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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2007

Marruecos y el Shara Occidental
Lo que Bernab y Chaui callan y El Pas no dice

Luis Portillo Pasqual del Riquelme
La Repblica


Puntual, como de costumbre, acudi Bernab Lpez Garca (BLG) a su cita privilegiada con EL PAS (EP); en esta ocasin, con motivo de las elecciones legislativas en nuestro vecino del Sur (Marruecos: la factura democrtica, EP, 7/9/2007), cuyos desastrosos resultados apenas han sido objeto de anlisis serio en nuestro pas. Por algo ser. Lo cierto es que el sistema poltico marroqu ha sido rechazado en las urnas.

En su anterior artculo en ese diario (Aplazar la utopa, defender la dignidad, 30/4/2007), puntualmente publicado el mismo da en que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptaba su ltima -hasta ahora- resolucin sobre el Shara Occidental, el seor BLG se esforzaba por desvelarnos las excelencias del Marruecos invasor y las ventajas de someterse al plan del Majzn para anexionarse el Shara Occidental (aquella provincia nmero 53 bajo la dictadura del general Franco), una vez ya bombardeado, invadido, masacrado y ocupado, contraviniendo -salvaje, sangrienta e impunemente- la legalidad internacional y pergeando, despus, todo tipo de sobornos, patraas y mentiras para intentar legalizar la tan ansiada anexin. No hay que olvidar que, cuando Mauritania, tras firmar la paz con el Frente Polisario, se retir de su parte Sur del Shara conforme a los ilegales Acuerdos Tripartitos de Madrid, tan ilegales que ni siquiera llegaron a publicarse en el Boletn Oficial del Estado-, Marruecos tambin invadi y ocup la parte mauritana, algo que nuestros gobernantes y los mandatarios de la ONU suelen pasar por alto cuando los dirigentes marroques pretenden hacer valer la marroquinidad del Shara Occidental, pretensin sta no reconocida por ningn pas del mundo.

El mencionado artculo -con el que BLG intentaba hacernos tragar la pldora- fue objeto de numerosas y acendradas crticas, la ma entre otras (Shara Occidental: La legalidad internacional no es una utopa), que EL PAS, como es habitual, no quiso publicar. S interes, en cambio, a otros muchos medios de comunicacin -incluso extranjeros- comprometidos con el periodismo honesto y no sometido al lobby promarroqu, que han publicado o recogido mi trabajo crtico en sus sitios web (sera harto aburrido para el lector hacer una relacin exhaustiva de los mismos; basta con echar una simple ojeada en Internet).

Incluso Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica, valor mi artculo algo mejor que EL PAS, hasta el punto de traducirlo -espontnea y desinteresadamente- al francs, ingls e italiano, y publicarlo en su sitio web como copyleft. Con lo cual, Tlaxcala ha hecho posible que ese trabajo pueda dar la vuelta al mundo y ser ledo y reproducido por todas las personas interesadas del planeta. La amplia acogida de mi artculo en muchos medios contrasta con el silencio y el sospechoso desinters de los directivos de EP, a quienes parece no estremecer un pice la dolida crtica que manifestaba el profesor Jos Vidal-Beneyto en su artculo El Shara y la MPC, que posiblemente pasara desapercibido para muchos lectores, a las puertas ya de la masiva huda veraniego-vacacional en el momento de su publicacin. Y puesto que EP se neg a concederme derecho de rplica para refutar las tesis de su articulista, exponer claramente la verdad histrica ante la sociedad y posibilitar as un debate serio, yo mismo me ocup de enviar mi joya literaria (les suena?) al Secretario General de la ONU, Sr. Ban Ki-moon, a nuestras autoridades del Ministerio de Asuntos Exteriores y, asimismo, a algunos destacados miembros del PSOE, para intentar -ingenuo de m!- que no siguieran mirando para otro lado.

Un mes despus de BLG, le toc el turno -acudir a las pginas de EL PAS a defender la posicin de los dirigentes marroques- al seor Abdelkder Chaui (Un proyecto para pactar el consenso, 31/5/2007), para denostar a su manera -no sabemos si por encargo- al Frente Polisario, representante legtimo del Pueblo Saharaui y reconocido como tal por Naciones Unidas. Firmaba el Sr. Chaui su artculo, correctamente, como novelista marroqu, informndonos, a pie de firma, de haber pasado aos encarcelado en Marruecos por defender el derecho a la autodeterminacin del Shara Occidental (es decir, por defender la legalidad internacional vigente). Con lo cual, por si el contenido de su artculo no haba quedado suficientemente claro, enviaba a los lectores un mensaje ms claro an, que vena directamente de la Embajada de Marruecos en Espaa, quin sabe si por designio del Monarca alauita, jefe supremo de todos los creyentes. Porque lo que el novelista, Sr. Chaui, omita (no deca) era que haca ya tiempo que haba regresado al buen camino y se haba reconvertido pasndose al bando de los buenos, mereciendo as diversos y sucesivos cargos en la Administracin marroqu, hasta situarse hoy nada menos que como Ministro Plenipotenciario de la Embajada del Reino de Marruecos en Espaa (Madrid). Claro! Cmo no iba a denostar al Frente Polisario, si ello va incluido en el sueldo? Pero eso, ni lo deca el autor ni lo aclaraba EL PAS.

