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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2007

La izquierda radical y el sistema electoral

Jos Bustos
Rebelin



En las ltimas elecciones, la izquierda radical argentina, como ya ha ocurrido con sus similares en otros pases, ha obtenido porcentajes irrisorios. Las causas de esta debacle les son atribuidas, en general, a la atomizacin, y a la incapacidad casi gentica de ponerse de acuerdo para presentar al electorado un frente comn. Es perfectamente cierto que esta incapacidad de trabajar coordinadamente, le da a estas organizaciones una imagen lamentable, que contribuye a su descrdito. Sin embargo, las causas profundas de esa casi "no existencia" en la vida poltica tiene que ver con otros problemas mucho mas graves que, aunque se los intuya, no se tiene el coraje de aceptarlos y tratar de resolverlos.

Tal vez el problema principal tenga que ver con la comprensin de la poca. La izquierda radical naci bajo el influjo de la Revolucin Cubana, con la firme voluntad de luchar por el poder y, una vez conseguido ste, tratar de poner en practica las transformaciones que le dieran a la sociedad un carcter socialista. La coyuntura internacional, marcada esencialmente por la existencia del llamado campo socialista, era favorable al desarrollo de esos proyectos revolucionarios. Desde el punto de vista de la situacin interior de nuestros pases, esas condiciones favorables se daban tambin, debido, en particular, a la irrupcin masiva del campesinado en los ya ancestrales conflictos sociales. En este contexto, donde el poder pareca estar al alcance de la mano, plantearse los grandes objetivos para terminar con el capitalismo era legitimo y necesario: socializar los medios de produccin, grandes y pequeos, remodelar la estructura agraria, nacionalizar los recursos naturales, romper con los organismos financieros internacionales, etc.etc., todo lo que es necesario para que la liberacin nacional y social de nuestros pases se haga efectiva.

La izquierda radical, en efecto, parece no darse cuenta que esa coyuntura favorable a los cambios revolucionarios, ya no existe. No solo porque el campo socialista termin desmoronndose, poniendo punto final a la bi-polaridad, sino tambin por el desarrollo impetuoso de la globalizacin y del neoliberalismo que, aparte de crearle problemas econmico-sociales a todos los pases, en particular a los mas pobres, ha forjado una nueva subjetividad marcada en alguna medida por la resignacin y la desesperanza. La gente, aun la que puntualmente puede reaccionar con una cierta virulencia, como ha ocurrido en varios pases latinoamericanos recientemente, y que ha conseguido expulsar a varios presidentes, ya no cree en las grandes transformaciones sociales, como las que sigue pregonando la izquierda radical. Esto se verifica, cada vez, en los raquticos resultados electorales que obtiene.

Lo que la izquierda radical no quiere entender tampoco, y que por lo tanto resulta evidente para todos, es que, la perspectiva de grandes transformaciones, como las que conllevaran la destruccin del sistema capitalista, solo puede estar asociada a un cambio brusco de poder, producto de algunas de las manifestaciones de la violencia revolucionaria (insurreccin popular, guerra de guerrillas, etc.). Justamente, al escenario que aparece hoy como imposible. No solo porque se ha cambiado de poca, sino tambin porque la violencia, aunque se dijera revolucionaria, y se hiciera en nombre del socialismo, solo podra provocar un rechazo masivo de todas las categoras sociales, en cualquiera de nuestros pases. Lo que no fue el caso, en los aos 60 o 70, cuando esa violencia estaba encarnada por el legendario Che Guevara.

Es esta inadecuacin a la realidad contempornea lo que ha hecho de la izquierda radical, anticapitalista, un conjunto heterclito de sectas mesinicas, sin ninguna audiencia en las clases populares -que pretende por lo tanto representar- y sin ninguna influencia en la vida poltica de nuestros pases. Esta izquierda grupuscular, que se ha resignado a participar en las elecciones, ni siquiera se ha tomado el trabajo de tratar de entender la lgica de ese sistema. Ella va a las elecciones con la fraseologa de siempre, con la parafernalia ideolgica que le es propia, tratando de dirigirse, en principio, a la famosa "clase obrera" y a los estamentos ms pobres de la sociedad, con la vana esperanza de ser reconocida como "la vanguardia" de estos sectores sociales.

Esta izquierda no se ha dado cuenta que el sistema electoral, por su propia naturaleza, tiende a generar mayoras. En una eleccin presidencial no basta con proponer resolver los problemas de los mas pobres y de los excluidos (con eso difcilmente se genera una mayora), sino que es necesario tambin mostrar que se tiene la capacidad de gestionar, de manera responsable, la vida de un pas, en un contexto internacional -por otra parte- cada vez mas difcil. Eso es lo que le falta a la izquierda, una cierta solvencia, una cierta capacidad para asumir, como se dice, los destinos de una nacin. Es de ah que no consiga obtener la adhesin de sectores significativos del electorado.

Esta izquierda es, en cambio, erudita en materia de clsicos marxistas, y de procesos revolucionarios histricos. Sus dirigentes y cuadros medios son todos "eminentes polticos". Sin embargo, conocen mucho menos de economa y, en general, de problemas especficos de la sociedad, como la educacin, la salud, la vivienda, el desarrollo industrial, las relaciones internacionales, la investigacin cientfica, etc.etc. Son estas limitaciones que tienen que ver con el conocimiento concreto de la realidad, y con una reflexin serena sobre lo que es posible hacer en las nuevas condiciones histricas, lo que le impiden por ahora convertirse en una alternativa.

http://www.josebustos.net



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