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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2007

Cuando la fiesta nacional es una demostracin fascista

ngeles Maestro
Corriente Roja


La escalada de acontecimientos que cuestionan directamente la legitimidad democrtica de la monarqua borbnica ha saltado a primer plano de la actualidad.

Desde hace algunos aos, en el conjunto del Estado, manifestaciones populares de diverso cariz obrero, estudiantil, contra la OTAN y la participacin de tropas espaolas en la ocupacin de diferentes pases, por la vivienda, etc se han acompaado sistemticamente de la presencia masiva de banderas republicanas enarboladas masivamente por jvenes que, con un grito cada vez ms general "Lo llaman democracia y no lo es", vinculaban el hecho concreto que las convocaba con la denuncia global del sistema establecido por la Transicin.

Todo ello ha venido desembocando en las manifestaciones del 6 de diciembre y del 14 de abril, que desde 2003 muestran una capacidad creciente de convocatoria, reuniendo a decenas de miles de personas, cada ao ms numerosas, con lemas abiertamente rupturistas: "Contra la Constitucin de 1978", "Por el Derecho de Autodeterminacin" y "Por la III Repblica". Estas manifestaciones son convocadas de forma unitaria por organizaciones y movimientos sociales situadas fuera del mbito institucional. IU no convoca y el PCE lo hace con manifiestos y lemas diferentes, que no salen del republicanismo nostlgico, sin cuestionar el orden establecido.

Aparece as un nuevo escenario poltico que desbarata el tablero de juego instaurado por los Pactos de la Moncloa, que ha sido intocable durante treinta aos, y que ha sido protegido como el bien ms preciado por la oligarqua dominante y sus representantes polticos: PP y PSOE, con la importante complicidad de IU. Las reglas del juego han sido rotas por el profundo malestar social generado por la brutalidad de la agresin del capitalismo salvaje contra la nueva clase obrera ms explotada jvenes, mujeres e inmigrantes y por el alineamiento, cada vez ms difcil de ocultar, del imperialismo espaol, con la bota militar de la UE y de EE.UU., bajo mando de la OTAN.

Salta ahora por los aires todo el engranaje construido sobre la capacidad de contencin de la lucha social de una izquierda institucional -PSOE, IU y PCE- ahora profundamente deslegitimada e incapaz de contener el creciente malestar de la calle.

La debilidad democrtica congnita del rgimen instaurado en 1978 sobre un pacto entre fuerzas polticas que hoy carecen de la representatividad obrera y popular que les permiti entonces traicionar impunemente los contenidos de la lucha contra la Dictadura, se manifiesta ahora con toda su crudeza.

A todo esto se une el estallido del eslabn histricamente ms dbil del engranaje institucional de la Transicin: la continuidad del ms rancio nacionalismo espaol, hegemnico en todas y cada una de las estructuras del Estado y la nula respuesta democrtica a la reivindicacin del derecho de autodeterminacin.

La monarqua borbnica, clave de bveda de la continuidad del franquismo en todas las estructuras del Estado, est siendo cuestionada directamente. Cada acto de represin contra medios de comunicacin o contra movimientos sociales que denigran a la monarqua, muestra pblicamente ante la opinin pblica del Estado espaol e internacional, su papel de continuidad con la Dictadura, su insultante boato, sus riquezas imposibles de justificar, su vinculacin con lo ms negro de la Iglesia Catlica, su impunidad y sobre todo, su incompatibilidad con los mnimos principios democrticos.

Un reciente estudio sobre la vinculacin de los Jefes de Estado a las Fuerzas Armadas, concluye que slo cinco Estados rabes y el Estado espaol, tienen a la ms alta magistratura del Estado como Jefe del Ejrcito.

Todo ello se ha puesto de manifiesto en la instituida Fiesta Nacional del 12 de Octubre. Una festividad que explcitamente conmemora el genocidio del imperialismo espaol sobre los pueblos de Amrica Latina, el expolio de sus recursos y la matanza de millones de personas.

Lo que en otros pases es conmemoracin de victorias nacionales contra la dominacin colonial o del pueblo contra monarquas opresoras, aqu sobre todo este ao ha sido una prrica exaltacin del Ejrcito colaborador en tareas imperiales y, sobre todo, una manifestacin fascista.

El insultante intento de Bono, anterior Ministro de Defensa del PSOE, de escenificar la "reconciliacin nacional" haciendo desfilar a un combatiente republicano junto a otro de la Divisin Azul, junto al Festival de msica latinoamericana de este ao, con el que el gobierno PSOE intent enmascarar la exaltacin imperialista del desfile, no han podido ocultar el verdadero significado del 12 de octubre de 2007: unos pocos miles de fascistas aclamando al Ejrcito vencedor de la guerra civil, colaborador de las gestas imperiales y garante, segn establece la Constitucin, de la "Unidad de Espaa".

Las contradicciones se agudizan y las mscaras caen. Los problemas reales de la gente y los problemas pendientes aparecen en primer plano.
En el Estado espaol, para la izquierda consecuente, solo hay un lado de la barricada, la que vincula las reivindicaciones nacionales con las de clase.


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