Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2007

Enfermedades no diagnosticadas y guerra radiolgica
Nios vctimas de mutaciones causadas por el uso militar de uranio empobrecido por las tropas de la OTAN

Asaf Durakovic
Argos


La experimentacin y la utilizacin de la bomba atmica, y luego de municiones y de blindajes de uranio empobrecido, contaminaron los lugares donde se realizaron los experimentos y los sitios donde se desarrollaron las operaciones blicas. Nuevas enfermedades afectaron tanto a los soldados de la alianza atlntica como a sus enemigos, as como a la poblacin civil. Mucho tiempo despus del restablecimiento de la paz, las radiaciones siguen contaminando a todo el que ve expuesto a ellas. Aunque los gobiernos occidentales obstaculizado voluntariamente, y durante el mayor tiempo posible, toda investigacin mdica en ese campo, una abundante documentacin ha ido acumulndose durante aos. Hoy publicamos una amplia sntesis en la que Asaf Durakovic hace un balance de los conocimientos actuales sobre esta catstrofe humanitaria. En lo adelante, la forma en que los pases de la OTAN hacen la guerra puede matar tambin a sus propios ciudadanos en tiempo de paz.

Una contaminacin interna por istopos de uranio empobrecido se ha visto comprobada entre los ex combatientes britnicos, canadienses y estadounidenses de la guerra del Golfo nueve aos despus de haber estado estos expuestos al polvo radioactivo durante la primera guerra del Golfo. Tambin se observaron istopos de uranio empobrecido en muestras de autopsias de pulmones, hgado, riones y huesos provenientes de veteranos canadienses. En muestras de suelo recogidas en Kosovo, se han encontrado centenares de partculas, generalmente de menos de 5 _m, que pesan varios miligramos. 

La primera guerra del Golfo dej en el medio ambiente 350 toneladas de uranio empobrecido y en la atmsfera entre 3 y 6 millones de gramos de aerosoles de uranio empobrecido. Sus consecuencias para la salud humana, conocidas bajo el nombre de sndrome de la guerra del Golfo, consisten la aparicin de afecciones complejas multiorgnicas progresivas e invalidantes, dolores musculares, afecciones dolorosas del esqueleto y de las articulaciones, dolores de cabeza, afecciones neurosiquitricas, cambios bruscos de los estados de nimo, confusin mental, problemas con la vista, problemas para caminar, prdida de la memoria, linfoadenopatas, prdida de la capacidad respiratoria, impotencia y alteraciones morfolgicas y funcionales del sistema urinario. 

Los conocimientos actuales de las causas son totalmente insuficientes. Despus de la Operacin Anaconda, realizada en Afganistn en 2002, nuestro equipo examin a la poblacin en las regiones de Jalalabad, Spin Gar, Tora Bora y Kabul y comprob que los civiles presentaban sntomas similares a los de la guerra del Golfo. Durante 24 horas se recogieron muestras de orina de 8 sujetos que presentaban sntomas y que fueron seleccionados siguiendo los siguientes parmetros: 

1. Los sntomas comenzaron poco despus de los bombardeos.
2. Las personas se encontraban en la regin bombardeada.
3. Manifestaciones clnicas.

Se recogieron muestras entre un grupo de comprobacin compuesto de habitantes que no presentaban sntomas en las regiones no bombardeadas. Todas las muestras fueron examinadas para determinar la concentracin y la correlacin entre cuatro istopos U234, U235, U236 et U238. Para ello utilizamos un espectmetro de masa multicolector con fuente de ionizacin por plasma y acoplamiento inductivo. Los primeros resultados de la provincia de Jalalabad probaron que la eliminacin de uranio total en la orina era significativamente ms importante entre todas las personas expuestas que entre la poblacin no expuesta. El anlisis de las correlaciones isotpicas de uranio revel la presencia de uranio no empobrecido. 

El estudio de las muestras recogidas en 2002 revel, en los distritos de Tora Bora, Yaka Trot, Lal Mal, Makam Khan Farm, Bibi Mahre, Poli Cherki y el aeropuerto de Kabul, concentraciones de uranio 200 veces ms importantes que las del grupo de comprobacin [recogidas en zonas no afectadas]. Las tasas de uranio en las muestras de suelo de los lugares bombardeados son dos o tres veces ms elevadas que los lmites mundiales de concentracin de 2 a 3 mg/kg y las concentraciones en el agua son significativamente superiores a las tasas mximas tolerables que establece la OMS. Estas pruebas, cada vez ms numerosas, convierten el problema de la prevencin y de la respuesta a la contaminacin por uranio empobrecido en una necesidad prioritaria. 

Nada protege de esta fuerza fundamental del universo.

Albert Einstein

La realidad de la guerra termonuclear se resume perfectamente en la afirmacin de Albert Einstein que seala que este tipo de energa es suficiente para volar la Tierra [ 1 ]. El campo de batalla nuclear no se limita ya a un pas o un continente sino que va mucho ms all de las fronteras polticas y geogrficas y transforma cada regin una gran zona de guerra. 

En caso de una guerra nuclear de tipo estratgico que implicara un arsenal de 10 000 megatones, mil millones de personas moriran inmediatamente como consecuencia de las heridas directas combinadas (explosin, calor y radiaciones), otros mil millones de personas sucumbiran por causa de las enfermedades provocadas por la radiacin [ 2 ] y los sobrevivientes tendran que vivir en un entorno expuesto a las secuelas radioactivas que tendran efectos somticos y genticos con consecuencias probablemente irreversibles para la biosfera. 

La carrera armamentista nuclear

La primera explosin experimental de una bomba atmica, bautizada como Trinity, tuvo lugar el 16 de julio de 1945 en Alamo Gordo, cerca de Los Alamos, en Nuevo Mxico (Estados Unidos). En una millonsima de segundo, la primera bomba atmica produjo un calor de varios millones de grados centgrados al despedir ms de 400 istopos radioactivos y provocar una gran energa de enlace cuya presin era de varios miles de toneladas por centmetro cuadrado. Durante una fraccin de segundo, el ncleo de la bomba lleg a estar 11 veces ms caliente que la superficie solar. 

El tamao de la bola de fuego alcanz varios cientos de metros ya que el ncleo de la bomba se mezcl con tomos de oxigeno y de nitrgeno, revelando el ncleo interno brillante de la explosin. En un segundo, la tierra que se haba vaporizado se convirti en un hongo atmico de 3 000 metros de altura. A 150 millas de all, los viajeros de la Union Pacific Railway pudieron ver la bola de fuego. Los testigos dieron varias interpretaciones del fenmeno. Algunos lo describieron como la cada de un bombardero o la llegada de un meteorito. Testigos que vivan en Gallup, ciudad situada 235 millas al norte del lugar de la explosin, pensaron que estaban viendo la explosin de depsito de municiones del ejrcito [ 3 ]. Veinte das despus del ensayo de Trinity, el 6 de agosto de 1945 a las 8h15, tuvo lugar el lanzamiento de la bomba atmica sobre Hiroshima. Esta explot sobre la ciudad, a 633 metros de altura. La explosin vel el sol, mat a 130 000 personas, dej invlidas a 80 000 y 90 000 personas ms enfermaron a causa de los efectos radioactivos posteriores. 

En pocas horas, cay una lluvia negra, una capa de ceniza blanca cubri el epicentro causando quemaduras en la piel de las personas. La mayora de las vctimas primarias murieron por causa de los efectos combinados del calor, de la presin y de una enfermedad aguda provocada por la radiacin. Hiroshima fue prcticamente borrada del mapa [ 4 ]. 

Dos das ms tarde, el 8 de agosto de 1945 a las 11h01, una bomba de plutonio bautizada como Fat Man fue lanzada sobre Nagasaki. Como en Hiroshima, el sol desapareci al levantarse el hongo atmico. La poblacin de la ciudad borrada del mapa muri de las mismas heridas combinadas que en Hiroshima. El hecho puso fin a la Segunda Guerra Mundial, dejando ventajas territoriales para la Unin Sovitica. La carrera de los ensayos nucleares arranc en el otoo de 1948, cuando un equipo de investigaciones sobre armamentos de Jruschov comenz a desarrollar una bomba rusa. Los ensayos continuaron paralelamente en Estados Unidos y la Unin Sovitica. Despus de la muerte de Stalin, en 1953, la Unin Sovitica hizo estallar, el 12 de agosto, la primera bomba mvil de hidrogeno. Se trataba de su segunda bomba termonuclear. Dndose cuenta de que los soviticos estaban ganando la carrera en el sector de las armas nucleares, Estados Unidos empez a acelerar sus programas de ensayos. 

En 1955 se hizo evidente que los ensayos perjudicaban irremediablemente la biosfera [ 5 ]. Ms de 400 istopos radioactivos liberados por cada ensayo fueron identificados como la causa de la contaminacin. Cuarenta de esos istopos representan un peligro para la salud humana. Cada mil toneladas liberadas generan varios gramos de radioistopos con propiedades txicas para el organismo. 

Debido a su larga vida, a su desintegracin beta y sus propiedades especficas para los huesos, el estroncio 90 constituye el principal riesgo. Adems, los ensayos de armas nucleares han provocado accidentes. En 1958, un B-57 de la fuerza area estadounidense dej caer la primera bomba atmica en los alrededores de Florence, Carolina del Sur. La bomba, que no estaba activada, no explot no explot, pero dispers material radioactivo por todo el pas. Ese mismo ao, un B-52 dej caer una bomba atmica de dos megatones en los alrededores de Goldsboro, en Carolina del Norte. La aviacin estadounidense registr ulteriormente otros accidentes, especficamente en Tula, en Groenlandia y en Palomares (Espaa). En Palomares, dos bombas de plutonio contaminaron gran parte del territorio y de la costa atlntica. 

