Portada :: Mentiras y medios :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2007

Conferencia en la clausura de la Bienal Iberoamericana de Comunicacin en Crdoba (Argentina)
"Los medios son el aparato ideolgico de la globalizacin"

Ignacio Ramonet
Prensared



El intelectual y periodista Ignacio Ramonet clausur la Bienal Iberoamericana de Comunicacin realizada en Crdoba (Argentina)del 26 al 29 de septiembre de 2007. Fue presentado por Mara Ins Loyola. Lo precedi en el uso de la palabra el investigador cordobs Hctor Schmucler.

"No puedo empezar esta charla, esta reflexin, sin rendir homenaje a la extraordinaria reflexin que acaba de proponer mi amigo, maestro, Hctor Schmucler con mucha valenta. Esta exposicin, este testimonio personal es tambin la historia de la comunicacin contempornea y el itinerario intelectual que merece mucha reflexin para todos nosotros que hemos conocido y acompaado una parte de esa experiencia.

Tambin agradecer a las organizadoras Marijo Villa y Susana Morales y a todo el cuerpo docente por haber organizado esta bienal.Me siento muy honrado que se me haya confiado la clausura ante tantos especialistas como hay en la sala y estudiantes y estudiosos de los temas de la comunicacin.

Quisiera presentar una serie de apuntes porque creo que estamos todos deseando pasar a una nueva etapa y sacar la leccin de todo lo que hemos aprendido en estos tres das. Algunos apuntes, quiz, en prolongacin de este itinerario histrico que haba propuesto Shmucler y con la idea de decir en qu momento estamos hoy en mi opinin-, de esta historia meditica y comunicacional.

Pienso que los medios, en general, aparecen -quiz por la cultura meditica que hemos adquirido en los ltimos decenios y como consecuencia de los trabajos realizados por los departamentos de ciencias de la comunicacin.Todo ese saber que se ha desarrollado, relativamente nuevo, no exista masivamente hace 50 aos y que se ha extendido ahora-, como un problema de la democracia.

Si los medios son la condicin para la democracia, en la medida en que la ausencia de democracia se caracteriza precisamente por la ausencia de libertad de expresin y de una pluralidad que exprese la riqueza y la diversidad de la sociedad. Hoy, curiosamente, se produce en nuestras sociedades primero un sentimiento difuso: que los medios no funcionan.

Medios y mentiras

No slo porque a veces se les pilla en flagrante ejercicio de mentira, como lo vimos en momentos trgicos, en particular en la vspera a la invasin de Irak, cuando se avanz desde las posiciones de autoridad tan importantes como la presidencia de los EE.UU o algunos de los medios ms respetados hasta entonces como el New York Times, o el Washington Post; se pudo afirmar que Irak posea armas de destruccin masiva o que Irak y el presidente Sadam Husseim haban participado de las organizaciones de los atentados del 11 de septiembre.

Dos evidentes mentiras, hoy demostradas. No slo por eso estas mentiras se acumulan. Pero, en la historia meditica tambin han habido otras mentiras. Por ejemplo, cuando estudiamos la comunicacin nos damos cuenta que desde la resistencia salvaje y popular a una comprensin poltica, a una dictadura, a un autoritarismo, precisamente, en una sociedad donde no se permite la libertad de expresin, la sociedad va a emitir una serie de mensajes annimos que circulan pory para subvertir el orden existente.Es caracterstico de las dictaduras.

En las dictaduras, hay muchos rumores. Si el dictador y el sistema dictatorial afirman algo, aunque todo el aparato meditico del poder insistan en repetir esa verdad oficial, la sociedad no se lo cree y difunde automticamente rumores que descalifican la palabra del poder.

La otra manifestacin salvaje de resistencia popular a la voluntad de imponer un discurso, por ejemplo, es el chiste. Nunca se han producido tantas historias que se burlan del poder, que hacen rer, como en los sistemas autoritarios. Y estos dos aspectos, curiosamente el chiste, la broma y el rumor a expensas del poder para descreibilizar la palabra del poder, son dos manifestaciones caractersticas de las dictaduras.

