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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2007

Los medios de comunicacin como vehculos de la ideologa dominante

Ren Naba
Rebelin

Traducido por Caty R.


El desarrollo de la transmisin por satlite, la multiplicacin de las cadenas transfronterizas y otros canales de difusin como Internet, correo electrnico, blogs y tambin el fax o el telfono mvil, llev a los socilogos y analistas polticos a celebrar la llegada de una sociedad de la informacin como la marca caracterstica del siglo XXI, el fracaso del totalitarismo y el fin de la democracia neoliberal.

No obstante, el aumento del control de los vectores de informacin por parte de los grandes conglomerados industriales, la importancia que han adquirido las estrategias de comunicacin en detrimento de la informacin propiamente dicha, la endogamia creciente entre los medios de comunicacin y la poltica, as como la interactividad entre los protagonistas de estos sectores, tienden a relativizar esa primera afirmacin hasta el punto de que se plantea la cuestin de la viabilidad de un debate democrtico en una sociedad donde los principales vectores de informacin estn dominados por los poderes del dinero y la promocin de intereses privados.

En este contexto la lengua, medio de comunicacin e intercambio por excelencia, se convierte en una marca de identidad cultural segn la terminologa o el acento utilizados por el locutor.

El hundimiento de la ideologa de dimensin humanista, til contrapeso de la hegemona capitalista, aceler esta evolucin hasta el punto de que hoy el lenguaje aparece como un temible instrumento de seleccin y discriminacin, de dominacin y exclusin.

I. EL DEBATE DEMOCRTICO ANTE LA PROFUSIN DE INFORMACIN. LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIN O LA ALDEA GLOBAL

En la historia de la humanidad la informacin nunca ha sido tan abundante e instantnea, hasta el punto de que la informacin globalizada, al suprimir las fronteras fsicas y lingsticas, ha transformado el planeta en una aldea global.

Todos los grandes acontecimientos mundiales se viven casi en una comunin universal, (Mundial de ftbol, Juegos olmpicos, grandes catstrofes naturales como el Tsunami en Asia en diciembre de 2004 y el huracn Katrina del verano de 2005 al sur de Estados Unidos, las dos guerras de Iraq en 1990 y 2003, y el derrocamiento de la estatua del presidente iraqu Sadam Husein en abril de 2003).

Desde la revolucin tecnolgica que se oper hace veinte aos los canales de informacin continua han sustituido a las cadenas generalistas (CNN en Estados Unidos, LCI y France Info en Francia) desarrollando programas interactivos con intervenciones de los telespectadores en los debates polticos, induciendo antes del fin de las emisiones a un debate participativo.

En Francia el ejemplo ms evidente se desarroll en TF1 con motivo del debate sobre el referndum constitucional, en abril de 2005, entre el presidente Jacques Chirac y un grupo de jvenes, as como en la campaa presidencial francesa de 2007, tambin en TF1, con la emisin tengo una pregunta para usted, donde el candidato a la eleccin presidencial se enfrentaba durante 90 minutos a una muestra representativa de la poblacin francesa.

Incluso la prensa escrita ha introducido un cambio y ha aadido a su publicacin de papel una edicin electrnica, dando as la posibilidad de que un grupo de lectores ms amplio, ms all de los ocanos, acceda a la informacin del diario.

En Francia, por ejemplo, los grandes peridicos parisinos se pueden consultar electrnicamente desde frica o Asia, soslayando la censura generalmente en vigor en los pases autoritarios. En el mundo rabe, donde la censura es la norma, el peridico Al-Qods Al-Arab, diario crtico del mundo rabe, brinda diariamente la hospitalidad de sus columnas a algunos de los principales intelectuales rabes proscritos y as evita, desde Londres, las restricciones decretadas por los gobiernos.

Del mismo modo, junto a la prensa de pago, se ha desarrollado en los pases occidentales una prensa gratuita que ampla la oferta de informacin. Adems se instituy un servicio de mensajera a la carta para los usuarios de telfonos mviles.

A. Sobreinformacin o desinformacin?

Pero, la concertacin meditica y la profusin de informacin contribuyen sin embargo a un mejor conocimiento de los problemas? A una mejor difusin del conocimiento? Contribuyen a una mejora del debate democrtico? La sobreinformacin favorece la informacin o desemboca en la desinformacin?