En 1958, luego de la catstrofe de Cheliabinsk-40, la Unin Sovitica suspendi sus ensayos nucleares. Pero rpidamente retom sus ensayos con bombas de varios megatones en la regin rtica de Novaya Zembla y lanz, el 9 de septiembre de 1961, una bomba de 50 megatones. Mientras tanto, en Estados Unidos se acumulaban los indicios reveladores de una contaminacin del medio ambiente, al igual que los de un aumento de la incidencia de casos de cncer, de leucemia y de otros problemas de salud entre las personas que haban trabajado en el sector nuclear. Junto a los problemas de seguridad radiolgica que se planteaban, estos hechos incitaron al desmantelamiento del enorme e incompetente aparato burocrtico que era la Atomic Energy Commission. Esta fue substituida, en 1974, por la Energy and Research Administration and Nuclear Regulatory Agency (NRC). 

En 1955, Bertrand Russell, Albert Einstein y otros nueve reputados cientficos fundaron el Movimiento Pugwash, destinado a vigilar la proliferacin y evitar la guerra nuclear. Mediante la organizacin de encuentros anuales, a partir de 1957, Pugwash comenz toda una labor que desemboc en la firma de un tratado que prohiba los ensayos de armas atmicas y la produccin de nuevos arsenales y vectores nucleares [ 6 ]. 

En 1969, Pugwash contribuy a la realizacin de las negociaciones sur la Limitacin de las Armas Estratgicas (SALT). Esta iniciativa cont con el apoyo de la campaa que Linus Pauling organiz contra las armas atmicas y la contaminacin del medio ambiente. Luego de la crisis de Cuba, la amenaza de un conflicto nuclear incit a Kennedy y Jruschov a firmar, en 1963, un tratado de prohibicin de los ensayos nucleares. Pero los ensayos nucleares subterrneos se mantuvieron, lo cual hizo fracasar el tratado de prohibicin total de los ensayos nucleares. El asesinato de Kennedy, la cada de Jruschov y la guerra de Vietnam pusieron fin a la distensin nuclear. 

La posibilidad, realista, de que la Unin Sovitica tomara la delantera a Estados Unidos en los ensayos y el desarrollo de las armas nucleares condujo finalmente, en 1972, al tratado SALT I, que prohiba parcialmente el despliegue de sistemas de defensa antimisiles. La Unin Sovitica dispona ya de un sistema de ese tipo alrededor de Mosc y Estados Unidos tena uno en Dakota del Norte. Ocho aos ms tarde, la administracin Reagan emprendi las negociaciones SALT II, que desembocaron en una reduccin de armas (START), pero no condujeron a una limitacin. 

El presidente del Comit Ejecutivo de la Conferencia Pugwash, Bernard Field, calific aquella situacin de repetitious stupidity of this futile charade. [ 7 ] Paul Warnke, principal negociador del tratado SALT II, declar: La triste historia del control de armamentos puede convertirse en el ltimo captulo de la historia de la humanidad. [ 8 ] Desde la firma del Tratado de Prohibicin Parcial de los Ensayos Nucleares, en 1963, unos 50 ensayos tuvieron lugar cada ao, el 55% por parte de Estados Unidos, el 30% por parte de Rusia y el resto, un 15%, en Francia, por parte de Francia, Inglaterra, China, la India y Pakistn. 

Como la tecnologa de las comunicaciones por satlite se desarrolla muy rpidamente, la proliferacin de las armas nucleares implica que ms del 90% de la superficie del planeta constituye un blanco potencial. El nmero de armas atmicas no representa ya una garanta para la seguridad de las naciones. Incluso despus del derrumbe de la Unin Sovitica, las armas nucleares siguen siendo un problema esencial de seguridad, exceptuando las iniciativas de colaboracin entre Washington y Mosc. Los escenarios polticos internacionales comprenden nuevos riesgos de conflictos nucleares. Entre esos riesgos figuran la retirada a corto plazo de Estados Unidos del Tratado sobre los Sistemas de Defensa antimisiles, la nueva doctrina del primer golpe y la reciente aparicin de nuevos pases dotados de armas nucleares [ 9 ]. La amenaza nuclear subsiste debido a la proliferacin nuclear, con su lista, cada da ms larga, de escenarios que incluyen el uso de la fuerza, de actividades terroristas, de catstrofes nucleares y ecolgicas y de doctrinas de la destruccin mutua asegurada. 

Terrorismo nuclear y radiolgico

Despus del 11 de septiembre de 2001, la posibilidad de ataques terroristas nucleares y radiolgicos suscit ms atencin. Antes de la catstrofe de Nueva York no se conceda mucha atencin a ese tipo de posibilidades. El entrenamiento en materia de cuidados a las victimas de posibles catstrofes nucleares o radiolgicas era inexistente o se efectuaba slo muy espordicamente, incluso en las instituciones gubernamentales encargadas de mantener cierta capacidad de reaccin. 

El mejoramiento de la preparacin de los pases con vista a enfrentar los efectos agudos y crnicos de las radiaciones, la contaminacin del medio ambiente, el impacto psicolgico y social y las consecuencias financieras de un ataque terrorista nuclear aparecen de nuevo como una prioridad de las naciones industrializadas [ 10 ]. Algunos se pronuncian por la doctrina de Clausewitz segn la cual es conveniente encargar a las fuerzas armadas de prevenir los ataques de enemigos externos o de rechazarlos y atacar a otros pases si se estima que [tal accin] puede ser en inters internacional [ 11 ]. 

Los daos crnicos provocados por las radiaciones han sido reevaluados a la luz de las posibles consecuencias del terrorismo nuclear para multitudes de vctimas. La preparacin para accidentes y ataques nucleares y radiolgicos debe contemplar tambin las consecuencias sicolgicas debido al hecho, ya comprobado, de que, ante una situacin de terrorismo nuclear, por cada vctima directa habra 500 personas que podran sufrir trastornos sicolgicos y sicosomticos difciles de diferenciar de las victimas realmente contaminadas [ 12 ]. 

Aunque se han analizado intervenciones con uso de medicamentos como proteccin contra las radiaciones, los profesionales de la salud deberan estar concientes de los lamentables fracasos anteriores en lo tocante a los medios de proteccin contra las radiaciones. Actualmente se estudia el hecho de que las clulas vasculares y parnquimas se regeneran, en vez de morir bajo los efectos de la radiacin, con vista a desarrollar mecanismos para modificar la respuesta del organismo, paralelamente a otras estrategias teraputicas como los corticoesteroides, los inhibidores de la enzima de conversin, la pentoxifilina y la dismutasia superoxdea [ 13 ]. 

En el manejo de los daos nucleares y patolgicos, se ha pasado de las consecuencias imposibles de manejar de un conflicto nuclear estratgico a medios que puedan permitir hacer frente a un gran nmero de vctimas. Esta respuesta debe partir de esfuerzos interdisciplinarios. Resulta necesaria la realizacin inmediata de grandes esfuerzos tendientes a desarrollar conceptos de manejo clnico de las vctimas de las radiaciones [ 14 ]. Simultneamente, los investigadores deben esforzndose por comprender y manejar la contaminacin por radionucleidos, los efectos radiotxicos, la destruccin de los enlaces qumicos, los radicales libres, los daos al ADN celular y a las enzimas [ 15 ].  

Los esfuerzos multidisciplinarios deben incluir la planificacin, la clasificacin de los heridos, la descontaminacin, la disociacin, la terapia de quelatacin y el manejo tradicional de los sntomas de los pacientes. 

Debido a las limitaciones financieras y la falta casi total de formacin, de conocimientos tcnicos, un posible ataque terrorista constituye un serio desafo [ 16 ]. No se han sacado an, de la primera guerra del Golfo y del conflicto de los Balcanes, las lecciones apropiadas para estar preparados para atender a las vctimas de radiaciones [ 17 ]. 

Un ataque terrorista exige una respuesta eficaz por parte del sistema sanitario. Pero la mayora de los pases que podran ser blancos de un ataque terrorista no disponen en lo ms mnimo de la logstica necesaria, sobre todo en las grandes ciudades donde la asignacin de los medios financieros exigira una reestructuracin de las prioridades para poder responder a las consecuencias para la sociedad. Ante un caso de terrorismo nuclear resulta particularmente importante estar conciente de los terroristas podran recurrir al uso de actnidos, utilizando sobre todo el plutonio, agente de contaminacin masiva. 


El plutonio est considerado como la sustancia ms peligrosa que exista para el ser humano [ 18 ]. Si lo dispersamos en forma de polvo radioactivo o si llega a las redes de agua potable, unos pocos gramos bastan para contaminar una gran ciudad. El plutonio se ha vendido ilegalmente en mercados clandestinos, en particular en la ex Unin Sovitica. Gracias a un trfico ilegal, ha llegado a diversas partes del mundo. La dispersin de plutonio est considerada como la peor modalidad de terrorismo [ 19 ]. De presentarse este caso, los profesionales de la salud tendran que trabajar sobre todo en el aspecto preventivo ms que en el manejo teraputico de grandes cantidades de vctimas del terrorismo nuclear. 

Recientemente, mdicos de todo el mundo se sumaron a una agrupacin de ms de mil organizaciones para cooperar, apoyar la eliminacin de las armas nucleares y reducir los riesgos de las espantosas consecuencias del terrorismo nuclear y radiolgico [ 20 ]. 

