Portada :: Argentina :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2007

Fernando Esteche y Raul Lescano mantienen su huelga de hambre desde hace 40 das
Presos polticos, no

Osvaldo Bayer
Pgina 12



Recuerdo cuando fui, all por 1988, con la actriz noruega Liv Ullman, a visitar a los presos polticos de Alfonsn. La tristeza de ver cmo la democracia se acomodaba. Los condenados por la Justicia de la dictadura siguieron presos durante la democracia. Cinco aos despus de la cada de la dictadura de la desaparicin de personas. Los jueces de la dictadura no hubieran debido seguir siendo los jueces de la democracia ni tampoco los detenidos por hechos polticos durante la bestial dictadura podan seguir siendo los presos de la democracia. Liv Ullman no poda comprender cmo los argentinos permitamos eso.
 
El jueves me puse a escribir un captulo ms de mi costumbre de ir a visitar a los presos polticos, costumbre que cumplo desde la dcada del cincuenta. S, visit a los presos de la organizacin Quebracho, denostada por los medios y transformada en el cuco de la templada sociedad argentina. No me asustan los fantasmas que nos presentan grandes medios que al mismo tiempo, subrepticiamente, o no tanto, nos quieren ensear que hay que mirar hacia delante o que la sociedad se va a salvar con ms polica.
 
No, me gusta ir a ver con mis propios ojos esos fantasmas y hablar con ellos. Crcel de Ezeiza, pabelln 4, para presos de alta peligrosidad. Estn aislados. Crcel construida nada menos que por Carlos Sal Menem y Granillo Ocampo, su ministro de Justicia. Y por Techint, claro. Una penitenciara proyectada segn el modelo de Guantnamo, por supuesto. Altsimas paredes de alambre tejido con pas y navajitas. A la entrada hay una placa donde se rememora la fundacin de esa crcel con los nombres de sus responsables. Todos esos nombres estn hoy de alguna manera acusados de enriquecimiento ilcito. Pero gozan de libertad y cobran jubilaciones de privilegio. En esa crcel nueva que se cae a pedazos y en la que sus servicios son altamente deficientes lo primero que se piensa es quin se qued con el vuelto, o con los billetes. Pero eso s, a los delincuentes polticos todo el peso de la ley.
 
Los presos se llaman Fernando Esteche y Ral Lescano. Pertenecen a la organizacin Quebracho, de izquierda. Estn presos desde principios de abril. Fue una reaccin contra el asesinato del maestro Fuentealba, en la Neuqun de Sobisch. Integrantes de Quebracho atacaron la sede de Sobisch en el centro de la Capital y rompieron vidrios y quemaron algunos muebles. Sobisch, el que dio piedra libre para reprimir la pacfica marcha de los maestros con armas de fuego, est libre y nos sonre en la calle desde los carteles de propaganda como candidato a presidente de la Nacin. En cambio, los que rompieron vidrios estn en el pabelln de alta seguridad, aislados de los dems presos, sin poder salir al aire libre, y soportaron por varias semanas el fro invernal sin calefaccin y sin agua caliente.
 
Los trasladaron a ese pabelln despus del incidente con el genocida Etchecolatz, que apareci en el patio de recreo rodeado de una patota de seres similares y una visita de los presos de la organizacin de izquierda le grit asesino al autor de La Noche de los Lpices y se inici as un confuso incidente. Por supuestos, Esteche y Lescano fueron acusados de inmediato de autores del incidente y aislados entonces para escarmiento. Cuando, en realidad, fue una falta de las autoridades penales de permitir el encuentro de seres de total contrapuesta concepcin de la vida. Adems, a los dos detenidos de izquierda se les ha iniciado otro proceso, esta vez por agresin a Etchecolatz.
 
El resultado del anlisis de por qu los argentinos mantenemos presos a los autores de la protesta por la muerte del querido maestro Fuentealba es pattico. Los dos acusados por romper los vidrios de Sobisch demostraron que no estuvieron en el lugar del hecho. Esteche se diriga a esa hora a Ezeiza para asistir a una reunin invitado por el Parlamento de Venezuela y Lescano se hallaba en La Plata. Fue detenido das despus en el acto por los Presos Polticos Mundiales, en Corrientes y Callao, por una patota de civil de Seguridad del Estado, matones armados con palos y manoplas. Pero el juez Lijo los acus a Esteche y Lescano de autores intelectuales del hecho. El juez Lijo es el mismo que aprob el encarcelamiento de los campesinos paraguayos que reclamaron por sus tierras en el pas vecino. Y claro, si son de izquierda y, adems, pobres, son por supuesto culpables.
 
