que han dado un giro sustantivo en su poltica, intentando purgar los elementos de viejos Estados burocrticos o al servicio de una clase hegemnica fosilizada, no han logrado soltarse de la amarras de la corrupcin.

Un ejemplo es el de Venezuela, cuyo proceso de Revolucin Bolivariana lleva casi diez aos y, a pesar de connotados esfuerzos, an no ha podido librarse de ese ncleo de corruptela y burocracia, herencia de los aos del gobierno de Carlos Andrs Prez. Si bien fuentes oficiales venezolanas (tambin de Ecuador) refutaron los datos de TI por considerarlos tendenciosos, ni siquiera desde el propio gobierno niegan la existencia de corrupcin en distintos estamentos. El pas bolivariano se encuentra de cara a una difcil lucha contra una naturalizada corrupcin.

La mayora de los medios de comunicacin del mundo publicaron las estadsticas de Transparencia Internacional, pero las declaraciones de su presidenta, Huguette Labelle, pasaron desapercibidas. Los pases con bajos puntajes deben asumir estos resultados con seriedad y actuar desde ya para fortalecer la rendicin de cuentas de las instituciones pblicas. Pero la accin de los pases con puntajes altos es igual de importante, en particular a la hora de hacer frente a las actividades corruptas en el sector privado, afirm Labelle.

De la misma forma, en el apartado denominado aspectos ms destacados del ndice, TI explica la clave para acabar con la corrupcin en el mundo: se necesitan esfuerzos concertados entre pases ricos y pobres para detener el flujo del dinero ilcito y hacer justicia para los ms pobres.

Que estas declaraciones hayan pasado desapercibidas no es una casualidad. La versin hegemnica sobre la corrupcin la asocia a la tica, a la transparencia, e incluso a la ineficacia del Estado, pero en ningn momento se explica que la matriz de la corrupcin es un modelo sostenido por el denominado primer mundo, para incluir al sistema el dinero asistemtico o en negro.

Das atrs, Vctor Ego Ducrot explicaba que, en general, no queda claro que esa corrupcin trasciende los lmites de lo tico, puesto que la misma forma parte y est implcita -es casi inevitable- en los mtodos de construccin poltica del neoliberalismo, como lo son el vaciamiento de los espacios pblicos y la conversin de lo poltico en mbitos de apropiacin privada (La maldita corrupcin como matriz poltica APM 9/7/07).

En este sentido, puede entenderse a la corrupcin como una accin sistemtica de la cual no slo participan los componentes internos de los Estados, sino empresas privadas e incluso los pases hegemnicos. Ejemplos sobran.

Quizs el ms documentado de todos sea la participacin del City Bank, empresa de capitales estadounidenses, en el lavado de dinero del narcotrfico en Mxico o en el caso IMB- Banco Nacin en Argentina, tal cual lo desarrolla el periodista Andrs Oppenheimer en su libro Ojos vendados, Estados Unidos y la Corrupcin en Amrica latina.

Por su parte, Vctor Ego Ducrot en "El color del dinero", explica de modo exhaustivo cmo Estados Unidos se apropia de las masas dinerarias provenientes del narcotrfico para su reciclado desde los parasos fiscales.

El periodista seala que las corporaciones financiaras actan como socias de la Casa Blanca, tanto en Medio Oriente como en Sudamrica, contando siempre con el entramado de corruptelas domsticas, funcionales en trminos estratgicos, ms all de los proclamados discursos "polticamente correctos" y distractivos que Washington emite "contra" la corrupcin en los pases dependientes.

Dicho de otra forma: hubiese sido imposible la imposicin de los modelos neoliberales en la regin sin la asistencia orgnica de los sistemas polticos de corruptelas polticas domsticas, llmense stas Carlos Menem, Alberto Fujimori, Jamil Nahuad, Alvaro Uribe o Gonzalo Snchez de Lozada, afirma Ducrot.

La participacin de los pases denominados del primer mundo en las redes de corrupcin de los pases pobres, no exime a los mismos de buscar alternativas a esa matriz poltica. Mientras perdure la corrupcin como modelo, es imposible que se avance hacia el desarrollo y la equidad social. En ese sentido, acabar con las corruptelas locales, significar distanciarse un paso del proyecto hegemnico de Estados Unidos y comenzar a construir un presente poltico propio.



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