Guerra radiolgica

Fue en mayo de 1991, en el Golfo Prsico, que se recurri por primera vez al uso de armas radiolgicas. Estas inauguraron una nueva modalidad de guerra CBRN (qumica, biolgica, radiolgica y nuclear). El uso de armas que afectan tanto a soldados como a civiles no es nuevo. Al final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos tema seriamente que los japoneses lanzaran sobre territorio estadounidense miles de globos llenos de uranio para contaminar sus grandes ciudades [ 21 ]. 

Durante la primera guerra del Golfo, las municiones de uranio empobrecido dispersaron en la atmsfera millones de gramos de polvo radioactivo [ 22 ]. Sus consecuencias para la salud y el medio ambiente siguen siendo controvertidas y la discusin va mucho ms all del marco de la comunidad cientfica. Sin embargo, numerosos estudios recientes han confirmado dos siglos de pruebas cientficas de la toxicidad somtica t gentica del uranio [ 23 ] [ 24 ] [ 25 ]. 

El costo de la descontaminacin de los lugares afectados por armas de uranio utilizadas por ejrcitos o por terroristas sigue siendo un grave tema de inquietud. La experiencia sueco-canadiense de descontaminacin radiolgica recientemente efectuada en Urnea, Suecia, mostr que dos mtodos corrientes de descontaminacin de blindados ligeros contaminadas por fuera con Na eran en realidad ineficaces: el vapor de agua a altas presiones y los chorros de agua a altas presiones [ 26 ]. 

Esto demuestra claramente la necesidad de mejorar la capacidad de reaccin de las estructuras sanitarias pblicas ante un caso de guerra radiolgica o de ataque terrorista [ 27 ]. La actual ausencia de estrategia de conjunto para enfrentar una amenaza de uso terrorista de sistemas de dispersin de materias radioactivas (RDD) (o bombas sucias) subraya la necesidad de una mejor coordinacin de la capacidad de reaccin ante los peligros qumicos, biolgicos, radiolgicos y nucleares en la actual situacin de combinacin de armas clsicas y armas inditas [ 28 ]. 

En el caso muy particular de un ataque radiolgico, el marco del enfrentamiento de la guerra y del terrorismo radiolgicos se extiende no slo ms all del sector de la salud pblica sino tambin del de la reserva de las fuerzas armadas [ 29 ] [ 30 ]. 

La defensa mdica contra la guerra radiolgica sigue siendo uno de los aspectos que ms descuidados estn en la enseanza mdica actual [ 31 ]. El terrorismo radiolgico y nuclear constituye la mayor amenaza de la sociedad moderna ya que la proliferacin nuclear ha permitido que las organizaciones subversivas puedan conseguir fcilmente material nuclear [ 32 ]. 

Slo durante el ao 2000, Estados Unidos gast 10 000 millones de dlares en la lucha contra la utilizacin terrorista de armas de destruccin masiva, y los gastos aumentaron considerablemente despus del 11 de septiembre de 2001. Estudios actuales revelan la vulnerabilidad de las sociedades occidentales ante el terrorismo nuclear y subrayan que organizaciones terroristas poseedoras de armas de destruccin masiva podran provocar ms destruccin mediante el uso de los dispositivos nucleares y radiolgicos que con cualquier otro tipo de armas. 

La capacidad de Estados Unidos para enfrentar un ataque radiolgico o nuclear depende supuestamente de cuatro sectores de accin: mejorar el trabajo de inteligencia sobre las organizaciones terroristas, mejorar la seguridad de las instalaciones nucleares en la ex Unin Sovitica, la posibilidad de neutralizar los efectos nucleares y radiolgicos y mejorar la capacidad de reaccin ante las organizaciones clandestinas que ya poseen armas nucleares y radiolgicas [ 33 ]. 

El riesgo de un ataque nuclear y radiolgico contra Estados Unidos se acenta debido a la tecnologa, al acceso a las materias nucleares y radiolgicas, a la inestabilidad econmica de Rusia y el descontento que suscita en numerosos pases la poltica exterior estadounidense. Medidas de seguridad inadecuadas en la antigua Unin Sovitica, combinadas con una creciente determinacin de los terroristas y el carcter cada vez ms mortfero de sus ataques refuerzan considerablemente la probabilidad del uso de las RDD en un futuro prximo [ 34 ]. 

La cuestin de los efectos sobre el medio ambiente y la salud debe llevar a abordar el problema de la descontaminacin y la asignacin de presupuestos tendientes a salvar vidas, a reducir los riesgos sanitarios y a preservar la cultura, la biodiversidad y la integridad de los lugares contaminados [ 35 ]. 

Los esfuerzos en esos sectores han dejado que desear en el pasado. Se descuid sobre todo la entrega de indemnizaciones justas a las vctimas de los efectos radioactivos en Utah y Nevada. Una bsqueda ineficaz y un sistema insuficiente de indemnizacin de las vctimas de cnceres provocados por la exposicin a las radiaciones y la persistente controversia sobre la interpretacin que hace el gobierno de las radiaciones de bajo nivel provocaron el descontento de las poblaciones contaminadas durante los ensayos nucleares [ 36 ]. 

Un reciente informe britnico resulta igualmente sospechoso en cuanto al anlisis que hace de la mortalidad y de la incidencia de cnceres entre quienes participaron en los ensayos atmosfricos de armas nucleares y en los programas experimentales. El informe contiene una conclusin provocadora: la mortalidad general entre los sobrevivientes de los ensayos nucleares britnicos sera inferior a la de la poblacin en general [ 37 ] . 

De la comparecencia de Galileo ante la Inquisicin a las investigaciones sobre el uranio

Actualmente, la libertad de la ciencia independiente no es nada diferente de lo que fue en el pasado. Lo que estn viviendo los cientficos de hoy recuerda el juicio de Galileo ante la Inquisicin, en 1610. La controversia sobre los resultados de los estudios del Dr. Ernest Sternglass sobre los ndices de mortalidad infantil y juvenil en el Estado de Nueva York influenciados por los ensayos nucleares y las consecuencias radioactivas acab con la carrera de este, como universitario y como cientfico. 

Cuando su artculo clsico [ 38 ] sobre la muerte de nios como consecuencia de las radiaciones apareci en 1969 en el Bulletin of Atomic Scientists, el redactor jefe de la publicacin le confi que Washington lo haba presionado para que no lo publicara. El eminente fsico Freeman Dyson escribi, en una carta enviada como lector a la misma revista: Si las cifras que presenta Sternglass son correctas, y creo que lo son, se trata de un buen argumento contra la defensa antimisiles. Sternglass consideraba que la muerte que la muerte de nios se deba al estroncio de la lluvia radioactiva. Cuando su estimado de cerca de 400 000 muertos fue presentado al Dr. John Gofman, director mdico del Lawrence Livermore National Laboratory, ste reevalu su informe. 

Luego de corregir ciertas cifras, concluy que incluso utilizando un modelo estocstico, las directivas ligadas al riesgo por unidad de radiacin eran 20 veces demasiado elevadas para resultar confiables. Conclua tambin que el riesgo era ms importante en casos de dosis bajas de radiaciones que en casos de dosis elevadas. Agregaba que las muertes por cncer provocados por los ensayos nucleares y las lluvias radioactivas eran ms de 30 000 al ao. Su informe fue entregado al Committee on Underground Nuclear Testing presidido por el senador E. Muskie. Este lo transmiti al presidente del Joint Committee on Atomic Energy, el senador C. Holifield. Este ltimo cit a Gofman en Washington y lo amenaz abiertamente: Los desgraciamos a ellos y lo desgraciaremos a usted. En 1973, vctima de su propia integridad, Gofman perdi su empleo en su laboratorio. La Atomic Energy Commission fue disuelta en 1974 [ 39 ]. 

Reexamen de la toxicidad del uranio

El riesgo fatal que presentan los istopos de uranio para el medio ambiente y la salud humano fue especificado durante dos siglos de investigaciones. Sin embargo, los especialistas de la salud han recibido una formacin incorrecta en lo tocante a la radiotoxicidad de base y la toxicologa qumica de los istopos de uranio [ 40 ]. Los anlisis recientes de los efectos potenciales de las RDD sobre la salud se basan esencialmente en los datos de los sobrevivientes japoneses de los bombardeos atmicos, los ensayos nucleares y las investigaciones de laboratorio. 

En la literatura especializada, sobre todo la que tiene que ver con las investigaciones de los ltimos cinco aos, abundan los balances de trabajos interdisciplinarios sobre los efectos de los actnidos y los istopos de uranio. La confirmacin de los casos de cncer de la tiroides [ 41 ], de carcinoma hepatocelular [ 42 ], de leucemia [ 43 ] y de los riesgos que representa la exposicin aguda o crnica al uranio [ 44 ] revel la importancia de las consecuencias somticas y genticas de la contaminacin provocada por los istopos de uranio. Su correlacin con los ensayos atmosfricos de armas nucleares fue confirmada nuevamente en informes recientes sobre los ndices de actnidos en los mamferos marinos del Pacfico norte, netamente asociados a aos de ensayos nucleares y de lluvias radioactivas [ 45 ]. 

El reexamen de los estudios sobre los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki muestra no slo el impacto fsico sino tambin el efecto psicolgico que ejercen las armas atmicas en las personas presentes en dichas ciudades en el momento de la explosin: trastornos siquitricas, ansiedad, somatizacin de sntomas [ 46 ]. Este reexamen indica claramente que existen efectos sicolgicos a largo plazo que deben ser tomados en consideracin durante la preparacin para futuros conflictos. 

Otro informe reciente sobre los sobrevivientes de Nagasaki indica que los efectos de las radiaciones en los sobrevivientes deben representar un aspecto esencial del manejo de los cuidados mdicos durante los futuros conflictos [ 47 ]. Los datos actuales sobre los ensayos nucleares muestran que la mortalidad infantil, los nacimientos prematuros y las muertes fetales estn ligados, en Estados Unidos, a la exposicin a las radiaciones Tatham LM, Bove FJ, Kaye WE, Spengler RF Population exposures to I-131 releases from Hanford Nuclear Reservation and preterm birth, infant mortality, and fetal Deaths. Int J Hyg Environ Health 2002; 205:418.]]. 

Las consecuencias de la contaminacin radioactiva sobre la salud y el medio ambiente han sido reevaluadas en numerosos lugares de ensayos nucleares, como el de Krasnoyarsk, en Siberia [ 48 ], en Kazajstn [ 49 ], en los montes Altai [ 50 ], el de Semipalatinsk, en Kazajstn [ 51 ], el del Techa, en el Ural [ 52 ], entre el personal del complejo nuclear de Mayak [ 53 ], en la Repblica de Sakha (Yakutia) [ 54 ], en la isla de Amchitka, en Alaska [ 55 ], en Finlandia y en Noruega [ 56 ]. 

Estas informaciones permiten evaluar correctamente los riesgos cuando se trata de prepararse para enfrentar una crisis sanitaria extrema provocada por el uso de armas nucleares y radiolgicas en caso de guerra o de ataque terrorista [ 57 ]. El conocimiento actual de la dispersin de los radionucleidos [ 58 ] liberados en la biosfera, en el mundo entero, sobrepasa ampliamente el marco de la investigacin experimental y de los cuidados a las vctimas de las radiaciones. Esta tiene implicaciones sobre el futuro del planeta [ 59 ] . 

Investigaciones actuales sobre las consecuencias sanitarias de las armas de uranio

La ms importante contaminacin por radionucleidos tuvo lugar en 1991, durante la primera guerra del Golfo. El uranio empobrecido utilizado en las armas antitanques contamin el territorio de Irak exponiendo de forma crnica, a la poblacin y a los soldados, al polvo, a los vapores y a los aerosoles del uranio empobrecido. Unos pocos soldados de las tropas de la coalicin fueron heridos por pedazos de obuses de uranio empobrecido. 

La aleacin de las armas de uranio empobrecido contiene un 99,8% de U238 que emite el 60% de radiaciones alfa, beta y gamma del uranio natural. El uranio empobrecido es un metal pesado, 1,6 veces ms denso que el plomo. Es organtropo, o sea que se fija sobre los rganos, como los tejidos esquelticos y se mantiene all por largo tiempo. Al disolverse poco a poco, los istopos de uranio son eliminados. Estos han sido detectados en la orina de ex combatientes de la guerra del Golfo, 10 aos despus de que estos los absorbieran por inhalacin o mediante heridas provocadas por pedazos de obuses. 

Estudios sobre su reparticin en los tejidos demuestran la acumulacin de uranio empobrecido en los huesos, los riones, el sistema reproductor, el cerebro y los pulmones, lo cual provoca efectos genotxicos, mutaciones y efectos cancergenos, as como alteraciones de la reproduccin y trastornos teratgenos [ 60 ]. 

Se ha detectado una contaminacin interna provocada por los istopos de uranio empobrecido en ex combatientes britnicos, canadienses y estadounidenses de la primera guerra del Golfo 9 aos despus de la exposicin de estos al polvo radioactivo. Tambin se han identificado istopos de uranio empobrecido en los pulmones, el hgado, los riones y los huesos de un ex combatiente canadiense durante su autopsia. Estos rganos contenan fuertes concentraciones de uranio y los coeficientes isotpicos revelaban la presencia de uranio empobrecido. Estudios efectuados en 1992, ao de la primera guerra del Golfo, a partir de conteos de cuerpo entero sugieren la presencia de uranio en el organismo y la orina de ex combatientes contaminados [ 61 ]. 

Dificultades logsticas as como la controversia sobre el uranio empobrecido retrasaron la realizacin de estudios ms profundos hasta 1998, ao en que los veteranos de la primera guerra del Golfo fueron sometidos a un anlisis por activacin neutrnica. Aunque este mtodo est destinado a la deteccin de pequeas cantidades de uranio, su uso precoz permiti comprobar una contaminacin importante. Estos estudios fueron presentados durante el congreso internacional de la Radiation Research Society , celebrado en Dubln, en 1998. 

Las investigaciones experimentales prosiguieron gracias a la utilizacin del mtodo ms moderno, la espectografa de masa, en la Memorial University of Newfoundland (St Johns, en Terranova, Canad) y, posteriormente, en el British Geological Survey (Nottingham, Inglaterra). Ambas series de estudios confirmaron la presencia de concentraciones y correlaciones de istopos de uranio empobrecido en el 67% de las muestras. La primera presentacin, basada en los datos de la espectrometra de masa, tuvo lugar durante el Congreso Europeo de Medicina Nuclear celebrado en Pars, en el ao 2000. 

Las investigaciones han seguido avanzando, desde que se detectaron y se midieron cantidades de uranio empobrecido en el organismo de los ex combatientes hasta la actual evaluacin de los efectos clnicos de la contaminacin por uranio entre los veteranos de la primera guerra del Golfo, civiles iraques, soldados y civiles de los Balcanes, civiles afganos y, ms recientemente, entre las poblaciones de la franja de Gaza y de Cisjordania. 

El uranio empobrecido, desecho poco radioactivo del enriquecimiento isotpico del uranio natural, ha sido identificado sin lugar a dudas como un elemento contaminante presente en las zonas de conflicto militar ya mencionadas. Su papel etiolgico en la aparicin del sndrome de la guerra del Golfo ha sido objeto de constantes controversias desde esa guerra. Las pruebas, bien documentadas, de la toxicidad qumica y radiolgica de los istopos de uranio han sido objeto recientemente de un gran nmero de investigaciones y de informes cientficos sobre sus efectos organotxicos capaces de provocar mutaciones y sus efectos teratgenos y cancergenos [ 62 ]. 

Estudios recientes de biodistribucin efectuados en animales de laboratorio en cuyos cuerpos se implantaron pequeos fragmentos de uranio empobrecido confirmaron que los resultados de estudios de biodistribucin anteriores segn los cuales los riones y los huesos sirven de blanco a los istopos de uranio, al igual que otros punto de los sistemas linftico, respiratorio, reproductor y del sistema nervioso central [ 63 ]. 

Hace casi dos siglos que son conocidos los efectos txicos del uranio en materia de quimiotoxicidad renal, efectos que han sido confirmados mediante estudios recientes efectuados sobre clulas renales in vitro. Los estudios que tienen que ver con los efectos del uranio empobrecido sobre el sistema nervioso central han confirmado su retencin en varias zonas del hipocampo. Tambin se han observado modificaciones electrofisiolgicas del sistema nervioso de las ratas a las que se implantaron pequeos fragmentos de uranio empobrecido [ 64 ]. 

La posibilidad de efectos capaces de provocar mutaciones debido a la contaminacin interna con uranio empobrecido ha sido sugerida recientemente por la correlacin temporal entre el uranio implantado y la expresin oncgena de los tejidos [ 65 ], as como por una inestabilidad genmica [ 66 ]. La transformacin neoplstica de los osteoblastos humanos en un cultivo celular que contiene uranio empobrecido confirma el riesgo de cncer provocado por el uranio empobrecido [ 67 ]. 

Eso corresponde a lo que ya se sabe de los riesgos cancergenos que implica el uranio empobrecido para las clulas endobronquiales, al igual que en las evaluaciones cuantitativas recientes determinadas por la carga pulmonar en las inhalaciones de aerosoles [ 68 ] de los riesgos cancergenos que han sufrido los pulmones de los ex combatientes de la primera guerra del Golfo. El riesgo se haba evaluado mediante el mtodo de Battelle de simulacin de liquido pulmonar intersticial y el anlisis de muestras de orina recogidas durante 24 horas de un veterano que contena 0,150 mg de uranio empobrecido 9 aos despus de haberse visto expuesto por inhalacin [ 69 ]. Result que la carga pulmonar corresponda a 1,54 mg de uranio empobrecido en el momento de la exposicin, con una dosis de radiacin alfa de 4,4 milisieverts (mSv) durante el primer ao y de 2,2 mSv 10 aos despus de la exposicin.
Estos valores sobrepasan las dosis mximas tolerables de inhalacin de uranio empobrecido y justifican nuevas investigaciones sobre la posibilidad de modificaciones malignas de los pulmones. 

Estos datos recogidos en seres humanos son muy importantes cuando se analizan a la luz de las pruebas recientes de los efectos mutgenos de las partculas alfa sobre las clulas madre y las inestabilidades cromosmicas de las clulas de la mdula sea que causan las radiaciones alfa [ 70 ] [ 71 ]. 

La inestabilidad cromosmica provocada por las partculas alfa explica claramente los efectos mutgenos observados en los veteranos britnicos de la guerra del Golfo en cuyo organismo se detect la presencia de uranio empobrecido, como lo mostr recientemente el estudio de los linfocitos perifricos presentado en la universidad de Bremen [ 72 ]. Este resultado corresponde al de estudios anteriores sobre las inestabilidades cromosomticas provocadas por una pequea dosis de partculas alfa comparadas con los efectos idnticos de las radiaciones de fotones [ 73 ]. 