En los aos ochenta, cincuenta megacompaas dominaban el panorama meditico en Estados Unidos, pero menos de diez aos despus ya no permanecan ms que veintitrs para un dominio similar. La ola de enormes mercados concluida en los aos noventa y la rpida globalizacin dejaron la industria meditica centralizada en nueve conglomerados internacionales: AOL-TimeWarner, Viacom CBS) News corporation, Bertelsman (Alemania), General Electric (NBC), Sony, ATT-LIBERTY Media y Vivendi Universal France).

Cuatro de ellos (Disney, AOL Time Warner, Viacom y News corporation) controlan todo el ciclo de la produccin (pelculas, libros, revistas, peridicos, programas de televisin, msica, vdeo y juegos) y la distribucin (radio, cable, grandes superficies y multicines) (1).

Pero esta concentracin meditica, por muy impresionante que sea y con las inmensas posibilidades de difusin que guarda, contribuye a una mejora de la informacin al ciudadano y al debate democrtico?

La respuesta slo puede ser parcial a juzgar por los disgustos registrados, tanto por Estados Unidos como por Francia, en dos momentos claves de su historia contempornea: la guerra de Iraq para Estados Unidos y el referndum sobre la Constitucin Europea para Francia.

B. Estados Unidos y la guerra de Iraq

Estados Unidos se dio un bao de fervor nacionalista basado en el horror de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra los smbolos de la hiperpotencia estadounidense, las Torres Gemelas (Twin Tower) en Nueva York y el Pentgono en Washington. Ese entusiasmo, por otra parte, se foment por los medios de comunicacin con una amplia difusin de las escenas de horror y los comentarios consecuentes.

La unanimidad nacional alcanz su paroxismo durante la guerra de Afganistn, en octubre-noviembre de 2001, emprendida por Estados Unidos con la fianza de la ONU y percibida por la opinin estadounidense e internacional como la represalia por los atentados del 11 de septiembre.

Esa unanimidad se reprodujo con el mismo entusiasmo durante la guerra de Iraq emprendida dos aos ms tarde, en marzo de 2003, gracias, especialmente, al trabajo de movilizacin de la prensa estadounidense, aunque la guerra de Iraq se acometi sin el apoyo de las Naciones Unidas. Los grandes medios de comunicacin de Estados Unidos retransmitieron durante mucho tiempo las tesis de la administracin neoconservadora estadounidense antes de reconsiderar sus posiciones por los sinsabores militares de EEUU sobre el terreno: el saqueo del Museo de Bagdad, las torturas en la prisin de Abu Ghraib y las revelaciones de las mentiras de la guerra (ausencia de armas de destruccin masiva o relacin del rgimen de Sadam Husein con la organizacin Al Qaeda).

La periodista estrella del New York Times Judith Miller, una de las propagandistas ms activas de la falsa tesis de las armas de destruccin masiva en Iraq, ha sido despedida de su peridico y grandes diarios como el Washington post y el citado New York Times han reconocido pblicamente sus errores.

Eso no impide que durante la guerra de Iraq los medios de comunicacin estadounidenses fueran cmplices de la mayor mistificacin de la opinin pblica retransmitiendo, sin la menor contencin y durante un largo perodo, la propaganda de guerra del presidente George Bush jr.

La guerra de Iraq ha mostrado pblicamente la connivencia entre el poder poltico y el mundo meditico en detrimento de la democracia.

C. Francia y el referndum de la Constitucin Europea

Los dirigentes de las principales formaciones polticas y casi la totalidad de los comentaristas importantes de los grandes medios de comunicacin se pronunciaron a favor de la Constitucin Europea tachando de arcaicos a sus opositores, aunque el texto sometido a referndum fuera largo, denso, confuso e inaccesible para el lector de a pie.

Los partidarios del S -grandes magnates de la prensa e importantes dirigentes polticos- fueron rechazados de forma ostensible, pero no se pusieron en entredicho sus mtodos de funcionamiento.

En el caso de Francia, aunque la connivencia es tan manifiesta como en Estados Unidos, la desaprobacin est ms marcada.

Al contrario que en Estados Unidos, los grandes medios de comunicacin franceses como Le Monde o TFI nunca han formulado la menor autocrtica, ni por la guerra de Iraq, ni por la campaa del referndum europeo o por la cobertura de la anterior campaa presidencial francesa, la de 2002 donde, contra todo pronstico, el jefe de la extrema derecha francesa, Jean Marie Le Pen, lder del Frente Nacional, desbanc, en la primera vuelta de las elecciones, al Primer Ministro Lionel Jospin, candidato del partido socialista, eliminando a la izquierda de la primera competicin importante del siglo XXI.

El diario Le Monde nunca dio una explicacin sobre la sonora frase publicada por su ambicioso director segn la cual todos somos estadounidenses tras los atentados del 11 de septiembre. Tampoco nadie le pidi explicaciones por erigirse en portavoz de todos los franceses sin que nadie lo eligiera. Seis aos despus de esa profesin de fe, mientras Estados Unidos se atasca en el cenagal iraqu, el Sr. Colombani ha cesado en su cargo, en junio de 2007, por un voto de desconfianza de los periodistas de su empresa que se han opuesto a la prrroga de su mandato.

Anteriormente se demostr la manipulacin de Patrick Poivre dArvor, presentador estrella de TFI, la cadena de televisin ms importante de Europa, sin que eso le haya acarreado el menor descrdito. Poivre dArvor se atribuy abusivamente una entrevista del dirigente cubano Fidel Castro sustituyendo su imagen por la del entrevistado y reformulando las preguntas con el fin de dar a la entrevista un sello personal.

Jean Marie Colombani y Patrick Poivre dArvor fueron citados en los procesos relacionados con el asunto Pierre Botton, ex yerno del antiguo diputado chiraquiano de Lyon Michel Noir, sin que tampoco eso obstaculizara sus fulgurantes carreras. Poivre dArvor incluso fue condecorado con la insignia de caballero de la orden del mrito, en marzo de 2007, por el ministro de Cultura Renaud Donnedieu de Vabres, sin duda como reconocimiento por su contribucin a la deontologa del periodismo.

Por su parte Serge July, fundador del antiguo diario de izquierda Libration, en vez de preguntarse por su falsa percepcin de la sociedad francesa, permanece clavado en su despacho tras el fracaso del referndum constitucional europeo de mayo de 2005, acusando de todos los males a sus compatriotas, sin la menor crtica hacia los dirigentes que redactaron un texto largo y complejo, sin molestarse en hacer ninguna pedagoga poltica sobre el alcance y significado de la construccin europea e incluso sin la pretensin de cuestionar al presidente Jacques Chirac por su demaggica maniobra que instrumentaliz la apuesta europea y el referndum constitucional para recobrar popularidad en la escena poltica local despus de sus amarguras electorales.

As, dos veces en cinco aos, la clase poltico-meditica francesa ha sido desaprobada sin que eso implique una reforma de las relaciones entre el poder poltico y los medios de comunicacin, hasta el punto de que, a juzgar por el nmero de emparejamientos cruzados entre polticos y periodistas, parece que se est desarrollando una tendencia a la endogamia.

Los medios de comunicacin franceses se declaran y se consideran un contrapoder , pero la prensa escrita y audiovisual est dominada por un periodismo servil, por grupos industriales y financieros, por un pensamiento mercantil, por redes de connivencia () Entonces, en un permetro ideolgico minsculo, se multiplican las informaciones excluidas, los participantes permanentes, las notoriedades indebidas, los enfrentamientos artificiales, los servicios recprocos () un pequeo grupo de periodistas omnipresentes que consolidan el poder mediante la ley del silencio- impone su definicin de la informacin-mercanca en una profesin cada vez ms debilitada por el temor al desempleo. Estos alguaciles del orden son los nuevos perros guardianes de nuestro sistema econmico . Esta acta demoledora se vincula por momentos con la realidad. Ha sido elaborada por un periodista del mensual Le Monde diplomatique, Sarga Halimi, en un opsculo de ttulo devastador, Les Nouveaux Chiens de Garde (Los nuevos perros guardianes) (2).

El colmo de la coincidencia del periodismo con el poder poltico es el periodismo embedded , literalmente en la misma cama, durante la guerra de Iraq. Esta proximidad fue juzgada malsana por un buen nmero de miembros de la profesin, ya que falseaba el espritu crtico en la medida en que se incorporaba al periodista literalmente con respecto a su observacin, sin el menor distanciamiento. Con la inmersin total en el planteamiento y el combate de su coinquilino de tanque, inevitablemente se deterioraba su capacidad de valoracin. Esta tcnica consigui retrasar, sin cancelarla completamente, la valoracin objetiva de una poltica, como fue el caso en la invasin estadounidense de Iraq en marzo de 2003.

