Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2007

Guerrilla semitica televisada
Venezuela: Al Presidente

Fernando Buen Abad Domnguez
Argenpress


Nadie imaginara que un programa televisivo largo, muy largo (1), basado casi en una sola toma, sin movimientos ni efectos espectaculares, con un hombre que habla y habla, que incluso canta de cuando en cuando, y feo (2), sera uno de los foros de comunicacin y educacin poltica ms importantes en plena 'Civilizacin de la Imagen (3)'. Nadie imaginara que tal experiencia de comunicacin sera un apogeo de celebraciones revolucionarias, manicomio para funcionarios gubernamentales, voz de pueblo emplumada con rebeldas, sinfona de luchas alimentadas con estrellas que bajan a galope desde la bandera de la revolucin.

Al Presidente ha roto los cnones y los silabarios con que muchos iniciados y sabihondos mediticos andan por el mundo vendiendo 'Ingeniera de Imagen'. Ha saltado las tranqueras y los lmites, los estatutos de muchos 'estudios de recepcin', los 'hbitos de las audiencias' y los estereotipos del 'raiting'. Al Presidente es una experiencia de comunicacin alimentada con los imaginarios ms ansiosos. Insurreccin semitica que con imgenes y palabras transmite a norte y sur, este y oeste su clamor de verdades. Hugo Chvez pasa horas explicando planes y tcticas sobre el pizarrn elctrico de la tele y la radio, repletos de miradas ensea, aprende, denuncia, exige palabra por palabra. Habla con fuerza desde la poltica, sobre la poltica y contra ciertos polticos que temen mancharse los zapatos. Algunos burcratas pues.

Al Presidente es una revolucin hecha comunicacin, no por gracia del talento 'genial' de Hugo Chvez, por su encanto o carisma, o no slo, sino por la fuerza que las masas le confieren para que comande, junto a otros, una revolucin incluso con los mass media. Al Presidente no sera lo que es sin la leccin extraordinaria de abril y sin la potencia de un pueblo decidido a transformarlo todo y transformarse s para devolverse las tierras y fbricas robadas a lo largo de siglos, el trabajo y las riquezas saqueadas lo largo de siglos. En Al Presidente el que habla no es el que aparece, el que mira no est inmvil, el que escucha dialoga con sus convicciones y todos someten a escrutinio y prueba lo que parece lejos pero que est a la vista cuando la vista no se agota con lo visible (4).

Habla de los hospitales, los quirfanos y los mdicos, del maz, el azcar, el caf y el petrleo. De los obreros y de los militares, del los reservistas, de las armas y la educacin. De la comida y de la vivienda. De la riqueza que es de todos. En Al Presidente suenan los cerros y los balazos. La lucha contra la barbarie y la lista enorme de problemas turbulentos. Ahora se sabe quin es quin. Al Presidente tiene esa frmula enigmtica de cierta comunicacin que ha descubierto el centro de su poder y lo ha ocupado (5). Ahora esa comunicacin no la deciden los burcratas ni los oligarcas, decide el que se organiza y participa, interviniendo, expropiando. Est siendo derrotada la indolencia y la indiferencia, la apata y el desencanto. Al presidente con sus horas y horas de transmisin cava trincheras nuevas alambradas con pas de verdades, tira palabras con ametralladoras de ideas para barrer cuanto amenace la accin directa y diaria. Es entretenido, es divertido, es entraable y es extraable. Noms no se transmite y hay lo.

Imgenes e Imaginarios de una rebelda meditica

Uno debe recomendar Al Presidente a los obreros y los estudiantes de todos los pases. Sin duda contribuye a esclarecer el problema del movimiento obrero y de la comunicacin necesaria en una revolucin. Ganar un medio de comunicacin es ganar un arma poderosa para la lucha y no podemos ignorarlo sin peligro de acarrear desgracias irreparables, regalando un frente fundamental a los enemigos. Ya ocurri un golpe de estado meditico, la leccin fue dolorosa. Es indispensable estudiar a toda costa la potencia discursiva, comunicacional y combativa de Al Presidente, y mantener proyectos de investigacin capaces de debatir los logros de una experiencia semejante que, con pocos elementos, obtiene resultados extraordinarios. Para que no se vuelva plpito de vanidades ni plataforma del personalismo.