Los estudios sobre los efectos de las partculas alfa y los recientes progresos de la irradiacin por microhaces de clulas provenientes de mamferos permiten de evaluar con precisin el recorrido de una partcula nica a travs del ncleo celular y de medir su efecto cancergeno [ 74 ]. 

Aunque los mecanismos de mutagnesis y de los efectos cancergenos de las partculas alfa inhaladas siguen siendo oscuros, se ha observado que pequeas dosis de partculas alfa pueden provocar modificaciones de las cromtidas hermanas en clulas humanas normales [ 75 ]. 

Las implicaciones prcticas de esos estudios son importantes, teniendo en cuenta el hecho que ms del 10% de todas las muertes por cncer en Estados Unidos se deben a un depsito pulmonar de partculas alfa [ 76 ]. Tambin resultan igualmente importantes debido a la inestabilidad genmica de las clulas bronquiales humana que provocan las partculas alfa, lo cual est bien documentado [ 77 ]. Las clulas pulmonares humanas han resultado ser ms sensibles a los efectos nocivos de las partculas alfa que las de la mayora de los animales de laboratorio. La evaluacin cuantitativa del radiolgico que representa la inhalacin de aerosoles de uranio empobrecido debe tener en cuenta a la vez los mecanismos de depsito de partculas y su eliminacin por translocacin en los ganglios linfticos pulmonares y trqueobronquiales a travs de la barrera alveolo-capilar o por expectoracin y translocacin en el sistema rinofarngeo o gastrointestinal. 

El modelo de eliminacin de las partculas (ICRP-66) permite la ms moderna evaluacin del depsito de partculas de uranio y de su eliminacin as como la evaluacin de los aerosoles de uranio inhalados y su dosimetra interna. El estudio sita la inseguridad mxima en un tamao de partcula de 0,5-0,6 _m [ 78 ]. 

Los pulmones siguen siendo la principal puerta de entrada de los istopos de uranio al organismo, mientras que el blanco final son los tejidos esquelticos. Estudios muy recientes sobre la exposicin crnica al uranio en su estado mineral natural aportan argumentos de carcter probatorio a favor de los riesgos de tumores pulmonares, tanto benignos como malignos [ 79 ]. Estudios actuales indican igualmente que el uranio empobrecido puede causar daos oxidativos al ADN al catalizar el perxido de hidrgeno y provocar reacciones de cido ascrbico [ 80 ]. 

La muerte celular provocada por las radiaciones, las alteraciones cromosmicas, las transformaciones celulares, las mutaciones y la carcinognesis son esencialmente consecuencia de las radiaciones depositadas en el ncleo celular. Las radiaciones de bajo nivel podran provocar una inestabilidad genmica sin efectos evidentes de movimiento de dosis, lo cual imposibilita una extrapolacin a los efectos de dosis elevadas y acenta la importancia de los efectos de proximidad en las radiaciones de partculas alfa de bajo nivel [ 81 ] [ 82 ]. Intercambios de segmentos de cromosomas homlogos en dosis variables pueden provocar modificaciones del ncleo que se traducen en mutaciones gnicas interactuando con el citoplasma celular. Estos efectos nocivos contradicen la idea segn la cual pequeas dosis seran incapaces de provocar alteraciones gnicas. 

Sndromes de las guerras del Golfo y de los Balcanes

Durante la primera guerra del Golfo, por lo menos 350 toneladas mtricas de uranio empobrecido se depositaron en el medio ambiente y entre 3 y 6 millones de gramos de aerosoles de uranio empobrecido fueron liberados en la atmsfera. El resultado, que fue la aparicin del sndrome de la guerra de Golfo, es un trastorno multiorgnico invalidante de tipo complejo. Al principi, se crey que era provocado por la inhalacin de arena del desierto (enfermedad de Al-Eskan). Desde aquel entonces, ya ha sido objeto de diferentes descripciones y denominaciones, cuyo nmero parece ser inversamente proporcional a los conocimientos reales que tenemos de dicha enfermedad. 

Los sntomas de esta enfermedad progresiva son tan numerosos como sus denominaciones: fatiga invalidante, dolores msculo-esquelticos y articulares, dolores de cabeza, trastornos neurosiquitricos, cambios bruscos del estado de nimo, confusin mental, trastornos de la visin, trastornos en la locomocin, prdida de la memoria, linfoadenopatas, deficiencia respiratoria, impotencia, alteraciones morfolgicas y funcionales del sistema urinario. Este sndrome fue primeramente subestimado y, posteriormente, fue reconocido como un sndrome progresivo. Tratado a veces como una enfermedad imaginaria, ha sido calificado sucesivamente de variante crnica del sndrome de fatiga crnica y de stress post-traumtico, para ser finalmente reconocido como una entidad diferente, en algunos pases no siendo as en otros. 

Se ha tratado de evitar la realizacin de investigaciones objetivas en materia de etiologa y de patogenia sobre el sndrome de la guerra del Golfo retrasando los estudios clnicos, orientndolos mal e incluso oponindose a su realizacin, lo cual ha tenido efectos nefastos en las carreras de ciertos cientficos cuyos sus estudios clnicos no respondan a los intereses industriales o polticos. Nuestra actual comprensin de su etiologa est lejos de ser satisfactoria. Algunos autores suponen que las causas incluyen a las mareas negras y los incendios de pozos de petrleo, otros acusan a las vacunas preventivas y un tercer grupo se encaminan hacia agentes biolgicos o qumicos, as como hacia modificaciones multifactoriales y no especficas del sistema inmunolgico y la exposicin a los aerosoles de uranio empobrecido [ 83 ]. 

La falta de coordinacin de los esfuerzos de investigaciones interdisciplinarias hace que ese sndrome complejo, provisionalmente llamado sndrome de los Balcanes est entrando en su segunda dcada de confusin. La cuestin de los criterios que permiten clasificarlo sigue sin ser resuelta [ 84 ]. El mejor ejemplo de la diversidad de clasificaciones es la diversidad de sus denominaciones. El anlisis factorial de Haley llega a 6 categoras predominantes que comprenden 3 sndromes menores [ 85 ]. 

Otros intentos de clasificacin comprenden denominaciones tales como, entre otras muchas, sndrome neuro-inmunitario, sndrome mucocutneo-intestinal-reumatismal del desierto, sndrome de stress postraumtico, etc. [ 86 ]. Algunas de las supuestas causas, como las mareas negras, los incendios de pozos de petrleo y el polvo de arena que podran corresponder a la primera guerra del Golfo, no pueden ser consideradas como factores etiolgicos en el conflicto de los Balcanes. 

Sin embargo, las armas antitanque s fueron utilizadas en ambos conflictos. Las pruebas, cada vez ms numerosas en la literatura reciente, de una contaminacin interna con uranio empobrecido entre los veteranos de la primera guerra del Golfo contradicen en ambos casos continuos intentos de minimizar su existencia. La eliminacin de istopos de uranio empobrecido entre los soldados contaminados y enfermos se mantiene ms de 10 aos despus de la exposicin, en el caso de la guerra del Golfo, y ms de 7 aos despus del conflicto de los Balcanes. La mayora de los otros factores sugeridos deberan ser reexaminados en el marco de un estimado de la semi-vida biolgica del uranio empobrecido y de los posibles impactos sanitarios progresivos sobre el organismo [ 87 ]. 

Estos factores comprenden sobre todo agentes qumicos de baja intensidad, los incendios de pozos de petrleo, la inmunizacin, el botulismo, las aflaxtoxinas y los micoplasmas. La larga media-vida fsica y biolgica, la desintegracin de las partculas alfa y la prueba bien comprobada de la toxicidad radiolgica somtica y gentica hacen suponer que el uranio empobrecido desempea un papel importante en gnesis de los sndromes de la guerra del Golfo y de los Balcanes. 

Resulta deplorable la ausencia flagrante de investigaciones serias y exhaustivas sobre la correlacin entre estos sndromes y la contaminacin por uranio empobrecido. La mayora de los estudios que sugieren la ausencia de efectos somticos del uranio empobrecido en las zonas de conflicto de Bosnia Herzegovina [ 88 ] no muestran ndices reales de istopos de uranio en muestras provenientes del medio ambiente o de seres humanos. Sus conclusiones no pueden por tanto ser evaluadas de manera objetiva al no existir una cuantificacin de la concentracin y de la correlacin de istopos de uranio. 

Al mismo tiempo, no existe explicacin creble para el fuerte aumento de los ndices de cncer entre los veteranos de la primera guerra del Golfo [ 89 ]. Y no existen programas de investigacin objetivos e independientes sobre estas interrogantes, exceptuando las investigaciones del Uranium Medical Research Center (UMRC). El UMRC es la nica institucin que ha efectuado continuamente investigaciones sobre la contaminacin interna por uranio empobrecido, investigaciones que siempre ha comunicado son espritu cientfico y profesional. Este centro ha recurrido a los mtodos ultramodernos de ionizacin trmica y de espectografa de masa plasma. Estos mtodos han permitido identificar del 0,2 al 0,33% de U235 entre veteranos de la primera guerra del Golfo, lo cual indica una concentracin de uranio en la orina de 150 ng/l en el momento de la exposicin, mientras que la poblacin no expuesta del Golfo registraba ndices situados entre el 0,7 y el 1,0% de U235, lo cual indica una concentracin de uranio en la orina de 14 ng/l solamente 70. 

Estudios realizados en Afganistn

Aunque los estudios del UMRC sobre el anlisis de la orina de los ex combatientes de la primera guerra del Golfo hayan sido efectuados varios aos despus de la exposicin, las investigaciones ms recientes basadas en el examen de muestras biolgicas y medio ambientales han coincidido con la Operacin Libertad Inmutable (OEF) realizada en Afganistn desde 2001. 

Este pas representaba una posibilidad de llevar a cabo un estudio en un momento cercano al del conflicto. La operacin Anaconda termin en el preciso momento en que el primer equipo del UMRC entraba en el este de Afganistn (fig. 1). Este tuvo acceso a las instalaciones estacionarias ya que el equipamiento militar mvil no haba sido desplazado ni llevado a lugar seguro. 

Los estudios del UMRC sobre la poblacin de las zonas de Jalalabad, Spin Gar, Tora Bora y el aeropuerto de Kabul identificaron a civiles que presentaban los mismos sntomas multiorgnicos non especficos observados durante la primera guerra del Golfo y la de los Balcanes: debilitamiento fsico, dolores de cabeza, dolores musculares y seos, trastornos respiratorios, tos seca y persistente, dolores torxicos, trastornos gastrointestinales, sntomas neurolgicos, perdida de la memoria, ansiedad y depresin. Muestras de orina de 24 horas de sujetos sintomticos y de sujetos asintomticos fueron recogidas siguiendo los siguientes criterios: 

1) Aparicin de sntomas coincidente con los bombardeos,
2) Sujetos presentes en la zona de bombardeos;
3) Manifestaciones clnicas. 

Los sujetos miembros del grupo de comprobacin fueron escogidos entre los residentes asintomticos de zonas bombardeadas. Un estimado de la contaminacin medioambiental haba sido efectuado gracias a un anlisis de muestras de suelo, de polvo [ 90 ], de escombros y de agua potable [ 91 ] segn criterios establecidos para la evaluacin de la dispersin, de los peligros de actnidos y la recoleccin de muestras del medio ambiente despus de los impactos (fig. 2 et 3). 

Todos los sujetos, incluyendo a los del grupo de comprobacin, fueron informados en las lenguas locales, dari y el pashto, sobre el protocolo y la recogida de muestras y firmaron una planilla de consentimiento. Todas las muestras fueron objeto de un anlisis de la concentracin y de la correlacin de cuatro istopos de uranio: U234, U235, U236 Y U238 mediante un espectmetro multicolector de masa con fuente de ionizacin por plasma con cuplaje inductivo, en los laboratorios del British Geological Survey de Nottingham (Inglaterra). 

Los primeros resultados sobre la provincia de Nangarhar mostraron un significativo aumento de eliminacin urinaria de uranio en todos los sujetos, en una proporcin media superior en ms de 20 veces a la de las personas no expuestas. El anlisis de las correlaciones isotpicas revel la presencia de uranio empobrecido [ 92 ]. Anlisis de muestras realizados durante un segundo viaje cientfico, en 2002, revelaron concentraciones de uranio hasta 200 veces ms elevadas que entre los miembros del grupo de comprobacin. Esos ndices elevados de eliminacin de uranio total fueron comprobados en los distritos de Tora Bora, de Yaka Toot, de Lal Mal, de Makam Khan Farm, de Arda Farm, de Bibi Mahro, de Poli Cherki y en el aeropuerto de Kabul. 

Los dos viajes permitieron descubrir idnticas presencias de uranio no empobrecido en todas las zonas estudiadas del este de Afganistn (tablas 2 y 3, figura 4). Las ndices de uranio registrados en las muestras de suelo recogidas en lugares bombardeados durante la Operacin Libertad Inmutable eran de 2 a 3 veces ms elevados que los ndices de concentracin de 2-3 mg/kg observados en el mundo. Las concentraciones en el agua eran significativamente ms elevadas que los ndices mximos que tolera la OMS (cf. Nuestros documentos no publicados). Las investigaciones del UMRC abarcan el centro, el oeste y el norte de Afganistn. Adems, de la continuacin de los estudios sobre los anlisis de orina para medir los istopos de uranio se ha iniciado una colaboracin interdisciplinaria dedicada al examen clnico profundo de las funciones renales y pulmonares, as como estudios citognicos de las aberraciones cromosmicas en la sangre perifrica de los sujetos contaminados y estudios con microscopio electrnico y nanopatolgicos de muestras de tejidos provenientes de biopsias y de autopsias. 

Se mantendrn estudios longitudinales de ex combatientes de la primera guerra del Golfo y de la poblacin del este de Afganistn, al igual que la realizacin de investigaciones sobre las enfermedades no explicadas an entre los veteranos de la segunda guerra del Golfo. Estudios clnicos organizados en centros mdicos universitarios internacionales e instituciones de investigacin evaluarn los efectos del uranio empobrecido y del uranio no empobrecido en los sistemas renal y respiratorio mediante mtodos modernos de morfologa funcional y de imagen informtica. 

Las investigaciones estudiarn especficamente la transformacin neoplstica [ 93 ] la apoptosis celular, la mutagenesis [ 94 ] y el riesgo cancergeno [ 95 ]. Estudios de contaminacin del medio ambiente y biodistribucin abordarn los graves y crnicos efectos de compuestos de istopos de uranio y evaluarn las dosis acumuladas de radiaciones y sus efectos biolgicos desde la introduccin de la guerra radioactiva. Los estudios en el terreno se estn extiendo actualmente a las poblaciones civiles de Irak, de la franja de Gaza, de los Balcanes y de nuevas regiones de Afganistn. 

Nuestros estudios confirman el descubrimiento de U236 en muestras de suelo de lugares bombardeados en Kosovo y la presencia de partculas de uranio empobrecido. Estas muestras contenan cientos de partculas por cada miligramo de suelo contaminado. El 50% de dichas partculas tenan un dimetro inferior a 1,5 _m y la mayora eran de dimetro inferior a 5 _m [ 96 ]. Nosotros tratamos de evaluar estos resultados durante nuestros viajes cientficos a las zonas en las que hubo combates. 

Conclusin

La guerra CBRN moderna y la posibilidad que terroristas utilicen clandestinamente dispositivos para la dispersin de materias radioactivas recientes en una nueva dimensin al manejo de grandes masas de vctimas. El papel de la medina en la guerra nuclear y radiolgica se ve limitado por causa de la universal falta de capacidades que permitiran enfrentar las complejas consecuencias del sndrome radiolgico agudo, de las heridas combinadas o de la contaminacin de la biosfera y de la poblacin humana. 

Enfermedades recientes, cuya etiologa no ha sido explicada an, la patognesis y las manifestaciones clnicas obligan a los mdicos a intervenir en momentos en que las modalidades de tratamiento plantean problemas no resueltos an. Los efectos nocivos de los radionuclidos que han ido depositndose en el organismo como consecuencia de los conflictos militares de las ltimas dcadas, en particular los efectos de los istopos de uranio, son abundatemente abordados en la literatura reciente. 

Suscitando los inevitables progresos de una investigacin objetiva y no sesgada tendiente a aclarar las enfermedades inexplicadas que se han producido despus de los conflictos, la necesidad de anlisis interdisciplinarios bien preparados y coordinados sobre las consecuencias medioambientales y mdicas de la guerra CBRN generar conocimientos profundos en ese exigente captulo de la ciencia mdica. 

Ver tambin los artculos siguientes:

Estados Unidos sabe matar, pero mata mejor con bombas de uranio de nuestro colega Ernesto Carmona y La dioxina fue lanzada extensamente por los EEUU durante la guerra de Vietnam de Hang Long.

* Asaf Durakovic - Uranium Medical Research Center (Washington D.C., tats-Unis) 

Traducido al espaol a partir de la traduccin al francs proveniente de Horizons et dbats. Una versin anterior de este estudio fue publicada en el Croatian Medical Journal, 44, 5:520-532, 2003.

[ 1 ] Einstein A. Energy, enough to cleave the Earth. Bioscience 1947; 35:5845.

[ 2 ] Ehrlich PR, Harte J, Harwell MA, Raven PH, Sagan C, Woodwell GM y otros.. Long term biological consequences of nuclear war. Science 1983; 222:1293300.

[ 3 ] Lawrence WL. Men and atoms. New York (NY): Simon and Shuster; 1959.

[ 4 ] Miller RL. Under the cloud: the decades of nuclear testing. New York (NY): Free Press (Division of McMillan Inc.); 1986.

[ 5 ] Ervin FR, Glazier JB, Aronow S, Nathan D, Coleman R, Nicholas y otros. Human and ecological effects in Massachusetts of an assumed thermonuclear attack on the United States. New England Journal of Medecine 1962; 266:112737.

[ 6 ] York HF. Race for oblivion: a participants view of the arms race. New York (NY): Simon and Shuster; 1970.

[ 7 ] Field BT. The sorry history of arms control. En: Dennis J, Faculty M, editores. The nuclear almanac. Lecture (MA): Pearson and Addison-Wesley Publishing Company Inc; 1984. p. 31929.

[ 8 ] Warnke PC. Prospects for international arms control. En: Dennis J, Faculty M, editores. The nuclear almanac. Lecture (MA):Pearson and Addison-Wesley Publishing Company Inc; 1984. p. 33143.

[ 9 ] Lichtenstein WL. Nuclear security and cooperation. Parameters 2002; 32:1335.

