Portada :: frica :: Thomas Sankara, El Che Guevara negro
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2007

Crnica de los actos conmemorativos en Uagadug en el 20 aniversario del asesinato de Thomas Sankara.
El deber de memoria en Burkina Faso

Juan Montero Gmez
Rebelin


Hace apenas unos das hemos vuelto de Uagadug (Burkina Faso) tres miembros del Comit Espaol para la conmemoracin del XX aniversario del asesinato de Thomas Sankara Alberto Cilln, Brice Payen y Juan Montero-. Hemos participado en el 1er Simposio Internacional Thomas Sankara que, entre los das 11 y 15 de octubre, organizado por el CNO (Comit Nacional de Organizacin) del Comit Burkinab para la celebracin del ao Sankara, se ha desarrollado en la sala del ATB (Atelier de Thtre Burkinab. Ha sido una experiencia intensa pues varias cosas de las que all acontecieron sucedan por primera vez desde el vil asesinato, la tarde del 15 de octubre de 1987, de quin fuera el gua de la revolucin democrtica y popular burkinab y de doce de sus acompaantes.

Blaise Compaor, fratricida y traidor, es desde entonces presidente de Burkina Faso y es hoy el principal candidato a rellenar la X que figura en el dossier judicial que busca esclarecer los hechos acaecidos aquella tarde y que todava hoy, veinte aos despus, permanecen impunes. Compaor fue, en el mejor de los casos, el principal beneficiario de ese crimen urdido en los stanos de la Franafrique y su reinado es un reguero de sangre y represin que l, silenciando en lo posible a las vctimas, se apresuraba a celebrar tambin en estos das bajo el infamante ttulo de Renacimiento democrtico.

Pero para quin no sepa, y son muchos los que nada saben, sin ir ms lejos un comentarista poltico habitual de El Pas, Antonio Elorza, en una columna titulada Memorias histricas, el pasado 20 de octubre, ignorando por completo la existencia de este hroe-mrtir revolucionario, de este Che negro como le llaman en toda frica, escriba: El Che (Guevara) fue el ltimo revolucionario romntico, dispuesto a jugarse la vida por un ideal de emancipacin de la humanidad. Ignoraba que diez aos ms tarde, asesinado por el rgimen del apartheid en Sudfrica, caa Steve Biko, dirigente del movimiento de la Conciencia Negra y que, diez aos despus, el 15 de octubre de 1987, otro revolucionario, panafricanista y negro, mora asesinado por osar enfrentarse desde su pas y en las tribunas del mundo a todos los poderosos que condenan a frica a la miseria y al olvido. Ignorancia excusable cuando se sabe que, en lo humano, lo polticamente correcto es actuar como si frica no existiese.

Del lado de los pobres Thomas Sankara, hace ahora veinte aos, os inventarse un porvenir para su pueblo. Eso fuimos a conmemorar, de eso fuimos a aprender, y eso intentaremos explicar ahora.

As pues, para quin no sepa, Burkina Faso que significa el pas de los hombres ntegros, fue el nombre que el capitn Thomas Sankara dio, a partir de la revolucin democrtica y popular por l liderada el 4 de agosto de 1983, a la antigua colonia francesa del Alto Volta. Pas pobre, enclavado en el Sahel, tiene frontera con Costa de Marfil, Ghana, Togo, Benn, Nger y Mali, escaso de recursos y eminentemente agrcola fue, durante los aos de la colonia, proveedor de mano de obra esclava a joyas de la corona colonial como Costa de Marfil. Desde su acceso a la independencia, el 5 de agosto de 1960, se suceden una serie de golpes de Estado que llevan al poder a distintos militares (1966, 1980, 1982, 1983 y 1987).

As, el 4 de agosto de 1983, al frente del CNR (Consejo Nacional Revolucionario), el capitn Thomas Sankara, militar de izquierda, de cuando la izquierda s se diferenciaba de la derecha y no como ahora que en las esferas del poder una corte de polticos, pseudointelectuales y comentaristas se entregan con deleite al juego de la confusin, profundamente cultivado l deca que un militar sin cultura era un asesino en potencia- inaugur tras un golpe de Estado junto a su amigo, compaero de armas y hermano, Blaise Compaor, un perodo revolucionario de cuatro aos que, bajo el nombre de Revolucin Democrtica y Popular, iba a alterar radicalmente la vida del pueblo burkinab, al tiempo que haca de Burkina Faso un modelo a seguir por los pases circundantes y africanos en general y un peligro para los intereses del capital mundial que desde siempre ha fustigado a frica.

