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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2007

Medios comunitarios versus golpe meditico

Pedro Santander Molina
Rebelin


La mejor defensa es el ataque, dijo Hugo Chvez ante las cmaras, No, corrigi el comandante Fidel Castro, la mejor defensa es el contraataque. Hablaba en ambos casos la voz de la experiencia, la de Chvez con un paro patronal, un intento de golpe de estado y una sistemtica campaa de desestabilizacin en su contra, y la de Fidel con todo eso y centenares de ataque ms contra su persona y contra el proceso revolucionario cubano por 50 aos.

Pero, adems de la diferencia en cantidad, hay un elemento muy particular que hace una diferencia en las experiencias de ambos mandatarios: el golpe de estado contra Chvez en abril de 2002, es el primero que ocurre en Amrica Latina en el Siglo 21 y el primero en el mundo en ser calificado por diversas voces (intelectuales, polticos, periodistas, etc.) como un golpe meditico.

Los medios de comunicacin venezolanos jugaron un papel crucial en la planificacin, preparacin y ejecucin del golpe contra Chvez, operando como verdaderos centros de conspiracin. De esa experiencia parece nacer el contraataque que el gobierno bolivariano est llevando a cabo en Venezuela en el campo de los medios de comunicacin, tras una primera etapa de ataque bolivariano que no comentaremos en este artculo, el contraataque nos interesar en esta ocasin.

A diferencia de lo que una lectura rpida y superficial pudiera sugerir, el contraataque no se concentra en el mbito de las restricciones o prohibiciones a los medios privados que son mayoritariamente opositores al Gobierno bolivariano. De hecho, el 78% de las estaciones de TV en VHF son utilizados por el sector privado; en la banda UHF, en tanto, el 82 % es operado por privados. Con la prensa escrita pasa otro tanto. Es decir, el 80% de la produccin y circulacin de los mensajes mediales de Venezuela lo producen corporaciones. Incluso el bullado caso de RCTV no fue un cierre, dicho canal sigue transmitiendo, slo que por bandas distintas a la seal abierta del espacio radioelctrico, propiedad del Estado.

El contraataque no pretende limitar la libertad de expresin en Venezuela (sin ninguna duda muy superior a la existente en Chile), sino ampliarla an ms y volverla participativa. Tres son los pilares de esta estrategia que es revolucionaria no slo en el sentido poltico, sino tambin en el desafo que plantea a las experiencias y a las teoras de la comunicacin; ya veremos por qu.

En primer lugar, la nueva carta fundamental reconoce la comunicacin como un derecho constitucional, tanto privado como pblico; se garantiza el secreto e inviolabilidad de las comunicaciones privadas en todas sus formas, reza el art. 48 y el art. 58 al que la oposicin se opuso tenazmente- seala toda persona tiene derecho a la informacin oportuna, veraz e imparcial, sin censura, as como derecho a rplica.

El segundo lugar, se establece un apoyo que es indito en las experiencias mundiales a la comunicacin local y a los medios comunitarios. La Ley Orgnica de Telecomunicaciones (art. 191) impide la concentracin de la propiedad e incentiva especficamente el desarrollo de los medios comunitarios (radiodifusin sonora y tv abierta comunitaria). Qu diferencia con Chile, pas desde donde escribimos estas letras! No slo estamos en nuestro pas asfixiados por la concentracin econmica y su consiguiente clausura discursiva, adems, ac se establecen todo tipo de restricciones a las experiencias de comunicacin alternativa. Por ley, las radios comunitarias no pueden transmitir publicidad (a diferencia de las comerciales), tienen que renovar permiso cada 3 aos (a diferencia de los 25 aos de las comerciales); su capacidad de transmisin est limitada a 1Watt de potencia (a diferencia los 20 W. de las comerciales.), etc. En cambio, en Venezuela la concesin para una emisora comunitaria no es otorgada a privados, sino a una fundacin comunitaria, es decir, una fundacin plural y local que obliga a la comunidad a organizarse en torno a la problemtica de la comunicacin.

En tercer lugar, y esto es lo que resulta de lo ms sorprendente para la teora de la comunicacin: el Reglamento de Radiodifusin Sonora y TV Abierta Comunitaria exige que el contenido, es decir, la programacin de una emisora comunitaria, sea producido en un 70% por y dentro de la comunidad!, la estacin por s misma slo puede producir un mximo de 15 % a 20% de la programacin, por lo tanto, el resto del contenido tiene que ser producido por voluntarios de la propia comunidad.

De este modo ocurre una situacin no prevista por los estudios y las experiencias clsicas de comunicacin: la propia audiencia se convierte en emisores de sus medios, de hecho, est por ley obligada a serlo si quiere que su medio de comunicacin funcione. Esta idea de que cualquier persona puede ser emisor y, a su vez, forme parte de la comunidad que lo recepciona es revolucionaria.

Tradicionalmente en los medios pocos producen mensajes para muchos (la audiencia) y esos muchos estn estructuralmente impedidos de acceder al polo de la produccin de mensajes, por lo tanto, de influir en el contenido de manera directa. Eso lo que algunos autores denominan asimetra estructural o flujo asimtrico. Por eso esta iniciativa respaldada por la Constitucin- es revolucionaria en todo el sentido de la palabra: es nueva, pone patas arriba la teora y las experiencias tradicionales, obliga a la comunidad a capacitarse y a organizarse e impide que la lgica comercial imponga sus condiciones a los medios de comunicacin.

En ese contexto se han otorgado desde el ao 2000 ms de 25 estaciones de TV comunitarias, ms de 150 estaciones de FM comunitarias, y otras tantas decenas de estaciones de TV UHF.

Es el contraataque al golpe meditico, o sea, la mejor defensa.


Pedro Santander Molina es Periodista. Director Postgrado en Comunicacin Pontificia UCV


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