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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2007

Prlogo ntegro a la segunda edicin de Educacin para la ciudadana, Akal 2007
"La campaa meditica contra nuestro libro supera todos los lmites de falsedad, mentira e hipocresa"

Carlos Fernndez Liria, Pedro Fernndez Liria y Luis Alegre Zahonero
Rebelin


Con motivo de la segunda edicin de Educacin para la Ciudadana. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho (Akal, 2007), los autores explican su postura respecto de la polmica suscitada en los medios de comunicacin sobre la asignatura en general y sobre este libro en particular.

Sobre la primera edicin de este libro se ha mentido tanto en los medios de comunicacin espaoles que conviene aprovechar ahora para hacer algunas aclaraciones que dejen las cosas en su sitio.

El 20 de septiembre de 2007, por ejemplo, el Telenoticias 3 de Telemadrid anunci literalmente que nuestro libro, Educacin para la ciudadana. Democracia. Capitalismo y Estado de Derecho era uno de los que ya haban comenzado a utilizarse como libro de texto en la asignatura 'Educacin para la Ciudadana' que acababa de implantarse en algunas Comunidades Autnomas. Con cara compungida, un supuesto padre de familia sentado en el sof de su casa, iba leyendo en voz alta algunos pasajes escogidos de nuestro libro. En especial, pareca escandalizarle el hecho de que recordramos que los votantes del PP haban votado (y siguen votando) a un partido que apoy la invasin estadounidense de Iraq y que eso, de alguna manera, comporta algn tipo de responsabilidad. Por lo visto, en opinin de los directores de Telemadrid, es inconcebible que en una asignatura de Educacin para la Ciudadana se pretenda nada menos que decir la verdad a los alumnos. Quizs piensen que sera ms oportuno explicar a los jvenes y a los lectores en general que los ciudadanos no tienen ninguna responsabilidad a la hora de votar a un partido u otro. Pues la cruda realidad es que el PP apoy la invasin de Iraq y que Jose Mara Aznar insisti una y otra vez en que tena informes fidedignos de que Sadam Hussein contaba con armas de destruccin masiva, pese a que todos los informes de los inspectores de la ONU decan lo contrario. Luego result que en Iraq no haba armas de destruccin masiva. Result que no slo no las haba, sino que siempre se haba sabido que no las haba. Sobre este tema se haba mentido a la opinin pblica mundial. Pese a todo, a los votantes del PP no les pareci motivo suficiente para cambiar su voto.

Se trata, sin duda, de un enigma de la vida ciudadana que ojal que algn da pueda ser desentraado en los libros de texto de Educacin para la Ciudadana: cmo es posible que la intencin de voto de la poblacin no se haya modificado en absoluto al descubrir que una guerra que ha destruido un pas y que ha causado centenares de miles de vctimas civiles se inici con un embuste de sus lderes polticos?

Sin embargo, todo el mundo parece de acuerdo (en el PP y tambin en el PSOE) en que en la asignatura de Educacin para la Ciudadana no debe tratarse de este tipo de cuestiones delicadas. En realidad, tal y como han demostrado los libros de texto que han visto la luz durante el ao 2007, esta asignatura no debe de consistir, al parecer, ms que en un canto polticamente correcto a valores abstractos y melifluas buenas intenciones, una especie de Barrio Ssamo empalogoso, tedioso y conformista para explicar a los nios lo contentos que tienen que estar por vivir en una monarqua constitucional. No es extrao, por tanto, que nuestro libro fuera acogido con tan rabiosa indignacin.

