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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2007

Adoctrinar a la ciudadana?

Javier Alcolea Rodrguez
Rebelin


Adoctrinar a la ciudadana

Al tiempo que la educacin pblica se deteriora a marchas forzadas y los fondos del Estado se destinan cada vez ms para sostener la escuela privada, en su mayora religiosa, surge en nuestro pas un debate acerca de una nueva asignatura que se pretende implantar en la enseanza secundaria a instancias de la Unin Europea: Educacin para la ciudadana, debate cuyo mayor logro ha consistido en desviar sobre s toda la atencin que debiera ser puesta en los males que afectan a la educacin en este pas. Teniendo esto en cuenta, sin embargo, el colectivo de profesores de Trabajadores y Jvenes por la Repblica ha decidido ofrecer su postura ante la aparicin de dicha asignatura.

Nos oponemos a ella, pero no como lo hace la Iglesia Catlica, sino desde una perspectiva ilustrada y de izquierdas.

Compartimos circunstancialmente con el oscurantismo religioso el temor de que dicha asignatura no sirva para otra cosa que para adoctrinar. Al defenderla, sus apologetas inciden en la necesidad de fomentar el espritu de los valores de la Constitucin Espaola y de la Unin Europea entre los alumnos. Semejante afirmacin debera ser suficiente para que toda la izquierda de este pas se echase a la calle en su contra. Cules son los valores de la Unin Europea? La destruccin de lo pblico, el sometimiento a instituciones que escapan al control democrtico, el sostenimiento del dlar a costa del endeudamiento de los habitantes de Europa, el silencio cmplice ante las atrocidades de regmenes amigos y el fomento de las deslocalizaciones y la precariedad laboral, por ejemplo. Los apologetas de la asignatura (Gregorio Peces-Barba, Fernando Savater, etc.) defienden el libre mercado, y al tiempo de escandalizarse hipcritamente de sus nocivas consecuencias (la desestructuracin social, el racismo, la violencia juvenil...) pretenden que stas deben ser atajadas por medio de una supuesta educacin en valores que promueva el respeto hacia el otro y la tolerancia. La asignatura Educacin para la ciudadana cae, pues, en una doble impostura: en primer lugar, la de atribuir a la Unin Europea unos valores democrticos que no le corresponden; en segundo lugar, la de pretender otorgar a la educacin reglada poderes que no le pertenecen, ni de facto ni de iure. Qu se quiere decir con esto?

Por un lado, que si el racismo, la desestructuracin social, la precariedad laboral y otros males semejantes son la consecuencia o el resultado de las deslocalizaciones, el libre mercado y el monopolio de las multinacionales, es decir, de factores ajenos al sistema educativo, pretender que ste asuma la resolucin de dichas consecuencias obedece asimismo a otra doble impostura: primero, porque el sistema educativo no es responsable de la sociedad que le ha dado a luz, y de la cual l no es ms que una parte constitutiva (y desgraciadamente, hoy en da ni siquiera demasiado relevante), es decir, que el sistema educativo no puede por s mismo poner fin al racismo, la desestructuracin social o la precariedad laboral, sino que debe ser el propio movimiento de la sociedad el que lo haga atacando sus causas (digmoslo claro: deben ser los trabajadores, al frente de sus organizaciones, los encargados de hacerlo). Segundo, porque al atribuir a una supuesta educacin en valores administrada por el sistema educativo la capacidad de solucionar la desestructuracin social y sus formas se desvinculan las consecuencias de su causa, de modo que ya no se entiende que dicha desestructuracin obedezca a unas relaciones econmicas perversas, sino a unos valores equivocados que hay que modificar, como si los valores fueran una creatio ex nihilo, en vez de la consecuencia de las relaciones sociales imperantes. As, por ejemplo, el racismo en nuestro pas sera consecuencia de la ignorancia o de la inculcacin de unos valores incorrectos, no de un mercado laboral en el cual el hombre es un lobo para el hombre y los trabajadores inmigrantes sin papeles se ven obligados a aceptar condiciones laborales infrahumanas que obligan a los trabajadores espaoles a ver rebajados sus derechos para poder ganarse el pan. Al moralizar las relaciones sociales, la educacin en valores acta como cmplice del sistema socioeconmico que genera pobreza, precariedad y racismo, pues difumina en buenas intenciones el necesario anlisis crtico de dicho sistema que hara posible su transformacin. No es arbitrario el hecho de que la asignatura Educacin para la ciudadana pretendiese en un principio borrar del sistema educativo a la Filosofa, que busca dotar a los adolescentes de las herramientas necesarias para dicho anlisis, y es profundamente hipcrita la justificacin de la creacin de dicha asignatura por parte de Peces-Barba y Savater en trminos de generar ciudadanos crticos, pues lo que consigue es justamente lo contrario.

Por otro lado, entendemos que no corresponde al Estado inculcar valores a sus ciudadanos, lo cual equivaldra a adoctrinar, sino, a travs de la enseanza pblica, instruirlos, es decir, dotarlos de conocimientos sustantivos. Slo a travs de los contenidos del conocimiento puede surgir el espritu crtico; dotar a un alumno de dichos conocimientos objetivos es facilitarle herramientas crticas con el presente; slo a travs de la instruccin se generarn ciudadanos autnomos y crticos. Toda educacin en valores es, pues, necesariamente adoctrinadora, dado que no sirve para reflexionar acerca de tales o cuales valores, sino simplemente para inculcarlos.

Igualmente, al rechazar todo adoctrinamiento por parte del Estado, nos oponemos a que en el sistema educativo se imparta religin, y coherentemente exigimos la desaparicin de dicha asignatura. La Iglesia Catlica ha mantenido en este punto la actitud hipcrita que la caracteriza, movilizando a sus bases contra Educacin para la ciudadana porque entiende que el Estado no debe adoctrinar, al tiempo que defiende la conservacin dentro del sistema educativo de una asignatura que no tiene otro fin que el proselitismo religioso. Toda la algaraba de obispos y fanticos no ha sido ms que un nuevo episodio dentro del plan general de desestabilizacin del gobierno salido de las urnas hace tres aos y medio por parte de la derecha ultramontana, ante la cual, como es costumbre, Zapatero y sus ministros han vuelto a bajarse los pantalones, si bien esta vez slo hasta las rodillas, pues obedecen rdenes de la Unin Europea. De este modo, han permitido a los colegios concertados adaptar los contenidos de la asignatura a su ideario catlico, con lo cual sta cumplir en esos centros una funcin doblemente adoctrinadora, de los valores de la Unin Europea por un lado, del oscurantismo religioso por el otro.

Dentro del plan de desestabilizacin del gobierno, la Conferencia Episcopal, a travs de asociaciones afines, promueve la objecin de conciencia a la asignatura, cuyo escaso respaldo ha servido para mostrar la dbil capacidad de movilizacin de la Iglesia Catlica, y su cada vez menor implantacin dentro de nuestra sociedad. Los enfrentamientos internos entre la patronal de los colegios concertados (que se debe econmicamente al Estado, no lo olvidemos, por lo cual finalmente decidi pactar con el gobierno) y los sectores ms beligerantes han ayudado a mostrar hasta qu punto la Iglesia Catlica es un tigre de papel que se derrumbara ante la valiente actitud de un gobierno que se decidiese de una vez por todas a cortarle el chorro de las subvenciones, es decir, a separar de una vez por todas los asuntos de Dios de los del Csar, condicin necesaria de todo Estado que se pueda considerar legtimamente, no slo de manera nominal, democrtico.

La objecin de conciencia a Educacin para la ciudadana, aunque escasa, representa un peligroso precedente en este pas que debiera ser cortado de raz por el gobierno, pues pretende desvertebrar definitivamente la educacin. Segn las organizaciones que la promueven, los padres deberan tener el supuesto derecho a elegir la educacin de sus hijos, lo cual se traduce en la intromisin de los padres en los contenidos objetivos y las materias que sus hijos han de aprender. Hay que decir que entre estas organizaciones se encuentra la ultraderechista HazteOr, que defiende una iniciativa del economista neoliberal Milton Friedman segn la cual el gobierno, en vez de financiar escuelas pblicas, debera dar a las familias una cantidad de dinero en forma de cheque escolar para que la invirtiesen en el colegio (privado, obviamente) que considerasen oportuno segn sus creencias. Una forma ms de desviar dinero pblico a centros privados. El supuesto derecho de los padres a elegir la educacin de sus hijos choca aqu con el principio ilustrado de una educacin universal e igual para todos los ciudadanos. Si ahora estos fanticos objetan contra Educacin para la ciudadana, qu les impedir en el futuro objetar, por ejemplo, contra la asignatura de Biologa por ensear la teora de la evolucin de Darwin? O contra la Historia de la Filosofa, por ensear a los atomistas?

La Iglesia Catlica se opone a la asignatura Educacin para la ciudadana porque pretende monopolizar el adoctrinamiento de los ciudadanos, pero el enfrentamiento a ella desde posiciones ilustradas no debiera pasar, como pretenden Fernando Savater y los dems apologetas de la asignatura, por una especie de contra-adoctrinamiento por parte del Estado, sino por la separacin definitiva entre ambos, que se plasmara en la supresin de toda subvencin a la institucin que mejor representa en nuestro pas al Antiguo Rgimen, el peor enemigo de toda aspiracin verdaderamente democrtica.

* Javier Alcolea Rodrguez es profesor de Filosofa de Bachillerato y miembro de Trabajadores y Jvenes por la Repblica



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