[ 10 ] Lubenau JO, Strom DJ. Safety and security of radiation sources in the aftermath of 11 September 2001. Health Phys 2002; 83:15564.

[ 11 ] Bredow MW, Kuemmel G. The military and the challenges of global security. Strausberg: Sozialwissenschaftliches Institut der Bundeswehr; 1999.

[ 12 ] Salter CA. Psychological effects of nuclear and radiological warfare. Mil Med 2001; 166 (12 Suppl): 178.

[ 13 ] Moulder JE. Pharmacological intervention to prevent or ameliorate chronic radiation injuries. Semin Radiat Oncol 2003; 13:7384.

[ 14 ] Hogan DE, Kellison T. Nuclear terrorism. Am J Med Sci 2002; 323:3419.

[ 15 ] Hyams KC, Murphy FM, Wessely S. Responding to chemical, biological, or nuclear terrorism: the indirect and long-term health effects may present the greatest challenge. J Health Polit Policy Law 2002; 27:27391.

[ 16 ] Pierard GE. La guerre et la mdecine dune culture de paix. 4. Synopsis des armes nuclaires. Rev Md Lieja 2002; 57:10712. 

[ 17 ] Ponce de Len-Rosales S, Lazcano-Ponce E, Rangel-Frausto MS, Sosa-Lozano LA, Huerta-Jimnez MA. Bioterrorism: notes for an agenda in case of the unexpected [publicado en espaol]. Salud Pblica Mex 2001; 43:589603.

[ 18 ] Durakovic A. Mechanisms and management of internal contamination with medically significant radionuclides. Editado por Conklin JJ y Walker RI. Military radiobiology Orlando (FL): Academic Press; 1987. p. 241-64.

[ 19 ] Barnaby F. The plutonium problem: the Royal Society sits on the fence. Med Confl Surviv 1998; 14:197207.

[ 20 ] Forrow L, Sidel VW. Medicine and nuclear war: from Hiroshima to mutual assured destruction to abolition 2000. JAMA 1998; 280:45661.

[ 21 ] Durakovic A. On depleted uranium: Gulf War and Balkan syndrome. Croat Med J 2001; 42:1304.

[ 22 ] Ford JL. Radiological dispersal devices. Assess ing the transnational threat. Springfield (VA): US National Defense University, Institute for National Strategic Studies; 1998 March. Occasional paper Nr. 136.

[ 23 ] Arfsten DP, Still KR, Ritchie GD. A review of the effects of uranium and depleted uranium exposure on reproduction and fetal development. Toxicol Ind Health 2001; 17:18091.

[ 24 ] LAzou B, Henge-Napoli MH, Minaro L, Mirto H, Barrouillet MP, Cambar J. Effects of cadmium and uranium on some in vitro renal targets. Cell Biol Toxicol 2002; 18:32940.

[ 25 ] Kalinich JF, Ramakrishnan N, Villa V, McClain DE. Depleted uranium-uranyl chloride induces apoptosis in mouse J774 macrophages. Toxicology 2002; 179:10514.

[ 26 ] Haslip DS, Estan D, Jones TA, Walter EJ, Sandstrom B. Contamination and decontamination of light armour vehicle. Ottawa: Defence Research and Development Canada; 2002.

[ 27 ] Reichart JF. Adversary use of NBC weapons: a neglected challenge. Strategic Forum December 2001; Nr. 187:14.

[ 28 ] Cilluffo FJ, Cardash SL, Ledorman GN. Combat ing chemical, biological radiological and nuclear terrorism: a comprehensive strategy. Washington (DC): Center for Strategic and International Studies; 2001. Report No. ISN-0-89206-389.

[ 29 ] Anderson DP. Armys commitment to supporting the homeland security chemical, biological, radiological, nuclear and high-yield explosive weapons terrorist treaty: can the reserve component meet the requirement by themselves? Springfield (VA): National Technical Information Service; 2002.

[ 30 ] Differentiation among Chemical, Biological, and Radiological Casualties [CD-ROM No. AVA21047C DRMCGL]. Springfield (VA): National Technical Information Service; 2001. Available from: www. ntis.gov/nac.

[ 31 ] Jarrett DG. Medical management of radiological casualties. Bethesda (MD): Armed Forces Radiobiology Research Institute; 1999.

[ 32 ] Anet B. And what about nuclear and radiological terrorism? Applied Science and Analysis, ASA, Inc [serial online] 2001 April 18; 01-2(83): [10 screens]. Available from: www.asanltr.com.

[ 33 ] Fogarty JJ. Evaluating strategies for countering nucleararmed terrorist groups [masters thesis]. Monterey (CA): Naval Postgraduate School; 2000.

[ 34 ] Nichelson SM, Medlin DD. Radiological weapons of terror. Maxwell (AL): Maxwell Air Force Base; 1999.

[ 35 ] Burger J, Leschine TM, Greenberg M, Karr JR, Gochfeld M, Powers CW. Shifting priorities at the Department of Energys bomb factories: protecting human and ecological Health. Environ Manage 2003; 31:15767.

[ 36 ] Parascandola M. Uncertain science and a failure of trust. The NIH radioepidemiologic tables and compensation for radiation-induced cancer. Isis 2002; 93:55984.

[ 37 ] Muirhead CR, Bingham D, Haylock RG, OHagan JA, Goodill AA, Berridge GL, y otros. Follow up of mortality and incidence of cancer 1952-98 in men from the UK who participated in the UKs atmospheric nuclear weapon tests and experimental programmes. Occup Environ Med 2003; 60:16572.

[ 38 ] Sternglass EJ. Infant mortality and nuclear tests. Bull At Sci 1969; 25:268.

[ 39 ] Durakovic A. Medical effects of internal contamination with uranium. Croat Med J 1999; 40:4966.

[ 40 ] Skorga P, Persell DJ, Arangie P, Gilbert-Palmer D, Winters R, Stokes EN, y otros. Caring for victims of nuclear and radiological terrorism. Nurse Pract 2003; 28:2441.

[ 41 ] Little MP. The proportion of thyroid cancers in the Japanese atomic bomb survivors associated with natural background radiation. J Radiol Prot 2002; 22:27991.

[ 42 ] Sharp GB, Mizuno T, Cologne JB, Fukuhara T, Fujiwara S, Tokuoka S, y otros. Hepatocellular carcinoma among atomic bomb survivors: significant interaction of radiation with hepatitis C virus infections. Int J Cancer 2003; 103:5317.

[ 43 ] Leenhouts HP, Brugmans MJ, Bijwaard H. The implications of re-analysing radiation-induced leukaemia in atomic bomb survivors: risks for acute and chronic exposures are different. J Radiol Prot 2002; 22:A1637.

[ 44 ] Fujikawa Y, Shizuma K, Endo S, Fukui M. Anomalous 235U/238U ratios and metal elements detected in the black rain from the Hiroshima A-bomb. Health Phys 2003; 84:15562.

[ 45 ] Baskaran M, Hong GH, Dayton S, Bodkin JL, Kelley JJ. Temporal variations of natural and anthropogenic radionuclides in sea otter skull tissue in the North Pacific Ocean. J Environ Radioact 2003; 64:118.

[ 46 ] Yamada M, Izumi S. Psychiatric sequelae in atomic bomb survivors in Hiroshima and Nagasaki two decades after the explosions. Soc Psychiatry Psychiatr Epidemiol 2002; 37:40915. 

[ 47 ] Honda S, Shibata Y, Mine M, Imamura Y, Tagawa M, Nakane Y, y otros. Mental health conditions among atomic bomb survivors in Nagasaki. Psychiatry Clin Neurosci 2002; 56:57583.

[ 48 ] Kisselev M, Kellerer AM. The potential for studies in other nuclear installations. On the possibility of creating medico-dosimetry registries of workers at the Siberian Chemical Industrial Complex (SCIC) and the Mountain Chemical Industrial Complex (MCIC) in Tomsk, Krasnoyarsk. Radiat Environ Biophys 2002; 41:813.

[ 49 ] Grosche B, Land C, Bauer S, Pivina LM, Abylkassimova ZN, Gusev BI. Fallout from nuclear tests: health effects in Kazakhstan. Radiat Environ Biophys 2002; 41:7580.

[ 50 ] Shoikhet YN, Kiselev VI, Algazin AI, Kolyado IB, Bauer S, Grosche B. Fallout from nuclear tests: health effects in the Altai region. Radiat Environ Biophys 2002; 41:6973.

[ 51 ] Grosche B. Semipalatinsk test site: introduction. Radiat Environ Biophys 2002; 41:535.

[ 52 ] Kossenko MM, Ostrumova E, Granath F, Hall S. Studies on the Techa river offspring cohort: health effects. Radiat Environ Biophys 2002; 41:4952.

[ 53 ] Romanov SA, Vasilenko EK, Khokhryakov VF, Jacob S. Studies on the Mayak nuclear workers: dosimetry. Radiat Environ Biophys 2002; 41:238.

[ 54 ] Gedeonov AD, Petrov ER, Alexeev IN, Kuleshova VG, Savopulo ML, Burtsev IS, y otros. Resid ual radioactive contamination at the peaceful underground nuclear explosion sites Craton-3 and Crystal in the Republic of Sakha (Yakutia). J Environ Radioact 2002; 60:22134.

[ 55 ] Dasher D, Hanson W, Read S, Faller S, Farmer D, Efurd W, y otros. An assessment of the reported leakage of anthropogenic radionuclides from the underground nuclear test sites at Amchitka Island, Alaska, USA to the surface environment. J Environ Radioact 2002; 60:165 87.