Pero, antes de pasar a discutir estas cuestiones, conviene deshacer las mentiras ms sonadas. El Telenoticias de Telemadrid minti, y no era la primera vez que menta al respecto. Minti, en primer lugar, porque nuestro libro no es un libro de texto. Y por supuesto, era absolutamente mentira que ya estuviese utilizndose como tal en los centros de enseanza. Cualquiera puede ver que el libro que tiene entre sus manos no es un libro de texto: no responde al programa de ningn curso en particular, no tiene el formato de los libros de texto, no tiene actividades para el alumno, ni flechitas, ni esquemitas ni recuadritos, no ha sido homologado por el Ministerio de Educacin, no sigue el currculo de la asignatura, etc. Es ms, no hay ningn profesor tan suicida como para buscarse la ruina utilizndolo como manual obligatorio, pues es fcil colegir que la comunidad educativa, la direccin del centro, los padres, los consejos escolares, la inspeccin, la prensa y dems fuerzas vivas, le complicaran mucho la vida.

Que no se trata de un libro de texto es algo que saban perfectamente en Telemadrid. Lo mismo que lo han sabido perfectamente, desde el principio, en la Cadena Cope, en el diario El Mundo, en La Razn, en el ABC, en Libertad Digital, en el Canal 7, y en todos los medios que, sin embargo, no han parado de insistir en que lo era. Sencillamente, han mentido sabiendo muy bien que estaban mintiendo. Han querido transmitir la idea de que nuestro libro no slo era un libro de texto, sino que era, adems, el libro de texto por antonomasia, el que verdaderamente desvelaba las autnticas y ocultas intenciones del gobierno del PSOE, hasta el punto de que en algunos de esos medios comenz a conocerse como el manual de Zapatero.

No slo no es verdad que sea un manual. Se trata ms bien de un antimanual especialmente escrito en contra de la asignatura. Por supuesto, este detalle ha pasado desapercibido porque la prensa de derechas estaba muy interesada en monopolizar la oposicin a la asignatura y la prensa gubernamental muy interesada en ocultar el hecho de que, desde el principio, hubo una oposicin de izquierdas a la Educacin para la Ciudadana. Hubo, incluso, una manifestacin en contra de esta asignatura, convocada a nivel estatal, que acab con unas clases de Filosofa al aire libre impartidas en Plaza de Espaa de Madrid, el 3 de junio de 2005. Los tres autores del libro participamos activamente en esas movilizaciones contra la Educacin para la Ciudadana convocadas desde la izquierda. Esta oposicin de izquierdas tena muy buenas razones y argumentos, pero, por supuesto no sali en los peridicos ni en los telediarios, porque la izquierda de este pas ni tiene peridicos ni tiene telediarios a su disposicin. Y como suele ocurrir, a fuerza de silenciarla y censurarla, se acab por creer que la izquierda no exista. De este modo, se logr crear la ilusin de que slo la derecha atacaba la asignatura y que, en cambio, la izquierda (liderada, al parecer, por el PSOE) la defenda.

Por supuesto, el ruido que han metido los obispos en relacin con esta asignatura ha sido tan aparatoso que el espejismo estaba servido en bandeja. En este pas tenemos la desgracia de padecer una derecha pre-civilizada, pre-moderna, pre-ilustrada, aliada de los sectores ms reaccionarios de la Iglesia Catlica, una Iglesia a cuyos dirigentes slo hemos visto movilizarse en contra de los derechos de los homosexuales, de los derechos de las mujeres y, en general, en contra de todo lo que les suene a Derecho. Nos referimos, claro est, a la misma jerarqua eclesistica que combati en Latinoamrica a la Teologa de la Liberacin y que en Espaa est empeada en limpiar la casa del Seor cerrando parroquias comprometidas con la causa de los pobres, como la de Enrique de Castro en el barrio madrileo de Vallecas. As pues, tampoco resulta sorprendente la furiosa reaccin de la Conferencia Episcopal contra cualquier propuesta que incorpore, aunque slo sea en el ttulo, la palabra ciudadana. En esta ocasin se han comportado como autnticos Prncipes de las Tinieblas, como si la mera palabra ciudadana les produjera el mismo efecto que la luz del sol al Conde Drcula. La jerarqua de la Iglesia pierde los papeles cada vez que siente amenazada una micra de su poder poltico. As pues, es normal que hayan reaccionado con virulencia contra una asignatura que pretende transmitir unos valores distintos a los que inculcan ellos en la asignatura de Religin. La hipocresa de los obispos y de organizaciones como la Confederacin Catlica de Padres (Concapa) al acusar al Estado de adoctrinamiento ha sido repugnante, cuando no surrealista, teniendo en cuenta lo contenta que estuvo la Iglesia de monopolizar el adoctrinamiento fascista, machista, homfobo y clasista durante cuarenta aos de franquismo, y lo contenta que est ahora de valerse de fondos pblicos para el lavado de cerebro de los nios en sus centros concertados y, en general, en la asignatura de Religin.

Y como la derecha y la ultraderecha s tienen medios de comunicacin de sobra para hacerse or en el espacio pblico, result an ms creble la idea de que la polmica sobre la Educacin para la Ciudadana se agotaba entre el PP, que la atacaba, y el PSOE, que la defenda.

En absoluto era cierto. La oposicin de izquierdas a esta asignatura haba existido desde el primer momento. Parti fundamentalmente del rea de Filosofa y era una llamada de atencin sobre la degradacin de la enseanza pblica en general. Era previsible, en efecto, que la asignatura de Filosofa quedara muy daada con la implantacin de la Educacin para la Ciudadana. Y de hecho, as ha sido. En el borrador del decreto de bachillerato que el PSOE ha preparado hasta la fecha, se tiene previsto reducir de tres a dos horas a la semana la Filosofa de primero de bachillerato (que pasara a llamarse Filosofa y Ciudadana). Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que el PSOE ya fue quien en su momento redujo esta asignatura de cuatro a tres horas semanales. En segundo lugar, conviene recordar que con esta nueva reduccin incumple todos los pactos y falta a todas sus promesas hechas a las Facultades y Asociaciones de Filosofa. Pero no contento con esto (alguien puede adivinar qu tiene el PSOE contra la Filosofa?), en el borrador del decreto se prev reducir tambin a dos horas semanales la Historia de la Filosofa de segundo de bachillerato. A ello hay que unir el hecho de que la tica de 4 de la ESO pasa a llamarse a tica cvica y pierde una de sus dos horas a la semana. Todo el mundo sabe que eso es tanto como convertir esa asignatura en impracticable.

La defensa de la Filosofa frente a este estropicio educativo no era una cuestin de corporativismo. Lo que ocurre es que algunos profesores, como los autores de este libro, creemos de verdad que la asignatura de Filosofa, en su actual perfil cientfico, es el mejor instrumento del que dispone nuestro sistema educativo para formar ciudadanos capaces de razonar y argumentar con criterio propio e independiente. Estamos convencidos de que no hay mejor forma de encaminarse a ese objetivo que la enseanza de la Filosofa y la Historia de la Filosofa, del mismo modo que creemos que con los programas de Educacin para la Ciudadana, lo que se pretende ms bien es amaestrar a los nios en lo polticamente correcto y en las supercheras de la ideologa dominante. Pero, sobre todo, somos muy conscientes de que este atentado contra el perfil cientfico de la asignatura de Filosofa no es ms que un sntoma fatal del rumbo que est tomando la enseanza pblica en general. Los perfiles cientficos de las asignaturas en la enseanza secundaria tienden cada vez ms a disolverse porque el edificio mismo de la enseanza pblica se desmorona ms y ms, viniendo a ocupar su lugar una especie de asistencia social gestionada por educadores, pedagogos, psiclogos, e incluso por guardias de seguridad, como si se fuese muy consciente de que mientras la enseanza privada y concertada prepara para la Universidad, el futuro en la enseanza pblica viene ms bien marcado por la crcel, el paro o el inframundo laboral del trabajo basura. En esto, las polticas del PSOE y del PP han sido igualmente letales. Legislatura a legislatura han ido haciendo y deshaciendo leyes y decretos como si fueran buenas intenciones y no muchsimo ms dinero y recursos humanos lo que la enseanza pblica necesitara para poder frenar esta tendencia hacia el desastre. Eso, por supuesto, sin la menor iniciativa legal para acabar con la ignominia de la enseanza concertada, con su legin de profesores nombrados a dedo y pagados con dinero pblico. Si a esta situacin le aadimos los planes a nivel europeo y mundial que desde la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) y el Acuerdo General de Comercio de Servicios (GATS, por sus siglas en ingls) planean sobre el mundo de la enseanza estatal, encaminados de forma inequvoca a la instrumentalizacin privada de la enseanza pblica superior y la mercantilizacin de la Universidad, el panorama es desolador (tan desolador como haba previsto hace ya tiempo el libro de Michel liard, La fin de l'cole, PUF, Pars, 2000) Es posible hacerse una excelente idea de lo que se ha estado jugando en eso que se ha llamado la Convergencia Europea en Educacin Superior, leyendo el libro Eurouniversidad. Mito y realidad del proceso de Bolonia (Icaria, Barcelona, 2007).