Escrib entonces una carta al Defensor del Lector de EL PAS, quejndome indignado, entre otras cosas, de esa ocultacin grave por parte de de un peridico que se autodenomina independiente, y dolido en mi interior por la desvergenza y la cara dura tanto del autor como del medio de comunicacin que le serva de soporte ideolgico. Ni el Director ni el Defensor de EL PAS (propongo este cambio de matiz en la denominacin del oficio, en vista de su verdadera funcin) se dieron por aludidos, ni verbalmente ni por escrito, ni pblica ni privadamente. Ni se disculparon ni enmendaron el...olvido? del Sr. Chaui. Tampoco ste lo hizo. En cambio, esa carta ma de denuncia s tuvo acogida, de nuevo, en otros medios de comunicacin y sitios de Internet, tanto en su versin original en castellano como en su traduccin al ingls.

Debieron lloverle no pocas quejas y cartas sobre este mismo asunto al director de EL PAS, hasta que, pasado ya bastante tiempo (casi dos meses desde la publicacin del artculo de Chaui!), se dign permitir publicar una de ellas, muy bien escrita, de Miguel Prol Rodrguez , titulada Informacin incompleta, en la que dicho lector denunciaba lo mismo que yo (la omisin del cargo oficial del Sr. Chaui , lo que explicaba sus gratuitos ataques al Frente Polisario), solo que ...ms suave y ms diplomticamente. As, EP se lavaba las manos, como hace con cierta frecuencia, dejando que sea otro, un tercero ajeno a la Redaccin del peridico, quien corrija un simple error. Para esa operacin de maquillaje, muchas cartas de los lectores le vienen que ni pintadas a ese peridico: Dado que un lector (la llamada participacin ciudadana) ha escrito una carta (si es que sta llega a ser escrita y, an as, publicada), el problema (en caso de que los lectores se hayan percatado del mismo) queda ya resuelto. EP se ahorra as (silencia, calla, oculta) una disculpa y una reparacin clara e inmediata del error, lo que debiera hacer motu proprio, por obligacin y por iniciativa propia No hay un cdigo deontolgico, un Libro de Estilo y hasta un discreto y diminuto apartado de Fe de errores?

Esas artimaas, y bastantes ms, por parte del que haba venido siendo mi peridico, me obligaron a escribir una amplia Carta abierta sobre el Shara al Director de EL PAS, titulada Shara: las cosas claras, en la que, harto ya de tanto silencio y tanta manipulacin, desahogaba mi ira sobre la peculiar poltica informativa de EP en lo concerniente al Shara occidental y el Pueblo saharaui. De nuevo, la respuesta fue el silencio. No obstante, esa carta, al igual que las anteriores, fue recogida por otros medios de comunicacin solidarios con la causa saharaui (Shara Libre, Guanche.net, Cantabria por el Shara...), en donde est a disposicin de quienes quieran leerla.

Como toda esta ya larga historia de silencios y ocultaciones dara para escribir un libro, dejmoslo ah de momento y volvamos al principio de estas lneas, al reciente artculo, ya citado, de Bernab Lpez Garca sobre las elecciones legislativas en nuestro vecino del Sur. Nuestro digno autor, sabedor sin duda de la cada vez mayor polvareda que levantan sus publicaciones, se cuida muy mucho, esta vez, de nadar y guardar la ropa. Y as, despus de haber intentado vendernos la moto en su anterior trabajo (Aplazar la utopa, defender la dignidad) sobre las bondades de la anexin del Shara Occidental a Marruecos, ahora, en su ltimo artculo, adems de moderar un tanto su tono respecto a las excelencias marroques (57 por ciento de analfabetismo, rgimen semifeudal, ausencia de democracia, etc.), ni siquiera menciona la palabra tab Shara (no vaya a ser que se levante de nuevo el siroco), ni los territorios ocupados (provincias del Sur, regin autonmica, en clave alauita), ni la feroz represin ejercida contra la poblacin saharaui, especialmente endurecida durante las semanas previas a las elecciones.

Y es precisamente en este punto donde la botella el citado artculo de BLG- est medio llena o, ms bien, medio vaca; donde las medias verdades esconden las medias mentiras (que se ocultan, se silencian, no se dicen). Porque lo cierto es que BLG se calla al respecto, no dice, oculta -a sabiendas- que los dirigentes marroques han obligado a celebrar elecciones en un territorio sobre el que no ostentan ningn ttulo de soberana, un territorio que no pertenece a Marruecos, como ya resolvieron la ONU y el Tribunal Internacional de Justicia en su momento y como ha vuelto a recordar hace escasos das la Conferencia Internacional de Juristas por el Shara Occidental. Silencia BLG que, por esa razn, los gobernantes marroques han exacerbado la represin sobre los saharauis de los territorios ocupados; que la soldadesca mantiene vigiladas las escuelas; que se sigue violando impunemente la legalidad internacional. Y EL PAS calla, no informa y, por lo tanto, oculta. Como si no funcionaran los teletipos y no le llegara la informacin de las agencias de prensa. Y nuestro Gobierno sigue mirando para otro lado. Tampoco esto lo dice BLG. 