Pero si nosotros observamos lo que pasa en nuestras democracias desarrolladas hoy qu es lo que vemos? En la mayora de los pases no s si es el caso en Argentina- se han desarrollado ediciones cmicas que tienen vocacin por hacer rer en el que el sistema pblico es el telediario, y los periodistas son los personajes ms payasos de la sociedad. Es el caso en Francia, de Espaa y de muchos pases donde sistemas de marionetas o de animacin sofisticados presentan precisamente el marco de la informacin como lo ms caricatural del funcionamiento de las sociedades contemporneas.

En nuestras sociedades democrticas, donde hay una pluralidad de medios, una sobreabundancia de medios, es donde ms se manifiestan los rumores. Por ejemplo, del 11 de septiembre, existen decenas de miles de sitios en Internet donde se demuestra matemticamente que ese atentado no ha tenido lugar. Sobre todo, el de Washington y donde se demuestra de que, exactamente, esto no fue as porque hay un complot detrs que dice que los responsables de Estados Unidos han organizado este atentado.

Estos ejemplos indicanque en situacin de democracia hoy significan que la informacin est funcionando como en una dictadura o como en sistemas de opresin. Hoy existe en nuestras sociedades, una sensibilidad muy particular hacia el funcionamiento meditico. Y hay una insatisfaccin, justa o no justa, justificada o no, sobre el funcionamiento meditico.

El profesor Shmucler, acaba de dar un ejemplo sobre la cuestin de la inflacin en Argentina, muy interesante, porque es una cifra que se calcula mediante mecanismos matemticos. Sin embargo, nos explicaba que existe una desconfianza muy extendida hacia la verdad de esa cifra. Es otra demostracin,que lo mismo ocurre aqu, sobre otros temas.Lo que dice la autoridad poltica o meditica no es automticamente credo. Estamos, por consiguiente, en un sistema de desconfianza generalizada, de crisis de credibilidad, y tenemos cada vez ms conciencia de que nos encontramos en una situacin a la que yo califico de inseguridad informacional.

Existen otras inseguridades, en trminos de trabajo, de salud, de seguridad estricta frente a la violencia pero tambin en una sociedad de inseguridad informacional. Si recibo una informacin hoy, no estoy seguro que sea buena y el cuerpo social estdesarrollando una serie de mecanismos de alertaque hace que frente a algunas informaciones la postura ms higinica, ms sana, consiste en desconfiar primero y creer despus. As, hasta hemos visto situaciones que parecan slidas, que podramos calificar de insurrecciones mediticas.

Insurreccin meditica

Hemos visto sociedades sublevarse utilizando los mecanismos mediticos individuales de los que cada uno de nosotros dispone hoy: los telfonos celulares y ordenadores para difundir masivamente de individuo a individuo y no de un punto a la masa de ir transmitiendo como un virus una contrainformacin frente a la informacin oficial y fue lo que pas en Espaa con el atentado en Madrid y que las autoridades oficiales trataron de presentar a un culpable oficial y el cuerpo social no lo acept.

Desde otro punto de vista, lo que pas el ao pasado en Hungra. En unaconversacin que pareca no tener gran importancia el jefe de gobierno admiti que le haba mentido a la sociedad para ganar las elecciones, y se sublev la poblacin de Budapest durante varios das y semanas. Tambin es una insurreccin meditica.

La idea es de que todo el cuerpo social, la sociedad, los ciudadanos primero desconfan de los medios y segundo estn dispuestos a movilizarsesi constatan que les engaan.

Entonces, esta cuestin de los medios se ha transformado hoy, en muchos pases, en el principal problema de la democracia. Evidentemente, hay una especie de paradjico fracaso de los medios. Por una parte, triunfan porque nunca han tenido tal dispositivo tecnolgico a su disposicin. Pero, por otra parte, hay un fracaso fundamental en la medida que esa credibilidad no est funcionando.

La sociedad est convencida de que los medios, no slo tratan de engaarlo por razones polticas etc. sino que esencialmente no estn funcionado como un elemento masivo de educacin cvica para construir sociedad; sino que funcionan segn otros criterios.Y en sociedades como las nuestras, donde tantas institucionesque se mantenan como pilares (familia, iglesia, educacin, servicio militar)se han derrumbado; enalgunos sectores donde las sociedades estn en busca de su identidad contempornea, existela idea de que los medios constituyen la argamasa que va a constituir cuerpo social. Ylos medios no lo estn asumiendo.

