50 años de lucha
La toma de terrenos de la Población La Victoria
Cuando hace 50 años atrás, en la madrugada de un 30 de octubre de
1957, cerca de 1200 familias provenientes del Cordón de la Miseria del
Zanjón de la Aguada, se tomaron los terrenos de la chacra La Feria
localizada en lo que hoy es la Comuna de Pedro Aguirre Cerda; no sólo
conquistaron un pedazo de tierra donde vivir sino que además
inauguraron un nuevo espacio de contradicciones al interior de la
sociedad chilena, incorporando y visibilizando a un nuevo actor social:
los pobladores.
Los orígenes de la Toma
La Toma de Terrenos de La Victoria surge en un
contexto de creciente desruralización y de crisis del modelo primario
exportador, lo que según Vicente Espinoza, trajo consigo grandes flujos
migratorios que instalaron el problema de la vivienda en el centro de
la problemática social de ese entonces, en la medida que se saturaba el
conventillo y se reproducían las ocupaciones espontáneas de tierras en
desuso, lo que se conoció con el nombre de “Poblaciones Callampas”.
Sin embargo, el factor contingente que desata la
Toma es la consecución de una serie de incendios en el Cordón de la
Miseria en donde habían instaladas 10 “poblaciones callampas”,
damnificando a un gran número de familias. De esta manera, la imperiosa
necesidad de encontrar un lugar donde vivir, así como el descrédito en
las reiteradas promesas de solución por parte del gobierno de Carlos
Ibáñez del Campo crearon la convicción entre los pobladores de que la
única alternativa para su situación estaba en sus propias manos. Así
fue como 1200 familias reunieron las pocas cosas que tenían y se
tomaron los terrenos de la Chacra La Feria, dando origen a uno de los
lugares más significativos para la historia social de nuestro país: La
Población La Victoria.
Relevancia Histórica de La Toma de La Victoria
La Toma de Terrenos de la Victoria, como acción colectiva organizada,
significó en la práctica una fractura radical con las lógicas
institucionales y con el principio fundamental de las democracias
liberales: la propiedad.
De hecho, la acción directa que caracteriza a la toma es portadora de
una legitimidad basada en la necesidad y en la noción de derecho a la
vivienda, situándolo sobre la legitimidad procedimental y formal que
inspiran al Estado Moderno. En una toma es el valor de uso del
territorio el que prevalece por sobre el valor de cambio de la
propiedad de la tierra.
Asimismo, la Toma de La Victoria permitió
visibilizar a un actor social que hasta ese momento ni siquiera era
considerado como existente en el espacio público, por lo que también
estaba fuera del radio de acción de los partidos políticos de
izquierda, que orientaban su praxis esencialmente al sector obrero. Con
la Toma irrumpen los Pobladores como sujetos sociales capaces de
remecer y desbordar la institucionalidad vigente, demostrando que no
sólo estaban preparados para enfrentar directamente al Estado, sino que
sobre todo podían tomarse las soluciones y construir sus propias
alternativas.
La experiencia de autogobierno y de Poder Popular tras La Toma
Si bien el destino de este grupo de pobladores
despertó el interés y la solidaridad de amplios sectores de la sociedad
como la Iglesia Católica, las Federaciones Estudiantiles Universitarias
y del Hogar de Cristo, el bloqueo policial e institucional que se posó
sobre este asentamiento, llevó a que los pobladores mismos
desarrollaran niveles de organización y originalidad sin parangón hasta
ese momento. No es de extrañar que muchos pobladores se refirieran a La
Población como La Pequeña República de La Victoria.
Es así como, ya en La Toma, se crea el Comité
Central de Pobladores que se pone al frente de una serie de Bloques,
Comités y Sectores. La finalidad de estos últimos era hacerse cargo del
proceso de urbanización - que deberían enfrentar sin el apoyo del
Estado - y administrar autónomamente el territorio tomado, bajo
criterios amplios de participación de los pobladores.