En tan slo cuatro aos Thomas Sankara y el Consejo Nacional de la Revolucin convirtieron el Alto Volta en Burkina y lo devolvieron a los burkinabeses. Se trataba de una revolucin endgena, Sankara dijo siempre que el modelo revolucionario burkinab era inexportable, cada pueblo ha de hacer su propia revolucin: pensar globalmente y actuar localmente.

En su magnfico libro La era Compaor. Crmenes, poltica y gestin del poder, el intelectual burkinab, comprometido y perseguido, Vincent Ouattara, a quin en estos das entrevistamos en su casa de Uagadug, dice refirindose a la revolucin: La revolucin instaur un modelo de desarrollo impulsado fundamentalmente desde dentro. Se trataba sobre todo de ensear a la poblacin a ser duea de su destino, a apreciar sus valores, a desarrollar su capacidad de reflexin y de creacin, a dejar a un lado la mentalidad de frustrado que conduce a la pereza, al conformismo, que hace de los hombres consumidores de modelos y teoras de desarrollo no asumidas, impropias Es necesario resaltar que por la revolucin, Thomas Sankara y sus compaeros devolvieron la confianza a las poblaciones desesperadas, olvidadas por las elites nacionales En definitiva, establecieron tres tipos de confianza: la confianza en la gestin del bien pblico, la confianza hacia los dirigentes y la confianza en s mismo y en su capacidad para alcanzar los objetivos ligados a la emancipacin nacional.

En definitiva, Thomas Sankara y los suyos convirtieron en programa poltico una mxima del lder: vivir como africanos es la nica manera de vivir libre y de vivir dignamente.

En tan slo cuatro aos, Thomas Sankara y su gobierno revolucionario, en un pas en el que la agricultura es con mucho su principal activo econmico, devolvieron las tierras a los campesinos, levantaron por todo el territorio pequeas presas que regaban los sembrados, favoreciendo as la autosuficiencia, nica base slida de una independencia real, acometieron vastas campaas de alfabetizacin y vacunacin, universalizaron la educacin y la sanidad hasta el punto de que, desde los pases vecinos, se desplazaban nios para estudiar o ser vacunados. En estos das Brice y yo nos sorprendamos de no ver en toda Uaga un solo poliomieltico, algo tan frecuente en otras capitales africanas, y pensbamos que tendra que ver con las campaas de vacunacin del perodo revolucionario. Recuperaron a la mujer para todos los estamentos sociales, promovieron la artesana local en todas sus facetas, actuaron de forma decidida en la proteccin del medio: contra la desaparicin de especies, la tala abusiva de rboles y el fuego en los bosques, plantaron cara a la corrupcin y sobre todo, por primera vez, atacaron de manera frontal el cncer de la deuda externa. Cometieron tambin errores, como los excesos de los CDR (Comits de Defensa de la Revolucin), el enfrentamiento innecesario con algunos funcionarios y con las siempre reaccionarias autoridades tradicionales y el deseo, en definitiva, de ir demasiado rpido. Errores todos ellos reconocidos por el propio Sankara y en cuya rectificacin se encontraba implicado poco antes de morir.

En su discurso ante la OUA en Addis Abeba, Sankara denuncia la esclavitud y la dependencia derivadas de una deuda cnica y pide a los dems pases africanos su solidaridad en esta lucha que Burkina sola no puede emprender. De no contar con vuestro apoyo, precisaba Sankara, no volveris a verme en la prxima reunin. Era el 29 de julio de 1987 y el 15 de octubre de ese mismo ao, slo dos meses y medio despus, caa asesinado junto a doce de sus compaeros revolucionarios bajo las balas del feln Compaor y sus cmplices de la Franafrique.