Desde ese punto de vista, hay como una gran decepcin frente a esa responsabilidad no asumida por los medios. Por otra parte, existe la sospecha de que si no funcionan como elemento masivo de educacin cvica en realidad estn funcionando sencillamente como una mercanca.

Ciudadanos en venta

La informacinest circulando como una mercanca, no segn las leyes de la informacin, sino segn las leyes de la oferta y la demanda y para mejor funcionarestn cambiando su naturaleza y se estn adaptando para venderse mejor, se adaptan a las leyes retricas, no de la informacin, sino las dominantes de la esfera de la cultura de masas.

Es decir: efectos de emisin, simplicidad, espectacularidad, maniquesmo, velocidad, urgencia como deca Shmucler, instantaneidad que es el rgimen de la velocidad natural, normal, en tiempo real, que ha suprimido el espacio, que hace que efectivamente para las comunicaciones de hoy el espacio no exista. Tuve la sorpresa el otro da cuando d la conferencia de prensa aquque ya estaba en YouTube y alguien ya me la haba enviado.

Esa idea del tiempo real ha destruido el periodo necesario para la elaboracin de la noticia y, por consiguiente, ha creado toda una urgencia en suelaboracinque, en la mayora de los casos, se resume en transmitir (mecanismo propiamente tcnico) y no a seguir una cultura periodstica en la manera de elaborar la informacin.

Por otra parte, los propios mecanismos comerciales de la informacin hoy da estn perturbados con la aparicin de los "gratuitos".La gratuidad es la cultura de Internet,pero el NYT ya ni siquiera pide a cambio una pequea suma de dinero paraponer a disposicin de los usuarios todos los archivos histricos yeditoriales.La consulta es gratuita.

Por qu? Porque el mecanismo econmico de la informacines otro. Hasta ahora podramos pensar que el mecanismo econmico de la informacin consiste en vender informacin a los ciudadanos. Pero, cada vez ms -como la decisin que acaba de tomar el NYT-, el negocio consiste en vender ciudadanos a los anunciantes. Nosotros somos vendidos. Lo que quiere el NYT, los peridicos gratuitos y la televisin es que seamos numerosos.

Cuanto ms seamos, ms caros van a vender los segundos la publicidad y la informacin es gratuita. Estos cambios, esta necesidad de que la informacin sea la ms sencilla posible, para que el nmero de consumidores sea el ms amplio posible, sin que haya un obstculo para este consumo, estaba modificando el funcionamiento estructural de la informacin. Entonces,un parmetro como el de la verdad -eminentemente subjetivo, en funcin del punto de vista que se adopta-,tiene cada vez menos pertinencia y no se considera demasiado importante que la informacin que se difunde refleje realmente lo que ha ocurrido.

Medios y poderes

Por qu? Precisamente, porque por una parte se han dispuesto las leyes del entretenimiento y por otra parte, las leyes de la oferta y la demanda. Esta nueva situacin del funcionamiento meditico en general arruina el concepto del Cuarto Poder. Pienso que hoy, ya lo expres en otros trabajos, globalmente no se puede decir que los medios constituyan el cuarto poder.

A menos que no sepamos cul es el origen de esta expresin. Les recuerdo que la idea de que la democracia o la repblica para ser tales deban descansar sobre tres poderes, es una idea de la ilustracin francesa, precisamente de Montesquieu quien desarrolla estas ideas en el libro El espritu de las leyes. Desarrolla la idea para que una sociedad funcione de manera armoniosa, sin ninguna autoridad superior, sino para que se autogobierne, tiene que haber tres poderes.

Un poder que representa a la sociedad y que elabora las leyes que luego van a articulary organizar la sociedad, que es el poder legislativo. Por consiguiente, el poder legislativo era como una maqueta, un modelo reducido de la sociedad donde estn representados un conjunto los ciudadanos; un poder ejecutivo que tiene la funcin de hacer cumplir las leyes y el poder judicial que por definicin debe permanecer aislado de los otros dos poderes porque debe hacerse sin ningn tipo de presiones: polticas, religiosas, militares etc.

