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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2007

Los fantasmas de Guantnamo
La vergenza de Diego Garca

Andy Worthington
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Una de las historias ms srdidas y de ms larga trayectoria en la historia colonial anglo-estadounidense la de Diego Garca, la principal isla del archipilago Chagos en el Ocano ndico volvi a alzar su fea cabeza el viernes cuando el comit de asuntos exteriores compuesto por todos los partidos del Reino Unido anunci planes para investigar afirmaciones que venan de largo de que desde 2002 la CIA ha retenido e interrogado a sospechosos de al Qaeda en una prisin secreta en la isla.

La vergonzosa historia de Diego Garca comenz en 1961, cuando fue seleccionada por los militares de EE.UU. como una base geopoltica esencial. Ignorando el hecho de que ya haba 2.000 personas viviendo en el lugar, y que la isla una colonia britnica desde la cada de Napolen haba sido colonizada a fines del Siglo XVIII por plantadores de coco franceses, que llevaron jornaleros africanos e indios de las Islas Mauricio, estableciendo lo que John Pilger llam una afable nacin criolla con prsperas aldeas, una escuela, un hospital, una iglesia, una prisin, un ferrocarril, muelles, una plantacin de copra, el gobierno laborista de Harold Wilson conspir con los gobiernos de Lyndon Johnson y Richard Nixon para barrer y desinfectar las islas (las palabras provienen de documentos estadounidenses que fueron posteriormente desclasificados).

Aunque numerosos isleos hacen remontar su ascendencia a cinco generaciones, un responsable del Foreign Office (ministerio de exteriores britnico) escribi en 1966 que el objetivo del gobierno era convertir a todos los residentes existentes... en residentes a corto plazo, temporales, para poder exiliarlos a las Islas Mauricio. Despus de haber sacado a los tarzanes o sirvientes para todo, como describiera un memorando britnico a los habitantes, los britnicos cedieron efectivamente el control de las islas a los estadounidenses que establecieron una base en Diego Garca, la que, con el pasar de los aos, ha llegado a ser conocida como Campo Justicia, completa con 2.000 soldados, anclaje para 30 barcos de guerra, un vertedero nuclear, una estacin de satlites espa, centros comerciales, bares y un campo de golf. Las islas fueron despejadas tan exhaustivamente, y el procedimiento fue tan oculto, que en los aos setenta el Ministerio de Defensa britnico tuvo el descaro de insistir: No hay nada en nuestros archivos sobre una poblacin y una evacuacin.

Sufriendo en exilio, los isleos de Diego Garca, los chagosianos, han luchado en vano por obtener el derecho de volver a su hogar ancestral, logrando una sorprendente victoria en la Alta Corte en 2000, que dictamin que su expulsin fue ilegal, y sufriendo luego un revs en 2003 cuando, con un autoritarismo tpicamente desptico, Tony Blair invoc una antigua y arcaica prerrogativa real para volver a abatir sus demandas. Aunque la corte de apelaciones revoc esta decisin en mayo de 2006, dictaminando que el derecho de los isleos al retorno era una de las libertades ms fundamentales conocidas por los seres humanos, queda por ver cmo este tardo reconocimiento judicial de sus derechos puede ser adaptado a la insistencia estadounidense de que su archipilago militar-industrial contine limpio de extraos.

En su resistencia contra las demandas de los isleos, Blair y el Foreign Office protegan claramente los intereses de sus aliados estadounidenses, para los cuales la importancia geopoltica de Diego Garca como una base estratgica ha aumentado recientemente por su uso, y el uso de algunos de los barcos anclados all, como prisiones en ultramar fabulosamente remotas en las cuales pueden retener e interrogar a sospechosos de alto valor de al Qaeda.

La sospecha, que ha prometido investigar el comit de asuntos exteriores, es que en Diego Garca los estadounidenses encontraron a un socio muchsimo ms anuente en la tortura el gobierno britnico que los que han encontrado en la mayora de otros lugares escogidos para prisiones secretas de la CIA. Segn varios informes conocidos desde hace aos, los otros socios de los estadounidenses en el juego de la tortura en ultramar Tailandia, Polonia y Rumania, por ejemplo slo estuvieron dispuestos a ser remunerados durante un cierto tiempo antes de que les entrara miedo y enviaran a la CIA a hacer sus maletas.

Queda por ver si el comit investigar a fondo o no. La obra benfica legal Reprieve basada en Gran Bretaa, que ha solicitado desde hace un cierto tiempo una investigacin semejante, ya seal al comit en un planteamiento que cree que el gobierno britnico es potencialmente un cmplice sistemtico en los crmenes ms serios contra la humanidad de desapariciones, torturas y detencin incomunicada prolongada. Clive Stafford Smith, director legal de Reprieve, dijo al Guardian que es absoluta y categricamente seguro que se ha retenido a prisioneros en la isla.

Al ser cuestionado por parlamentarios diligentes como Andrew Tyrie, el miembro conservador del parlamento de Chichester, que es un acrrimo oponente del uso por la CIA de entregas extraordinarias, el gobierno britnico ha sostenido persistentemente que cree en las garantas dadas por el gobierno de EE.UU. de que ningn sospechoso de terrorismo ha sido retenido en la isla, pero existen varias razones convincentes para concluir, al contrario, que el gobierno en realidad est diciendo verdades a medias.

Estudios de aviones utilizados por la CIA para su programa de entregas han establecido que el 11 de septiembre de 2002, el da en el que el complotador del 11-S Ramzi bin al-Shibh fue capturado despus de un tiroteo en Karachi, uno de los aviones de la CIA vol de Washington a Diego Garca, va Atenas. Bin al-Shibh no volvi a aparecer hasta septiembre de 2006, cuando fue trasladado a Guantnamo, y no ha hablado de sus experiencias. A diferencia de su supuesto mentor Khalid Sheikh Mohammed, se neg a participar en su tribunal en Guantnamo anteriormente durante este ao, pero no es la nica pieza del puzzle de la tortura que ha sido reconstruida por investigadores diligentes.

En junio de 2006, Dick Marty, un senador suizo que produjo un informe detallado sobre las entregas extraordinarias para el Consejo de Europa, tambin concluy que Diego Garca fue utilizada como una prisin secreta. Despus de hablar con importantes agentes de la CIA durante su investigacin, declar al Parlamento Europeo: Hemos recibido confirmaciones convergentes de que agencias de EE.UU. han utilizado Diego Garca, que es de responsabilidad legal internacional del Reino Unido, en el procesamiento de detenidos de alto valor.

Anecdticamente, los resultados de Marty han sido confirmados por otras fuentes. Manfred Novak, Relator Especial sobre la cuestin de la Tortura de la ONU, declar que oy de fuentes fiables que EE.UU. ha retenido a prisioneros en barcos en el Ocano ndico, y detenidos en Guantnamo tambin mencionaron a sus abogados que fueron retenidos en barcos de EE.UU. aparte de los retenidos en el USS Bataan y el USS Peleliu, que mencion en mi libro The Guantnamo Files. Un detenido declar a un investigador de Reprieve: Uno de mis compaeros prisioneros en Guantnamo estuvo embarcado en un barco estadounidense con unos 50 otros antes de llegar a Guantnamo. Me dijo que haba unas 50 personas adicionales en el barco; todos estaban encerrados abajo. Los detenidos en el barco fueron golpeados an ms severamente que en Guantnamo.

La evidencia ms incriminadora de todas, sin embargo, provino no de oponentes de Guantnamo o, indirectamente, de los sometidos a algunos de los abusos ms horrendos del rgimen, sino de una honrada persona con acceso a informacin privilegiada, Barry McCaffrey, un general de cuatro estrellas de EE.UU. en retiro, que es ahora profesor de estudios de seguridad internacional en la academia militar de West Point, al que se le escap dos veces que Diego Garca ha sido utilizada para retener a presuntos terroristas, como se han esforzado por sostener los oponentes del gobierno. En mayo de 2004 declar despreocupadamente: Probablemente retenemos a unas 3.000 personas, sabe, en el aeropuerto Bagram, Diego Garca, Guantnamo, en 16 campos en todo Iraq, y en diciembre de 2006 de nuevo volvi a soltar la pepa, diciendo: Estn tras las rejas... los tenemos en Diego Garca, en el aeropuerto Bagram, en Guantnamo.

Necesitamos ms pruebas?

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Andy Worthington es historiador britnico, y autor de The Guantnamo Files: The Stories of the 774 Detainees in America's Illegal Prison (que ser publicado por Pluto Press en octubre de 2007).

Para contactos escriba a: [email protected]
http://www.andyworthington.co.uk

http://www.counterpunch.org/worthington10202007.html





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