Ahora bien, en estos ltimos aos cruciales, la voz de la izquierda ha sido casi por completo silenciada, tanto respecto a la enseanza secundaria como respecto a la superior. Hartos de estrellarnos contra este muro de silencio, en el momento en que vimos que la implantacin de la Educacin para la Ciudadana era ya un hecho consumado, los autores de este libro decidimos hacer de la necesidad virtud. Nos dijimos que, si queran una Educacin para la Ciudadana, la iban a tener, pero que la iban a tener en serio. En lugar de utilizar la asignatura para encubrir el hecho de la realidad capitalista, podamos utilizarla para denunciarlo. El racismo, la xenofobia, el trabajo ilegal de los sin papeles y el trabajo basura de los con papeles, la desestructuracin social, la precariedad laboral, la marginacin y todo lo que ella conlleva, la imposibilidad de acceder a una vivienda digna y las consiguientes dificultades para la vida familiar y la procreacin, todos estos asuntos tienen su causa en problemas sociales y econmicos enraizados en las estructuras ms bsicas de esta sociedad en la que vivimos. Es ridculo, pattico e hipcrita pretender que todo ello hay que afrontarlo con una educacin en valores. Pero, sobre todo, se trata de una estafa que pretende encubrir y legitimar las verdaderas causas de estos problemas. As pues, lo primero que debe quedar claro en una Educacin para la Ciudadana es el carcter capitalista de nuestra realidad social. Despus habr que decidir en qu consiste y qu posibilidades tiene la vida ciudadana en semejantes condiciones.

Fue as como publicamos Educacin para la ciudadana. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho (Akal, 2007). La reaccin de los medios de comunicacin de derechas y de ultraderecha ha sido furibunda. La tentacin de utilizarnos como arma arrojadiza contra el PSOE era demasiado grande para reducirnos al silencio, as es que decidieron ms bien poner el grito en el cielo. La campaa meditica que se ha desatado en contra de nuestro libro durante los meses de agosto y de septiembre de 2007 ha superado todos lmites de la falsedad, la mentira y la hipocresa. En primer lugar, como ya hemos sealado, presentaron el libro como un manual destinado a las aulas, cuando era absolutamente obvio que no era tal. Luego, y tal como denunci en su momento Javier Ortiz, siguieron la tctica habitual de la Inquisicin: primero se dice que el contrario ha dicho lo que no ha dicho y luego se le condena sin apelacin posible por haber dicho lo que no ha dicho (El Mundo, 9-09-2007).

