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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2004

A crise estrutural do capitalismo e as lutas sociais

Rmy Herrera


Muito obrigado, queridos camaradas y amigos, muchisimas gracias por la invitacin y la iniciativa de este encuentro a los organizadores, y a ustedes todos. Profunda alegria y honor para mi de estar hoy con ustedes aqu, en Moura, sobre esta tierra roja tan linda.

Voy a hablar aqu del neoliberalismo, de la crisis del capitalismo como sistema, pero tambin de las alternativas, de las perspectivas de transformacin social y de salida de este sistema. Hablar de las alternativas es una tarea compleja en la epoca nuestra de riesgos para la humanidad y de contradicciones profundas no solamente del sistema capitalista, sino tambin de las fuerzas antisistemicas ellas mismas.

No es facil por qu requiere:

● uno, encontrar un acuerdo entre nosostros sobre la gravedad de la crisis actual del capitalismo, sobre su caracter estructural, sobre lo que es el neoliberalismo, cuales son sus caracteristicas y sus tendencias esenciales;

● requiere en segundo lugar colocarse respecto a la necesidad de reapropiarse una cierta radicalidad de nuestras teoras y practicas, para construir un otro mundo posible, teniendo en cuenta las lecciones del pasado (nuestras victorias y nuestros errores) como las experiencias del presente (las nuevas formas de resistencias y de luchas en todas las partes del mundo);

● tercera cosa requiere saber lo que queremos exactamente como otro mundo, poner en claro cual es el contenido del proyecto social que podra reunirnos alrededor de una alternativa creible, y articular sus niveles nacional, regional y mundial, y las etapas realistas de su implementacin en la practica.

De ah viene que, como lo dijo hace tiempo, en 1900, un joven revolucionario llamado Vladimir Ilitch, saliendo de crcel en Siberia y publicando la revista Iskra: Antes de unirnos y para unirnos, hay que delimitarnos. Pues nuestra epoca, llena de dudas y de esperanzas, de deseos de progreso y de tentaciones reaccionarias, de busca de cambios y de recuperacin por el sistema, se parace mucho a la epoca de antes de 1917, o ms bien de antes de la formacin de la Primera Internacional, epoca de divergencias teoricas y desorganizacin politica, de fragmentacin de las fuerzas progresistas, de intentos de desvo y de neutralizacin de la accin colectiva de los obreros por los dominantes, epoca de confusin intelectual y politica, como hoy.

Hay que unirnos para criticar el mundo, pero sobre todo para cambiarlo. Entonces, necesitamos:

1. tener ideas claras sobre las mutaciones del capitalismo;

2. tener la memoria del pasado, sobre todo para las jovenes generaciones, cuidar el recuerdo de nuestros camaradas que cayeron ayer (y que cayen hoy mismo) combatiendo, informarnos en la medida de lo posible ms all de los media dominantes sobre las resistencias;

y 3. tener una organizacin eficiente, articulando nuestros programas de luchas, ayudandonos a radicalizarlos y a hacerlos converger contra el enemigo comn.

Pero cual es este enemigo comn?

El hecho que la inmensa mayoridad de los individuos y pueblos se mobilizan hoy en el mundo contra el neoliberalismo y contra la guerra, no puede hacernos olvidar que la guerra, especialmente la de Irak, es la prorogacin logica del neoliberalismo, no puede hacernos perder de vista que el verdadero enemigo de la humanidad es hoy el capitalismo l mismo, como sistema de explotacin de clases, bajo su mscara retorica democrtica. Es su expansin imperialista, como sistema de opresin de naciones, escondida bajo el velo de una globalizacin armoniosa.

Sabemos que la globalizacin se llama imperialismo. Sabemos que la democracia capitalista es la conficacin del poder del pueblo. Entonces, criticar el neoliberalismo es necesario, pero no es suficiente, por qu las propuestas de regulacin de los mercados ( la Stiglitz) sirven los intereses de las transnacionales, que continan siendo los directores del juego y eso vale para reformas muy simpaticas como la tasa Tobin. Lo mismo que oponerse a la guerra es la condicin sine qua non de todo progreso, pero no es suficiente. La alternativa al imperialismo no se encontrara en un compromiso ms o menos suave con l, eso es una ilusin.

La verdadera alternativa es la emancipacin nacional, por qu los pueblos quieren la paz, pero prefieren la libertad, y la buscaran siempre. La alternativa al neoliberalismo, al capitalismo malo, no es la ficcin un capitalismo bueno, no es un capitalismo de rostro humano. La alternativa real es la emancipacin social, por qu no hay capitalismo de rostro humano, no hay imperialismo dulce.

Eso no es un eslogan de tribuna, es el resultado de la observacin de la historia. La civilizacin burgesa sup hacerse en el siglo XIX la de los derechos humanos en el discurso, pero acept la colonizacin europea y el racismo blanco en acto. En el siglo XX, sa ideologia sup perfeccionar la democracia liberal, pero se converti en fascismo cuando la clase obrera ganada por el comunismo amenaz su hegemonia. Y hasta los aos 1970, el capitalismo sup cambiarse en liberalismo national-social bajo las presiones de las luchas de los trabajadores y de los pueblos, en un compromiso keynesiano en el Norte, conciliando progreso social intra-muros y, extra-muros, en el Sur, gueras coloniales, apoyo criminal a dictaduras neofascistas, ayuda estatal a sus transnacionales en su pillaje del Sur.

El imperialismo acept Alende, acept Arbenz? Ha organizado los golpes de Estado, ha formado los torcionarios de nuestros hermanos latinoamericanos, ha destruido lo mejor de sus sociedades! Quien entre nosotros piensa que el imperialismo tolerara una Venezuela social-democrata? Aqu est un paradojo de nuestra epoca: en varios lugares, no hacer la revolucin produce la contra-revolucin. Es cuando el Presidente Hugo Chavez empez, con medidas concretas, el proceso revolucionario bolivariano que gan la confianza de su pueblo, lo cual vot por l, lo cual hoy lo apoya a derrotar los fascistas.

La nica alternativa posible es anti-imperialista e anti-capitalista.

Porque digo que el neoliberalismo tiene como prorogacin logica la guerra?

Por qu el neoliberalismo es la estrategia de dominacin puesta en practica por los ms poderosos propietarios de medios de produccin, la fraccin ms poderosa de los capitalistas al nivel mundial lo que se llama hoy las finanzas, para tratar de saccar el sistema mundial capitalista de la crisis. El neoliberalismo es la forma politica que toma el poder de las finanzas, hoy principalmente estadounidenses; poder (re)conquistado desde el fin de los aos 1970 en los Estados Unidos (precisamente desde su golpe politico de la alza de las tasas de interes en 79 a partir de la cual explot la deuda del Tercer Mundo).

Y el objectivo de esta estrategia, ms all de la impresin de caos que da el curso del capitalismo, es promover una regulacin de la crisis que ofrece a las finanzas nuevas oportunidades de inversiones de especulacin, en el marco de mercados globalizados, inversiones muy rentables, pero no productivas, anti-sociales.

El problema es que el neoliberalismo no es un modelo de desarrollo, ni una estrategia de acumulacin accelerada. Es la maximizacin de la ganancia a corto plazo; es un escape hacia adelante de las finanzas para impedir una brutal devalorizacin, una perdida de valor de sus enormes masas de capital movil, para evitar el hundimiento, el desmoronamiento econnico del sistema.

El resultado, lo conocemos: el saqueo del Sur, el ajuste estructural, transferencias de sobrevalor, la gestin directa desde el Norte de los aparatos de Estado del Sur neutralizando su poder de Estado, y la destrucin de toda perspectiva de desarrollo. Pero el resultado es tambin, en las economas de la triada Estados Unidos/ Europa/Japn, una acumulacin de capital muy baja, con un crecimiento lento de la produccin, el desempleo, la precarizacin, la pauperizacin de largas partes de la poblacin...

Los Estados Unidos conocen hoy desequilibrios muy graves, internos y externos, acentuados por la logica neoliberal de casi no-acumulacin. Son sobreendeudados, dependen mucho del exterior, desde los aos 1980 repatrian ms y ms flujos de ganancias del resto del mundo. Sus finanzas absorben en la bolsa hasta 80% de los beneficios, y dejan poco para la inversin productiva. Sus clases dominantes, ms y ms ricas desde 20 aos, consumen muchisimo.

Y estos desequilibrios exigen ms intervenciones estatales. El neoliberalismo es la destruccin de los servicios publicos, pero no significa, en los Estados Unidos, ausencia del Estado, sino un Estado omnipresente; omnipresente para sostener el consumo, para apoyar el credito de sus nacionales sobreendeudados, para abrir nuevos mercados a sus transnacionales fuera del pas, y sobre todo para militarizar la economa.

Pus el trazo actual esential del poder de las finanzas es su militarizacin.

Lo que est en juego, lo que hace las nuevas guerras imperialistas necesarias, es el comando de las finanzas sobre el sistema mundial capitalista en crisis estructural. Son las finanzas como clase, con su sistema de explotacin y de opresin a escala mundial y no solamente Bush, sus halcones o los magnates del petrleo que no podran mantener su poder sino que por la violencia, por la fuerza militar.

El neoliberalismo, con sus desigualdades intra e internacionales, con su apartheid globalizado, con sus muros del Ro Grande, de Schengen, de Cisjordania mucho ms mortiferos que lo de Berln, el neoliberalismo que fracas en todos los campos y continentes, pero que sigue siendo impuesto por fuerza contra la voluntad de la inmensa mayoria, contra la esperanza en un mundo mejor, el neoliberalismo ya esta en guerra contra cualquier que se levanta para pensar y afirmar su voluntad de construir un proyecto de justicia social, de soberania nacional, de desarrollo autnomo.

Han escogido las finanzas la guerra como modo de regulacin de la crisis estructural del sistema capitalista, como operacin de policia del pueblito global contra las resistencias populares que surgen de todas partes, como solucion de ltima instancia para reproducir las condiciones de su poder.

Pero no podra la guerra redinamizar la acumulacin en el centro del sistema mundial capitalista. Ni tampoco podra sacar el sistema de su crisis el neoliberalismo, impuesto de la manera ms anti-democratica que sea por los democratas por los democratas bombarderos, los buenos democratas asesinos en buena consciencia.

Eso es tanto como decir que las dimensiones econmicas y militares de la crisis son estrechamente imbricadas. Hay una relacin estrecha entre estrategia neoliberal de las finanzas estadounidenses y militarizacin de Estados Unidos.

No es tanto una cuestin de gastos militares, los cuales, a pesar de la crisis, no son una carga insoportable para los Estados Unidos (4% del PIB), sino ms bien de agresividad imperialista en todas las direcciones para el control del planeta; con un adelanto impresionante de los Estados Unidos en el campo militar, con una red de bases en casi 100 paises y ms de 300 000 soldatos (sin las tropas en Irak) fuera del territorio continental, hasta sobre el suelo de la antiga Unin sovietica, cerca de China (peligro numero uno para ellos).

Es por qu los Estados Unidos estn ms y ms dependientes del exterior que bombean tantos recursos del mundo y que bombardean tantos los pueblos del mundo. Hay esta bomba financiera estadounidense absorbiendo la plata del mundo y su complemento, las bombas lanzadas desde su red militar.

Ya estn al limite de ser insoportables los desequilibrios sistemicos. El sistema no puede, no va a seguir as. Tiene que cambiar su curso, pero puede hacerlo de maneras muy diferentes, y eso depiende por parte de nuestras resistencias. Desgraciadamente, no se puede excluir un curso del capitalismo ms duro, an ms destructivo.

Hay hoy un riesgo de fascizacin?

Este tema llama a la prudencia extrema. Se podra que el concepto marxista de imperialismo sea suficiente para explicar la trayectoria actual del poder de las finanzas, se podra que la referencia al fascismo no sea absolutamente necesaria para caracterizarla. Me limitar a constatar, sin embargo, que rastros del fascismo clsico, producto histrico del capitalismo en el siglo XX, se encuentran hoy en el imperialismo estadounidense, rastros:

como la violencia, sistematica, sistemica, convertida en modalidad de existencia;

como el sistema de alienacin y de manipulacin de las masas por medios de comunicacin totalitarios, propaganda comercial, pensamiento nico, para integrarlas al proyecto destructor de los dominantes;

como la creencia en una civilizacin superior habilitada para dirigir el mundo, una visin darwiniana de competencia de las especies humanas, la supremacia hereditaria de los ms fuertes y la condamnacin sin piedad de los debiles, la reproducin de la raza por sacrificio de sangre.

Se dir: el fascismo, es el Estado totalitario. Verdad, pero hemos visto que el dogma de la reduccin del Estado se aplica en todas partes menos en Estados Unidos: all, el Estado se militariza, viola los derechos humanos ms elementares; all, la democracia ya es una ficcin, la de un bipartidismo de hiper millonarios que se converti en la realidad de un partido nico del capital.

Se dir adems, con razon: el fascismo es el genocidio. Pero cmo no ver que la dinmica del sistema mundial capitalista, por su polarizacin inherente, produce genocidios? Genocidios abiertos, por la violencia visible de las guerras imperialistas como en Irak o Palestina, y genocidios silenciosos, los de los ms pobres del Sur, por la violencia invisible de las relaciones sociales capitalistas.

Genocidios, guerra, apartheid, claro que el capitalismo sigue siendo una barbaria, como en el tiempo de Rosa Luxemburg. Claro que el neoliberalismo es, en la historia de la lucha de clases, una guerra social de las finanzas contra los pueblos, contra nosotros todos. Claro que el imperialismo es la barbaria de los tiempos modernos. Claro que esta barbaria por su logica misma de destruccin y de deseperanza radicaliza otras barbarias, como los fundamentalismos religioso-politicos, obscurantistas, reaccionarios; sub-barbarias que los Estados Unidos contribuyeron activamente a fortalecer desde la caida de la Unin sovietica, y que mobilizaran de nuevo si necesario contra los pueblos cada vez que estos ltimos se levantaron para liberarse.

Entonces, tengamos cuidado de la nueva barbaria neoliberal, al rostro fascizante sonriente. Tommosla muy seriamente por qu la amenaza de fascizacin ser ms fuerte a medida que se fortalezeran las luchas populares en el mundo entero.

En tal marco, grave, muy preocupante, cuales son, o cuales serian las alternativas?

Le primer deber nuestro, ms urgente, es rechazar la guerra y la amenaza de guerras imperialistas contra los pueblos como modo de regulacin del sistema mundial. La mobilizacin contra la guerra es la precondicin de cualquiera alternativa. Lo que implica la solidaridad con luchas frontales contra el imperialismo (de los pueblos iraki, palestino, colombiano, cubano, venezolano entre otros), la oposicin en cada pas a la presencia de bases militares extranjeras, no solamente de las norteamericanas, sino tambin de las europeas de Francia en frica entre otros. Implica propuestas de desmantelamiento de las armas de destruccin masiva (sobre todo de las armas nuclares) y de demilitarizacin del planeta, empezando por las potencias ms poderosas y peligrosas.

Sin rechazo de la amenaza de guerra, no sera posible pensar ninguna alternativa creible, ninguno proyecto social de desarrollo y de democracia.

Que ms?

Muchas, tantas cosas a realizar en el marco nacional, que sigue siendo a mi opinin el nivel decisivo de nuestras luchas, las cuales tienen que fortalecer a la vez la sociedad civil (partidos y sindicatos progresistas, movimientos sociales...) y el Estado-nacin.

No quiere decir que olvidamos Marx y su aporte teorico relativo al Estado de clase, expresin alienada de la sociedad civil, instrumento automata-autocrata de represin contra las clases dominadas, organizacin de las clases dominantes. Al contrario, pensamos como Marx que la toma y el ejercicio del poder se quedan hoy una proridad fundamental, que el Estado es una palanca de cambio.

Un mundo mejor sera posible si y solemente si fuerzas populares y progresistas toman y ejercen el poder de Estado, para utilizar sus aparatos no como machina de guerra contra los pueblos, sino a su servicio, al beneficio de los pueblos, para lograr objectivos no solamente politicos, sino econmicos: para lograr la emancipacin social.

Significa que, sobre este tema como otros, el marxismo nos ayuda todava a tener las ideas claras. Es teoria nuestra, la arma ms preciosa que tenemos en la cabeza en la lucha ideologica. No un marxismo domesticado, entorpecido, no un marxismo dogmatico, fetichista; no un marxismo inofensivo, sino ofensivo, de lucha, inventado en la accin e inventor de nuevas practicas revolucionarias.

Lo del Marx de lo que llamo yo la segunda ruptura epistemologica contra Hegel, de las cartas a los Rusos Mikhalovski y Vera Zassoulitch, un marxismo anti-determinista, no-mecanista, de historicidades no-lineales, de otras transiciones que el largo y sangrante calvario de la via capitalista.

Y una dificuldad que enfrentamos hoy, en estos tiempos de inversin de las valores, de inversin del sentido de las palabras, es de reapropiarse el marxismo, su metodologia, sus conceptos, su esencia revolucionaria despus de decadas de dogmatismo y de domesticacin por parte de los que ayer lo abandonaron por muerto y que tiran hoy sobre su espectro el espectro del marxismo, que no se muere, que todavia se mueve.

Pero cual alternativa practica?

La verdad es que las politicas necesarias para aliviar y mejorar las condiciones de vida de las clases populares, las conocemos, no?

Son medidas sociales decididamente eticas:

como la salud publica universal;

sistemas de pensonados para los ancianos;

la gratuidad de la ensenenza (incluso superior) para los jovenes;

como la eradicacin de las favelas, de la mendicidad, del trabajo de los nios, de las discriminaciones racial y sexista, de las mafias, del trafico de drogas, de la prostitucin;

como la redistribucin masiva de recursos por aumento del poder adquisitivo de las clases populares y la limitacin del diferencial de salarios, por la distribucin equalitara de los productos de consumo de base, la baja de los costos de la vivienda, de los medicamentos, y de los libros, del transporte, de la electricidad (cuando hay, sino electrificacin), la reduccin del desempleo por planes voluntaristas de utilidad social y de infraestructuras...

medidas como la reforma agraria, negociada con los campesinos y tomando formas de propiedad de la tierra que pueden variar de un pas al otro;

son tambin, seguro, medidas de control estatal fuerte sobre la propiedad de medios de produccin estrategicos para el desarrollo del pas, de recuperacin de todos los recursos naturales de la nacin (sean de energia, agua, selva, biodiversidad) para conducir politicas de proteccin del medio ambiente y al mismo tiempo de redistribucin de recursos hacia el pueblo, que sean socialmente eficientes;

son medidas (como no?) de planeaccin econmica, utilizando las tecnicas modernas ms sofisticadas, entre las manos de un Estado que abre la economa nacional para autonomizarla, autocentrarla, ponerla al servicio de objectivos internos, sociales, y protegerla contra la logica destructiva, demencial del capital mundialmente dominante, de las finanzas.

Aqu estan las bases para considerar seriamente proyectos de regionalizacin, que no sean las correas de transmisin de la globalizacin neoliberal, sometiendo los paises del Sur a los centros del sistema mundial (como el ALCA), sino que refuerzen las posiciones de estos paises, que obedecen a una logica realmente adaptada a las exigencias de desarrollo, que se construyen de manera legitima, respectuosa de los derechos de los pueblos como de los individuos.

Aqu estan las bases sobre las cuales podriamos discutir de un nuevo orden politico-econmico mundial: democratizacin de la ONU, creacin de un fisco mundial y redistribucin internacional de los recursos; renegociacin del aceso al mercado, instauracin de sistemas monetarios y financieros puestos al servicio de los pueblos y de sus necesidades sociales, supresin de la deuda del Sur o de la OMC, reconsideracin de la existencia misma del Banco mundial y del FMI, etc.

Pero todo eso se llama... revolucin, todo eso se llama... socialismo.

Si eso se llama revolucin, si se llama eso socialismo, tengo una preguntita:

camaradas, porque no hablar de revolucin, porque no hablar de nuevo de socialismo? De un socialismo no destruido por la caida del muro de Berln, sino liberado, liberado del dogmatismo.

Pus la historia nos ha enseado que el camino del socialismo es indisociable, absolutamente inseparable del de la democraca. No de cualquiera democracia, no de una democracia somedida sin vergenza a la ley del mercado mercado auto-constituido en subjecto politico a la imagen del Bien del seor Bush, no de esta ficcin democrtica burgesa, disimulando la explotacin con sus elecciones y su parlamentarismo condamnando a alternancias sin alternativas.

No, yo hablo de la democracia real, efectiva, de una democracia social, que no podra construirse sino en la egualidad y la participacin activa de todo el pueblo, que no podra consolidarse nacionalmente sin solidaridad internacional con las luchas de los otros pueblos del mundo. Hablo camaradas de un poder popular, hablo de poderes populares a escala mundial.

Y por eso, necesitamos urgentamente organizarnos:

necesitamos organizaciones de masas consecuentes;

necesitamos cuadros con formacin politica consecuente;

necesitamos militantes y masas populares con educacin ideologica consecuente.

Lo que no podemos aceptar, es estar considerado como terroristas por qu estamos buscando alternativas, por qu estamos luchando por soluciones de paz, de fraternidad humana, de civilizacin contra la barbaria.

No podemos aceptar de ver criminalizar nuestros sueos.

No podemos aceptar de ver frustrarse nuestras reivendicaciones ms lindas, legitimas, las de cuidar y de educar nuestros nios, las de respetar y de proteger nuestros padres, las de trabajar y de vivir una vida digna, las de querer y de ayudar nuestros hermanos extranjeros, las de desarrollar proyectos de progreso social, de soberania nacional, de solidaridad internacionalista.

Saben ustedes que la palabra terrorista, utilizada por la primera vez en frances en 1794, a penas cinco aos despus de la generalizacin de la palabra revolucionario en 1789, la palabra terrorista viene del llamado terror, de esta epoca durante la cual los revolucionarios franceses, que contribuyaron con otros a abrir la era de la modernidad hace dos siglos (pero que los historiadores reacionarios tratan hoy de considerar como terroristas), defendieron las grandiosas conquistas de la Republica contra la tirania, contra la reaccin interna y contra la agresin externa.

Camaradas, como habia que cambiar Francia antes de su revolucin, como aqu habia que cambiar Portugal antes de su revolucin hace treinta aos, cuando su pas se converti en la esperanza de todos los progresistas europeos, hoy, hay que luchar para cambiar el mundo nuestro, para parar la guerra, para poner fin a la barbaria, la barbaria capitalista e imperialista.

Es por eso que estamos juntos hoy, queridos camaradas y amigos, y que hasta siempre seguiremos juntos. Es por eso que luchamos, y que lucharemos hasta la victoria, hasta el socialismo, hasta el socialismo mundial. Es por eso que venceremos, camaradas, nosotros, nuestros nios o nuestros nietos, pero venceremos.

Moura (Portugal), el 24 de Septiembre del 2004. Transcripcin del discurso de Remy Herrera en el Encuentro Internacional Civilizacin o Barbarie Desafos del Mundo Contemporneo.



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