Estudiar qu pone, pues, sobre la mesa el debate entre la cantidad y la calidad de los medios y modos para la produccin comunicativa. Tcticamente la narrativa de Al Presidente repone voces para un orden social nuevo y un nuevo orden comunicacional al servicio de la creatividad revolucionaria. Al Presidente tiene un lugar central en la memoria de los pueblos, de las sociedades y de los individuos. Al Presidente no es un informe, ni un reportaje, ms bien una pica donde no hay ensamblaje casual de palabras sino lucha por el significado desde una tica que viene de la lucha y apunta a un imaginario nuevo en plena construccin permanente.

Chvez se sita en el vrtice de cierta lgica donde convergen lneas trazadas histricamente, l mismo es un punto referencial sobre el imaginario revolucionario, pero un punto de fuga que da perspectiva al complejsimo proceso de transformaciones ideolgicas, polticas, ticas y estticas iniciadas en Venezuela no por arte de magia sino por un proceso revolucionario en marcha. Chvez posee una intuicin y praxis comunicativa de carcter pendular que va y viene del proyecto al reclamo. De los planes a su critica, del dicho al hecho. Los ministros tiemblan.

No se trata de un Presidente que dialoga por los medios, se trata de un quehacer terico, poltico, potico y filosfico hay problemas de lenguaje, no pocas ideas estn en crisis y no son pocas las contradicciones que se viven diariamente entre lo propio de la lucha revolucionaria y su comunicacin necesaria, hay conflictos de estilo necesarios sobre una tctica de propaganda permanente, es decir, potica de una lucha hoy todava asimtrica, desigual y combinada (6).

Es verdad que la metfora es un arma de guerra en la batalla semitica que Chvez libra en cada emisin de Al Presidente, pero es un arma que slo acepta municin social de base. No funciona sin eso, es su piedra filosofal, lo que permite descubrir y transformar la realidad. Al Presidente funda su discurso en una sntesis finsima que necesita la dialctica de la lucha porque conmemora y denota, recuerda y significa la vida cotidiana, la praxis revolucionaria. Coinciden la poltica y la comunicacin hacindose poesa y filosofa para la revolucin. Coinciden la conciencia de la crtica y la crtica de la conciencia. Unas veces mejor y otras no tanto. El arsenal simblico de Al Presidente contiene creacin literaria, cancioneros populares, geografas, colores, olores, sabores, historia, psicologa, semitica como palabra creadora y sabidura de un discurso potico que se hace sin pedanteras y exhibicionismo que fluye desde la verdad misma de la lucha que no 'hace' Chvez por s mismo.

Al Presidente como programa de transicin

Chvez es un comunicador entrenado largamente por fuera de los estereotipos acadmicos o mediticos y esa es, en parte, su fuerza. No tiene ademanes ni 'tics' de locutor, no devanea con giros impostados para dar efecto grandilocuente a cualquier informacin basura, como tanto disfrutan en CNN. Chvez no es un 'galn de la pantalla', no es el vendedor ms grande del mundo, no es un predicador hipnotista de serpientes. No es el xito del 'marketig' meditico estudiado en bunkers de publicistas con tcticas maquiavlicas para posicionar una apariencia rentable que tiene 'xito' por ' progre'. Con frecuencia El Al Presidente supera a Chvez y lo hace transparente para dejar ver a travs suyo el podero rebelde de un pueblo que va decidido a consolidar su revolucin a sabiendas de que le falta mucho. Con su economa de recursos Al Presidente construye un espacio objetivo que no opera con, y por, los trucos de la farndula, su desafo se ancla permanentemente en la dialctica del conflicto, de la pugna de intereses y la lucha de significados tomados de cada proyecto, con nombre y apellido, para impulsarse desde ah hacia la expectativa de acciones concretas renovadas. Hay que ver qu ocurre cada vez que Chvez, fiscal, toma un buen trago de voz popular, hincha el pecho y presta su voz a una denuncia que ya tiene voz propia en las refriegas sociales contra los atrasos de algunos burcratas, la intolerancia de algunos iluminados o el despiste de algn revolucionario trasnochado que todava anhela ponerse delante de las masas para acaudillarlas.

Est claro que no hay tarea ms importante que la tarea propagandstica anti imperialista y por la revolucin. Las tcticas comunicacionales en Al Presidente no son seres caprichosos y autnomos. Estn sometidas a leyes de un lenguaje que se rebela y rompe diques de la sintaxis comn y del diccionario mercadolgico vulgar. Se trata de una tctica de comunicacin en movimiento permanente de voces que constituyen una unidad compleja, como clula expresiva que se multiplica en la revolucin. Tctica de comunicacin como totalidad indivisible, del mismo modo que la sociedad es el conjunto de individuos en contradicciones Al Presidente sera totalmente intil si fuese discurso aislado incapaz de construir unidades significativas dinmicas.

Tal experiencia es ni ms ni menos un amor que construye el significado, sentido, verdad y sabidura de la praxis vuelta espacio de comunicacin y gua. No es slo voluntad de Chvez. Es un amor que habita, no unilateralmente, la mirada de Chvez, sus sonrisas y furias. Amor inspiracin y atraccin siempre paradojal dialctico, significando lo complejo de la realidad que da noticias de cierta humildad epistemolgica para la reflexin sobre la revolucin que los envuelve. El campo semntico de Al Presidente se refiere siempre a la palabra ganada sobre la palabra perdida, a su bsqueda, al momento y a la urgencia de decir la verdad dicha y vivida en un proceso apasionado que no es ajeno a cierto tinte patriarcal. Acaso parte de sus contradicciones vigentes. Todo esto es de un mrito y una complejidad que deben ser estudiados minuciosamente.

No debe haber catedrtico, publicita, comuniclogo, militante que no admire o envidie semejante conjuncin de virtudes comunicacionales que han saltado las trancas de los recetarios mediticos tan queridos por algunas consultoras en imagen. Es claro que Al Presidente, es decir toda la audiencia en voz de Chvez, termina por adscribirse en un fenmeno de comunicacin sui gneris y complejsimo, es decir, para una transformacin honda en los medios, modos y relaciones de produccin de las imgenes y los imaginarios. Construccin de una experiencia de comunicacin indita y voluptuosa, dialctica, polisemia, de sntesis. Plena de lenguajes no verbales que designan la realidad y sus luchas revolucionarias por analoga y con metforas para un mundo muy concreto, tan concreto como el petrleo, las armas, la expropiacin de las herramientas de produccin y la defensa de la soberana..

Al Presidente escapa a la banalidad de los modos burgueses para el uso de los mass media, obsesivos y alienantes, para emprender una lucha contra el rgimen absolutista de imgenes, en una guerra de significados necesaria y complicada. Al Presidente es un puente ineludible en el paso de una comunicacin vieja, golpista y alienante a otra comunicacin en plena creacin, esta vez no dispendiosa, escandalosa ni obscena, esta vez divertida, sabrosona y cariosa, esta vez, acaso, hecha por todos.

Chvez protagoniza en Al Presidente un personaje mltiple que es l mismo en la piel de todos. Viejo, adolescente, criollo, mestizo, militar, campesino, obrero preserva en su rostro cubista los rostros de un pueblo que tiene de todo un poco, incluso la sonrisa fresca, las penurias, los miedos y los dolores. Es la vida misma de un pas herido con golpes mediticos, mentiras, robo y crimen. Pero esta vez la tele y la radio son un arma ms de la revolucin (7) . Pal buen entendedor que no quiere pocas palabras.

Para que surta efecto la tctica comunicacional de Al presidente es necesario que los signos y sonidos de la revolucin multipliquen su sentido en la direccin rigurosa y unvoca de la revolucin misma. No es la figura del Presidente Chvez lo que constituir tal unidad de sentido, es la construccin totalizante de una sociedad como organismo de unidades significativas en plena resignificacin revolucionaria. Hacia la conciencia definitiva sobre sus fuerzas revolucionarias, la toma del poder y la revolucin permanente. Es decir de comunicacin revolucionaria que paraliza sus verdades porque las mantiene vivas y en crecimiento.

Poltica de Comunicacin y comunicacin poltica

Al Presidente encarna el mismo problema que se presenta a la hora de construir, colectivamente, una poltica de comunicacin compleja, consensuada e inseparable de la revolucin que no es totalidad cerrada sino conjunto de estrategias en transformacin constante para que el poder no sea de unos cuantos gracias incluso a la emergencia de tcticas de significado nuevas (8) . Al presidente en cada emisin constituye una frase de un lenguaje creado desde una actitud intelectual nueva. No de Chvez sino de las bases sociales que se han organizado para recuperar lo que les ha sido robado. El trabajo mismo.

Tal experiencia de comunicacin, todava en crecimiento, es un mundo de invitaciones y respuestas, flujo y reflujo, unin y contradiccin. Comunicacin que es un ser social vivo movido por ritmos semejantes a los que rigen a los seres vivos en general. Esa comunicacin, con sus contradicciones y lmites, es la sociedad nueva en construccin, y tambin algo ms: es expresin del estado que guarda el trabajo, su valoracin, degeneracin y o emancipacin. Por eso la prctica de la comunicacin en Al Presidente reclama una inquisicin exigente sobre todos aquellos responsables de producirla y reproducirla. Su carcter, incluso de laboratorio comunicacional demanda atencin y diagnsticos constantes. No hay muchos casos similares.

Chvez no se pregunta cmo est hecha la comunicacin y si su dinmica es suya o slo es reflejo de un estado de nimo pasajero. Interviene en para movilizar fuerzas que duermen en ella tras aos de modorra y brutalidad, procede hacia una rebelin, ausente hasta hoy en los 'intelectuales', en muchos hombres de ciencia y en no pocos filsofos procede como proceden los pueblos en rebelda que no trasforman la revolucin en un 'don', en filantropa, sino que modifican desde sus bases las culturas, los valores, los medios, fuerzas, para que sean ncleos de energa revolucionaria.

Ciertas experiencias de comunicacin modernas estn habitadas por la misma tensin. La Unin Sovitica lo supo, Chiapas lo sabe. Pocas veces la lucha desde la comunicacin ha estado tan cargada y plena de alientos revolucionarios. Comunicacin vertiginosa, clara. Es tal la influencia de las formas de comunicacin en todas las expresiones humanas que es imposible eludir la tentacin de contribuir a edificar una filosofa fundada en la comunicacin. Y tenemos mucho para estudiar productivamente.

Si Al Presidente es un foro de educacin poltica popular basado en medios de comunicacin, si constituye una de las experiencias en comunicacin ms extraordinarias reveladoras de la experiencia revolucionaria venezolana, si es un foro de gestin y control poltico televisivo, si es un organizador y orientador estratgico para la movilizacin social, si es una 'escuela' poltica divertida y adictiva, si es una ruptura de cnones y formularios mediticos y estticos y pedaggicos convencionales, si es una tctica de comunicacin y propaganda obra de la intuicin y la dialctica revolucionarias de las masas... entonces Al Presidente ofrece una oportunidad magnfica para estudiar concretamente un ejercicio de comunicacin revolucionaria que tiene por objeto principal organizar y orientar a la poblacin en materia de sentimientos y pensamientos contra el imperialismo y por la revolucin . Oportunidad para entender cmo echamos mano al problema de la calidad y la cantidad de los elementos comunicacionales desde los ms sencillos hasta los ms complejos (por accesibles y profundos en simultneo). Cmo sacamos el doble provecho (ameno y entraable) de los elementos con que cuenta y produce expectativas sociales significativas y afectivas. Si Al Presidente (9) es todo eso es urgente instalarlo como objeto de estudio en Universidades, escuelas, Institutos de Investigacin, colectivos comunitarios, organizaciones sociales de base, comunidades indgenas, organizaciones campesinas y fbricas. No para repetir frmulas, si para aprender a crear propias y nuevas. Acaso as, esta vez, la revolucin si sea televisada.

Notas:

1) Al Presidente es un programa semanal emitido todos los domingos en el canal estatal. Presenta la particularidad de ser presentado y animado en directo por el propio Chvez, sentado tras una mesa de despacho. En el curso de las 5 6 horas que dura el programa, Chvez explica sus acciones, discute con invitados, recibe llamadas de telfono (de ah el nombre del programa) de todas partes del pas, cuenta la mitologa de la que saca imgenes que ilustran la actualidad del pas y incluso llega a 'cantar cancioncillas'. Incomprensible visto desde Europa, este programa no tiene nada que ver con los discursos ro de un Fidel Castro. Pierde todo su sentido fuera de la realidad de la situacin en Venezuela. Improvisado y relajado, da a Chvez la posibilidad de expresarse directamente con el pueblo. A este ltimo le permite discutir y conversar con el presidente, pero tambin aprender a conocerlo. En efecto, nadie -por muy buen 'comunicador' que sea- podra 'interpretar' un papel durante cinco horas. As, para seguir el curso de su pensamiento, desarrollar su razonamiento ante las cmaras y establecer relaciones improvisadas entre dos ideas Chvez se abre al espectador de una manera real, algo que ningn otro jefe de Estado occidental aceptara hacer. Renaud Lambert Risal/Rebelin. http://www.vive.gov.ve/paginas/alopresidente.html# http://www.risal.collectifs.net/article.php3?id_article=1097

2) 'Sus discursos son tan largos como los de Fidel, una conferencia de prensa puede ser de dos horas, y su programa dominical 'Al Presidente' puede ser de seis o siete. Cautiva al auditorio como Fidel, aunque su estilo es diferente: muy campechano y jocoso, contando ancdotas y haciendo digresiones con las que no pierde el hilo, cantando y recordando versos, citando a Bolvar y a los otros libertadores, con frecuentes risas tanto de l como del pblico, con intervenciones que le hacen a gritos desde el pblico y que l a veces contesta con gran rapidez, y aun a veces entabla dilogo con el que lo ha interrumpido. (Me han dicho que 'Al Presidente' se puede captar por Internet o por radio)'. Ernesto Cardenal Rebelin Venezuela: la revolucin silenciada 10-01-2005http://www.rebelion.org/noticia.php?id=9742

3) H.CH. 'Mira, yo canto muy mal, y adems con esta gripe... pero te estaba tarareando una cancin de un poeta de mi pueblo, se llama Eladio Tarife, y ha compuesto canciones como 'Linda Barinas'. Barinas, es mi tierra natal, en el sur, en los llanos y dice: 'Yo traigo un grito llanero que me naci del te quiero para cantarte Barinas'; pero esta es una, otra es: 'Sueo latino', y es la que me despierta del alma cada vez que vengo a estas reuniones: 'En la barca de mi sueos por Amrica Latina, me la paso navegando de Mxico a la Argentina, yo soy de la tierra de donde naci Bolvar la misma de San Martn, de Zapata y Jos Artigas'... es linda la cancin. Entrevista publicada en 'La Repblica' de Uruguay el 04/03/2005. Por Sonia Breccia Publicado digitalmente: 7 de marzo de 2005 http://rodolfowalsh.free.fr/article.php3?id_article=0471

4) Como supone Enrico Fulchignoni. La civilisation de l' imagen. Petit Bibliothque Payot, Paris, 1975.

5) H.CH. 'A m me apasiona el tema meditico comunicacional, desde nio. Siempre me apasion participar, debatir. Me gustaba mucho dar discursos de nio. Recuerdo que mi padre era maestro de escuela, hoy es gobernador del estado natal, y acaba de ser reelecto ahora hace tres meses.Entonces, mi padre me hizo una vez un discurso el da de la bandera. Recuerdo clarito que termin diciendo lo que l escribi en un papelito: 'La bandera que Miranda trajo y que Bolvar condujo con gloria hoy flamea libre en el horizonte'... me encantaba.O cuando fue por primera vez un obispo a mi pueblo, se llamaba el obispo Gonzlez Ramrez, me toc tambin leer unas palabritas que me escribi mi padre de bienvenida al obispo.Bueno y luego ya lo meditico. En el ejrcito yo hice curso de locutor. Yo tengo ttulo de locutor'. Entrevista publicada en 'La Repblica' de Uruguay el 04/03/2005. Por Sonia Breccia Publicado digitalmente: 7 de marzo de 2005 http://rodolfowalsh.free.fr/article.php3?id_article=0471

6) H.CH. 'S, la palabra, la palabra. Bueno, Cristo fue pregonero de la palabra. Creo que el ejemplo de un hombre que a travs de la palabra levant pasiones, amores, tambin odios que lo llevaron a la cruz. Creo que la palabra es una de las ms poderosas herramientas, o para generar mentiras o para descubrir verdades, o para dominar y engaar a un pueblo, o para levantarlo y ayudarlo a que se impulse por encima de sus miserias y vaya a buscar su destino. Yo suelo usar mucho la palabra y trato de usarla bien. A veces me equivoco, a veces y muchas veces, bueno, ... rectifico cuando me he equivocado. Pero s, la palabra es un arma sin duda alguna. Es una poderosa arma. ' Entrevista publicada en 'La Repblica' de Uruguay el 04/03/2005. Por Sonia Breccia Publicado digitalmente: 7 de marzo de 2005 http://rodolfowalsh.free.fr/article.php3?id_article=0471

7) H.CH. 'Un poco... estudi un poco 'a m me preocupa que yo pertenezco a este batalln de cazadores y uno sale uniformado por ah y la gente opina muy mal de nosotros ... vamos a hacer algo para cambiar la opinin que tiene el pueblo de los militares.. Yo tena un programa semanal de radio en radio Barina, el subteniente Hugo Chvez, y que ponamos ah: msica, llevaba un soldado a decir un cuento ... yo inventaba cosas, me met en ms de un lo. Luego, me autoriz para escribir una columna semanal que se llamaba Proyeccin patritica Sedeo (Sedeo era el nombre de nuestro batalln). Ah en Barina en un periodiquito que circulaba a diario llamado El Espacio ah tenamos un espacio... Y as fui, despus en la Academia Militar me encargu del aspecto cultural de presentar msica, eventos, de contactos con los medios de comunicacin. Yo recuerdo incluso de Popi un programa infantil de televisin, yo de capitn no s si estar eso grabado por ah. Yo haca un programa con Popi en televisin. Popi era un seor que se vesta de payaso, era un programa para nios y una vez lleg Popi a la academia militar (yo era capitn) entonces todos los nios por all donde yo viva me decan: mir este es Popi, anda con Popi. Me gust eso siempre, lo de los medios: la televisin, la radio. Despus hice el curso de locutor y me dieron mi ttulo. Cuando era jefe de guarnicin por all en el sur entre los indios, ayudamos a instalar una radio: radio Elorsa. Un buen amigo de por ah, de esos llanos logr una concesin para una radio y yo me puse con l a trabajar con mis soldados para instalar una antena en una sabana que era un desierto por all. La llevamos a lomo la antena, las partes de la antena hasta que salimos al aire. Y entonces, yo me la pasaba ah, transmitiendo por radio historia, cultura, entrevistbamos indgenas y ah ya est la radio y ya cubre casi todo el estado de Apure en la frontera con Colombia. El da de nuestra rebelin militar ocurri algo as, algunos dicen que ah nac yo como actor poltico ... no lo creo as tan fcil, pero influy. Yo ya estaba rendido... estaba preso. Pero todava haban focos de rebelin civil y militar en buena parte del pas. Y yo le digo a los jefes militares que ya me tenan preso que me permitieran hablar con mi gente, con mis hombres para ordenarles la rendicin total y plena y de inmediato. Bueno, me permitieron un telfono en ese tiempo no haba celulares, pero por telfonos almbricos comerciales yo empec a hablar y a rendir a mi gente, a decir: rndete, entrega las armas. Ahora, haba algunos que no atendan telfono o estaban desplegados en las calles, entonces se le ocurre a un almirante decir: Chvez, usted puede hablar a su gente para la rendicin; y le dije que s, me tienen preocupado yo quiero que se rindan ya, que no haya ms muertos ni heridos. Estoy rendido yo su jefe, que se rindan todos. Bueno llamaron a la televisin y yo aparezco en vivo, estos fueron cuarenta segundos. Yo dije algo pero, me negu a escribir lo que iba a decir. No yo no voy a escribir nada, yo tengo mi palabra empeada de honor. Yo no voy a llamar a rebelin ni a nada, voy a llamar a rendicin. Luego, me haban quitado mi gorra, mi fornitura y cosas y les dije, no. Me acord de Noriega, el panameo que lo sacaron con una franelita los gringos, no. Yo les dije, no. Me dan mis cosas, yo salgo uniformado... me permitieron todo eso y yo dije unas cosas pues. Un pequeo discurso muy cortico que impact. Yo despus vi la grabacin, e impact porque se me ocurri decir cosas como esta: y eso me sali del alma, yo ni lo haba pensado, eso fue como un manantial de cosas, de palabras... la palabra, comenc diciendo: 'Buenos das a todo el pueblo de Venezuela, este mensaje va dirigido a mis compaeros de rebelin en la ciudad de Maracay y del regimiento de Paracaidistas y en la Brigada Blindada de Valencia. Compaeros, lamentablemente por ahora (ese por ahora sali de no s dnde) no hemos logrado los objetivos que nos propusimos, ustedes lo han hecho muy bien, les agradezco su valenta, su patriotismo y yo ante el pas y el mundo asumo la responsabilidad por este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias. Cuarenta segundos y me fui. Eso qued ah en la conciencia colectiva y est ah. El 'por ahora' se convirti en un tintineo permanente, la palabra otra vez. Y hoy, en vez de estar cerrando televisoras, han atropellado a un pueblo, las televisoras privadas venezolanas incluso participaron no es que apoyaron... participaron en el golpe de Estado. Participaron sus dueos de casi todos los canales privados. Colocaron sus cmaras, sus trabajadores al servicio de los golpistas. Le negaron informacin a un pueblo y a un mundo. Imagnate t lo que es un da de golpe, de un movimiento militar y civil tambin, una conspiracin.. Entrevista publicada en 'La Repblica' de Uruguay el 04/03/2005. Por Sonia Breccia Publicado digitalmente: 7 de marzo de 2005 http://rodolfowalsh.free.fr/article.php3?id_article=0471

8) 'El Presidente convoca a un mensaje nacional y ellos lo sabotean, cometiendo un delito, sin duda. Yo he tenido mis razones para cerrarlos a todos, segn la ley. No lo he hecho... prefiero debatir con ellos, y de ah surgi el programa Al Presidente todos los domingos, ya vamos por 214 programas y a veces dura siete horas. Es una cosa totalmente irracional, un programa de televisin de siete horas no tiene ningn patrn, no hay patrn que permita evaluarlo pero ah informamos, la gente llama, hacemos anuncios, hacemos anlisis, entrevistamos gente, participan grupos de personas, nos vamos al interior del pas y nos vamos a un barrio, y ah pasamos el da domingo casi completo no. Es un evento, que contribuye a la dinmica comunicacional. En Venezuela entre otras cosas, por muchas razones, se le ha cado la mscara a la dictadura meditica y uno de los grandes derrotados en esta batalla poltica en Venezuela son los medios de comunicacin. Los medios de comunicacin antes decidan quin era presidente y quin no. En Venezuela ahora decide un pueblo'. Entrevista publicada en 'La Repblica' de Uruguay el 04/03/2005. Por Sonia Breccia Publicado digitalmente: 7 de marzo de 2005 http://rodolfowalsh.free.fr/article.php3?id_article=0471

9) 'Se ha incrementado por todas partes, porque ahora tenemos una ley de Radio y Televisin que nos obliga a apoyar a los medios comunitarios; antes eran ilegales. Antes les decomisaban los trasmisores, los allanaban y se los llevaban presos a los muchachos, sobre todo a la gente joven. Ahora no, ahora el presidente, el ministro, se rene con ellos, los oye y ponemos pautas. Entonces, nos critican y por supuesto que deben hacerlo cuando ellos lo consideren justo, pero les estamos dando crdito y hasta donacin de equipos. Es democratizacin de los medios de comunicacin' . Entrevista publicada en 'La Repblica' de Uruguay el 04/03/2005. Por Sonia Breccia Publicado digitalmente: 7 de marzo de 2005 http://rodolfowalsh.free.fr/article.php3?id_article=0471

10) [email protected]


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter