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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2007

Nueva cultura del Agua

Argos


El agua ha sido considerada comnmente como un recurso renovable, cuyo uso no se vea limitado por el peligro de agotamiento que afecta, por ejemplo, a los yacimientos minerales. Los textos escolares hablan, precisamente, del ciclo del agua que, a travs de la evaporacin y la lluvia, devuelve el agua a sus fuentes para engrosar los ros, lagos y acuferos subterrneos y vuelta a empezar.

Y ha sido as mientras se ha mantenido un equilibrio en el que el volumen de agua utilizada no era superior al que ese ciclo del agua repona. Pero el consumo de agua se ha disparado: a escala planetaria el consumo de agua potable se ha venido doblando ltimamente cada 20 aos, debido a la conjuncin de los excesos de consumo de los pases desarrollados (ver Consumo responsable) y del crecimiento demogrfico, con las consiguientes necesidades de alimentos.

La Conferencia de Mar del Plata, Argentina, celebrada en 1977, constituye el comienzo de una serie de actividades globales en torno al agua que trataban de contribuir a nivel mundial a cambiar nuestras percepciones acerca de este recurso y a salir al paso de un problema grave y creciente que afecta cada vez ms a la vida del planeta. Como se seala en el Primer Informe de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hdricos del Mundo: De todas las crisis, ya sean de orden social o relativas a los recursos naturales con las que nos enfrentamos los seres humanos, la crisis del agua es la que se encuentra en el corazn mismo de nuestra supervivencia y la de nuestro planeta. Es necesario recordar a este respecto que aunque el agua es la sustancia ms abundante del planeta solo el 2,53% del total es agua dulce, el resto agua salada.

La lista de conferencias y acuerdos internacionales que han tenido lugar a lo largo de las tres ltimas dcadas resulta ilustrativa de la creciente gravedad de la problemtica del agua, situndola en el centro del debate sobre el desarrollo sostenible. As, en el Segundo Foro Mundial del Agua, reunido en Holanda en el 2000, se alertaba de que la agricultura y ganadera consuman el 70-80% del agua dulce utilizada en el mundo, con una responsabilidad muy particular de las tcnicas intensivas de los pases desarrollados: para producir un solo huevo en una granja industrial hacen falta 180 litros de agua: esto es 18 veces ms de lo que tienen a su disposicin cada da los pobres de la India (Riechmann, 2003). Este crecimiento del consumo ha llevado, por ejemplo, a una explotacin de los acuferos subterrneos tan intensa que su nivel se ha reducido drsticamente. Como advierte Jorge Riechmann (2003), a escala mundial, algunas regiones agrcolas (como las llanuras del norte de China, el sur de las Grandes Llanuras de EEUU, o gran parte de Oriente Prximo y el norte de frica) estn extrayendo aguas subterrneas ms rpido de lo que el acufero puede recargarse, una prctica obviamente insostenible. () La sobreexplotacin de los acuferos los daa en muchos casos irreversiblemente, ya por intrusin marina si nos hallamos cerca de la costa (lo que provoca su salinizacin), ya por compactacin y hundimiento de sus estructuras.

Pero no se trata slo de las aguas subterrneas: se ha tomado tanta agua de los ros que, en algunos casos, su caudal ha disminuido drsticamente y apenas llega a su desembocadura, lo cual acaba produciendo irreversibles alteraciones ecolgicas: pensemos que muchos peces desovan en el agua dulce que los ros introducen en el mar y que muchas especies precisan de los nutrientes que esas aguas acarrean. Un caso extremo lo constituye la desaparicin del mar de Aral, en el territorio de la antigua Unin Sovitica, causada por la desviacin de las aguas de los dos ros que lo alimentaban para irrigar a gran escala el cultivo del algodn, que algunos califican como la mayor catstrofe ecolgica de la historia (Chauveau, 2004).

Junto a este crecimiento explosivo del consumo del agua se ha producido y se sigue produciendo una seria degradacin de su calidad debido a los vertidos de residuos contaminantes (metales pesados, hidrocarburos, pesticidas, fertilizantes), muy superior a tasa o ritmo de asimilacin de los ecosistemas naturales. Son conocidos, por ejemplo, los efectos de los fosfatos y otros nutrientes utilizados en los fertilizantes de sntesis sobre el agua de ros y lagos, en los que provocan la muerte de parte de su flora y fauna por la reduccin del contenido de oxgeno (eutrofizacin). Unos dos millones de toneladas de desechos son arrojados diariamente, segn el Informe de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hdricos del Mundo, en aguas receptoras. Se estima que la produccin mundial de aguas residuales es de aproximadamente 1500 km3 y asumiendo que un litro de aguas residuales contamina 8 litros de agua dulce, la carga mundial de contaminacin puede ascender actualmente a los 12000 km3, siendo las poblaciones pobres las ms afectadas, con un 50% de la poblacin en los pases en desarrollo expuesta a fuentes de agua contaminadas.
La Comisin Mundial del Agua ha alertado adems del drstico descenso de los recursos hdricos provocado tambin por la degradacin ambiental y, muy concretamente, por la deforestacin y la prdida de nieves perpetuas fruto del cambio climtico: la lluvia ya no es retenida por la masa boscosa, ni tampoco en forma de nieve, lo que favorece la erosin y desertizacin. En el 2000 las reservas de agua en frica eran la cuarta parte de las que existan medio siglo antes y en Asia y en Amrica Latina un tercio y siguen disminuyendo mientras crecen la desertizacin y las prolongadas sequas. Y denuncia que 1200 millones de personas carecen de agua potable, mientras que a 3000 millones les falta agua para lavarse y no tienen un sistema de saneamiento aceptable. Tocamos as un segundo problema: el de los graves desequilibrios en el acceso al agua: como promedio, cada habitante de la Tierra consume 600 metros cbicos al ao, de los que 50 son potables, lo que supone 137 litros al da. Pero un norteamericano consume ms de 600 litros al da y un europeo entre 250 y 350 litros, mientras un habitante del frica subsahariana tan solo entre 10 y 20 litros (Chauveau, 2004). De los 4400 millones de personas que viven en pases en desarrollo, casi tres quintas partes carecen de saneamiento bsico y un tercio no tienen acceso al agua potable. En consecuencia, en las ltimas dcadas del siglo XX hemos asistido a un fuerte rebrote de las enfermedades parasitarias asociado a las dificultades de acceso al agua potable y a carencias en los servicios de salud. La mayora de los afectados por mortalidad y morbilidad relacionadas con el agua son nios menores de cinco aos y como seala el informe de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hdricos del Mundo: la tragedia es que el peso de estas enfermedades es en gran parte evitable.

Al propio tiempo, como se seala en la Declaracin Europea por una Nueva Cultura del Agua, reproducida en la web http://www.unizar.es/fnca/presentacion1.php, de la Fundacin Nueva Cultura del Agua, el hecho de que ms de 1.100 millones de personas no tengan garantizado el acceso al agua potable y de que ms de 2.400 millones no tengan servicios bsicos de saneamiento, mientras la salud de los ecosistemas acuticos del planeta estn al borde de la quiebra, ha sido el detonante de crecientes conflictos sociales y polticos en el mundo.

El problema del agua aparece as como un elemento central de la actual situacin de emergencia planetaria (Vilches y Gil, 2003) y su solucin slo puede concebirse como parte de una reorientacin global del desarrollo tecnocientfico, de la educacin ciudadana y de las medidas polticas para la construccin de un futuro sostenible, superando la bsqueda de beneficios particulares a corto plazo y ajustando la economa a las exigencias de la ecologa y del bienestar social global (Ver crecimiento econmico y sostenibilidad).

Conviene destacar que las posibilidades tcnicas para resolver muchos de los problemas que hemos ido mencionando ya estn disponibles. Existen, por ejemplo, numerosas tcnicas para determinar la calidad de las aguas, los elementos y compuestos txicos que pueden tener, los microcontaminantes, basadas en las orientaciones de la OMS de lmites permitidos para el agua destinada a la alimentacin. Tambin hay tecnologas contrastadas de tratamiento de aguas residuales, depuracin de vertidos industriales, etc. Hay tecnologas sostenibles que no slo procuran disminuir la contaminacin, sino que tratan de prevenir los problemas. Y existen unos principios bsicos fundamentales recomendados para los proyectos tecnolgicos de depuradoras, basados en la mxima reutilizacin de aguas limpias y semilimpias, reduccin de caudales, separacin inmediata de residuos donde se producen, sin incorporarlos a las corrientes de desage, para tratarlos separadamente, etc.

Tambin en lo que se refiere a impedir el agotamiento de los recursos de todo tipo (aguas subterrneas, bancos de pesca...) las tcnicas y los planes de actuacin ya estn previstos y cuentan con formas de control extremadamente fiables, que van desde la vigilancia va satlite al anlisis gentico de las capturas.

Por otra parte, estudios fiables de muy diversa procedencia (PNUD, Banco Mundial) han mostrado que con inversiones relativamente modestas apenas 9000 millones de dlares- habra agua y saneamiento para todos. En realidad bastara con el 5% del gasto militar para lograr la reduccin de la pobreza extrema con sus secuelas de enfermedad, hambre, analfabetismo

Lo que falta, pues, es decisin responsable para llevar adelante los cambios necesarios. Algo que exige impulsar la educacin para la sostenibilidad y, como parte de la misma, una Nueva Cultura del Agua: Para asumir este reto se precisan cambios radicales en nuestras escalas de valores, en nuestra concepcin de la naturaleza, en nuestros principios ticos, y en nuestros estilos de vida; es decir, existe la necesidad de un cambio cultural que se reconoce como la Nueva Cultura del Agua. Una Nueva Cultura que debe asumir una visin holstica y reconocer las mltiples dimensiones de valores ticos, medioambientales, sociales, econmicos, polticos, y emocionales integrados en los ecosistemas acuticos. Tomando como base el principio universal del respeto a la vida, los ros, los lagos, las fuentes, los humedales y los acuferos deben ser considerados como Patrimonio de la Biosfera y deben ser gestionados por las comunidades y las instituciones pblicas para garantizar una gestin equitativa y sostenible (http://www.unizar.es/fnca/presentacion1.php).

Referencias bibliogrficas en este resumen

CHAUVEAU, L. (2004). Riesgos ecolgicos. Una amenaza evitable? Mxico: Ediciones Larousse S.A.
RIECHMANN, J. (2003). Cuidar la Tierra. Polticas agrarias y alimentarias sostenibles para entrar en el siglo XXI. Barcelona: Icaria Editorial S.A.
VILCHES, A. y GIL, D. (2003). Construyamos un futuro sostenible. Dilogos de supervivencia. Madrid: Cambridge University Presss. Captulos 3 y 10.

Cita recomendada

VILCHES, A., GIL PREZ, D., TOSCANO, J.C. y MACAS, O. (2006). Nueva cultura del agua [artculo en lnea]. OEI. [Fecha de consulta: dd/mm/aa].
<http://www.oei.es/decada/accion06.htm>


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