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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2007

El 18 Brumario de Pervez Musharraf

Alan Woods
El Militante


El sbado 3 de noviembre, el presidente Pervez Musharraf declar el estado de excepcin en todo Pakistn, suspendi la Constitucin y sustituy el tribunal superior. Esto significa su segundo golpe de estado despus de que tomara el poder el 12 de octubre de 1999. Es un movimiento desesperado que subraya la naturaleza tremendamente inestable del rgimen, que pierde apoyo segn pasan los das.

En la proclamacin del estado de excepcin el general ha culpado de la creciente violencia a los militantes y a la judicatura, segn l seguan "propsitos opuestos" a su gobierno y la legislatura. Es una jugada que puede hundir en el caos el futuro poltico del pas.

Esta situacin no conviene a los intereses del imperialismo norteamericano, Pakistn ahora tiene una importancia estratgica clave debido a la guerra en el vecino Afganistn. Washington ha estado presionando a Musharraf para que acabe con las fuerzas pro-talibanes que han cruzado la frontera para luchar contra las fuerzas de la coalicin en el sur de Afganistn.

Esta presin ha socavado a Musharraf. Su ejrcito ha sufrido duras prdidas en las zonas tribales donde han intentado, sin xito, acabar con los militantes talibn. Todava existe un poderoso sector del ejrcito, y sobre todo de los Servicios de Inteligencia (ISI), que apoya a los talibn y a Al Qaeda, y que los protegen.

Musharraf no puede hacer nada ante esta situacin. El ejrcito es su nica base de apoyo y es muy dbil. Por esa razn, los estrategas del imperialismo norteamericano han llegado a la conclusin de que Musharraf ya no les resulta til y es prescindible. Ahora en su lugar miran hacia Benazir Bhutto.

Benazir no ha perdido la oportunidad de presentarse como una "moderada" pro-occidental. Pero detrs de Benazir y el PPP estn las masas que anhelan un cambio. Ellas son leales a las aspiraciones socialistas originales del PPP y exigen Roti, kapra aur makan (pan, ropa y vivienda). La actitud de las masas se pudo ver cuando Benazir regres a Pakistn: al menos dos millones de personas salieron a las calles, la aplastante mayora eran trabajadores, campesinos y pobres.

Para evitar cualquier contratiempo y calmar las expectativas de las masas, presionan al general para que llegue a un acuerdo con Benazir. Pero es ms fcil decirlo que hacerlo. El general no quiere dimitir como jefe de las fuerzas armadas ni presentarse a las elecciones como un poltico civil. Si l se despojara de su uniforme militar, como exige la oposicin "democrtica", sera como ponerse una soga al cuello.

El destino personal de Musharraf no preocupa a Washington, pero s tiene un inters considerable para el general que, como a la mayora de las personas, le gustara morir de anciano. Ha manifestado reiteradamente que su uniforme militar era como "una segunda piel" para l. Para ser ms exactos, con l espera salvar el pellejo, pero este hecho no necesariamente es seguro.

Pakistn ha tenido una historia tormentosa desde que consigui la independencia formal, junto con la India, en 1947. Desde entonces, la dbil burguesa pakistan ha demostrado ser totalmente incapaz de desarrollar este inmenso pas. Sigue hundido en la pobreza y el atraso feudal, la economa es un caos y el pas retrocede, no avanza.

La debilidad del capitalismo pakistan se ha manifestado en una inestabilidad poltica extrema. Durante intervalos regulares se han sucedido regmenes "democrticos" dbiles con dictaduras militares de uno u otro tipo. El ltimo dictador, Zia al Huq, fue asesinado (probablemente por la CIA). Musharraf tiene miedo de correr la misma suerte y por eso se aferra al poder. Pero ste se le escapa de las manos.

Este golpe lleg solo 12 das antes de la fecha de finalizacin de la presidencia del general Musharraf y las actuales asambleas, y cuando los 11 jueces del Tribunal Supremo tenan un fin de semana de descanso en sus deliberaciones sobre su pretensin de presentarse a otro mandato presidencial de cinco aos, sobre todo basndose en su puesto militar.

En el perodo reciente haba signos de desintegracin del propio Estado. Se han abierto fisuras a todos los niveles. La manifestacin ms clara fue la rebelin de la judicatura, que ahora est suspendida. Su ltima accin fue dictaminar las acciones inconstitucionales del presidente. Pero la lucha de clases no se puede determinar por trampas constitucionales. El general respondi con la suspensin de la Constitucin y las leyes del pas.

El Decreto Constitucional Provisional ha suspendido la Constitucin. Ha intentado suavizar la situacin diciendo que el pas ser "gobernado, tanto como se pueda, de acuerdo con la Constitucin". Esto significa, que segn convenga a los intereses del general. Siete de sus artculos relacionados con los derechos fundamentales seguirn suspendidos y el presidente tiene el poder de enmendar el documento "como un expediente juzgado", es decir, por Musharraf.

Pero a Musharraf se le estn agotando todas las opciones. En este ltimo juego, ha dejado a un lado no slo la Constitucin sino tambin sus propios poderes como presidente, que ya eran considerables. Ahora ha preferido actuar como el jefe del Estado Mayor. En lugar de una dictadura bajo la hoja de parra de la presidencia constitucional, tenemos la dictadura abierta del ejrcito: el gobierno de la espada.

Sin embargo, como explicaba Trotsky, el ejrcito y la polica no bastan para gobernar la sociedad. Un rgimen sin base en la sociedad es un rgimen inestable, es un rgimen en crisis. Con toda probabilidad no durar mucho, en realidad, la dictadura de Musharraf siempre fue dbil. Su principal fuerza consista en la debilidad de la oposicin.

Las acciones del general, segn el peridico pakistan Dawn , fueron recibidas con "la condena inmediata en casa por parte de los partidos de la oposicin, grupos de abogados y derechos humanos, y con preocupacin de los aliados de la guerra contra el terrorismo', como son EEUU y Gran Bretaa". Pero todo esto es slo humo. La llamada oposicin "democrtica" ha demostrado ser impotente e intil, totalmente incapaz de dirigir una lucha contra la dictadura.

En cuanto a los lamentos "democrticos" de EEUU y Gran Bretaa, se caen por su propio peso. Londres y Washington han cerrado los ojos durante mucho tiempo a la dictadura de Musharraf porque le convena a sus intereses.

La proclamacin del estado de excepcin ha creado una situacin donde el "gobierno del pas no puede gobernar de acuerdo con la Constitucin" y la "Constitucin no es una solucin a esta situacin". En realidad, es correcto. Las contradicciones de la sociedad pakistan son tan profundas e irreconciliables como para ser solucionadas por abogados y constituciones. Al suspender la Constitucin, Musharraf slo admite esta realidad. Sabe que la lucha de clases est alcanzando un nivel inaguantable que ya no se puede contener slo con leyes formales.

El estado de excepcin ha ido acompaado con un cambio inmediato del Tribunal Supremo adems de cambios en los tribunales superiores provinciales, eliminando cualquier tipo de independencia de la judicatura. Los derechos fundamentales suspendidos por la PCO relacionados con la seguridad de las personas (artculo 9) y la proteccin ante arrestos y detenciones (artculo 10), libertad de movimiento (artculo 15), libertad de reunin, (artculo 16) libertad de asociacin (artculo 17); libertad de expresin (artculo 19) e igualdad de los ciudadanos (artculo 25).

Dice que el Tribunal Supremo, un tribunal superior o cualquier otro tribunal "no debe tener el poder de emitir una orden contra el presidente o el primer ministro, ni contra ninguna persona que ejerce poder o jurisdiccin bajo su autoridad".

Incluso en el momento de la verdad, sin embargo, la mano del general ha temblado. No ha abolido los gobiernos federales y provinciales, y las dos cmaras del parlamento y las asambleas provinciales permanecen intactas. Estas no son las acciones de un hombre que est seguro de lo que est haciendo.

Para justificar sus acciones, el general ha hecho referencia al "visible auge de las actividades de extremistas e incidentes de ataques terroristas". Su proclamacin tambin contena una larga lista de acusaciones contra la judicatura superior, algunos de cuyos miembros "sostienen objetivos contrarios a los del ejecutivo y la legislatura en la lucha contra el terrorismo y el extremismo, por tanto, debilitan al gobierno y la resolucin de la nacin, y diluyen la eficacia de sus acciones para controlar esta amenaza".

"... Se ha producido un aumento de la interferencia de algunos miembros de la judicatura en la poltica del gobierno, que afectan negativamente al crecimiento econmico, en particular", tambin aade la "injerencia constante en las funciones del ejecutivo".

Tambin culpan a la interferencia de la judicatura de haber "debilitado el mandato del gobierno, la fuerza polica... completamente desmoralizada y... perdiendo eficacia en la lucha contra el terrorismo y las agencias de inteligencia... frustradas en sus actividades de captura de terroristas".

Mientras que "algunos militantes del ncleo duro, extremistas, terroristas y suicidas, que fueron arrestados y que haban sido investigados se orden su liberacin", adems aadi: "Las personas liberadas han estado implicadas en actividades terroristas horribles, provocando la prdida de vidas humanas y pobreza. Debido a esta situacin, militantes de todo el pas se han envalentonado a pesar de las agencias de cumplimiento de la ley".

La parte ms significativa de esta declaracin es la admisin abierta de que sectores del Estado estn "totalmente desmoralizados". Revela la debilidad interna del propio estado, incluidas las fuerzas armadas, la polica y las fuerzas de seguridad. La verdadera razn es que el Estado pakistan est dividido de arriba abajo, y lleva as un tiempo. Musharraf intenta ocultar esta divisin poniendo sus botas militares sobre la mesa, pero lo que hace es basarse en un junco roto.

Lenin explic hace tiempo que toda revolucin comienza por arriba, con escisiones en el viejo rgimen. Esa primera condicin ya existe en Pakistn. La segunda condicin es que la clase media est en situacin de fermento y oscilando entre la revolucin y la contrarrevolucin. En Pakistn la clase media est totalmente alejada de la camarilla dominante. Esto, en parte, se reflej en las protestas de los abogados, aunque el movimiento contiene elementos contradictorios.

El otro factor es que la clase obrera debe estar dispuesta a luchar y hacer los mayores sacrificios para cambiar la sociedad. En los ltimos aos ha habido un auge de la lucha de clases en Pakistn, con huelgas importantes como la de los trabajadores de telecomunicaciones y del acero. En los ltimos das ha habido una huelga nacional de PIA (Pakistn Airways). Estas huelgas apenas aparecen en los medios de comunicacin fuera de Pakistn pero s son un sntoma de gran importancia. Demuestran el despertar del poderoso proletariado pakistan.

La condicin final y ms importante es la existencia de una organizacin y direccin revolucionarias. Existe en Pakistn? S! Los marxistas pakistanes representados por The Struggle han ganado fuerza e influencia estos aos. Han conquistado una posicin tras otra, han conseguido reunir a su alrededor a la aplastante mayora de los activistas juveniles y trabajadores ms militantes. Tienen una presencia fuerte y creciente en todas las regiones, en todas las nacionalidades y en cada ciudad importante.

En las luchas de los trabajadores han jugado un papel excepcional. Junto con el PTUDC (Campaa por la Defensa de los Sindicatos Pakistanes), la organizacin sindical militante ms importante del pas, han dirigido victorias significativas como la derrota del intento de privatizar Pakistn Steel (acera). En Cachemira han ganado la mayora de los estudiantes para el marxismo y en Karachi y Pukhtunhua (en la Frontera Noroccidental) han ganado a muchos de los militantes del antiguo Partido Comunista.

Como sabrn los lectores de nuestro peridico y de www.marxist.com, los compaeros han jugado un papel activo en las manifestaciones de masas, cuando millones de trabajadores y campesinos demostraron su apoyo al PPP durante el regreso de Benazir Bhutto. Fuimos los nicos de la izquierda que comprendimos el papel del PPP y los nicos que pronosticamos cmo responderan las masas. Los compaeros pakistanes intervinieron en estas manifestaciones, distribuyeron literatura revolucionaria y quemaron banderas norteamericanas. Fueron recibidos con entusiasmo por los trabajadores y los campesinos que queran las mismas cosas que nosotros.

El destino de Pakistn no se decidir en constituciones sobre el papel o con trucos de abogados, ni con declaraciones hipcritas sobre la "libertad" y la "democracia" por parte de personas que no tienen un inters real en estas cosas. Ni estar determinado por las intrigas y maniobras de los polticos burgueses y los imperialistas. Slo los trabajadores y los campesinos tienen un inters serio en la conquista de una genuina democracia.

La clase obrera naturalmente luchar por la democracia. Pero los trabajadores lucharn por la democracia con sus propios mtodos, con sus propias consignas y bajo sus propias banderas. Slo de esta manera el movimiento puede triunfar en sus objetivos. Slo el movimiento revolucionario de masas de los trabajadores y campesinos pakistanes puede luchar contra la dictadura y establecer una verdadera democracia, que slo pueden terminar en el derrocamiento de las dictaduras de los terratenientes y capitalistas pakistanes.

El golpe de Musharraf es slo otro acto del drama que se est desarrollando en Pakistn. Pero no ser el ltimo! Tenemos confianza en que la clase obrera reaccionar a esta ofensiva de la clase dominante como ha hecho en el pasado: acelerando la lucha de clases en todos los frentes.

Hacemos un llamamiento a todos los miembros del movimiento obrero internacional para que ayuden a nuestros compaeros pakistanes. A enviar resoluciones de protesta desde los sindicatos y partidos obreros, a enviar mensaje de apoyo al PTUDC. A realizar colectar para el PTUDC y enviarlas urgentemente para que podamos expresar nuestro apoyo no slo en palabras, sino tambin en hechos.

Debemos actuar ahora!

Trabajadores del mundo unos!





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