II. LAS CIFRAS DE LA PUBLICIDAD Y EL NEUROMARKETING (*)

La comunicacin tiende sustituir a la informacin y sus derivados nos devuelven a la propaganda bsica de los regmenes totalitarios que los pases democrticos se supone que combaten. Spin doctors, es el nombre que se da en Estados Unidos y Reino Unido a sus maestros del engao encargados de gestionar la opinin pblica.

A finales de los noventa el presupuesto estadounidense de la industria de las relaciones pblicas sobrepas el de la publicidad. Segn un estudio de John Stauber y Sheldon Rampton, considerados los mejores especialistas de la profesin y coautores de una notable obra sobre la cuestin: Toxic sludge is good for you (La intoxicacin es buena para ti, N. de T.), Common Courage presse 1995, el nmero de empleados de las agencias de relaciones pblicas (150.000) sobrepasa el de los periodistas (130.000).

En Estados Unidos el 40% de lo que se publica en la prensa se reproduce directamente, sin alteraciones, en los comunicados de Public relations afirma Paul Moreira, productor de la emisin de referencia de Canal+ y autor de la documentada obra Les nouvelles censures -dans les coulisses- de la manipulation de linformation (Las nuevas censuras -entre bastidores- de la manipulacin de la informacin), Ed. Robert Laffont, febrero 2007.

Dos cifras bastan para caracterizar al imperio de los medios de comunicacin: viven dos tercios de la publicidad y gastan cada ao el doble del presupuesto del estado francs. A escala mundial el volumen de negocios de la televisin, aparte de las subvenciones, se acerc a 220.000 millones de dlares en 2006, de los cuales alrededor de 160.000 millones se financiaron por la publicidad, lo que representa el 70%. El volumen de negocios mundial de los diarios y revistas se acerc en 2006 a 275.000 millones de dlares, de los cuales unos 175.000 millones corresponden a la publicidad, lo que representa un 65%, y subiendo, con un mximo del 88% en Estados Unidos. Si aadimos las emisoras de radio, tendremos unos 540.000 millones de dlares al ao, o sea, casi el doble de los gastos anuales del estado francs.

Entertainment (entretenimiento) como herramienta y advertising (publicidad) como finalidad. El objetivo no es informar, sino llamar bastante a la atencin para colar el verdadero producto: la publicidad. La informacin que va incluida no es ms que un excipiente cuyo objetivo no es informar sino llamar a la atencin y transportar mensajes publicitarios. La informacin se convierte en infotainement, una informacin de entretenimiento, lo que explica que en Francia las grandes emisiones polticas de las dcadas anteriores, como la Hora de la verdad en France2, hecha por periodistas desde haca tiempo, cedi el lugar a las emisiones de entretenimiento. Los polticos prefieren, y con mucho, pasar por los animadores Michel Drucker o Marc Olivier Fogiel para promover sus ideas

El tiempo de cerebro humano disponible (**) del lector o telespectador engulle cada ao mensajes interesados por valor de 400.000 millones de dlares, emitidos por quin? De los 360.000 millones que proporciona la publicidad a los antiguos medios de comunicacin, segn un documento del grupo Lagardre, 160.000 millones, lo que representa un 44%, son asignados por los siete primeros grupos de publicidad, que hacen un volumen de negocios directo de cerca de 50.000 millones.

La captacin del imaginario y el condicionamiento psicolgico de los consumidores se hace a una edad cada vez ms precoz. Segn un estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (California), el 48% de los nios entre 3 y 5 aos estn condicionados por la publicidad en su gusto alimentario. El director del equipo, el Doctor Thomas Robinson, jefe del departamento de pediatra de la Facultad de medicina de Stanford, cuyas conclusiones se publicaron en agosto de 2007 en la revista The Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, recomienda controlar e incluso rechazar la publicidad y la comercializacin de productos altos en caloras y de escaso valor alimenticio o prohibir toda comercializacin dirigida directamente a los nios, ya que los investigadores consideran que esa publicidad es esencialmente desleal (inherently unfair), porque los menores de 7 u 8 aos son incapaces de comprender los objetivos persuasivos de la publicidad.

Con el lanzamiento de la campaa presidencial francesa en 2007 los publicistas han afinado sus investigaciones y sus objetivos. Se han volcado en el neuromarketing, una tcnica para determinar la combinacin ideal de medios de comunicacin que permita mejor la penetracin del mensaje. En resumen: qu medios de comunicacin elegir para que mi publicidad penetre bien en la cabeza del consumidor. En la jerga profesional, el estudio puede determinar el impacto de un anuncio en la memoria explcita (la memoria consciente) as como en la memoria implcita, lo que el cerebro registra a espaldas de la persona.