La esperanza haba sido asesinada. Empezaba la era Compaor, la sanguinaria rectificacin que en poco tiempo entregara el pas a las garras del neoliberalismo con la firma, en marzo de 1991, de los acuerdos de ajuste estructural con el Banco Mundial.

Desde entonces un reguero de sangre, miseria, corrupcin y expolio, de represin sin lmite, torturados y desaparecidos, una vergenza mirar alrededor en Uagadug y recordar al mismo tiempo la sempiterna propaganda oficial: 20 aos de renacimiento democrtico, El progreso contina con Blaise Compaor锅 etc, y alrededor slo miseria y hambre, slo la mirada basta para retratar el fracaso de veinte aos que, en palabras de Vincent Ouattara slo han servido para que algunos gocen, en total impunidad, de las riquezas amasadas sobre la espalda de un pueblo del Sahel.

Pero Sankara ya no est y como bien se dijo durante el simposio: ahora todo depende de nosotros. Pero, cmo es el ahora en Burkina Faso?.

Tras el discurso de La Baule en el ao 1990, en el que Franois Mitterand, tan cnico como siempre, condicionaba la ayuda a la democratizacin de los pases en desarrollo, el comprador Compaor corri a ponerse la mscara de una democracia que le permitiese seguir con sus fechoras. Tras esa apariencia de democracia parlamentaria, un puro protocolo de separacin de poderes, las bridas acaban siempre en la frrea mano de Compaor. Los das previos al simposio todo fueron problemas y dificultades para el CNO (Comit Nacional de Organizacin). Los locales fueron, uno tras otro, sistemticamente denegados, los espacios pblicos prohibidos y los spots publicitarios realizados por los sankaristas para su difusin en la RTB (Radio Televisn Burkinabesa) censurados. Mientras, los actos de apoyo a Blaise Compaor y su pretendido renacimiento democrtico se multiplicaban y ocupaban todos los espacios, sus spots no dejaban de salir en la televisin estatal y sus telediarios, una rplica actualizada de nuestro lamentable NO-DO, le daban a l y a los suyos el 90% de la emisin: pura propaganda.

Incomprensiblemente Myriam Makeba actu, dentro del programa de celebraciones oficiales, en el estadio 4 de agosto que haba sido previamente reservado por los sankaristas y del que fueron expulsados pocos das antes del 15 de octubre. Ms incomprensible an fue la visita de Lula y su participacin en los actos conmemorativos del XX aniversario de la sangra y el expolio del pueblo burkinab. Este mercader de biocombustible que pasea por el mundo su cada vez ms agotado crdito democrtico y progresista, no tuvo reparos en ofrecer su imagen a la cosmtica del asesino. Advertido como estaba por la oposicin sankarista que diez das antes de su visita haba depositado una carta en la embajada de Brasil en Cotonou, sede ms prxima a Burkina de la diplomacia brasilea, en la que se le comunicaba que cualquier otro da del ao que no fuese el 15 de octubre sera bien recibido en Burkina, se le explicaba por qu y se le peda encarecidamente que no participase en esa mascarada de legitimacin, ni corto ni perezoso acudi a Uagadug en la fecha-trampa acordada, permaneci medio da y se dej fotografiar y filmar en agasajos al dictador. Esa misma noche grabamos el telediario oficial que empezaba con la imagen de Lula descendiendo la escalerilla de su avin, a cuyos pies esperaba un radiante Compaor que mientras le estampaba los tres besos de rigor dejaba oir una voz en off que deca: El presidente de Brasil, Luiz Incio Lula da Silva, que acude a la celebracin del XX aniversario del renacimiento democrtico. Sobran las explicaciones.