De esta manera, fueron los mismos pobladores los que
diseñaron la Población, lotearon los terrenos, definieron los espacios
públicos y los construyeron. Para ello, organizaron planes de emulación
entre los distintos bloques de la Población, premiando y estimulando a
aquellos pobladores que más destacaran por su sacrificio en los
procesos de colocación de postes eléctricos y de cañerías. También se
conformaron comités de vigilancia, encargados de controlar la
delincuencia y dar seguridad a la población; se premiaban a aquellos
vecinos que tuvieran el jardín mejor cuidado etc. Se creo un periódico
interno, La Voz de La Victoria, con el objeto de que “fuera el vocero
auténtico de las clases trabajadoras que viven y sufren heroicamente,
sin desmayar en nuestra Población” .
Quizás el ejemplo que mejor sintetiza el espíritu de
entrega y organización de los pobladores fue la construcción de la
“Escuela Redonda”, que fue construida por ellos mismos, quienes
además contribuyeron cada uno con 10 ladrillos de adobe para su
construcción.
Por lo demás, el despliegue organizativo era
acompañado de un discurso de marcado rechazo asistencial, siendo la
consigna más reiterada por ese entonces: “Nada por caridad, todo
mediante nuestro propio esfuerzo”. Lo que muestra que había una
decisión conciente de demostrar que los pobladores mismos, los más
humildes, los más postergados eran capaces de construir su propio sueño.
Unos de los principales portadores de este capital
organizativo eran una gran cantidad de cuadros obreros que se habían
formado en las luchas sindicales del norte minero, estando la mayoría
de ellos ligados al Partido Comunista, contribuyendo significativamente
a la organización de la Toma y a su posterior consolidación.
Un Proyecto de Población, Un Proyecto de Sociedad
El relato que emerge con La Toma busca hermanar el
destino de los “victorianos” con las luchas sociales del país y con un
proyecto de sociedad en la que los postergados de entonces fueran los
protagonistas, lo que queda en evidencia no sólo en los relatos de los
pobladores o en sus publicaciones, sino que también en la toponimia de
la Población.
En la Victoria es posible encontrar calles como ‘Cardenal Caro’, en
honor al Cardenal que en tiempos de la Toma intercedió frente al
Presidente Ibáñez del Campo para evitar el desalojo, así como una de
sus calles principales llamada ‘Galo González’, quien en tiempos de la
Toma era el Secretario General de Partido Comunista de Chile. También,
incluso en la actualidad, es posible transitar por la calle ‘Carlos
Marx’ o por ‘Ramona Parra’, que lleva el nombre de la joven comunista
asesinada en una protesta, o por ‘Mártires de Chicago’, nombrada así en
honor a los trabajadores norteamericano ejecutados, que dieron origen a
la celebración del Día del Trabajo.
En esta manera de nombrar el espacio (las calles) hay un intento por
ligar la biografía de la Población con la historia del movimiento
social chileno, por ejemplo las calles que hacen referencias a trágicas
matanzas de campesinos y obreros, a saber, Ranquil y La Coruña; o las
que hacen referencia los sucesos del 2 de abril de 1957 (Calle 2 de
abril y Calle Alicia Ramírez), en el que una serie de protestas
sociales a raíz del alza en las tarifas del transporte urbano
terminaron con la intervención y represión por parte de las Fuerzas
Armadas y con cerca de 20 muertos.
La Victoria: Presente y Futuro
La carga identitaria e histórica que los pobladores llevan a cuestas,
lejos de desaparecer, se vio fortalecida con la lucha que dieron los
hijos de los fundadores durante la Dictadura de Pinochet. Y si bien en
el presente nuevas amenazas como la drogadicción y el narcotráfico
vienen a poner a prueba la identidad de la población, las nuevas
generaciones han sido persistentes en rescatar la memoria de La
Victoria.
Hoy experiencias como La Señal 3 de La Victoria, la radio 1º de Mayo,
los clubes deportivos, los centros culturales, el Grupo Identidad de
Memoria Popular - conformado por jóvenes pobladores que recopilaron,
bajo el formato de un libro, los relatos de los fundadores – han venido
a inyectar nuevos bríos a la historia de la población, manteniendo más
viva que nunca la memoria de la misma.
El origen de la población es el orgullo de los Pobladores actuales y
esa es La Victoria más grande que pudieron conseguir quienes hace 50
años, llevando sólo sueños y necesidades a cuestas, hicieron suyo un
lugar, lo llenaron de esperanza y lo llamaron: Población La Victoria.