Ciertamente la multiplicacin de las fuentes de informacin es la garanta de la democracia, ya que permite la formacin de una opinin libre cotejando los conocimientos. Pero la profusin de los vectores hegemnicos en su enfoque globalizador (con el control del continente, el contenido, la produccin y la distribucin), lleva en s misma el riesgo de una desviacin de la democracia por las manipulaciones que los operadores del campo meditico pueden intentar para la satisfaccin de objetivos personales que pueden revelarse, por repercusin, nefastos tanto para la libertad de pensamiento como para la democracia.

III. LA LENGUA COMO MARCADOR DE IDENTIDAD CULTURAL O LA GUERRA SEMNTICA

La lengua es un marcador de identidad cultural lo mismo que las huellas digitales, el cdigo gentico y las medidas antropomtricas son marcadores biolgicos y fsicos. El acento, el uso de los trminos y el tono revelan la identidad cultural de la persona.

Bajo una apariencia engaosa (trminos generales, planos e impersonales) se codifica y apacigua la lengua. Se convierte entonces en un temible instrumento de seleccin y discriminacin. Un plan social remite a una realidad inmaterial contraria al doloroso trmino de despido masivo.

Al igual que externalizacin y subcontratacin, operadores que funcionan fuera de las normas de la legislacin social, deslocalizacin, optimizar el rendimiento que es la explotacin salvaje de la mano de obra barata de pases pobres y a menudo dictatoriales, sin la menor proteccin social, o por fin privatizacin, operacin que consiste muchas veces en transferir a los capitalistas empresas de servicios sociales a menudo reflotadas por los caudales pblicos, es decir, los contribuyentes.

Incluso en el discurso poltico la lengua se esteriliza hasta el punto de que el antiguo Primer Ministro socialista Pierre Mauroy acus al candidato socialista a las elecciones presidenciales de 2002, Lionel Jospin, de borrar de su discurso la palabra trabajadores. En la lengua convencional se prefiere el pudoroso trmino gente de condicin modesta al expresivo pobres as como para el tndem excluidos y explotados. O tambin clases (que sugiere idea de lucha) y capas sociales. Capas, como capas de pintura.

El lenguaje es connotativo. El nico lcito es el LQR Lingua Quintae Respublicae (3), en boga durante la V Repblica Francesa, aprobado y sellado. Cualquiera que recurra a una lengua personalizada forjada en un vocabulario que le sea propio, se arriesga al ostracismo, a ser sealado con el dedo, a que lo ridiculicen y lo tachen de tarado irremediable: obsoleto, indeseable, etctera.

El lenguaje sustituye las palabras de la emancipacin y la subversin por las de la conformidad y la sumisin. Se habla de flexibilidad en vez de precariedad, en un pas que instituy la renta de situacin como un privilegio vitalicio, especialmente en la alta funcin pblica. Los altos funcionarios disfrutan de una renta de situacin vitalicia pero a cualquiera que se atreva a sealar esta incongruencia se le acusa de hacerle la cama al populismo.

Lo mismo ocurre en el mbito diplomtico: el problema de Oriente Prximo o la cuestin del Este.

Para un problema la respuesta es nica, el problema abre la va a los expertos que deben aportar tcnicamente la solucin. Pero la cuestin del Este es ms confusa. Una cuestin sugiere respuestas mltiples e implica la ausencia de solucin inmediata. Segn utilicen un trmino u otro se les calificar de modernos y dinmicos o de obsoletos.

Un ejemplo: Le Figaro del 28 de agosto de 2004 pona en titulares  La confesin del presidente Bush sin precisar en qu consista esa confesin, con respecto a qu. Diez aos antes, cualquier otro diario complaciente habra titulado: El presidente Bush admite que sus previsiones en Iraq han fracasado. Pero si, para su desgracia, un periodista audaz hubiera titulado la verdad estricta: Bush, el gran perdedor de la guerra de Iraq, se le habra acusado inmediatamente de antiestadounidense primario.

La neolengua resulta de la presencia cada vez mayor de economistas y publicitarios, como responsables en el circuito de la comunicacin, que garantizan una instalacin gradual del pensamiento neoliberal.

