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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2007

El papel de la ONU en frica
Los generales con boina azul

Alberto Piris
Estrella Digital


Una carta cruzada entre dos generales, al servicio de Naciones Unidas en dos pocas distintas, da motivos de reflexin sobre la capacidad de la organizacin internacional para hacer frente a conflictos armados en zonas donde no estn en juego los intereses de las grandes potencias que controlan la ONU a travs del Consejo de Seguridad.

El general que en los primeros aos noventa estaba al mando del contingente de la ONU en Ruanda, el canadiense Romo Dellaire quien, por escasez de recursos y sin un mandato claro de sus superiores responsables, no fue capaz de detener el genocidio que se desencaden en el pas public el pasado 17 de septiembre una carta abierta dirigida al general nigeriano Martn Lutero Agwai, recientemente nombrado jefe de Unamid. Esta misin, a desempear por un contingente de unos 26.000 soldados bajo la responsabilidad compartida de la ONU y la Unin Africana (UA), intentar poner fin al grave y prolongado conflicto que padece la poblacin de Darfur, la regin occidental de Sudn donde varios centenares de miles de personas han muerto ya por efecto de la violencia armada y las enfermedades, y unos dos millones y medio se han visto forzados a abandonar sus hogares, tras ms de cuatro aos de guerra civil.

El general Dellaire habla, sin duda alguna, desde su vieja sensacin de fracaso personal, imposible de olvidar. La misma sensacin que qued muy bien reflejada en la recomendable pelcula Hotel Ruanda, estrenada en Espaa en el 2005 y dirigida por Terry George. ste visit el pas el ao anterior para documentarse y tambin para intentar responder a la pregunta que apenas nadie haba planteado: por qu se produjo all el ms rpido genocidio de la Historia moderna? El filme pretende contribuir a esa respuesta.

Con su carta, Dellaire deja al descubierto los defectos de la ONU cuando trata de resolver sobre el terreno, con rapidez y eficacia, un gravsimo problema que puede afectar a la supervivencia de pueblos enteros en regiones donde no peligran los intereses internacionales ms relevantes: all donde no hay petrleo, ni disputados factores geoestratgicos ni se temen secuelas imprevisibles.

Tras felicitar a su colega nigeriano por haber sido nombrado para tan importante misin, le alerta: Es un encargo intimidatorio y [usted] abordar esta misin afrontando grandes desventajas. Le recuerda que el Gobierno de Sudn no es favorable a la intervencin de la ONU y que se ha opuesto siempre a los esfuerzos internacionales para detener la masacre y encontrar formas de pacificacin: [El Gobierno sudans] intentar prolongar las divisiones internas y el creciente caos, que obstaculizan los esfuerzos para poner fin a los combates y proporcionar ayuda humanitaria.

Con esto viene a recordar un principio bsico de las misiones de pacificacin: su dificultad de ejecucin si las autoridades del pas a pacificar no estn por la labor. Ley tan sencilla ha sido ignorada en muchas intervenciones anteriores. Por eso, este tipo de misiones no puede aplicarse en pases como Israel cuyas violaciones del derecho internacional cuentan con el beneplcito de alguna de las grandes potencias.

Tras aconsejar al jefe de Unamid sobre la necesidad de exigir a Nueva York [ONU] y a Adis Abeba [UA] que aclaren definitivamente y con la mayor rapidez posible cul es la cadena de mando de la misin, le sugiere que, aunque se trata de una fuerza esencialmente africana, no dude en exigir a otros miembros de la ONU, provistos de medios militares ms eficaces, que le provean de todo lo necesario para disponer de una fuerza mvil que pueda cubrir todo el territorio de Darfur. Con esto muestra que el mando que le ha sido encomendado no slo implica actividades militares, sino que requiere capacidad poltica y diplomtica para poder disponer de los medios bsicos para su misin.

Adems de recomendarle que exponga con claridad y franqueza los problemas encontrados para organizar la fuerza pacificadora, Dellaire termina indicando que es importante que en sus informes oficiales seale los obstculos que dificulten la misin, que las dos organizaciones implicadas debern subsanar para que sta tenga xito. Con castrense nitidez pone de relieve lo ms peliagudo de la tarea encomendada: Puede estar seguro de que le dejarn en la estacada todos aquellos de los que usted depende para obtener apoyo, sea de tropas, financiacin, logstica o compromiso poltico. Slo sacando a la luz todos esos fallos podr recabar la atencin necesaria para obtener los recursos que necesita. Y tenga bien en cuenta que cualquiera de los que le fallen ser, al final, el ms activo en culparle a usted por todo lo que salga mal.

En tales circunstancias, no es pesimista imaginar que el futuro de los habitantes de Darfur podr mejorar, pero slo debido a que su actual situacin es tan crtica que parece imposible que pueda empeorar. De todos modos, hay que desear suerte a Martn Lutero Agwai, de cuyo xito depende la vida de tantas desventuradas personas.

*Alberto Piris es general de artillera en la reserva


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