[ 56 ] Cross MA, Smith JT, Saxen R, Timms D. An analysis of the environmental mobility of radiostrontium from weapons testing and Chernobyl in Finn ish river catchments. J Environ Radioact 2002; 60:14963.

[ 57 ] Masella R. Nuclear terrorism to cause ultimate health crisis. Todays FDA 2002; 14:89.

[ 58 ] Bennett BG. Worldwide dispersion and deposition of radionuclides produced in atmospheric tests. Health Phys 2002; 82:64455.

[ 59 ] Hoffman FO, Apostoaei AI, Thomas BA. A perspective on public concerns about exposure to fallout from the production and testing of nuclear weapons. Health Phys 2002; 82:73648.

[ 60 ] Horan P, Dietz L, Durakovic A. The quantitative analysis of depleted uranium isotopes in British, Canadian, and U.S. Gulf War veterans [published erratum appears in Mil Med 2003; 168:474]. Mil Med 2002; 167:6207.

[ 61 ] Uranium Medical Research Centre. UMRC and research activities. Available from: www.umrc.net/umrcResearch. asp. Accessed: September 8, 2003.

[ 62 ] McDiarmid MA, Keogh JP, Hooper FJ, McPhaul K, Squibb K, Kane R, y otros. Health effects of depleted uranium on exposed Gulf War veterans . Environ Res 2000; 82:16880.

[ 63 ] Gu G, Zhu S, Wang L, Yang S. Irradiation of 235 uranium on the growth, behavior and some biochemical changes of brain in neonatal rats [in Chinese]. Wei Sheng Yan Jiu 2001; 30:2579.

[ 64 ] Pellmar TC, Keyser DO, Emery C, Hogan JB. Electrophysiological changes in hippocampal slices isolated from rats embedded with depleted uranium fragments. Neurotoxicology 1999; 20:78592.

[ 65 ] Miller AC, Fuciarelli AF, Jackson WE, Ejnik EJ, Emond C, Strocko S, y otros. Urinary and serum mutagenicity studies with rats implanted with depleted uranium or tantalum pellets. Mutagenesis 1998; 13:6438.

[ 66 ] Miller AC, Brooks K, Stewart M, Anderson B, Shi L, McClain D, y otros. Genomic instability in human osteoblast cells after exposure to depleted uranium: delayed lethality and micronuclei formation. J Environ Radioact 2003; 64:24759.

[ 67 ] Miller AC, Blakely WF, Livengood D, Whittaker T, Xu J, Ejnik JW, et al: Transformation of human osteoblast cells to the tumorigenic phenotype by depleted uranium-uranyl chloride. Environ Health Perspect 1998; 106:46571.

[ 68 ] Durakovic A, Dietz L, Zimmerman I. Evaluation of the carcinogenic risk of depleted uranium in the lungs of Gulf War veterans. In: Hansen HH, Demer B, editors. Proceedings of the 10th World Congress on Lung Cancer; 2003 Aug 10-14; Vancouver, Canada. London: Elselvier; 2003. S. S252 P-634.

[ 69 ] Durakovic A, Horan P, Dietz LA, Zimmerman I. Estimate of the time zero lung burden of depleted uranium in Persian Gulf War veterans by the 24-hour urinary excretion and exponential decay analysis. Mil Med 2003; 168:6005.

[ 70 ] Kadhim MA, Macdonald DA, Goodhead DT, Lorimore SA, Marsden SJ, Wright EG. Transmission of chromosomal instability after plutonium alpha-particle irradiation. Nature 1992; 355:73840.

[ 71 ] Kadhim MA, Lorimore SA, Hepburn MD, Goodhead DT, Buckle VJ, Wright EG. Alpha-particle-induced chromosomal instability in human bone marrow cells. Lancet 1994; 344:9878.

[ 72 ] Schroder H, Heimers A, Frentzel-Beyme R, Schott A, Hoffmann W. Chromosome aberration analysis in peripheral lymphocytes of Gulf War and Balkans War veterans. Radiat Prot Dosimetry 2003; 103:2119.

[ 73 ] Nagasawa H, Little JB. Induction of sister chromatid exchanges by extremely low doses of alpha-particles. Cancer Res 1992; 52:63946.

[ 74 ] Miller RC, Randers-Pehrson G, Geard CR, Hall EJ, Brenner DJ. The oncogenic transforming potential of the passage of single alpha particles through mammalian cell nuclei. Proc Natl Acad Sci USA 1999; 96:1922.

[ 75 ] Lehnert BE, Goodwin EH, Deshpande A. Extracellular factor(s) following exposure to alpha particles can cause sister chromatid exchanges in normal human cells. Cancer Res 1997; 57:216471.

[ 76 ] Kennedy CH, Mitchell CE, Fukushima NH, Neft RE, Lechner JF. Induction of genomic instability in normal human bronchial epithelial cells by 238Pu alpha-particles. Carcinogenesis 1996; 17:16716. 

[ 77 ] Yang ZH, Fan BX, Lu Y, Cao ZS, Yu S, Fan FY, y otros. Malignant transformation of human bronchial epithelial cell (BEAS-2B) induced by depleted uranium [in Chinese]. Ai Zheng 2002; 21:9448.

[ 78 ] Farfan EB, Huston TE, Bolch WE, Vernetson WG, Bolch WE. Influences of parameter uncertainties within the ICRP-66 respiratory tract model: regional tissue doses for 239 PuO2 and 238 UO2/238 U3O8. Health Phys 2003; 84:43650.

[ 79 ] Simmons JA, Cohn P, Min T. Survival and yields of chromosome aberrations in hamster and human lung cells irradiated by alpha particles . Radiat Res 1996; 145:17480.

[ 80 ] Miller AC, Stewart M, Brooks K, Shi L, Page N Depleted uranium-catalyzed oxidative DNA damage: absence of significant alpha particle decay. J Inorg Biochem 2002; 91:246-52.

[ 81 ] Busby C. Science on trial: on the biological effects and health risks following exposure to aerosols produced by the use of depleted uranium weapons. Available from: www.llrc.org/du/duframes.htm. Accessed: September 5, 2003.

[ 82 ] Morgan WF. Genomic instability and bystander effects: a paradigm shift in radiation biology? Mil Med 2002; 167 (2 Suppl):445.

[ 83 ] Sartin JS. Gulf War illnesses: causes and controversies. Mayo Clin Proc 2000; 75:8119.

[ 84 ] Jamal GA. Gulf War syndrome a model for the complexity of biological and environmental interaction with human health. Adverse Drug React Toxicol Rev 1998; 17:117.

[ 85 ] Haley RW, Kurt TL, Hom J. Is there a Gulf War Syndrome? Searching for syndromes by factor analysis of Symptoms [published erratum appears in JAMA 1997; 278:388]. JAMA 1997; 277:21522.

[ 86 ] Murray-Leisure K, Daniels MO, Sees J, Suguitan E, Zangwill B, Bagheri S, y otros. Mucocutaneous-intestinalrheumatic desert syndrome (MIRDS). Definition, histopathology, incubation period and clinical course and association with desert sand exposure. The International Journal of Medicine 1977; 1:4772.

[ 87 ] Durakovic A, Dietz L, Zimmerman I. Estimate of the pulmonary neoplastic hazard of inhaled depleted uranium in Gulf War veterans. Proceedings of ECCO12, The European Cancer Conference; 2003 Sept 21-25; Copenhagen, Denmark. Forthcoming 2003.

[ 88 ] Sumanovic-Glamuzina D, Saraga-Karacic V, Roncevic, Milanov A, Bozic T, Boranic M. Incidence of major congenital malformations in a region of Bosnia and Herzegovina allegedly polluted with depleted uranium. Croat Med J 2003; 44:57984.

[ 89 ] Aitken M. Gulf war leaves legacy of cancer. BMJ 1999; 319:401.

[ 90 ] Schmidt LJ. When the dust settles. Available from: http://earthobservatory.nasa.gov/Study/Dust/. Accessed: September 5, 2003.

[ 91 ] Hakonson-Hayes AC, Fresquez PR, Whicker FW. Assessing potential risks from exposure to natural uranium in well water. J Environ Radioact 2002; 59:2940.

[ 92 ] Durakovic A, Parrish R, Gerdes A, Zimmerman I. The quantitative analysis of uranium iso topes in the urine of civilians after Operation Enduring Freedom in Jalalabad, Afghanistan [abstract]. Health Phys 2003; 84 June Suppl: S. 1989.

[ 93 ] Miller AC, Xu J, Stewart M, Prasanna PG, Page N. Potential late health effects of depleted uranium and tungsten used in armor-piercing munitions: comparison of neoplastic transformation and genotoxicity with the known carcinogen nickel. Mil Med 2002; 167 (2 Suppl):1202.

[ 94 ] Miller AC, Xu J, Stewart M, McClain D. Suppression of depleted uranium-induced neoplastic transformation of human cells by the phenyl fatty acid, phenyl acetate: chemoprevention by targeting the p21RAS protein pathway. Radiat Res 2001; 155 (1 Pt 2):163170.

[ 95 ] Durakovic A, Dietz L, Zimmerman I. Differential decay analysis of the alpha dose of depleted uranium and the neoplastic risk in the lungs of Gulf War veterans [abstract]. J Nucl Med 2003; 44 (suppl):326P. 

[ 96 ] Danesi PR, Markowicz A, Chinea-Cano E, Burkart W, Salbu B, Donohue D, y otros. Depleted uranium particles in selected Kosovo samples. J Environ Radioact 2993; 64:14354



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter