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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2007

Liberan sigilosamente a ocho prisioneros
Las vctimas annimas de Guantnamo

Andy Worthington
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Pisndole los talones a la liberacin de Mohammed al-Amin, estudiante mauritano que slo era adolescente cuando fue secuestrado para pedir una recompensa en una calle de Pakistn hace ms de cinco aos, el Pentgono ha liberado a otros ocho detenidos seis afganos, un libio y un yemen reduciendo los peores de los peores en Guantnamo de 778 hombres a slo 335.

Se desconocen las identidades de tres de los seis afganos liberados. No es de extraar, ya que el Departamento de Defensa de EE.UU. nunca revela los nombres de los que libera, y los medios noticiosos dejaron hace tiempo de presentarse en Kabul para saludar el retorno de otro montn de agricultores, comerciantes y conscriptos talibanes de su estada brutal y surrealista en un pequeo rincn de Cuba que es para siempre EE.UU. De los 163 afganos liberados desde que se abri Guantnamo (de un total de 218), una docena de los liberados en los ltimos aos no han sido identificados, y parece que estos tres tambin continuarn en el anonimato.

Como compensacin, sin embargo, los tres afganos que fueron identificados representan una corte transversal microcsmico de la ineptitud de los militares de EE.UU. y del Pentgono durante los dos aos que siguieron a la invasin de Afganistn dirigida por EE.UU. en octubre de 2001, ya que consisten de un lder militar anti-talibn favorable a EE.UU., otro hombre que fue arrestado despus de que su casa fue bombardeada, y otro capturado mientras caminaba por la calle.

El lder militar favorable a EE.UU. uno de varias docenas de afganos activamente pro-estadounidenses retenidos en Guantnamo durante los aos es Sabar Lal Melma, de 40 aos cuando lo capturaron. Melma era ayudante militar de Haji Roohullah, comandante de una antigua milicia anti-talibn basada en la provincia Kunar, que estaba alineada con la Alianza del Norte. Roohullah, que tambin fue descrito por Ghulam Ullah, el jefe de educacin en Kunar, como dirigente religioso nacional, haba disparado la primera salva contra los talibanes en Kunar despus de la invasin dirigida por EE.UU., y como resultado de sus credenciales contra los talibanes y su apoyo para Hamid Karzai, fue recompensado con una importante posicin en el gobierno de la provincia despus de los talibanes, y tambin fue nombrado miembro de la Loya Yirga, la prestigiosa reunin de dirigentes tribales que eligi a Karzai como presidente en junio de 2002. Traicionado por un rival probablemente Malik Zarin, jefe de la tribu rival Mushwani, que se haba congraciado con los estadounidenses y los utilizaba para sus propios fines - Roohullah, Melma y otros once fueron capturados por las fuerzas de EE.UU. en agosto de 2002 y llevados a la prisin de EE.UU. en la base area Bagram para ser interrogados, y fueron acusados de formar parte de un grupo extremista islmico y de ayudar a combatientes de al Qaeda a escapar de Tora Bora, a pesar de que haban tenido numerosas reuniones con altos responsables estadounidenses y haban ofrecido su apoyo para la campaa de Tora Bora.

Aunque los otros fueron posteriormente liberados, los estadounidenses decidieron que Roohullah y Melma tenan suficiente valor para los servicios de inteligencia como para ser transferidos a Guantnamo en agosto de 2003. Segn un informe de Associated Press creyeron que, a pesar de la abrumadora evidencia de lo contrario, Roohullah tena fuertes vnculos con combatientes de Oriente Prximo en Afganistn, particularmente saudes como Osama bin Laden, y pensaron que era significativo que fuera adepto a la secta wahab del Islam. En su tribunal, Melma destac la injusticia de ser encarcelado con miembros del talibn: Lo nico que quiero deciros es que es tan irnico en este lugar que vea a un talib y luego me vea a m aqu con l. Estoy en el mismo sitio como un talib. Veo a esta gente a diario, me maldicen... Dicen: Ves, recibiste lo que te mereces, ests aqu, tambin. Sorprendentemente, aunque Melma ahora ha sido liberado, Haji Roohullah sigue en Guantnamo, sin una perspectiva inmediata de ser liberado.

El hombre que fue llevado a Guantnamo porque su casa fue bombardeada es Mohibullah, de la provincia Uruzgan, tena slo 21 aos cuando fue capturado. Despertado durante la noche por el ruido de tiros, fue a su recinto y dispar tres tiros de advertencia al aire para alejar a los que tom por ladrones. Poco despus, un avin estadounidense lanz una bomba sobre su recinto, hirindolo, y fue capturado por las Fuerzas Especiales a la maana siguiente. Nunca trabaj con los talibanes, habl con ellos o com con ellos, dijo a su tribunal en Guantnamo. Yo era conductor de autobuses. Hace dos aos, en un intento de asegurar su libertad, escribi una peticin de habeas corpus, sin la ayuda de un abogado, en la que dio ms explicaciones sobre las circunstancias de su captura, sealando que fue gravemente herido al ser destruida su casa, pero que cuando los estadounidenses, que admitieron que el bombardeo puede haber sido un error, se lo llevaron, afirmando que iban a tratar sus heridas, en lugar de hacerlo lo transportaron a Guantnamo. Ahora he estado detenido aqu durante dos aos y medio y no s por qu, escribi Mohibullah. Ni siquiera los interrogadores me han dicho todava cul ha sido mi crimen y por qu me detuvieron.

El tercer afgano el que fue capturado en la calle es Azimullah. Con slo 20 aos en aquel entonces, explic a su tribunal en Guantnamo que fue capturado cerca de una madraza (escuela religiosa), en la que estaba estudiando. Fue acusado de actuar como gua para un grupo de individuos que atacaron la Base de Fuego Salerno (una base de EE.UU.), pero dijo que no saba nada de ese grupo, o sobre afirmaciones de que tenan armas, equipo de vigilancia (cmaras y binoculares) y radios, o que se haba encontrado con un rabe y un afgano que le dieron dinero antes del ataque. Cuando le preguntaron sobre las circunstancias de su arresto, dijo que iba caminando hacia la aldea con un hombre llamado Salim, al que no conoca anteriormente, que lo haba encontrado en el camino yendo a la aldea, cuando un grupo de soldados afganos nos vieron y nos arrestaron. Explic que cuando sucedi no le dijeron porqu era arrestado, pero que cuando me llevaron a base, donde fue entregado a los militares de EE.UU., me dijeron que yo los haba atacado y que yo hice esto y lo otro.

La historia del libio liberado, Abu Sufian Hamouda, es algo ms complicada. Hamouda, que tiene 48 aos, era un refugiado de su pas. Segn la evidencia de los militares de EE.UU., acumulada durante los ltimos cinco aos, haba servido en el ejrcito libio como conductor de tanques desde 1979 a 1990, pero fue arrestado y encarcelado en mltiples ocasiones por ofensas relacionadas con las drogas y el alcohol. Despus de haber aparentemente escapado de la prisin en 1992, huy a Sudn, donde trabaj como conductor de camiones. En un intento de reforzar la evidencia en su contra, el Departamento de Defensa afirm que la compaa para la que trabaj, la compaa Wadi al-Aqiq era de propiedad de Osama bin Laden, y tambin trat de afirmar que se haba unido al Grupo Libio de Combate Islmico [LIFG por sus siglas en ingls], un grupo militante opuesto al rgimen del coronel Gaddafi, a pesar de que admiti que un facilitador de al-Qaeda/LIFG lo haba descrito como un miembro evasivo de LIFG que no recibi entrenamiento.

Despus de trasladarse a Pakistn, Hamouda permaneci all al parecer hasta el verano de 2001, cuando l y un amigo cruzaron la frontera a Afganistn, viajando a Jalalabad y luego a Kabul, donde Hamouda encontr trabajo trabajando como contador para Abdul Aziz al-Matrafi, director de al-Wafa, una obra benfica saud que suministraba ayuda humanitaria a afganos, pero que era considerada por las autoridades de EE.UU. como una fachada de al Qaeda. Con el pasar de los aos, docenas de detenidos en Guantnamo fueron calificados de terroristas por sus asociaciones con al-Wafa. La mayora han sido liberados, pero uno de los que quedan en Guantnamo, poco conocido y del que apenas se habla, es al-Matrafi, quien fue secuestrado en un vuelo de Pakistn a Arabia Saud en noviembre de 2001.

Es difcil cerciorarse de si existe alguna verdad en las afirmaciones de que al-Wafa era una fachada para al Qaeda. Segn la evidencia contra Hamouda: Miembros del talibn visitaban frecuentemente la oficina de al-Wafa en Kabul y tenan que ver con el director de esa oficina, lo que no es de extraar, ya que el talibn era el gobierno en la poca. Menos clara es la afirmacin de que, segn varios informes, incluyendo una declaracin supuestamente hecha por Hamouda, el director de la oficina de al-Wafa estaba relacionado con al Qaeda y conoca a Osama bin Laden. Incluso dejando de lado las dudosas circunstancias bajo las cuales fue producida esta confesin, otros detenidos han afirmado que bin Laden en realidad sospechaba de al-Wafa por sus vnculos saudes.

Lo que es aparente, sin embargo, es que la participacin de Hamouda con la organizacin se centraba en su trabajo humanitario, como dej en claro otra afirmacin, de que realmente no tena nada que ver con terrorismo. En la evidencia presentada para su Tribunal de Revisin de su Condicin de Combatiente, bajo factores que pretendan demostrar que apoyaba operaciones militares contra EE.UU. o sus socios de la coalicin, se declaraba que, mientras trabajaba para al-Wafa, viaj a Kunduz para supervisar la distribucin de arroz que estaba protegido por entre cuatro y cinco guardas armados. Parece que en Guantnamo, hasta la distribucin de arroz puede ser considerada como componente de una operacin militar.

Capturado en Islamabad, despus de huir de Afganistn luego de la invasin dirigida por EE.UU., Hamouda fue retenido durante un mes por las autoridades paquistanes, y entregado a los estadounidenses, que comenzaron a sondearlo para obtener la frgil evidencia de actividades terroristas bosquejada anteriormente. Durante este ao, aprobaron su liberacin y, a pesar de los recelos de sus abogados, declar que estaba dispuesto a volver a Libia, a pesar de que lo que le espera all puede no ser nada mejor que lo que ha sufrido durante los ltimos cinco aos. Tal vez, como uno de los hombres verdaderamente perdidos de Guantnamo, ha decidido que, si ha de pasar el resto de su vida en prisin sin razn aparente, prefiere estar en Libia, donde su mujer y su familia podrn verle, que en Guantnamo, lugar en que, como todos los dems detenidos, estaba ms aislado de sus parientes que el ms letal asesino masivo en EE.UU. continental.

El ltimo de los ocho, Ali Mohammed Nasir Mohammed, tena 19 aos cuando fue capturado por soldados paquistanes y entregado a los militares de EE.UU. en diciembre de 2001. Ligeramente evasivo ante su tribunal, dijo que fue a Afganistn para echar una mirada sobre cmo le iba a la gente, y agreg: Me imaginaba que iba a ver muchos centros con muchos guardias y que vera a muchos musulmanes. Descubrira cmo los musulmanes rendan culto y lo que hacen. Admiti, sin embargo, que asisti a un campo de entrenamiento durante 40-45 das y tambin admiti que haba trabajado para los talibanes, aunque dijo que haba trabajado slo en las cocinas o como guardia detrs de las lneas del frente, y que no haba participado en operaciones militares contra la coalicin dirigida por EE.UU., diciendo a su tribunal:Nunca he disparado una sola bala en mi vida. Despus de escapar de Afganistn pasando a travs de la regin de Tora Bora para llegar a Pakistn, fue capturado por soldados paquistanes despus de preguntar cmo llegar a la embajada yemenita.

