Portada :: Opinin :: Ctedra Che Guevara-Amauta
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2007

En el aniversario de la muerte del Che
Un muerto que no para de nacer

Ral Zibechi
Alai-amlatina


Lejos de la opcin ideolgica o del "consumismo burgus", a 40 aos de su muerte, para una porcin significativa de jvenes el Che parece representar la resistencia al conformismo.

Tiene slo 20 aos y ninguna camiseta con la imagen del Che en su ropero. Pero cuando tuvo que concurrir al programa de tev Locos por Saber representando a su liceo, se decidi por el desafo. Pidi prestada una remera con la emblemtica imagen a un amigo y se present con su mejor sonrisa ante las cmaras. "Fue por rebelda", razona Yamand. "El programa lo auspicia la secta Moon". No hace falta dar ms detalles. En las culturas juveniles las palabras sobran y las imgenes no necesitan explicaciones. La contundencia del gesto de Yamand lo dice todo.

Entre los jvenes la imagen del Che aparece asociada a una concepcin mestiza de rebelda, alejada de cualquier filiacin poltica u opcin partidaria. Quiz sea Maradona, con su Che tatuado en el hombro que ensea con desafiante orgullo, el mejor ejemplo de esa rebelda espontnea lindante con el desafo. Para quienes suelen leer la vida en clave ideolgica, ese mestizaje resulta incomprensible; condenable por eclctico, poco slido, incoherente. Sobre todo cuando la efigie del guerrillero parece intercambiable con la de personajes como Bob Marley, otro icono habitual de laos decorados juveniles, con quien comparte un aura de provocacin y rechazo al doble discurso.

Maxi, 22 aos, estudiante de sociologa, tiene por el contrario una visin diferente del personaje que en forma de pegotn luce en su matera. "Es el smbolo de la revolucin, de la entrega, del sacrificio por una causa", explica en un lenguaje que no ahorra conceptos. Este caso representa una inequvoca construccin que hace de la coherencia su razn de ser. An as, Maxi combina la ideologa con los afectos, una combinacin que se ha mostrado imbatible en el imaginario juvenil.

Entre ambos extremos, por decirlo as, viven muchos Che: desde la chica que enfatiza en la "estampa", hasta el "porque s" incrdulo que no entiende porqu hara falta una lgica que explique un gusto, una opcin esttica o una afinidad poltica. Ah radica, quiz, la fuerza de la imagen que Ernesto Guevara trasmite a generaciones que no vivieron el clima de confrontacin de los sesenta y los setenta, pero tampoco conocen detalles de la vida del guerrillero, ms all del constante "muri peleando" o "dio la vida por sus ideas" que repiten unos y otras. Puede sospecharse, aunque es difcil encontrar quien lo formule de ese modo, que el Che es sentido como un hroe, ms cultural que poltico, en el sentido partidario del trmino. De ah que en tantos lugares aparezca junto a otros "hroes" vinculados a la msica y al deporte, en general varones que vivieron a contramano de lo establecido.

En todo caso, preguntar a los jvenes por razones a la hora de saber los motivos de una eleccin como hizo este cronista- es casi hereja que se paga con indiferencia. El historiador peruano Alberto Flores Galindo observa en su pas cmo la imagen del Che acompaa a las estampas del Seor de los Milagros o a la Virgen del Carmen. Concluye que se trata de "la reelaboracin de un personaje histrico desde la cultura popular", lo que explica que se lo emparente con vrgenes y santos, y no de una herencia de los sesenta como en ocasiones se pretende. Quiz esa reelaboracin popular explique porqu en el Ro de la Plata, el Che aparece en las tribunas donde las barras bravas agitan banderas manyas o tricolores. Qu otra cosa podra ser el Che en estos pagos sino un icono asociado al ftbol.

Si fuera cierto que estamos ante una reelaboracin popular-juvenil de un mito, asentado en un personaje histrico que en slo cuatro dcadas sobrevuela invicto desde la crisis del socialismo real hasta la dificultad de las izquierdas a la hora de cambiar el mundo, slo sera comprensible desde el interior de esa cultura, desde sus cdigos, modos y formas de vivir el presente. Es en este sentido que la expansin de la iconografa del Che no puede sorprender a nadie. Podran acaso los jvenes mitificar algn futbolista cuando asistimos al estrepitoso fracaso del principal deporte nacional? Dicho de otro modo, hay algo de heroico en nuestra sociedad, en sus gobernantes, en sus intelectuales, en sus artistas, que merezca convertirse en icono, en representacin de los sueos de los adolescentes? Mientras esto siga siendo as, y quiz an aunque cambie, la imagen del Che seguir sonriendo en el imaginario juvenil.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter