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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2007

La fuente de radiaciones electromagnticas forma parte de un proyecto militar estadounidense
El arpa...

Pablo Capanna
Pagina 12


El calentamiento global de la atmsfera, que hasta hace poco tiempo slo preocupaba a los meteorlogos, ha comenzado a ocupar la primera plana de los diarios despus de una secuencia poco usual de catstrofes ambientales, como el tsunami asitico, el huracn Katrina y las bruscas fluctuaciones climticas que recientemente se han venido registrando.

Hasta ahora, las grandes potencias industriales hicieron poco ms que organizar conciertos de rock o estampar remeras con slogans para controlar la contaminacin atmosfrica. Pero el tema se ha popularizado tanto que en cualquier mesa de caf se diserta sobre gases de invernadero, aerosoles, biocombustibles, Bush y Fidel.

Es que desde el momento en que China ha logrado desbancar a los Estados Unidos como principal contaminador del planeta, el tema ha tomado dimensin poltica, y ha permitido que el discurso de los expertos se torne por momentos apocalptico.

Sin duda, de todos los contaminantes que hemos sabido arrojar a la atmsfera en los ltimos dos siglos, los menos publicitados son ciertas radiaciones electromagnticas a las que algunos hacen responsables de las perturbaciones climticas. La fuente ms sospechosa de esas radiaciones se encuentra en Alaska y forma parte de un proyecto militar estadounidense. Se la conoce con la sigla HAARP, esto es, Proyecto Avanzado para la Investigacin Auroral por Alta Frecuencia.

Como "Harp" significa "arpa", los ambientalistas ms duros no han vacilado en llamarlo "el arpa del diablo". El fsico Nick Begich y la periodista Jeanne Manning han preferido aclarar que "a esta arpa no la tocan los ngeles". Ese es el ttulo que le pusieron en 1995 a su documentada investigacin sobre el HAARP. El libro no slo motiv en Estados Unidos todos los debates permitidos para un tema que toca de cerca lo militar; tuvo varias reediciones y fue traducido al francs.

Ms recientemente, en 1998, el Parlamento europeo y en 2002 la Duma (el Parlamento ruso) crearon sendas comisiones para estudiar el tema e interpelaron al gobierno estadounidense sobre la naturaleza y fines del proyecto. Por supuesto, y como era inevitable, el HAARP no dej de convocar tambin a sensacionalistas, esotricos, apocalpticos y paranoicos conspirativos, como si fuera una nueva Area 51. Con todo, y teniendo en cuenta que las opiniones de los cientficos son dispares, se dira que la situacin est lejos de ser clara.

El complejo de antenas haarp esta en alaska y contamina generando radiaciones electromagneticas. Hurgando la ionosfera

El sistema HAARP opera desde Gakona (Alaska). No cuenta con demasiada infraestructura, a no ser por 180 antenas alineadas en array, con una potencia de 1 gigawatt, que emiten hacia la ionsfera radiaciones de hasta 10 MHz.

El proyecto pertenece a la Fuerza Area y a la Marina de los Estados Unidos, pero cuenta con el aval cientfico de la Universidad de Alaska y catorce universidades ms. La obra la construy Raytheon, una empresa dedicada a la industria blica. Su tecnologa se basa en 12 patentes que pertenecen a ARCO, subsidiaria de una importante petrolera.

Segn la versin oficial sus fines son estrictamente cientficos, y las autoridades aseguran que sus instalaciones se abren cada tanto para ser visitadas por los turistas. El gobierno declara que el HAARP tiene por fin desarrollar comunicaciones con submarinos, radares de gran alcance y sistemas para detectar misiles de vuelo bajo. Tambin puede hacer una suerte de tomografa del subsuelo en busca de petrleo, para lo cual el Congreso le ha asignado un jugoso presupuesto.

El complejo enva hacia la ionsfera un haz de alta frecuencia, que rebota en forma de ondas de frecuencia muy baja. De tal modo, su alcance cubre prcticamente todo el planeta. Recordemos que la ionsfera es la capa ms externa de la atmsfera (entre 80 y 640 km de altura), ms all de la cual slo se encuentran los cinturones de radiacin de Van Allen. Se dice que las emisiones de HAARP podran interferir con los vientos troposfricos y con los electrojets aurorales, un fenmeno que en circunstancias naturales suele afectar a las comunicaciones y hasta la conducta humana. De hecho, HAARP no es el nico de estos "calentadores ionosfricos". Hay uno similar en Trmso (Noruega), otro en Nizni Nvgorod (Rusia) y uno en Arecibo (Puerto Rico).

Tanta preocupacin militar por una investigacin de ciencia bsica no deja de despertar sospechas, teniendo en cuenta que conocemos conspicuos antecedentes. Algunos piensan que estos "calentadores" formaran parte del sistema de defensa estratgica (el Star Wars de Reagan) y potencialmente seran armas de destruccin masiva mucho ms reales que las de Saddam. Se les atribuye la capacidad de concentrar un haz de alta energa en puntos especficos, provocando sequas, inundaciones, huracanes y hasta terremotos.

El fantasma de Nikola Tesla

El libro de Begich y Manning lleva por subttulo "Avances en la tecnologa Tesla". El serbio Nikola Tesla (1856-1943) fue el gran rival de Edison, responsable de muchas de las tecnologas que hoy usamos, aunque ms se lo recuerda por la obsesin con que trat de transmitir energa elctrica mediante ondas. En 1940 Tesla haba anunciado que contaba con un dispositivo capaz de derribar los aviones enemigos con un haz de partculas y que era capaz de desencadenar fuerzas que podan llegar a "partir la Tierra en dos". Cuando muri, por las dudas el FBI secuestr todos sus apuntes, que probablemente sirvieron para desarrollar el laser de partculas que rusos y norteamericanos pusieron a punto durante la Guerra Fra.

Si bien desde entonces se le han venido atribuyendo a Tesla toda clase de fantasas, lo cierto es que no faltaron quienes se encargaran de profundizar sus investigaciones. Uno de ellos es el fsico texano Bernard Eastlund, titular de la mayora de las patentes que usa el HAARP. Una de ellas, que estuvo un tiempo clasificada como secreto militar, describe un "mtodo y dispositivo para alterar una regin de la atmsfera, ionsfera y/o magnetsfera terrestre".

De hecho, ste no es ni el primero ni el ltimo de los proyectos vinculados con la "guerra geofsica", que ha puesto en marcha el poder militar estadounidense, desde el Argus (1958) y el Starfish (1962), que investigaban los cinturones de Van Allen. Durante la guerra de Vietnam se trabaj en los proyectos Skyfire y Stormfury, diseados para poner el clima en contra del Vietcong.

Otro proyecto, llamado SPS (1968-1978), aspiraba a concentrar la energa solar colectada por una red de satlites geoestacionarios, envindola en forma de microondas sobre las tropas enemigas. Ms recientemente, en la campaa Tormenta del Desierto, durante la primera Guerra del Golfo, las fuerzas de Bush padre usaron un arma de radiacin (EMP Weapon) que cort las comunicaciones entre las tropas iraques, provocando su desbande total.

Efectos indeseables

El sistema HAARP, que desde 2002 ya estara funcionando a pleno, ha despertado preocupacin en muy diversos sectores, tanto del sector cientfico como en del poltico, sin contar los alarmistas profesionales, freaks o adeptos a las teoras conspirativas.

Los ambientalistas de Alaska, que han fundado un "movimiento No HAARP", entienden que estn contra algo ms peligroso que las papeleras del Uruguay. Recurriendo a una metfora un tanto folklrica, sostienen que patear la ionsfera para ver qu pasa es como andar pinchando a un oso dormido. La doctora Elizabeth Rauscher, fsica, explica que se trata de "bombear tremendas energas en un sistema molecular de muy delicada configuracin [WINDOWS-1252?]la [WINDOWS-1252?]ionsfera exponindola a reacciones catalticas y efectos no lineales. Al focalizar las radiaciones con una suerte de 'acupuntura' atmosfrica, la rotacin de la Tierra podra causar no ya un agujero en la capa de ozono sino una verdadera incisin. Pero el hecho es que la ionsfera todava nos pertenece a todos".

De la misma opinin es la doctora Rosalie Bertell, que otrora perteneci a la administracin Reagan y ahora asesora al Parlamento europeo; entiende que los calentadores ionosfricos modifican el campo magntico del planeta.

Dos eurodiputadas, la sueca Maj Britt Theorin y la belga Magda Haalvoet, armaron una comisin parlamentaria para estudiar los efectos del HAARP. De la misma manera, un grupo de fsicos rusos elabor un detallado informe a pedido de Putin, que anda bastante sensibilizado por el escudo antimisilstico norteamericano.

Estas circunstancias han llevado a recordar las advertencias sobre nuevas tecnologas manipuladoras que Zbigniew Brzezinski (funcionario del gobierno de Carter) haba hecho ya en 1970. Pero aun antes que l, J. F. MacDonald, un geofsico que asesoraba a Johnson, haba reconocido que desde los aos '50 el Pentgono estaba estudiando tecnologas destinadas a la "guerra geofsica".

Se ha conocido incluso un informe de la Cruz Roja Internacional que alertaba sobre los posibles efectos que las intromisiones en el magnetismo terrestre podan tener sobre el psiquismo, provocando trastornos mentales y hasta "el desarrollo de facultades paranormales".

Muchos fsicos, sin embargo, tienden a desmitificar al proyecto, considerando que sus efectos seran apenas comparables con los que lograramos introduciendo un calentador elctrico en un ro caudaloso. Las emisiones de las antenas de HAARP seran centenares de veces ms dbiles que las que producen las variaciones naturales de la atmsfera, y no se registra un agujero de ozono del tamao que se les atribuye.

Uno de los puntos ms delicados de todo el proyecto sera su eventual interferencia con las llamadas Ondas Schumann. Estas radiaciones, descubiertas en los aos cincuenta por el fsico alemn O. W. Schumann, se generan entre la superficie de Tierra y el borde interior de la ionsfera. Coinciden con la frecuencia del hipotlamo, una constante biolgica de 7.8 Hz que comparten todos los mamferos; su ausencia se vincula con el JetLag y los edificios "enfermos". La NASA les ha dedicado muchos estudios y ha introducido generadores de Ondas Schumann en las lanzaderas espaciales. Sin embargo, otros dicen que aun a pesar de las advertencias de la Cruz Roja, les emisiones del HAARP no pasaran de 2,8 Hz.

Copy & Paste

Si hasta aqu nos hemos mantenido en un contexto cientfico, no podemos dejar de mencionar las especulaciones y delirios conspirativos que en ste como en otros casos son alentados por la desinformacin y la falta de un debate serio.

Surfeando la Web, nos encontramos con HAARP en una pgina esotrica, donde sin ms se afirma que esto es lo mismo que se hizo en la Atlntida (hasta ahora lo habitual era echarle la culpa a la energa nuclear) y no se deja de mencionar el mtico Experimento Filadelfia.

A un mdium que suele comunicarse con el fantasma de Lafayette Ronald Hubbard, el fundador de la Cienciologa le ha revelado que todo eso procede del mal uso de la fsica cuntica: otro clsico...

Ms all, una pgina fundamentalista no vacila en poner al HAARP entre los signos del inminente apocalipsis. Sin inmutarse, exhibe una foto trucada donde aparece la silueta de un pentculo mgico en el ojo de un huracn tropical. Aplicando una vez ms el mtodo copy & paste (que desde la Muerte del Autor permite que cada cual arme su propio pastiche) recicla informacin seria y de la otra, sin olvidarse de Tesla. Como cereza del postre, revela que el arpa aparece nada menos que 46 veces en la Biblia, y eso sin mencionar los salterios...

Bastante pintoresco tambin resulta ver cmo es tratado el tema en algunas pginas que se definen como "bolivarianas". Algn escriba tropical, oculto tras un inverosmil seudnimo, tambin hace su copy & paste. No se olvida de Tesla ni de la Atlntida, pero le atribuye al HAARP las inundaciones de Venezuela y termina endilgndole todo a Bush, en una lista un tanto excesiva que incluye el Holocausto, Hiroshima y el 11-S, el incendio del Reichstag y hasta la gripe espaola...

Podr discutirse si el HAARP es o no peligroso, pero existe algo mucho peor a lo cual parece que nos hemos acostumbrado. Se trata de una vasta red planetaria de antenas, cuyas ondas atraviesan la ionsfera y rebotan hasta en los lugares ms recnditos del globo. Sus pestferas radiaciones reblandecen el cerebro de los mamferos superiores, provocando una encefalopata espongiforme peor que en las vacas. Suelen inducirlos a quedarse horas pasmados ante un hato de prjimos en cautiverio como si miraran un criadero de pollos, o a extasiarse ante algunos ejemplares que se enroscan afanosamente en un barrote vertical.

Es la televisin, claro...



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