As, por ejemplo, en las mltiples veces que nuestro libro ha sido aludido en Telemadrid, su contenido ha quedado resumido diciendo que definimos libertad como hacer lo que a uno le da la gana. Varias veces esa frase ha aparecido subrayada y ampliada en pantalla, como prueba de nuestra ignominia. Lo que no decan es que esa frase es slo el punto de partida de un razonamiento estrictamente kantiano en el que acabamos, por cierto, por concluir que libertad es ms bien obedecer a la ley (lo que, sin duda, considerarn muy desconcertante los directores de Telemadrid tratndose de un libro que han calificado poco menos que de anticonstitucional). Hasta el menos aventajado de los alumnos de secundaria que de verdad leyera nuestro libro entendera perfectamente que nuestro concepto de libertad no tiene nada que ver con lo que ordinariamente se entiende por hacer lo que nos da la gana. Es completamente obvio que si en el libro tomamos esa frase como punto de partida es precisamente porque sabemos que se trata de una idea bastante comn entre los jvenes, de modo que es con ella que conviene ajustar cuentas. Por supuesto, esto lo saban perfectamente en Telemadrid, pero no les import mentir al respecto.

Es curioso cmo los periodistas acaban creyndose sus propias mentiras, porque el caso es que en el programa 59, de TVE, tambin resumieron la tesis principal del libro del mismo modo. Luego pasaron a rasgarse las vestiduras, hasta el punto de que Melchor Miralles, directivo del diario El Mundo, pidi que a los autores nos inhabilitaran de por vida para la docencia (en todo caso, en descargo del director de 59, hay que sealar que accedi a leer una nota de rectificacin en el programa siguiente; por supuesto, no se puede decir lo mismo de Melchor Miralles).

Se han publicado otras mentiras absolutamente descabelladas como, por ejemplo, que mostramos algn tipo de menosprecio hacia los gitanos (Alfonso Ussa, La Razn, 19-08-2007) cuando, en realidad, son aludidos precisamente como modelo de resistencia frente a los mecanismos destructores de la familia que pone en juego el capitalismo (que constituye, ste s, el blanco de nuestras crticas); mentiras absurdas, como que consideremos intolerable mantener la virginidad hasta el matrimonio, cuando lo nico que decimos a ese respecto es que se trata de un asunto que debe quedar gobernado por la voluntad libre de cada uno; o mentiras delirantes, como que defendamos que la dignidad es comportarse como un buen cerdo machista y tenerlos bien puestos (La Razn 17-08-2007), cuando, como es obvio, eso se propone precisamente como ejemplo de indignidad.

Lo ms llamativo es que se hayan apuntado, por una parte, mentiras, y por otra, insultos y descalificaciones, sin aportar ni un solo argumento. Fernando Savater nos llam necios y sectarios (ABC, 7-08-2007); Delgado Gal nos consider ineptos, fanticos y paranoicos, al tiempo que se lamentaba de que furamos (ay!) profesores (ABC, 5-08-2007); Martn Prieto, nos tild de retroprogres, locos, chequistas y lamelibranquios (El Mundo, 12-08-2007); Cesar Vidal nos llam escritores fracasados y no s cuntas cosas ms (COPE, 12-07-2007); Alfonso Ussa dijo que ramos unos stalinistas, comunistas, genocidas y nos invit a irnos a vivir a Cuba (La Razn, 19-08-2007); Jimnez Losantos y Pedro J. Ramrez han hablado bastante de nuestro libro no sabiendo si llorar o rer y llegando a la conclusin de que, ms que nada, somos unos zumbaos.

Respecto a los insultos publicados en El Mundo y en La Razn hay que aadir, adems, que han sido especialmente cobardes y maleducados, porque estos diarios (al contrario que El Pas o el ABC), no nos han concedido derecho de rplica, ni siquiera las quince lneas de rigor en cartas al director. Tres cartas enviadas a Pedro J. Ramrez fueron rechazadas sin explicaciones.

Es muy notable el hecho de que solo haya dos personas que hayan argumentado sobre el libro: Rafael Snchez Ferlosio (El Pas, 29-7-2007) y Gustavo Bueno (El Catoblepas). El primero, lo hizo tras criticar dursimamente a Savater y para defender, en cambio, la idea fundamental de nuestro libro, lo que no tiene nada de extrao pues, en efecto, la idea de introducir en poltica la fuerza de lo impersonal nos la ense l mejor que ningn otro. El segundo, es cierto, nos critic con dureza, aunque con argumentos muy discutibles; pero, en todo caso, lo hizo tras burlarse de forma inmisericorde de los otros libros de texto y especialmente del de Jos Antonio Marina, del que vino a decir algo as como que si es ms tonto no nace. As pues, despus de todo, salamos ganando por comparacin.

Una cosa que merece comentario son los insultos que han cuestionado nuestra salud mental (zumbaos, paranoicos, casos psiquitricos, etc.). Por lo visto, a la izquierda del PSOE y del PP, estamos todos locos de remate. Pues, en efecto, los periodistas que tanto se han burlado de nosotros se asombraran mucho al saber la acogida tan entusiasta que nuestro libro ha tenido en los medios de la izquierda alterglobalizacin (en las revistas El Viejo Topo, Viento Sur, Archipilago, Fusin, El Otro Pas o en las web habituales de la izquierda). Es una prueba ms de que los argumentos de izquierda no tienen ninguna posibilidad meditica en el espacio pblico de nuestra bendita libertad de expresin. No hace falta censura, en efecto, all donde todo el mundo obedece, por la cuenta que le trae, la voz de su amo. Sin embargo, en esta ocasin se ha colado en los grandes medios de comunicacin un argumento de la llamada extrema izquierda. Ello se ha debido, como sabemos, a que al PP le convena muchsimo, en su guerra particular contra la asignatura de Educacin para la Ciudadana propuesta por el PSOE, presentar nuestro libro como el manual de Zapatero. sa ha sido la nica razn, pues el blindaje informativo contra los argumentos a la izquierda del PSOE ha sido siempre absoluto. Y mira por dnde, una vez que, debido a este accidente informativo, se encuentran con una argumentacin anticapitalista y alterglobalizacin encima de la mesa de los telediarios y los peridicos, se quedan boquiabiertos y piensan que, sencillamente, se les han colado unos locos de atar. As de acostumbrados estn a discutir con nuestros argumentos y as de acostumbrados estn a discutir con nuestros autores habituales de referencia, tales como Noam Chomsky, Vandana Shiva, Tariq Ali, Samir Amin, Eduardo Galeano, Ammy Goodman, Prez Esquivel, Naomi Klein, Immanuel Wallerstein, Terry Eagleton, Eric Hobsbawm, Michel Chossudovsky, Harold Pinter o Arundhati Roy. Hay un largo etctera de autores censurados por los propietarios privados del espacio pblico. Por ejemplo, y sin ir ms lejos, Ignacio Ramonet dej al descubierto la complicidad de los medios europeos con el golpe de estado contra el orden constitucional en Venezuela de abril del 2002 y ese fue el ltimo artculo que public en El Pas. En suma, es de suponer que nuestros medios de comunicacin, no tendran demasiado empacho en psiquiatrizar por entero al movimiento alterglobalizacin en su conjunto, con todos sus autores de referencia y toda su bibliografa. Como si a la izquierda de los que tienen el poder, no existiese ms que el manicomio.

Al fin y al cabo, se trata de un buen sntoma. No podemos esperar que los que tienen la sartn por mango aprecien la correccin de los diagnsticos de la izquierda alterglobalizacin. Si defendemos que otro mundo es posible es porque sabemos que otra economa y otras relaciones sociales son posibles en este mundo. Los anticapitalistas no pedimos la Luna, no somos unos lunticos. Pedimos algo de lo ms sensato, aunque no podemos esperar la comprensin de los poderosos ni de sus mercenarios en los medios de comunicacin.

Se pongan como se pongan, el movimiento alterglobalizacin existe. Tampoco los propietarios de Atenas fueron demasiado comprensivos con Scrates que es, despus de todo, el verdadero protagonista de este libro.



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