Guerra psicolgica tanto como semntica, la guerra meditica tiene por objeto someter al receptor a la propia dialctica del emisor, en este caso la potencia emisora, imponindole su propio vocabulario y, ms all, su propia concepcin del mundo.

Si la difusin hertziana es el arma menos contaminante en cuanto a la ecologa, en cambio es la ms corrosiva en cuanto al espritu. Su efecto es a largo plazo. Las interferencias operan un condicionamiento lento para terminar por subvertir y forjar el modo de vida y el imaginario creativo de la colectividad humana especfica. No hay rastros de daos inmediatos o colaterales. No son necesarios ni una intervencin quirrgica ni un golpe en la frente. En la guerra de las ondas dominan lo imperceptible, la insidia, el engao y lo subliminal. Quin se acuerda de Tal Ar-Rabih (la colina de la primavera)? Casi un siglo de emisiones sucesivas y repetitivas disip este nombre melodioso, sinnimo de suavidad de vivir, para sustituirlo en la memoria colectiva por una nueva realidad. Tal Ar-Rabih ya se conoce en todo el mundo, incluso por las nuevas generaciones rabes, por su nueva designacin hebraica, Tel Aviv, la gran metrpoli israel. El trabajo de zapa es permanente y el combate desigual.

Lo mismo ocurre con las expresiones connotativas: el exterminio de una poblacin debido a sus orgenes se llama en francs genocidio (genocidio armenio en Turqua, genocidio de los tutsis en Ruanda). Elegir la expresin hebraica del trmino bblico de Shoah (holocausto) seala la pertenencia al campo pro israel.

Israel nunca ha reconocido el carcter genocida de las masacres de armenios en Turqua a principios del siglo XX, seguramente para sealar el carcter nico de las persecuciones de las que fueron vctimas los judos en Europa: primero los pogromos de finales del XIX en Rusia y luego en Alemania y Francia durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45).

Estn tambin los trminos antisemitismo y racismo. rabes y judos son semitas, pero el antisemitismo slo se refiere a los judos para distinguirse de los otros, mientras que el racismo engloba a rabes, negros, musulmanes, asiticos, etctera. El propio presidente Jacques Chirac al fustigar el antisemitismo y el racismo en su discurso de despedida el pasado 27 de marzo, consagr en el orden subconsciente un racismo institucional.

Hasta ahora los pases occidentales en general, y Estados Unidos en particular, han ejercido el monopolio de la informacin, un monopolio considerablemente propicio a las manipulaciones del espritu que no obstante se rompi en dos ocasiones con consecuencias perjudiciales para la poltica occidental: la primera vez en Irn en 1978-79, con la Revolucin de los casetes en los que se registraron los sermones del ayatol Jomeini en su exilio de Francia y se comercializaron desde Alemania para levantar a la poblacin iran contra el Sah de Irn; y la segunda vez con motivo del Irangate en 1986, el escndalo de las ventas de armas estadounidenses a Irn para financiar a la contra nicaragense, que estall pblicamente como consecuencia de una filtracin en el diario de Beirut As-Shirah, poniendo en un serio aprieto a la administracin republicana del presidente Ronald Reagan.

Salvo estos dos casos, Estados Unidos ha buscado constantemente volver inaudibles a sus enemigos, si es preciso desacreditndolos con sus poderosos enlaces locales o internacionales, ampliando al mismo tiempo su ofensiva meditica, ahogando a la audiencia en una riada de informacin y practicando la desinformacin a travs de la prdida de referencias debida a la superinformacin con el fin de convertir a los oyentes y lectores en perfectos analfabetos secundarios, parafraseando al alemn Hans Magnus Einsensberger (4).

No analfabetos o incultos, sino seres etimolgicamente en proceso de desorientacin, psicolgicamente condicionados y reorientados en el sentido deseado. Puro producto de la industrializacin, de la hegemona cultural del norte sobre el sur, de la imposicin cultural como un preludio de la invasin y el enriquecimiento de los mercados, el analfabeto secundario no es digno de lstima, la prdida de memoria de la que adolece no le hace sufrir, su falta de perspectivas le hace las cosas fciles.

Se produce una inversin radical del esquema econmico y la ley de la oferta y la demanda deriva hacia un mtodo radicalmente diferente: ahora la fabricacin del deseo de consumo determina la actividad de la empresa. Ya no es el consumidor quien marca el ritmo de la produccin, sino el productor quien orquesta el deseo de consumo. El control del aparato de produccin ya tiene menos importancia que el control de la demanda de consumo.

El ciudadano activo cede as el paso al consumidor pasivo, el aventurero de espritu al devorador de televisin, el periodista al animador de entretenimiento, el dueo de prensa al capitalista, lo que implica el deslizamiento del periodismo hacia el reino del infotainement, neologismo procedente de la contraccin de informacin y entertainment (entretenimiento en ingls). La globalizacin de los flujos de informacin permite as la infusin intravenosa continua de noticias de la prensa y, en consecuencia, la sedentarizacin profesional de la informacin, ltima etapa del analfabetismo secundario.

No obstante, la violacin del mundo por la publicidad y la propaganda con su profusin de sonidos e imgenes en el paisaje urbano, en las pantallas, en la prensa y en los hogares, choca con resistencias dispersas pero firmes. As como el monopolio del conocimiento por la tecnocracia se contradice en el mbito internacional por contrapoderes, especialmente protagonistas paraestatales (Greenpeace, Mdicos sin Fronteras, Confederacin campesina), multiplicando las fuentes de informacin no controladas, tambin la informtica ha desarrollado en la informacin una esfera de autonoma contestataria contra el orden mundial estadounidense.

Cada descubrimiento tecnolgico se celebr con un redoble. Al casete del tiempo de la revolucin jomeinista le sucedi el fax, luego los sitios de Internet, el blog y el peridico electrnico, cuyo desarrollo se aceler desde la guerra de Iraq y la ltima campaa presidencial de George Bush jr. (2004); redobles que resuenan como seales de una venganza del espritu contestatario y de la esfera de la libertad individual, en reaccin al aporreamiento de la propaganda y la concentracin capitalista de los medios de comunicacin.

(1) Noam Chomsky y Edward Herman The manufacturing consent-La Fabrique de lOpinion publique, la politique conomique des mdias americains, Ed. Le Serpent plumes (2003).

(2)   Serge Halimi Les Nouveaux Chiens de Garde, ditions Raisons dagir, 2 edicin, 2005.

(3) LQR Lingua Quintae Respublicae, por Eric Hazan, ed. Raisons dagir, 2006.

(4)   Analfabetos secundarios, expresin del alemn Hans Magnus Enzensberger, autor de Mdiocrit et folie Ed. Gallimard-1991, tambin en Aux ordres du Nord, lordre de linformation de Jacques Decornoy y en el bimestral del diario Le Monde Manire de voir N74 les 50 ans qui ont chang notre Monde.

Notas de la traductora:

(*) El neuromarketing es la ciencia que permite controlar las decisiones de consumo del cliente mediante tcnicas que pueden considerarse agresivas para la intimidad de las personas. La neurologa y la psicologa se han aliado con la gran industria para llegar a las emociones personales y orientarlas hacia productos del mercado. Se trata de la ltima versin de la percepcin subliminal, explica Le Monde, que seala el objetivo ltimo de neuromarketing: impregnar el cerebro de publicidad sin que la persona pueda darse cuenta.

(**) ahora bien, para que un mensaje publicitario sea percibido es necesario que el cerebro del telespectador est disponible. Nuestros programas tienen por vocacin hacer que est disponible: es decir, divertirlo, relajarlo para prepararlo entre dos mensajes [publicitarios]. Lo que vendemos a Coca-cola es el tiempo disponible del cerebro humano... (Patrick Le Lay, gerente general de la cadena francesa de televisin TF1).

Texto original en francs:

http://renenaba.blog.fr/2007/09/15/media_et_democratie_les_medias_comme_veh~2984207

Ren Naba es un periodista francs de origen libans antiguo responsable del mundo arabo-musulmn en el servicio diplomtico de la Agencia France Presse y ex consejero del Director General de RMC/Moyen-Orient, encargado de la informacin.

Su prximo libro, en preparacin, se titula Il tait une fois la dpche dagence, Editions lArmoise- 8, Rue des Lions Saint-Paul, 75004 Paris, septiembre de 2007.

Es autor de las siguientes obras:

Aux origines de la tragdie arabe, ditions Bachari 2006.

Du bougnoule au sauvageon, voyage dans limaginaire franais, LHarmattan 2002.

Rafic Hariri, un homme daffaires, Premier ministre, L Harmattan 2000.

Guerre des ondes, guerre de religion, la bataille hertzienne dans le ciel mditerranen, LHarmattan 1998.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

 



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