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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2007

La izquierda argentina, cada vez ms lejos de las masas
La Izquierda en su laberinto

Gustavo Robles
Rebelin


 

A veces se hace complicado mantener la compostura. Despus de todo, por ms "cientficos" que pretendamos hacer nuestros razonamientos, los que nos declamamos militantes "de izquierda" somos, antes que nada, seres humanos. A m, particularmente, va a ser difcil sacarme la bronca de encima, despus de repasar los resultados de las elecciones del domingo que acaba de pasar.

Da bronca que los millones de asalariados y desocupados que sufren todo tipo de privaciones da a da voten a sus verdugos. Bronca y tristeza. Sin embargo, racionalmente encuentro respuesta para ello: vivimos en el sistema capitalista, en el sistema burgs, es decir, en un mundo y en un pas donde mandan los patrones, que no slo viven de explotar la riqueza que las mayoras producen, sino que le imponen a sus explotados una cultura, una manera de pensar, de ver la vida. La mayora piensa como ellos quieren que piensen. Es decir, as es la realidad, y es por eso que luchamos para cambiarla, y es tan difcil lograrlo.

Da bronca pensar en cmo manipulan los nmeros los lacayos de los patrones, los polticos del sistema, y sus herramientas de difusin. Por ejemplo, dicen que "la seora" Kristina logr casi el 45% de los votos (lo cual, en principio, no es una "mayora", sino una "primera minora", ya que para serlo debera superar el 50%). Sin embargo, nada dicen que del padrn electoral cosech alrededor del 30% (8.200.000 sobre 27.100.000). Y se olvidan de mencionar que el abstencionismo, el voto en blanco y nulo, suman ms de 8.500.000 voluntades (31% del padrn), constituyndose en la verdadera "primera minora" del pas, superando a la presidenta electa (por supuesto algunos dirn que no es correcto contar el "abstencionismo estructural", que bajara el porcentaje del, de todas maneras, impresionante nmero que expresa la bronca "contra todos"; pero a esos mismos nunca se les ocurre descalificar los votos clientelares por ejemplo- de los partidos del sistema. As que vayamos a los nmeros sin ms vueltas). Sin embargo, tambin a esto le encuentro la respuesta "racional": estos tipos son lo que son, profesionales de la mentira, del engao, de la entrega, y viven de eso se puede esperar otra cosa de ellos? Por supuesto que no.

Por eso la mayor bronca me sacude cuando veo otra vez y van...- los resultados de la izquierda. Recuerdo haber escrito algo parecido en cada eleccin, pero los infames nmeros son como un eco eterno y lacerante, que vuelve, y vuelve, y vuelve... repitindose hasta el infinito. Y hasta el hartazgo.

Es que la izquierda que quiere "cambiar la realidad de raz", logr algo que pareca imposible: superarse a s misma en cuanto a patticos resultados:

La izquierda clasista, toda junta, sac: 1,9%

Si contamos a Solanas: (1,61 + 1,9) 3,51%

y haciendo un esfuerzo, contando al PCA, y a Castells: (0,71 + 3,51) 4,22% .

Esto, visto desde el mismo punto de vista que los partidos del sistema, porque si contamos del total del padrn electoral, ese 4,22% se transforma en: 2,82% ( 766.096 votos sobre un padrn de 27.090.236 )

Nmeros, lamentables, por cierto. Siempre decimos convencidos, desde el marxismo, que a travs de los votos no se va a hacer la Revolucin. Pero estos s deben servirnos como parmetro para saber dnde estamos parados en la consideracin de las masas. Muy bien, en ese sentido, las elecciones del domingo nos dicen taladrantemente que somos de una insignificancia dolorosa; casi inexistentes.

Y en este punto, cuando quiero encontrar respuestas "racionales", es donde la razn empieza a fallar. Porque, cmo es posible que en el sector de la poblacin donde "en teora" se encuentra el pensamiento ms humanista y ms avanzado, se persista en cometer los mismos errores una y otra y otra vez? Cmo es posible que aquellos que se autoproclaman vanguardia no se den cuenta de una vez por todas que no vanguardizan nada ms que a su propia militancia (un grano de arena en el desierto), mientras que "el sujeto de cambio" les da la espalda y los rechaza? Cmo es posible que aquellos que se manejan como los dueos de "la Verdad" no caigan en la cuenta que esa "verdad" -slo de ellos- los ha aslado hasta el extremo de las aspiraciones de los hombres y mujeres de nuestro suelo? Cmo es posible que no se den cuenta que ninguno por s solo puede hacer nada? Cmo puede ser que privilegien sus "caprichos ideolgicos" por sobre la necesidad imperiosa de millones de seres humanos? qu pensamiento dialctico es el que se estanca y se convierte en dogma? qu mtodo cientfico repite experimentos que probadamente llevan al fracaso?

Tengo miedo de que esto se siga repitiendo.

Hay que decir: basta.

Basta.

Basta.!

No podemos seguir as.

Hay que terminar con la autorpoclamacin, con la intolerancia, con el sectarismo, con la atomizacin, con el autismo, con la mezquindad, caminos que nos llevan en direccin contraria a nuestros objetivos, y que demuestran cun atravesado por la cultura burguesa est hoy el movimiento revolucionario. La izquierda as no va ms. La Unidad de la Izquierda debe ser, s o s a partir de ahora, la mxima prioridad para los revolucionarios en Argentina.

Ah est la realidad, implacable, dolorosa. La injusticia esparcida por doquier. Millones de vidas que no pueden satisfacer sus necesidades ms bsicas. La niez empobrecida, violada, explotada. La vejez irrespetada y abandonada.

Por ms reveses que nos depare la lucha de clases, por ms que hoy el pueblo nos ignore, por ms que el barro nos llegue al cuello, la necesidad de cambio permanece inalterable. Y la vigencia de las ideas que nos guan son banderas irrenunciables, porque sabemos que el mundo puede ser un bello lugar si lo compartimos equitativamente entre todos los seres humanos, sin miseria ni explotacin, porque la vida merece ser vivida y gozada por todos y no por unos pocos.

La nica salida para la Humanidad sigue siendo el Socialismo, porque la alternativa que nos ofrece el capitalismo es el orpobio y la extincin.

Si de verdad queremos concretar lo que decimos, no queda otra solucin que terminar con los viejos vicios y las viejas prcticas. Para demostrar que somos capaces de cambiar la realidad, primero debemos ser capaces de cambiar nosotros.

 



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