Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2007

La madre de todos los pretextos

Uri Avnery
Rebelin

Traducido para Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala por Carlos Sanchis. Revisado por Caty R.


Cuando oigo mencionar el 'choque de civilizaciones' no s si rer o llorar.

Rer, porque semejante concepto es absurdo.

Llorar, porque es propenso a causar desastres incalculables.

Llorar todava ms porque nuestros lderes estn explotando ese eslogan como un pretexto para sabotear cualquier posibilidad de una reconciliacin israelo-palestina. Slo es uno ms de una larga lista de pretextos.

Porque el movimiento sionista necesitaba excusas para justificar la manera en que trat al pueblo palestino?

En el origen, el sionismo era un movimiento idealista. Tena una gran carga moral. No slo para convencer al mundo, sino, ante todo, para tranquilizar su propia conciencia.

Desde la ms tierna infancia aprendimos de los pioneros, muchos de ellos hijos e hijas de familias acomodadas y de buena formacin que dejaron atrs una vida cmoda en Europa para empezar una nueva en un lejano y -para los estndares de aquella poca- primitivo pas. Aqu, en un clima salvaje al que no estaban acostumbrados, a menudo hambrientos y enfermos, realizaron trabajos fsicos de romperse los huesos bajo un sol brutal.

Para eso necesitaban creer totalmente en la rectitud de su causa. No slo creyeron en la necesidad de salvar a los judos de Europa de la persecucin y los pogromos, sino tambin en la creacin de una sociedad tan justa como nunca antes se haba visto, una sociedad igualitaria que sera un modelo para el mundo entero. Len Tolstoi no era menos importante para ellos que Teodor Herzl. Los quibutz y moshav eran smbolos de todo el proyecto.

Pero ese movimiento idealista tena como objetivo establecerse en un pas habitado por otro pueblo. Cmo dirimir la contradiccin entre sus ideales sublimes y el hecho de que su realizacin requera la expulsin de un pueblo de su tierra?

La manera ms fcil fue reprimir totalmente el problema e ignorar su propia existencia: la tierra, nos dijimos, estaba vaca, no haba ningn pueblo en absoluto viviendo aqu. Esa fue la justificacin que sirvi de puente sobre el abismo moral.

Solamente uno de los Padres Fundadores del movimiento sionista fue lo suficientemente valiente para llamar al pan pan y al vino vino: Ze'ev Jabotinsky escribi hace ya 80 aos que era imposible engaar al pueblo palestino (cuya existencia reconoci) y comprar su consentimiento a las aspiraciones sionistas.

Somos colonos blancos que colonizan la tierra de la poblacin nativa, dijo, y no hay ninguna oportunidad en absoluto de que los nativos se resignen voluntariamente a esto. Se resistirn violentamente, como todos los pueblos nativos de las colonias europeas. Por lo tanto necesitamos un 'muro de acero' para proteger la empresa sionista.

Cuando a Jabotinsky le dijeron que su enfoque era inmoral, contest que los judos estaban intentando salvarse del desastre que los amenazaba en Europa y, por consiguiente, su moralidad ganaba a la moralidad de los rabes en Palestina.

La mayora de los sionistas no estaba preparada para aceptar este enfoque de orientacin a la fuerza y buscaron fervientemente una justificacin moral con la que pudieran vivir.

As empez la larga bsqueda de justificaciones, con un pretexto tras otro segn las cambiantes modas espirituales del mundo.

La primera justificacin precisamente fue la que ridiculiz Jabotinsky: realmente hemos venido para beneficiar a los rabes. Los redimiremos de sus primitivas condiciones de vida, de la ignorancia y la enfermedad. Les ensearemos mtodos modernos de agricultura y les traeremos medicina avanzada. Todo (excepto el empleo, porque necesitbamos cada trabajo para los judos que estbamos trayendo aqu, a los que estbamos transformando de judos del gueto en un pueblo de obreros y labradores de la tierra).

Cuando los ingratos rabes procedieron a resistirse a nuestro gran proyecto, a pesar de todos los beneficios que supuestamente les estbamos trayendo, encontramos una justificacin marxista: no son los rabes quienes se oponen a nosotros, sino slo los effendis. Los rabes ricos, los grandes hacendados, tienen miedo de que el ejemplo resplandeciente del igualitarismo de la comunidad hebrea atraiga al explotado proletariado rabe y origine que ste se levante contra sus opresores.

Eso tampoco funcion mucho tiempo, quizs porque los rabes vieron cmo los sionistas compraban la tierra de esos mismos effendis y expulsaban a los arrendatarios que la haban cultivado durante generaciones.

El ascenso de los nazis en Europa trajo masas de judos al pas. El pblico rabe vio cmo le segaban la hierba bajo los pies y empez una rebelin contra britnicos y judos en 1936. Por qu, preguntaron los rabes, debemos pagar por la persecucin de los judos por parte de los europeos? Pero la revuelta rabe nos dio una nueva justificacin: los rabes apoyan a los nazis. Y de hecho, el Gran Muft de Jerusaln Hajj Amin al-Husseini, se fotografi sentado junto a Hitler. Algunas personas 'descubrieron' que el Muft era el autntico instigador del Holocausto (aos despus se revel que Hitler detestaba al Muft, y que ste no tena ninguna influencia sobre los nazis.)

La Segunda Guerra Mundial acab y fue seguida por la guerra de 1948. La mitad del vencido pueblo palestino se convirti en refugiado. Eso no preocup a la conciencia sionista porque todos lo sabamos: se fueron por su propia y libre voluntad. Sus lderes los haban llamado a dejar sus casas y volver despus con los ejrcitos rabes victoriosos. La verdad es que jams se ha encontrado ninguna prueba para sostener esta afirmacin absurda, pero era suficiente para aliviar nuestra conciencia hasta este da.

Se podra preguntar: por qu no se permiti a los refugiados regresar a sus casas una vez que la que la guerra haba terminado? Bien, fueron ellos quienes rechazaron el plan de particin de la ONU de 1947 y empezaron la guerra. Si debido a esto perdieron el 78% de su pas, slo se pueden culpar a s mismos.

Entonces vino la Guerra Fra. Nosotros estbamos, por supuesto, en el lado del 'mundo libre', mientras que el gran lder rabe Gamal Abd-al-Nasser recibi sus armas del bloque sovitico (ciertamente en la guerra de 1948 a nosotros nos fluyeron armas soviticas, pero eso no es importante). Estaba bastante claro: hablar con los rabes es intil porque apoyan la tirana comunista.

Pero el bloque sovitico se derrumb. 'La organizacin terrorista llamada OLP', como la denominaba Menajem Begin, reconoci a Israel y firm el acuerdo de Oslo. Hubo que buscar una nueva justificacin para nuestra renuencia a devolverle al pueblo palestino los territorios ocupados.

La salvacin vino de Amrica: un profesor llamado Samuel Huntington escribi un libro sobre el 'Choque de Civilizaciones' y as nosotros encontramos la madre de todos los pretextos.

El enemigo mortal, segn esta teora, es el Islam. La civilizacin occidental judeocristiana, liberal, democrtica y tolerante, est frente al ataque del monstruo islmico, fantico, terrorista y asesino.

El Islam es asesino por naturaleza. Realmente, 'musulmn' y 'terrorista' son sinnimos. Cada musulmn es un terrorista, cada terrorista un musulmn.

Un escptico podra preguntar: cmo fue que la maravillosa cultura occidental dio a luz a La Inquisicin, los pogromos, la quema de brujas, la aniquilacin de los nativos americanos, el Holocausto, las limpiezas tnicas y otras atrocidades sin par?; pero eso fue en el pasado. Ahora la cultura occidental es la encarnacin de la libertad y el progreso.

El profesor Huntington no estaba pensando particularmente en nosotros. Su tarea era satisfacer un peculiar deseo de Estados Unidos: el imperio estadounidense siempre necesita un enemigo virtual que abarque todo el mundo, un solo enemigo que incluya a todos los opositores a Estados Unidos del mundo entero. Los comunistas cumplieron su promesa: el mundo entero se dividi entre Tipos Buenos (los estadounidenses y sus partidarios) y Tipos Malos (los comunistas). Todo el que se opusiera a los intereses estadounidenses automticamente se converta en comunista -Nelson Mandela en Sudfrica, Salvador Allende en Chile, Fidel Castro en Cuba-, mientras que los seores del apartheid, los escuadrones de la muerte de Augusto Pinochet y la polica secreta del Sah de Irn pertenecan, como nosotros, al mundo libre.

Cuando se derrumb el imperio comunista los Estados Unidos de Amrica se quedaron sin un enemigo mundial. Este vaco ahora est ocupado por los musulmanes-terroristas. No slo Osama bin Laden, sino tambin los combatientes chechenos por la libertad, la colrica juventud norteafricana de los suburbios de Pars, los guardias revolucionarios iranes, los insurgentes de Filipinas...

As la visin mundial estadounidense se reestructur: un mundo bueno (la civilizacin occidental) y un mundo malo (la civilizacin islmica). Los diplomticos todava tienen cuidado de hacer una distincin entre 'islamistas radicales' y 'musulmanes moderados', pero eso slo es para las apariencias. Entre nosotros sabemos, por supuesto, que todos son Osamas bin Ladens. Todos son iguales.

As una gran parte del mundo formada por mltiples y muy diferentes pases y una gran religin, con tendencias muy diversas e incluso opuestas (como en la cristiandad o el judasmo), que ha dado tesoros cientficos y culturales incomparables al mundo, se arroja entera al mismo saco.

Esta visin se adapta perfectamente a nosotros. De hecho, el mundo de las civilizaciones que chocan, para nosotros es el mejor de todos los mundos posibles.

La lucha entre Israel y los palestinos ya no es un conflicto entre el movimiento sionista que vino a establecerse a este pas y el pueblo palestino que lo habitaba. No, ha sido desde el mismo principio una parte de una lucha mundial que no proviene de nuestros actos y aspiraciones. El ataque del Islam terrorista al mundo occidental no empez por culpa nuestra. Nuestra conciencia puede sentirse completamente limpia; estamos entre los tipos buenos de este mundo.

Ahora la lnea argumental del Israel oficial es sta: los palestinos eligieron a Hams, un movimiento islmico asesino (si no existiera, habra que inventarlo -y de hecho, algunas personas afirman que, en su inicio, lo crearon nuestros servicios secretos-). Hams es terrorista, igual que Hezbol. Quizs Mahmoud Abbas no sea un terrorista, pero es dbil y Hams est a punto de tomar el control exclusivo de todos los territorios palestinos. Por lo que nosotros no podemos hablar con ellos. No tenemos ningn compaero. En realidad, posiblemente no podamos tener un compaero porque pertenecemos a la civilizacin occidental que el Islam quiere erradicar.

En su libro de 1896 Der Judenstaat, Teodor Herzl, el 'Profeta oficial del Estado israel, ya profetiz este desarrollo.

Esto es lo que escribi en 1896: 'Nosotros constituiremos para Europa (en Palestina) una parte del muro contra Asia, serviremos como una vanguardia de cultura contra la barbarie'.

Herzl estaba pensando en un muro metafrico, pero entre tanto hemos erigido un muro autntico. Para muchos, ste no es slo un muro de separacin entre Israel y Palestina, sino una parte del muro entre Occidente y el Islam, la lnea de fuego del choque de civilizaciones. Ms all del muro no hay hombres, mujeres y nios, no existe una poblacin palestina conquistada y oprimida, no hay pueblos y ciudades ahogados como Abu-Dis, a-Ram, Bil'in y Qalqilia. No, ms all del muro hay mil millones de terroristas, multitudes de musulmanes sedientos de sangre que slo tienen un deseo en la vida: arrojarnos al mar simplemente porque somos judos, parte de la civilizacin judeocristiana.

Con una posicin oficial como sta, quin puede dirigirse a nadie? De qu se puede hablar? Cul es el punto de encuentro en Annapolis o en cualquier otra parte?

Y qu podemos hacer, llorar o rer?

Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelin, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

Original en ingls: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1192288533/



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