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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2007

Reivindican su particular Memoria Histrica
La iglesia sale en defensa de la "Santa Cruzada"

Teo Navarro
A Luchar por el Socialismo


El 28 de octubre la iglesia catlica espaola celebr fastuosamente en la Plaza del Vaticano la beatificacin de 498 mrtires de la Repblica, reivindicando as la reaccionaria Santa Cruzada en la que tuvieron un papel destacado.

Una nueva provocacin, respaldada por la jerarqua del Vaticano

El acto coincidi con la tramitacin de la Ley de la Memoria Histrica que tanto ruido ha levantado entre la derecha heredera del franquismo, incluida la propia iglesia. Una verdadera Ley de punto final que, como han denunciado numerosas asociaciones y colectivos, ni siquiera anula los juicios polticos y los consejos de guerra franquistas pero que, an as, no es del agrado de quienes siguen reivindicando el alzamiento fascista.

El acto cuent con el patrocinio del papado, lo que no debe sorprender conociendo el pasado hitleriano de Ratzinger, digno continuador del ultrareaccionario Juan Pablo II, quien inici en 1987 el proceso de beatificacin de los religiosos espaoles mrtires de los rojos. El 28 de octubre sern beatificados, y por lo tanto reivindicados como modelo de conducta ejemplar y digna de imitacin, personajes tan siniestros como el obispo de Cuenca, quien organiz, financi y ampar la conspiracin fascista y la represin republicana en su territorio. Este admirable beato no esconda sus motivaciones: Ahora nos encuentra la revolucin mejor organizados que en 1931 y, adems, acostumbrados no slo a sufrir, sino tambin a resistir. Del proceso de beatificacin han quedado excluidos lgicamente religiosos tan poco ejemplares como los 16 vascos asesinados por oponerse a la sublevacin franquista y sostener sus ideas republicanas y nacionalistas.

Una cuestin que sigue pendiente

El carcter profundamente retrgado y reaccionario de la iglesia espaola no es ninguna novedad. Durante siglos ha sido parte integrante de la vieja oligarqua dominante y el principal pilar ideolgico de sustentacin del orden en que sta ha basado su dominio. De ah el profundo sentimiento anticlerical arraigado en las clases populares del Estado Espaol, siempre presente en los perodos de gran agitacin social. Y aunque los tiempos parezcan haber cambiado, a cada paso la iglesia, como todo el viejo orden franquista jams depurado, vuelve a mostrar su viejo y verdadero rostro: el de los obispos manifestndose pblicamente en defensa de la unidad de Espaa, contra los matrimonios homosexuales, reclamando la obligatoriedad de la formacin religiosa en la enseanza.

En el Estado Espaol sigue pendiente la separacin Estado Iglesia, una vieja reivindicacin de la revolucin burguesa, antifeudal, que nunca se llev a cabo. Una tarea pendiente que, sin embargo, volvi a estar planteada en el perodo de la revolucin social de 1931-1939, uno de esos excepcionales y agitados momentos histricos en que el viejo sistema de explotacin y opresin es cuestionado y donde cada cul se sita del lado de la barricada donde estn los intereses de su clase. Y la iglesia, como parte del viejo entramado de poder oligrquico y burgus, estuvo del lado franquista en el aplastamiento de una revolucin que pona en entredicho sus privilegios.

Privilegios y parasitismo social: viviendo del erario pblico

La reforma del franquismo, a travs del llamado Pacto de la Transicin, permiti preservar lo esencial del legado del rgimen anterior: la monarqua instituida por Franco, el ejrcito franquista y la indisoluble unidad de la patria garantizada por l, el sistema econmico y la propiedad burguesa A la iglesia, por su parte, se le garantiz la continuidad de sus privilegios a travs del llamado Acuerdo entre el Estado Espaol y la Santa Sede sobre asuntos econmicos, un Concordato firmado en 1979 gracias al cual la iglesia mantiene un sistema de subvenciones pblicas que arranca de 1837 y que slo dej de percibir en el perodo de la Repblica. Gracias a l, la iglesia recibe ms de 3.000 millones de euros anuales de dinero pblico: 141 millones a cuenta de un IRPF cuya recaudacin real es menor, 600 millones de los sueldos de los profesores de religin, 600 millones en subvenciones a su red de centros, 125 millones en conservacin del patrimonio artstico adems de la exencin en el pago de numerosos impuestos (IVA, IBI, Impuestos de Patrimonio y de Sucesiones), privilegio este ltimo que est siendo cuestionado incluso por la propia Unin Europea.

Por un Estado laico

El actual estado de cosas no se explica sin la responsabilidad de una izquierda institucional que con el Pacto de la Transicin acept, entre otras cosas, la continuidad de los privilegios de la iglesia, abortando la posibilidad de una ruptura profunda con el viejo rgimen y dando con ello nuevo aliento a la derecha ms reaccionaria. En ese sentido la lucha por la verdadera separacin Iglesia Estado sigue siendo una tarea pendiente, sin duda inseparable de la lucha que hoy libran numerosos activistas por acabar con el rgimen monrquico heredado del franquismo.


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