Converso con los presos polticos Esteche y Lescano. Estn en huelga de hambre. Desde hace 38 das slo beben agua. La huelga de hambre ms severa y peligrosa para un ser humano. Estn plidos y se mueven lentamente, pero en ningn momento se refieren a su estado fsico. Hablan pausadamente. Los mdicos los revisan da tras da. Dos de ellos, del penal, han calificado de gravedad el estado del preso Lescano. El consejo superior de la Universidad de La Plata acaba de manifestar su preocupacin por la situacin procesal y humanitaria de los dos presos. Hasta ahora, Lescano ha perdido 16 kilos; Esteche, 15.
 
Esteche me dice con dignidad que ellos no piden ningn acto de piedad, sino estrictamente que la Cmara de Casacin resuelva conforme a derecho en los plazos legales que ya hace tres meses que han vencido. Pero la secretaria de la Cmara de Casacin les ha respondido a los defensores de los dos presos que lo vamos a resolver despus de las elecciones. Claro, ante esta respuesta uno se pregunta: por qu? Acaso el mantenimiento en la crcel de estos dos presos polticos va a beneficiar en votos a alguien, lo mismo que le trajo votos a Macri el exigir ms seguridad, ms polica?
Les pregunto a los presos si tienen hijos. Esteche me dice que s, esposa y tres hijas, de 12, 10 y 2 aos. Ral Lescano, esposa y dos nias, de 7 y 4 aos. Me expresan que el juez que ha tomado esa medida con ellos no tiene en cuenta el dao que se hace a los nios, que se dan cuenta de la violencia que se ejerce sobre sus padres. Ellos ya fueron detenidos en tiempos de la democracia por el ministro menemista Corach y nada menos que el juez Liporace y otra vez por otro juez ejemplar: Galeano. Fue por protestar contra el FMI. Fernando Esteche me relata que aprendi a defender el derecho del pueblo cuando tena siete aos y despus de la escuela acompaaba a las Madres de Plaza de Mayo en sus marchas. Y me relata con nostalgia los actos de valenta de Hebe de Bonafini.
 
Ahora estn rodeados por la soledad. No pueden tener contacto con ningn preso. Slo ven al celador que los vigila. No tiene acceso a la biblioteca, a la que ellos haban donado muchos libros, ni tampoco a los cursos culturales.
 
Cuando dejo la crcel me pregunto si eso no es crear violencia. Es como si fuera necesario para los polticos crear cucos para tener asustada y obediente a la sociedad. Invito a todas las organizaciones de derechos humanos a visitar a Esteche y Lescano. A dialogar con ellos. A cerciorarse de la absoluta discriminacin que sufren por un delito que no cometieron. Que, por otra parte, ese delito del que se los acusa es excarcelable. No nos dejemos llevar por la versin demonizada de gran parte de los medios de comunicacin acerca de esos dos argentinos. Y preguntmonos si cuando el poder crea violencia, como en el caso de Sobisch y el cobarde asesinato del maestro Fuentealba, no es esperable que haya sectores del pueblo que reaccionen con rabia. Si no fuera as nos acostumbraramos a permitir todo, a soportar todo lo que viene de arriba. Claro que somos amigos de la no violencia. Pero ante los crmenes de total impunidad haciendo valer el derecho de protesta y en este caso, nada menos que el de los maestros contra los caos de fuego de la llamada fuerza pblica, la verdadera justicia tendra que comprender que el decir basta de los pueblos trae beneficios al demostrarle al despotismo de arriba que no todo queda impune.
 
Los dos presos quieren que sea la misma Justicia la que los reivindique. Todo debe resolverse de acuerdo con los principios ticos. Y uno de esos principios seala que jams una democracia debe permitirse tener presos polticos.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter