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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2007

Circular de Opinin de la Organizacin Comunista Libertaria de Chile
Dos caminos para la izquierda: sumarse a un nuevo pacto social o crear poder popular

Organizacin Comunista Libertaria
Rebelin



Aunque a muchos sorprenda el nivel y la envergadura que ha tomado la accin directa de masas de una franja de los trabajadores chilenos, esta situacin no es nueva, como as tampoco creemos que responda a eventualidades tales como altas expectativas salariales de los trabajadores, que ven a los dueos del capital ganando exorbitantes cifras mientras para ellos no chorrea nada. No, no es una situacin nueva, ms bien una extensin, intensificacin y profundizacin, de las movilizaciones de masas que se vienen produciendo desde el 2002 en adelante. Recordemos que hasta el ao pasado los sectores organizados del activo popular, concentrados en la reivindicacin por una vivienda digna y sectores estudiantiles dieron fuertes luchas al modelo dominante, siendo su clmax la denominada Revolucin Pingina del ao pasado. No podemos caer en una reduccin y sectorizacin de las luchas sociales, sino ms bien, entender que estas expresiones de rechazo al modelo se han ido enfrentando sectorialmente, pero en diferentes momentos han tocado al conjunto de la clase trabajadora.

Lo nuevo de las actuales movilizaciones, es que quienes salen a la calle hoy son ni ms ni menos que los pilares de aquel modelo, es decir, los trabajadores de los sectores estratgicos de la economa chilena, y ms an la gran base proletaria circunscrita a los subcontratados. Por tanto, a la hora de comentar el actual momento de la lucha de clases debemos de considerar la extensin de esta coyuntura, determinada por la reactivacin de la lucha de masas del movimiento popular en una etapa de construccin de fuerza revolucionaria. Sin embargo, este movimiento no se da nicamente a nivel de la reivindicacin econmica, sino que tambin toca a la elite poltica del Bloque Dominante chileno, y tambin a las subjetividades que se han articulado en el seno de la clase trabajadora chilena.

Los lmites materiales de la matriz primario-exportadora neoliberal chilena


Que hayan sido los trabajadores estratgicos para la economa los que han irrumpido con gran fuerza en este ao, no responde a la falta de liderazgo de la presidenta chilena, como insina la derecha chilena, tampoco a la falta de una tica empresarial como ha querido manifestar la iglesia; menos an a la necesidad de reformar el actual modelo como han planteado los neoliberales menos ortodoxos dentro de la concertacin. La gran verdad que encierra la actual coyuntura, es la ms fiel manifestacin de los lmites del actual modelo.

Slo una economa que mantiene equilibradas sus cifras macroeconmicas a costa de la pobreza del 80% de la poblacin, se permite ahorrar el 1% del PIB como supervit gracias a los excedentes del cobre, a la vez que muestra al mundo su efectividad en el combate a la pobreza reduciendo la cifra de 5 millones a aproximadamente 2 millones de pobres en los ltimos 10 aos. La frmula del xito en estos das salta a la vista: alta inversin extranjera, legislacin laboral a medida de los empresarios, sueldos de hambre y gastos sociales focalizadsimos (a fin de evitar una crisis inflacionaria mayor), adornados con indicadores sociales obsoletos, congelados en otro momento histrico de nuestro pas que no dan cuenta de las necesidades en la actualidad.

De esta forma podemos deducir que el problema estructural del modelo no se agota en la notable desigualdad social, sino que sta es una de las causas. El problema al que nos enfrentamos es un problema de Poder, en que la esfera de las decisiones pblicas es de la privativa competencia de la elite poltica y econmica, los que en una estrecha alianza de clases se han convertido en un Bloque Dominante. Por tanto, es fundamental que aquellos que an creemos en el cambio revolucionario, entendamos que ni la modificacin de ciertas leyes, ni el establecimiento de un Nuevo Pacto

Social o una Nueva tica, acabarn con la desigual distribucin de la riqueza, sino que sta se terminar en tanto nos apropiemos de ella, y en este caso el primer paso es entrar a cuestionarse el problema del poder y la necesidad de un nuevo proyecto histrico, clasista y libertario.

La capacidad de respuesta del movimiento popular ante la inminente crisis del neoliberalismo chileno, radica justamente en la medida en que las franjas clasistas nos convoquemos como un bloque genuinamente antagnico al bloque dominante. As, en el caso de los trabajadores clasistas de los sectores estratgicos, la capacidad de comprender su rol fundamental (su PODER estratgico) en el marco de una economa primario-exportadora, les permitir reconocer que su fuerza social acumulada (en poder de masas), puede arrastrar a la otra gran franja de precarizados (desempleados, profesionales precarizados, trabajadores por cuenta propia) e ir atacando como clase los basamentos del actual modelo.

El Pacto Social, la estrategia del Bloque Dominante para la estabilidad


Como venamos desarrollando en los anlisis anteriores, en el ltimo tiempo y al calor de las movilizaciones de masas, la elite poltica del bloque dominante ha gritado a todo pulmn la necesidad de un nuevo pacto social entre trabajadores, gobierno y empresarios, teniendo como precedente el gran acuerdo social conseguido a inicio de los aos noventa con Manuel Bustos a la cabeza de la CUT, pacto social que dej tendido el camino a la deslegitimacin del sindicalismo chileno, y dio su aprobacin a la ms aberrante explotacin de la clase trabajadora en los ltimos cuarenta aos de historia chilena.

En el actual momento del pas, refundar este pacto en el marco del agotamiento del modelo no se ve como una tarea imposible para el Bloque Dominante, en consideracin del piso que hoy le permite plantearlo: Con un supervit fiscal que permite descomprimir conflictos focalizados (lase presupuesto 2008 y aumento del gasto social), con la CUT como el nico interlocutor representativo de cierta parte de los trabajadores chilenos, un PC que busca su inclusin en el sistema democrtico burgus y cuando ciertas franjas de la elite poltica se cuadra (junto a la CUT) en la bsqueda de una reconfiguracin tica del modelo. En este sentido, hablar de un nuevo pacto social significara hablar de un pequeo maquillaje a ciertas reivindicaciones sentidas por los trabajadores, como el salario, adems de avanzar en mejoras a las condiciones en las relaciones entre empresarios y trabajadores, nada de nuevo, una ley por ac, otro partido en el sistema representativo por all y todo seguir igual.

Con todo, el nico actor que se inhibe de participar activamente en esta componenda es la Confederacin de la Produccin y del Comercio que, sin embargo, ve sus intereses representados ampliamente en el Consejo Asesor Presidencial para la Equidad. En este orden de cosas es el ex presidente de la CPC, Juan Claro, (y no el actual) quien ofrece una Mesa de Dialogo a la CUT, la que es acogida por Martnez Como decamos en agosto.. y cuanto le va a durar a la CUT su rebelda?, Cunto iba a tardar la burocracia en reconocer la necesidad de un nuevo pacto social para la estabilidad?: exactamente 1 mes y medio.

El gran problema que enfrenta nuestra clase trabajadora en el actual momento, es la falta de un referente de masas sindical clasista que aglutine a los sectores que priorizan la lucha social por sobre la conciliacin y que abran la posibilidad de negar este pacto social, generando las bases de la unidad clasista en el seno de nuestro pueblo y de esta forma enfrentar la crisis estructural del modelo de acumulacin neoliberal. An reconociendo que estos sectores representan un nmero reducido de la realidad social, cada da son ms los que con decidida voluntad han demostrado su capacidad de presin al Bloque Dominante. Por tanto, la tarea es concertar el encuentro de estos sectores, cuya unidad se establezca por la necesidad de impulsar demandas tcticas en agendas claras, en orden a luchar desde un perspectiva clasista y que apunten a develar los lmites estructurales del modelo, pues en razn de estas sentidas necesidades vamos a poder construir una unidad real (y no meramente proclamativa, vaca), sabiendo que slo la lucha nos permitir avanzar en la construccin organizada de un proyecto popular que se plantee la superacin histrica del capitalismo.

Dos caminos a la izquierda: Conciliacin de clases o lucha de clases


De esta forma las organizaciones de la izquierda crticas al modelo neoliberal y de los sectores sociales en lucha, tienen dos posibilidades: concertar un nuevo pacto social con el Bloque Dominante, o avanzar definitivamente en la construccin de poder popular revolucionario.

Es aqu donde se hace necesario tener ciertas claridades. La reactivacin del movimiento de masas hoy es percibida por el reformismo como una bisagra para instalar la necesidad de transformaciones en el mbito poltico electoral como lo es la inclusin del PC y el JPM (Juntos Podemos Ms) al sistema democrtico burgus, a fin de condicionar un nuevo pacto social con el bloque dominante. Otra variante del pacto social, pero en un sentido ms estratgico para el bloque dominante, es la Asamblea Constituyente, que pregonan desde el reformismo (en el marco del ascenso de dichas expresiones en la escena latinoamericana) y ciertos sectores de intencin revolucionaria, que ante la falta de incidencia en la lucha de masas la formula como una salida por arriba al problema de la construccin del proyecto popular. La alternativa de una Asamblea Constituyente hipoteca la acumulacin de fuerza social anticapitalista a la capacidad de representacin poltico-institucional, subsumiendo al pueblo a la categora subalterna de ciudadana, a la vez que obvian las condiciones materiales del marco institucional dictatorial del Estado de Chile. De esta forma debemos apelar a la constitucin, pero de un bloque antagnico al de las clases dominantes y el imperialismo, sentando las claridades sobre la idea de combatir el Pacto Social como salida a la crisis del modelo, al tiempo que profundizamos con fuerza la construccin de un nuevo proyecto histrico desde el seno mismo del movimiento popular.

Anteponer la organizacin y la fuerza de la clase, a la fuerza del Bloque Dominante y los aspirantes a l, es una tarea inmediata para la izquierda de intencin revolucionaria. Bien sabemos que el Bloque en el Poder avanza con mayor rapidez y cohesin que el campo popular, por ello debemos ser capaces de reconocer las nuevas condiciones al interior del movimiento popular y darle coherencia a sus expresiones despuntantes. En tanto tengamos la claridad suficiente de nuestro horizonte de la necesidad de la construccin de un bloque antagnico a las clases dominantes en el seno del movimiento popular, y planteemos tcticas correctas para alcanzarlo, que unifiquen y fortalezcan al movimiento de masas, es que podremos ir configurndonos como una fuerza constructora de un nuevo proyecto histrico. En este sentido, nos queda un solo llamado, salir a combatir por las demandas tcticas develando la inminente crisis del modelo, tendiendo a construir espacios para la lucha y la unidad programtica clasista, y de esta forma, superar el economicismo, el sectorialismo y la inmediatez de las reivindicaciones.

NO A LAS ALZAS, NO AL PACTO SOCIAL, A CREAR PODER POPULAR !!!

POR QUE EL MODELO NO CEDER, AVANZAR EN LA LUCHA POPULAR !!!

ARRIBA LOS QUE LUCHAN !!!

VENCEREMOS !!!



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