Estando en Uagadug uno tiene la impresin de que Compaor busca fuera lo que no tiene dentro: crdito moral. Es una ciudad en la que constantemente se est propiciando eventos internacionales, algunos de ellos disparatados, en lo que parece ser un claro intento de ganarse el reconocimiento en la complicidad ajena. Legitimado por varias elecciones fraudulentas preadas de abuso de poder, coacciones, omnipresencia en todos los medios, falta de proporcionalidad en el sistema de representacin y negacin del estatuto de jefatura de la oposicin a quienes deberan detentarlo y su concesin a quienes, aparentando ser opositores, actan realmente como cmplices de la mayora, Compaor se sabe no querido, en el mejor de los casos temido y es por eso que busca fuera lo que no tiene dentro. Internacionalizando su rgimen busca el reconocimiento del que sabe carece. Ahora es el mediador en el conflicto de Costa de Marfil y por sus telediarios pasan altos cargos de la administracin marfilea rindindole pleitesa. Ahora es el garante de las elecciones en Togo, el hombre de la Franafrique en la zona. Pero durante demasiado tiempo convirti su pas en refugio de canallas y ltimamente, en el dossier de miles y miles de pginas que se sigue, en el Tribunal Especial de la ONU para Sierra Leona, contra el genocida Charles Taylor, dicen que su nombre aparece de media cada siete pginas. La codicia por los diamantes de Liberia y Sierra Leona le movi a enviar tropas burkinabesas a una zona donde, como todo el que quiera puede saber, abundaron durante aos las atrocidades y los crmenes de lesa humanidad. La esperanza de algunos sankaristas, a mi parecer excesivamente optimistas, es que en algn momento Taylor declare en su contra.

As pues, das antes de aterrizar en el aeropuerto de Uagadug, dos das antes para ser ms precisos, no haba lugar donde celebrar los actos, haban aumentado las amenazas de muerte y el coche de Samsklejah msico bukinab y comunicador de radio, autor del disco Une bougie pour Thomas Sankara (Una vela para Thomas Sankara), cuyas canciones junto a las de Bob Marley acompaaron a la caravana sankarista por las calles de Uaga, valiente sankarista, miembro del CNO y varias veces amenazado de muerte- haba sido incendiado.

Sin embargo, los preparativos continuaban, el desafo estaba echado y los sankaristas dispuestos a conmemorar el XX aniversario del asesinato de su lder en la misma calle.

Ni que decir tiene que quienes bamos, ante las noticias que desde all nos llegaban, temamos lo peor. Sabamos que a Compaor no le interesaba ahora la represin, sabamos que Francia se preocupa ahora en lavar su imagen, pero por experiencia tambin sabamos que la conveniencia no es siempre el mejor freno. Ahora que el teln ha cado sobre esos das pasados, ahora que poco a poco hemos ido regresando, hemos de estar muy pendientes de lo que pase con los Samsklejah, los Vincent Ouattara, Jonas Hien o Issaka Traor, todos esos valientes burkinabeses que se dedican a destapar las cloacas de su sistema. Tal vez hoy no le convenga a Compaor pero, a medida que el cerco se estreche, la sangre volver a correr sobre el pas de los hombres ntegros.

Esta vez sin embargo tomamos la calle en un xtasis colectivo que me recordaba los ltimos aos del franquismo y los primeros de la transubstanciacin. Primero fue la salida de Uagadug al encuentro de la guagua que, fletada por sankaristas, haba salido de Mjico haca un par de meses y que, tras atravesar Francia, Senegal y Mali, llegaba a Uaga desde Bobo Dioulasso, segunda ciudad del pas. bamos en un 4 x 4 de Matre Bnwend S. Sankara, presidente del principal partido sankarista, la UNIR/MS (Unin por el Renacimiento del Movimiento Sankarista), a quin esa misma maana habamos entrevistado en el ATB. Con nosotros iban tambin la viuda y las dos hijas del periodista burkinab Paulin Bamouni, autor del libro Burkina Faso, el proceso de la revolucin, director de la prensa escrita con Thomas Sankara y uno de los doce asesinados junto al lder de la revolucin.

Recorrimos unos diez kilmetros de la carretera que une Uagadug con Bobo Dioulasso, hasta alcanzar un control de peaje donde nos esperaba la guagua sankarista. bamos permanentemente escoltados por las mobylettes y las bicicletas de Uaga, ciudad que estoy convencido detenta el rcord de esas motos en toda frica. Delante de nosotros, un camin plataforma, rebosante de gente, lanzaba al aire a travs de potentes altavoces las canciones del disco de Samsklejah que ensalzan la figura de Sankara, y algunos de los temas de Bob Marley que reivindican la dignidad y los derechos, todos ellos coreados por la gente.

Algunos que pasaban junto a nuestro coche y reconocan al Matre alzaban su puo y buscaban complicidad en el lder sankarista, famoso desde que asumi la causa civil en el abominable asesinato, a manos de elementos de la seguridad presidencial, el 13 de diciembre de 1998, del periodista Norbert Zongo, independiente, tenaz y valiente investigador del caso David Ouedraogo, chfer entregado un ao antes por Franois Compaor, hermano pequeo y asesor del presidente de Burkina, a la guardia presidencial para su tortura hasta la muerte y cuyo cuerpo nunca fue entregado a su familia. El asesinato de Zongo deriv en revueltas populares que obligaron a Compaor a abrir la mano y permitir una cierta libertad de expresin en la que es habitual, por pura conveniencia, la prctica de la autocensura.

El ambiente en la caravana era festivo y la alegra y el compromiso se reflejaban en todas las caras, as y todo lo que no esperbamos fue la explosin que supuso la vuelta a Uaga. A medida que la caravana iba avanzando cada vez ms lenta, ms y ms personas se iban uniendo a ella hasta convertirse en una multitud motorizada compuesta por los tipos ms heterogneos. Todas las edades estaban all representadas y en los aledaos de la carretera, all donde aparecan pequeos terrenos labrados, negocios con todos los desechos imaginables, alguna gasolinera, parada de camiones o bar, las gentes se volvan para saludar el paso de la caravana, puo en alto y en la boca la sentencia con la que se cierra el himno de Burkina, nacido de la revolucin y tantas veces odo a lo largo de esos das: la patrie ou la mort, nous vaincrons (Patria o muerte, venceremos).

Durante todo el trayecto el Matre iba colgado a su mvil en permanente contacto con la cabeza de la manifestacin desde donde le iban informando de los movimientos de la polica, en funcin de los cuales la ruta se iba, hasta cierto punto, improvisando.

Afortunadamente la polica, dedicada a proteger los espacios ocupados por los compaoristas, no se dej ver en todo el trayecto y ya en Uaga, con la combustin por cientos de vehculos (se hablaba de entre cinco y siete mil personas) de la peor gasolina del planeta, el aire se haba vuelto irrespirable. Fotografiamos y filmamos aquella locura desatada, nos mezclamos en ella y an conscientes de que era el producto de una cruel anormalidad, de una larga y monstruosa represin, nos dejamos llevar por la alegra.

La manifestacin se disolvi en el ATB, sede permanente del simposio sankarista para, cuatro horas ms tarde, reencontrarse en el aeropuerto de Uagadug donde, en un vuelo de Air Burkina, se esperaba la llegada, por primera vez en veinte aos de exilio, de Mariam Sankara, viuda del presidente asesinado quien, impulsada por los xitos recientes ante el Comit de Derechos Humanos de la ONU de un colectivo de 22 abogados voluntarios denominado Justicia para Sankara y por la proclamacin, en el ltimo Foro Social Mundial de Bamako (Mali), del ao 2007 como ao Sankara, volva, en contra de su voluntad de veinte aos, fugazmente a casa. La locura le acompa hasta su domicilio, el mismo en el que haba vivido con Thomas Sankara y en el que haba tenido a sus hijos.

Al da siguiente, 15 de octubre, el ltimo acto pblico programado del simposio, fue la lectura por parte de la delegacin espaola de la declaracin que habamos llevado. Apenas le faltaba a Brice Payen un prrafo por leer cuando fuera de la sala, en el patio principal del edificio, empezaron a escucharse aplausos. La viuda llegaba. No hizo sino terminar Brice su lectura cuando la apoteosis estall, la sala abarrotada y en pie ovacionaba a Mariam Sankara y todos, como una sola voz, empezaron a cantar el himno de Burkina. Fue un momento de intensa emocin seguido de unas breves palabras de Mariam Sankara quien, aclamada para despecho de la soberbia Chantal Compaor como primera dama de Burkina Faso, expres su mayor deseo que no era otro que la unidad de todos los sankaristas.

Porque en Burkina hoy los sankaristas estn divididos. Por un lado est la UPS (Unin de Partidos Sankaristas) que rene a cinco organizaciones que esperan convertirse en un solo partido a partir de un congreso extraordinario que se celebrar el prximo 13 de enero, por otro est el ya nombrado UNIR/MS (Unin por el Renacimiento del Movimiento Sankarista). A partir pues del prximo mes de enero el sankarismo en Burkina quedar reducido a dos partidos que, conscientes de que lo esencial les une, buscarn sin duda acercarse y convertirse en una nica organizacin. Hoy, la ausencia de un lder y los deseos de protagonismo han provocado una crisis de representatividad que debilita an ms a la nica oposicin real del pas.

En este sentido el simposio, a travs de diferentes ponencias, revisitaba no slo la figura de Thomas Sankara sino ms bien y sobre todo el ideario sankarista. Con un planteamiento pedaggico el congreso indagaba en lo esencial del sankarismo, buscaba conceptualizar el sankarismo de hoy para por una parte, conscientes de que sus diferencias no son esenciales, caminar hacia la unidad y por otra poder convertir este ideario en un arma poltica al servicio del pueblo. Se trata de llegar cuanto antes al poder para gestionar Burkina segn esta actualizacin del ideal de Sankara. Se busca la toma del poder por vas polticas y esperamos, para bien de los burkinabeses, que as sea. En este sentido el ejemplo de las revoluciones democrticas hoy en Amrica Latina es un referente de cambio para los pueblos oprimidos de frica.

A fin de cuentas no es tarea difcil actualizar el sankarismo. Thomas Sankara fue un revolucionario pero tambin fue un visionario, un adelantado a su tiempo. Todas las ideas por las que luch y de las que, una semana antes de morir, en un discurso con ocasin del XX aniversario del asesinato del Che, dijo: No se puede matar las ideas, las ideas no mueren, son hoy el ncleo aglutinador de los movimientos por otra globalizacin y son el eje discursivo de los Foros Sociales Mundiales. Sankara fue un precursor de la altermundializacin, particularmente por su lucha frontal contra la deuda, su compromiso medioambiental, su apuesta por la soberana alimentaria y por la emancipacin total de la mujer as como su compromiso inflexible contra la corrupcin, cncer que corroe hoy a buena parte de los gobiernos africanos, por no decir mundiales.

La tarde de ese ltimo da, con el simposio ya clausurado, acompaamos en una multitudinaria procesin a Madame Sankara hasta el cementerio de Dagnon donde yacen los cuerpos de Thomas Sankara y sus doce compaeros. Un estercolero, un cementerio de arrabal donde la noche del crimen fueron enterrados por presidiarios, deprisa y corriendo, los trece cuerpos. Un testigo describe la espantosa escena: las tumbas eran pasto de grandes moscas negras, hasta ese punto los cuerpos no haban sido profundamente enterrados. Un papel colocado sobre cada tumba indicaba el nombre de la vctima que hasta ayer haba sido presidente, soldado o universitario.

Hoy esas mismas tumbas, en un entorno de basura y desolacin, lucen impolutas, pintadas con mimo para la ocasin, y uno recuerda las palabras de Thomas Sankara que, como dice Vincent Ouattara, conoca desde siempre el eplogo de su tragedia: Me hice una composicin de lugar. O bien terminar como anciano en algn lugar, o bien ser un final violento pues son tantos nuestros enemigos. Una vez aceptado ya slo era cuestin de tiempo. Ocurrir hoy o maana. De cualquier forma s que nunca llegar el da en el que sealndome se diga: Es el antiguo presidente de Burkina Faso, se dir: Es la tumba del antiguo presidente de Burkina Faso.

Y para concluir, tomo prestada una frase de Sankara que encabeza la conferencia que un amigo senegals, miembro del Comit Senegals por el XX aniversario del asesinato de Thomas Sankara, Demba Moussa Dembl, dio el pasado 20 de octubre en la ex Ecole Normale Suprieure de Dakar mientras renda homenaje a un hombre ntegro:

Deseo que se conserve de m la imagen de un hombre que ha llevado una vida til para todos.

Querido presidente, no vamos a olvidarte. Es un deber de memoria.


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