Mucho ha cambiado EL PAS o eso creo yo- desde que en julio de 2005 publicara El Shara y los intelectuales marroques, firmado por los escritores Gonzalo Moure, Suso de Toro, Ana Rossetti y Ricardo Gmez. O tendr que ver con que el Shara Occidental y el Pueblo saharaui al igual que las promesas incumplidas que nos ha recordado Vidal-Beneyto- no entraban dentro del ZP, no nos falles! de aquella inesperada noche electoral? Ni siquiera con la firma de quinientos escritores y varios miles de ciudadanos y ciudadanas ms?

Tal vez conviniera investigar la procedencia material de estas reiteradas desviaciones del Sr. BLG, as como tambin las profundas razones de la habitual desinformacin de EL PAS sobre la cuetin saharaui. La consigna hoy -desde qu instancias polticas, mediticas y del mundo de los negocios?- es: silencio! Silencio sobre el Shara. Todo un ejemplo de memoria histrica y educacin para la ciudadana.

Qu se oculta tras esa rgida consigna de silencio sospechoso y culpable? Digmoslo claro: el incumplimiento de nuestros compromisos histricos, polticos y morales (con la ONU, con la legalidad internacional, con el pueblo saharaui, con la ciudadana espaola, con las palabras de S. M. el Rey antes y despus del paso a mejor vida del General, con los buenos oficios del Sr. Felipe Gonzlez el joven en su visita a los campamentos de Tinduf...); la sumisin al Imperio (tiempo habr para hablar del Africom y de los estrechos vnculos USA-Rabat); la miopa y los desatinos de la poltica exterior espaola; los buenos negocios de ciertas empresas espaolas, francesas y estadounidenses, para las cuales el silencio el mantenimiento del statu quo- es oro; el expolio de los recursos naturales del pueblo saharaui a sus espaldas; las componendas de nuestros gobernantes; la alianza fraternal o paterno-filial entre sendas monarquas; el olvido y la desvergenza de ciertos polticos; los hurtos a nuestra transicin democrtica; los veraneos de algunos gobernantes y ex gobernantes franceses y espaoles- en bellos parajes marroques, y las alianzas y negocios que en ellos se cierran a espaldas de los pueblos; la autocensura y/o cobarda de algunos profesionales de la informacin; la ausencia de una verdadera educacin para la ciudadana que honre los valores democrticos, la memoria histrica, los principios que nos dimos nosotros, los pueblos del Mundo... -como reza, tan bellamente, el frontispicio de la Carta de las Naciones Unidas, instancia suprema para el mantenimiento de la paz-, el respeto de los Derechos Humanos y la exigencia de que otros los acaten y respeten; la venta de armas a quienes violan la legalidad internacional... Todo ello, en contra de la voluntad, la dignidad, las ansias de paz y los legtimos derechos del Pueblo saharaui; en contra de la voluntad de la inmensa mayora de la poblacin espaola (Encuesta-Barmetro del nada sospechoso Real Instituto Elcano) y de millones de personas informadas y solidarias de todo el mundo mundial. La solidaridad es ponerse en el lugar de los otros..., deca no hace mucho, pblicamente, el ex presidente Felipe Gonzlez. A qu otros se refera? A los Carlos Slim y Ca?

Las reiteradas desviaciones, silencios y olvidos de los seores BLG y Chaui, as como las prcticas de desinformacin y falta de informacin al respecto por parte del diario EL PAS, muy bien pudieran tener un mismo trasfondo material: el alineamiento con un statu quo injusto e ilegal y la preeminencia de los intereses y los beneficios sobre los principios que rigen la legalidad internacional. Hay silencios mucho ms elocuentes que las palabras y que, por tanto, hablan por s solos. Silenciar no es informar, sino, a veces, precisamente desinformar. Existe aquel dicho de que quien calla, otorga y, como sealbamos anteriormente, hay silencios sospechosos y culpables, cuando no encubridores de iconfesables intereses y burdas mentiras. Tendremos que volver a gritar No en nuestro nombre!?

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Luis Portillo Pasqual del Riquelme es doctor en Ciencias Econmicas, ex profesor de Estructura e Instituciones Econmicas en la Universidad Autnoma de Madrid, ex jefe de Redaccin del Boletn Econmico de ICE y ex responsable de Estudios Econmicos e Investigacin en Informacin Comercial Espaola. Revista de Economa. Autor de Alimentos para la Paz? La ayuda de Estados Unidos (IEPALA, Madrid, 1987).



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