Lo que hace poco usual su historia es que, una vez que el Pentgono haba decidido que no mereca la pena retener a un cocinero de los talibanes que evidentemente no saba nada sobre al Qaeda, la confusin sobre su identidad impidi su liberacin durante 16 meses. En mayo de 2006, como dijo el Washington Post hace cuatro meses: Le hicieron un control. Tomaron su foto, as como sus huellas digitales. Lo midieron para ropas y zapatos, luego le ofrecieron una reunin con la Cruz Roja. Como lo describi concisamente el Pentgono en un correo a sus abogados: Su cliente ha sido aprobado para dejar Guantnamo. Sin embargo, como explic su abogada, Martha Rayner: Nunca lleg a casa. Atascado, como sigui diciendo el artculo del Post, en un limbo de identidades equivocadas, inercia burocrtica y negligencia oficial, su caso fue una recusacin de un sistema, todava encubierto en el secreto ms estricto y en gran parte ms all de toda responsabilizacin, en el que un hombre que no enfrentaba ninguna acusacin y ninguna sentencia sigui privado de la libertad que le otorgaron. en mayo de 2006. Es una hermosa ilustracin de lo que sucede cuando no hay control del carcelero, seal, sagazmente.

El artculo del Washington Post continu describiendo lo que impidi la liberacin de Mohammed durante 16 meses. Aunque naci en Arabia Saud y haba vivido all antes de su desacertado viaje a Afganistn, era considerado como yemenita, tanto bajo la ley yemenita como la saud, porque sus padres son de Yemen, donde siguen viviendo, y Mohammed tena un pasaporte yemenita y creci all. Lo que confundi particularmente las cosas fue que los militares de EE.UU. consideraron a Mohammed como saud, y mientras las autoridades saudes se lavaban las manos en cuanto a su persona, y el gobierno yemenita deca que no saba de su caso. Languideci en Guantnamo durante otros 16 meses, encarcelado en el Campo Seis, en el que incluso mantienen en confinamiento solitario a los detenidos absueltos, hasta que se pudo hacer un nuevo arreglo.

Finalmente, al salir de Guantnamo estos ocho hombres despus de cinco aos o ms en detencin por EE.UU., sin acusacin o juicio, sus casos obviamente no hacen nada por rescatar la reputacin de incompetencia ilegal del gobierno estadounidense. Y la cosa slo puede empeorar. De los 335 detenidos que siguen en Guantnamo, el gobierno admite que slo tiene la intencin de presentar a unos 80 para ser procesados por una Comisin Militar. De los restantes 255, ha aprobado la liberacin de por lo menos 70, como los que acaban de ser liberados, (en el caso de algunos desde hace dos aos o ms), y a pesar de las bravatas de este verano del gobierno de que se propone retener indefinidamente a docenas de otros porque, en una revolucionaria tergiversacin legal ms, son demasiado peligrosos para ser liberados, pero no suficientemente peligrosos como para ser acusados, ahora parece que en ltima instancia ellos tambin terminarn por obtener su libertad. Incluso si los 80 procesos propuestos tienen lugar, lo que es extremadamente poco probable, seguramente los arquitectos de este desastre no podrn afirmar que una tasa de xito de un 11% basta como justificacin para el coste moral, tico, judicial y financiero de una operacin que ha sido manifiestamente desvelada no como el ala carcelaria triunfante de la Guerra contra el Terror sino como un experimento inepto, cruel, degradante y finalmente fracasado.

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Andy Worthington es historiador britnico, y autor de The Guantnamo Files: The Stories of the 774 Detainees in America's Illegal Prison (que ser publicado por Pluto Press en octubre de 2007).

Para contactos escriba a: [email protected]

http://www.andyworthington.co.uk

http://www.counterpunch.org/worthington10052007.html



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