Estos tres poderes son los que efectivamente las primeras sociedades democrticas van a desarrollar como principios, antes de que existieran las comunicaciones de masa propiamente dichas, que solo existen cuando las tcnicas de reproduccin masiva lo permiten. Se inventa la rotativa, la linotipia, que permiten editar centenares de miles de peridicos en una noche y tambin cuando las sociedades estn alfabetizadas para poder leer ese medio colectivo.

Cuando empieza a haber medios de masa en la democracias, antes de la Primera Guerra Mundial, se contaban con los dedos de la mano. Cuando comienzan a desarrollarse los medios masivos de comunicacin, en una sociedadalfabetizada y democrtica, aparece un concepto y un actor colectivo que es la opinin pblica. Con esta idea hay un debate sobre el tema. Nuestro amigo Pierre Bordieu deca que no exista y que era un invento de los socilogos norteamericanos, porque era el reflejo de los medios masivos.

Si no hay MCM, no hay opinin pblica. Retomando el ejemplo anterior del profesor Shmucler sobre la inflacin, cuando deca que hay informaciones que uno puede verificar. Sobre eso, no necesito que los medios digan algo. Y si dicen algo en lo que no creo, dudo. En cambio, cuando los medios afirman algo de un territorio muy alejado de m, del que no tengo por definicin una experiencia concreta en mi vida material, cuanto ms alejado est de ese escenario de la informacin ms dependo de los medios.

Por ejemplo, lo que ocurre en Irak, Afganistn, en Tehern, no tenemos experiencia de lo que pasa. Es virtual, es meditica. Creo o no creo, dudo o creo en parte lo que dicen los medios; pero es funcin de los medios. Por consiguiente,la opinin pblica,si hoy se hace un sondeo sobre qu piensan los argentinos de Irak, en general la encuesta va a revelar lo que los medios dicen.

Entonces, el concepto de opinin pblica va a permitir relativizar la legalidad de los tres poderes en la democracia. Porque la cuestin es la siguiente. Si, democrticamente en una democracia se toma una decisin de hacer una ley qu es lo que moral o ticamente puede condenaresa ley? Si es democrtica, se ha votado, es representativa, no ha habido fraude, la ley es legal y se impone. Pero a pesar de todo esto, una ley puede ser criminal.

Por ejemplo, en EE.UU, la primera democracia moderna, durante casi un siglo hubo leyes votadas democrticamente que autorizaban la esclavitud. Autorizaban la compra y la venta de seres humanos, conviertindolos en pura mercanca. O la discriminacin racial, que era legal en muchos Estados hasta los aos 50. En un pas democrtico como Francia o en Inglaterra con constitucin democrtica, democrticamente votaron leyes que autorizaron la colonizacin, es decir, la invasin, la conquista militar, la destruccin de culturas, la explotacin de riquezas, de personas, democrticamente votadas.

En Francia, tambin la justicia ha podido condenar a un inocente como fue el caso del capitn Dreyfus que se le condena por traicin pero en realidad se lo hace por antisemitismo. Los jueces se comportan como antisemitas para impedir que un judo ingrese al ejrcito y el pretexto es que ha traicionado al pas frente a Alemania. Pero, precisamente, frente a estas leyes democrticas pero inicuas, criminales, va a surgir la utilizacin de la Opinin Pblica. Ese sentimiento, esta utilizacin cvica de la prensa, y por ejemplo en el caso Dreyfus, surge la expresin Cuarto Poder que aparece en Francia y que utiliza frecuentemente la sociologa norteamericana.

Por la movilizacin de una serie de personalidades conocidas por su reputacin artstica como Emile Zol que se va a movilizar a favor de Dreyfus y va a exigir que se revise el proceso. Surgen a la vez, el cuarto poder y el concepto de intelectual, movilizado, comprometido con una causa del pueblo.

Aparece entonces la idea de que una democraciapor muy legal que sea,es incompleta si a los tres poderes no se le aade un cuarto poder, que es el de la sociedad, el de la opinin pblica aliada a los medios de comunicacin masiva para corregir los disfuncionamientos de los tres poderes.

Hablo de la democracia, es decir, que es un poder en manos de los ciudadanos y un poder que tiene en definitiva como objetivo el permitir, vigilar, corregir y garantizar el buen funcionamiento democrtico y as se inventa la opinin pblica que pasa a ser un elemento del pueblo democrtico. Mi idea es que esa funcin de cuarto poder de los medios, no est funcionando.

Globalizacin

Esencialmente, porque estamos en un periodo que se llama globalizacin y que ha modificado todos los parmetros de funcionamiento econmico y cultural de nuestra sociedad. La globalizacin es el fenmeno dominante de nuestro tiempo, es una evidencia repetirlo, pero es importante recordar que la palabra globalizacin equivoca porque quiere decir que se extiende al globo.

Por ejemplo, la patata de Per se extendi al mundo y podramos hablar de la globalizacin de la patata. Pero no es ese el significado. La globalizacin es un fenmeno especfico de nuestro tiempo y al que adems no podra existir, sin los cambios que se han producido en el campo de la comunicacin. Qu es la globalizacin? Es, esencialmente, la idea de que los capitales pueden circular en el planeta sin traba.

Lo nico que en este planeta puede circular sin trabas, aparte de los vientos y son detenidos por la cordillera, es el dinero. Lo que ms se compra y se vende en el mundo hoy es el dinero. No es el petrleo, la soja o el trigo y los alimentos. Lo que ms se compra y se vende es el dinero. Se compran y venden euros, dlares, y toda clase de moneda y se llama el mercado de divisas el mercado de cambios.

Y el hecho de que el dinero circule hace que si usted es un capitalista y tiene centenares de millones de dlares tiene dos posibilidades: o crea una fbrica con trabajadores que fabrican productos y los venden en los mercados todo eso es muy complicado y le va a procurar un beneficio de entre un 4% o 5%, y eso en el mejor de los casos. Ahora si usted coloca ese dinero en el mercado financiero actualmente usted est seguro de obtener un crecimiento trmino medio de 20 a 25%.

Entonces, en el mejor de los casos, aquellas personas que quieren colocar dinero en una empresa van a exigir que esa empresa les produzca un beneficio de 15% para que esa brecha produzca esa cifra. Tiene que deslocalizarse e instalarse en pases subdesarrollados donde la mano de obra es muy barata, sobreexplotada, no hay derechos sociales o se destruyen etc.

La liberalizacin de los capitales ha creado toda una situacin que ha desencadenado la guerra principal de nuestro tiempo y es la guerra del mercado contra el Estado,del individuo contra el colectivo, la sociedad, de lo privado contra lo pblico. Y si el mercado de cambio se ha liberalizado es porque se ha desmaterializado. Si usted quiere comprar millones de euros no hace falta que lleve maletas.

El sistema utiliza las autopistas de la comunicacin. Si no hubiese habido esta transformacin tecnolgica que signifique la revolucin digital no estaramos en un sistema que cada da, cada segundo, 24 horas, los 365 das al ao est especulando con la moneda. Para qu sirven las autopistas de la comunicacin? No se han creado para que nosotrosmandemos mensajes a nuestros amigos con mucho placer, se han creado para que transformen rdenes de compra y venta de valores financieros.

Por eso la globalizacin es ante todo un mecanismo financiero ms que econmico. Porque la economa supone la creacin de productos, salarios y de sociedad. Y esto tambin es una empresa de tipo financiero. Entonces, esta lgica hace que en el mundo de la globalizacin, los actores principales estn desmaterializados, no tienen territorios. Lo que tienen es la explotacin de riquezas, mientras que los Estados son prisioneros an de sus territorios. Y esta idea ha hecho que los actores principales de la globalizacin sean las grandes empresas.

Pero la revolucin digital ha permitido que en el campo de la comunicacin lo que antes era este sistema especializado en lo escrito, la imagen, el sonido, hoy da la tecnologa es la misma para todo y ha creado un continente nuevo que es Internet. Hoy da las mquinas de comunicar especializadas, un poco lo deca Darwin de los animales demasiado especializados, estn en vas de extincin.Porque todas las mquinas de comunicar actuales integran texto, imagen y sonido como los telfonos.

Los ordenadores permiten todo: ver cine, escuchar msica, ver fotografas, escribir. Todo.Este tipo de cambio hizo que las industrias que estaban especializadas en cada sector se unificaran. Por eso hemos visto aparecer, a lo largo de estos ltimos 20 aos, megarubros que no solo acumulan actividades de la comunicacin y la informacin, unificando las tres esferas de la informacin, (comunicacin, publicidad y de la cultura de masas), sino adems integrando Internet. Y estos actores son los que dominan hoy econmicamente la informacin.

Y claro, estos actores no tienen hoy unapreocupacin cvica. La preocupacin de ellos, no es de construir sociedad. La preocupacin esencial de estas empresas -y no hablo por el momento de ideologa, estoy describiendo el mecanismo de formacin de estos mastodontes de la comunicacin que est dominado por sectores que no tienen que ver con la comunicacin en el sentido de intercambio de mensajes- es la rentabilidad.

Por ejemplo, las empresas telefnicas, las informticas, son actores de la comunicacin. Pero tambin grandes empresas que no tienen nada que ver a priori directa o indirectamente con la comunicacin. Por ejemplo, cuandoVivendi era el gruponmero uno de la comunicacin mundial distribua agua en los edificios y casas de departamentos.

La idea es la siguiente. Con la revolucin digital, usted tiene una estructura de empresa que le permite elaborar un fluido, enviarlo por unos tubos, medir el consumo en cada punto de consumo (casa o departamento). Si usted posee esa estructura, si junta agua, electricidad o TV por cable o cualquiera actividad de la comunicacin, es exactamente lo mismo.

Entonces, esta nueva esfera que se ha creado con estos nuevos grupos, son los que hoy da estn dominando la comunicacin. En estos momentos estamos viendo la inmensa batalla que hay en el mundo por el control de la informacin econmica (Reuters, Wall Street Journal). Es decir, los mediostienen ahora una postura de la rentabilidad, igual que los dems actores de la globalizacin.

Los medios, aparato ideolgico

En este contexto, los medios no aspiran hoy a ser el cuarto poder. No es su preocupacin. Pero, curiosamente, al transformarse en actores principales de la dinmica principal de nuestro tiempo, los grandes megagrupos son -como las grandes empresas-, actores principales de la dinmica dominante de nuestra sociedad. En realidad, quieren ms. No se contentan con ser el cuarto poder, ahora lo que quieren es transformarse sencillamente en el aparato ideolgico de la globalizacin.

De hecho, son el aparato ideolgico de la globalizacin igual que cuando los conquistadores llegaron aqu tenan el aparato ideolgico de la Iglesia, como apoyo a la conquista. Hoy da, a la penetracin de la globalizacin, le acompaa el aparato ideolgico de la globalizacin, es decir el sistema meditico, que efectivamente instala la idea de una manera extremadamente compleja, acompaa esa relacin de que la globalizacin es lo mejor que nos podra ocurrir.

Establece de manera muy inconciente y permanente una idea muy difcil de combatir: que la globalizacin es sinnimo de modernizacin, de progreso. Es muy difcil estar en contra de esto cuando en realidad la globalizacin, para miles de millones de personas, es regresin. Y el aparato ideolgico est repitiendo esta idea. Hoy da, el aparato meditico no quiere ser el cuarto poder. Pero de hecho es el segundo poder. Porque la jerarqua de poderes, se ha movido con la globalizacin. El primer poder es el financiero, el segundo es el meditico y el tercero es el poltico.

Todos tenemos en mente el modelo (Silvio) Berlusconi, que se transforma en la primera fortuna gracias a la construccin de edificios y en la primera fortuna de Italia, cuando adquiere el primer grupo meditico de Italia. Estos dos poderes, automticamente y democrticamente, le van a dar el poder poltico. Por consiguiente, hoy est la idea de que esa pareja infernal entre el poder financiero y meditico no admite cualquier resistencia. La resistencia tiene un nombre: la voluntad poltica. Todo sistema que opone voluntad poltica, a la voluntad de dominar el mundo, inmediatamente, se ve sancionada.

Miren lo que est ocurriendo en Amrica Latina. Uno de los pocos ejemplos en el mundo, donde una serie de gobiernos han combatido la globalizacin, las sociedades han vivido a sus expensas, la aplicacin de medidas neoliberales extremadamente depredadoras, se ponen en prctica una serie de decisiones que vuelven aponer en primera lnea la voluntad poltica, de crear la iniciativa a lo poltico, frente a lo econmico y meditico.

Es lo que ocurre en Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, y miren con qu violencia el aparato meditico est tratando de desacreditar esas experiencias con la temtica de que son experiencias no democrticas cuando no lo son, o de regresin, cuando son de progreso evidente.

Golpes mediticos

El caso de Venezuela ha sido ejemplar. Cuando la guerra meditica, los medios se encontraban en primera lneacuando haba sido derrotada electoralmente la oposicin poltica. Y los medios, asumieron no slo ser el segundo poder, sino la ambicin de ser el primer poder conduciendo lo que podemos llamar el primer golpe meditico internacional.

Los medios aspiraron a tomar directamente el poder en 2002. Adems, quieren ser el nico poder, sin contrapoder. Nosotros, que hemos estudiado y trabajado con Michel Foucault, sabemos que cualquier poder tiene un contrapoder. El poder poltico, tiene una oposicin -estamos hablando en pases democrticos- , el poder empresarial tiene un contrapoder que son los sindicatos. Pero el poder meditico no admite contrapoder, porque cualquier crtica con respecto al funcionamiento meditico, es inmediatamente acusada de atentado contra la libertad de expresin; y trata de desacreditar cualquier reflexin que ponga en expresin, que ponga encausa el funcionamiento meditico. Las campaas que se llevan a cabo contra Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador las tenemos ante los ojos.

Para terminar, he lanzado esta idea de crear un Quinto poder que tenga la funcin del cuarto. Creo que hay una serie de iniciativas, aprovechando esta sensibilidad particular de nuestras sociedades, frente a los abusos, los desvaros, los disfuncionamientos mediticos. Creo que hay que dinamizar, lanzar la idea de los observatorios de medios, no solo para producir informes, sino tambin para movilizar.

Quinto poder

Creo que hay que ser, a la vez, acadmicos apoyndonos en el saber universitario. Pero, el saber universitario no debe mantenerse en el seno universitario. Debe salir de la universidad. La sociedad en su conjunto necesita del saber que se ha elaborado en las facultades de ciencias de la comunicacin para armar a los ciudadanos que sienten que algo no funciona y no saben exactamente qu.

Y hoy, precisamente, hay una misin en el sentido misionero de la palabra, de ir a la sociedad para movilizarla. No solo hay que hacer estudios, sino ser un agitador meditico, un agitador poltico. Hay que hacerlo. A partir y con el arma de los observatorios, hay que pasar a la denuncia de los medios que mienten ya la protesta popular.

Estamos en una batalla ideolgica. Hay que apoyar la creacin de servicios pblicos. Hemos visto la batalla a propsito de Venezuela con RCTV, la voluntad del Estado de equilibrarel sistema meditico, mediante el desarrollo de servicios pblicos como Telesur. Tambin en otros pases como Encuentro en Argentina, y otros en Brasil.

Todos estos procesos de transformacin econmica estn teniendo una traduccin meditica, porque es una batalla decisiva. Hay que desarrollar la comunicacin comunitaria, hay que crear una nueva generacin de periodistas no estar condenados a hacer lo mismoque sus predecesores- porque el mundo meditico est viviendo una revolucin radical y esa nueva generacin debe utilizar Internet con sentido de la creatividad, con sentido de la imaginacin para inventar el periodismo de nuestro tiempo. Una informacin mejor es posible y entre todos lo vamos a lograr". Muchas Gracias.

*Doctor en Semiologa e Historia de la Cultura por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, Paris y catedrtico de Teora de la comunicacin en la Universidad Denis-Diderot (Paris-VII).
Especialista en geopoltica y estrategia internacional y consultor de la Naciones Unidas. Actualmente imparte clases en la Sorbona de Pars. Desde 1999 dirige la publicacin mensual Le Monde Diplomatique y la bimensual Manire de voir. Fundador de la Organizacion no gubernamental ATTAC. Es cofundador de la Organizacin No Gubernamental Media Watch Global (Observatorio Internacional de los Medios de Comunicacin) de la que es presidente.
Fue tambin uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre.
Ha sido premiado en numerosas ocasiones y es autor de varios libros, la mayora traducidos a diversas lenguas, entre los que se destaca: Fidel Castro: biografa a dos voces o Cien horas con Fidel.

Transcripcin y edicin Prensared



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter