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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2007

Guerras y mentiras

Marta Iglesias
Fusion


Agosto de 1964. Los medios de comunicacin anuncian que el ataque de lanchas torpederas norvietnamitas a navos norteamericanos en el Golfo de Tonkin, ha propiciado el inicio de la agresin de Estados Unidos contra Vietnam. La apertura de los archivos del gobierno norteamericano confirmar muchos aos ms tarde que ese ataque fue una mentira creada para iniciar una guerra. No hubo jams la legtima defensa que se argument y que se sald con la vida de cinco millones de vietnamitas.

Como dice el escritor Eduardo Galeano: "Las guerras dicen que ocurren por nobles razones: la seguridad internacional, la dignidad nacional, la democracia, la libertad, el orden, el mandato de la civilizacin o la voluntad de Dios. Ninguna tiene la honestidad de confesar: Yo mato para robar". Para Higinio Polo, Doctor en Historia Contempornea, hoy los objetivos reales se reparten entre apoderarse de fuentes de materias primas, dominar nuevos mercados, controlar territorios estratgicos militarmente hablando, y tambin acosar a los movimientos populares de izquierda y a los movimientos de liberacin nacional en muchas zonas del planeta.

Grandes engaos

Engaar no es patrimonio de este siglo ni del pasado. "Esta treta es muy antigua -confirma Polo-. Las guerras pnicas o las guerras mdicas estaban llenas de mentiras. Roma utiliz la mentira sin recato. Atenas luchaba contra los persas y, de paso, engaaba a otras ciudades-estado griegas para aumentar su propio poder. Lo mismo hizo Espaa para construir su imperio y, ms tarde, Gran Bretaa o Francia. Sus guerras impuestas tieron de sangre grandes territorios del planeta. Recordemos que la Francia de la IV Repblica fue responsable de un milln de muertos en la Argelia colonial. Y Estados Unidos recurri a la mentira en su declaracin de guerra a Espaa en 1898, para apoderarse de Cuba y de Puerto Rico; y despus volvi a mentir en Corea, y en el llamado incidente del golfo de Tonkin para justificar su agresin a Vietnam. Guerra y mentira van siempre de la mano".

En ocasiones es difcil demostrar con pruebas fsicas la relacin entre un conflicto y el engao que hay detrs, pero las voces ms crticas suenan en los medios alternativos y siembran claras dudas. Porque... qu pensamos al saber que las mayores reservas de petrleo de Sudn estn en Darfur, donde se libra a diario una guerra sin cuartel en la que la ONU calcula que hasta 2005 han fallecido 400.000 civiles. Los medios convencionales dicen que estamos ante un conflicto tnico y religioso, pero este dato nos hace dudar de si existe algn inters en alimentarlo.

O, por ejemplo, tiene algo que ver la guerra civil que hubo en el Congo con que ese pas sea la mayor reserva del mundo de coltan, raro mineral con el que funcionan nuestros mviles, ordenadores o misiles? Mientras lo pensamos, aadamos tres millones de civiles muertos.

Y as una lista largusima: Chiapas es la zona de mayor produccin elctrica de Mxico, con gran riqueza agrcola y ganadera; y hay cuencas petroleras en los municipios fronterizos del norte de Chiapas. Palestina posee agua; el Kurdistn adems de este elemento vital tiene petrleo; Chechenia cuenta con petrleo y gas, lo que le ha permitido convertirse en... la china independentista en el zapato de Rusia.

Irn es uno de los pases del eje del mal de Bush. Ser porque tiene una de las reservas de gas ms ricas del mundo?
Lo de algunas guerras africanas y su relacin directa con los diamantes ya est comprobado. La ONU reconoci en 2000 que eran estas piedras preciosas lo que estaba prolongando guerras brutales en algunas partes de frica, como Angola y Sierra Leona, puesto que su venta llena las arcas de los grupos rebeldes que luchan contra gobiernos legtimos. En concreto se calcula que UNITA -grupo rebelde de Angola- obtuvo por la venta de diamantes 3.700 millones de dlares slo entre 1992 y 1997. Se conocen los importadores y procesadores que trabajan con ellos en Amberes (Blgica), pero nadie mueve un dedo por temor a perder cifras millonarias en este negocio sangriento.

Miremos donde miremos, el mapa de las guerras del planeta es un gran plano de expolio y de mentiras que generan miles de muertos. Los ms ricos desean el oro, los diamantes, el gas y el petrleo, el coltan o las piedras preciosas; quieren instalar bases militares en pases estratgicos y vender armas; desean abrir nuevos mercados en los que vender sus productos a costa de generar consumo. Como todo ello no pueden hacerlo libre e impunemente, inventar mentiras se ha convertido en una estrategia con muy buenos resultados.

Supongo que a partir de ahora dudaremos ms a menudo sobre las guerras y sus orgenes, o sobre los argumentos para comenzar alguna. Si supiramos los motivos, quizs encontrsemos muy pocas guerras justas. Es ms, existe alguna guerra limpia? Como indica Higinio Polo, "Todas las guerras son sucias, porque la peor forma de terrorismo es la guerra y sta ha sido siempre un instrumento de conquista, de expolio, un recurso para construir imperios, para reprimir las aspiraciones populares. El colonialismo y el imperialismo europeos del siglo XIX trajeron una sucesin de guerras sangrientas, injustificadas, vergonzosas, que, para mayor escarnio, se vendieron a la poblacin de la poca como instrumentos de civilizacin, de cultura, casi como operaciones de filantropa. Es decir, mientras se mantena la farsa de que las operaciones militares y las guerras obedecan a propsitos nobles, se estaba preparando el reparto del botn. En nuestros das, Estados Unidos sigue utilizando esa treta, declarando que sus constantes agresiones y las guerras que inicia son operaciones destinadas a extender la libertad y la democracia. Slo hay que ver la situacin en Afganistn o Iraq: nada ms lejos de la verdad". Porque habra que preguntar a los ciudadanos cmo se sintieron al saber que Bin Laden, considerado hoy terrorista, fue anteriormente un agente entrenado por la CIA. O al conocer que Al Qaeda es una organizacin terrorista que fue creada por los servicios secretos norteamericanos. "Y no hay una guerra entre Estados Unidos y Al Qaeda: es una intoxicacin ms -apostilla Polo-. Adems no existe como organizacin, es una suma inconexa de distintas redes, algunas de las cuales, con toda probabilidad, actan por cuenta del gobierno norteamericano. La realidad en ese mundo de mercenarios, espas y terroristas por encargo, es mucho ms oscura de lo que pretende hacernos creer el gobierno de Bush. A Estados Unidos no le preocupa Al Qaeda. Le preocupa Rusia y, sobre todo, China".

Vamos a crear mentiras

Las guerras las disean unos pocos, pero hoy ya no pueden llevarse a cabo si no cuentan con el apoyo de una mayora. As pues, se hace necesario hacerlas asequibles y digeribles para lograr el apoyo popular. El famoso Vamos a contar mentiras tralar" ha encontrado en las guerras un refinamiento tal que el ciudadano vive en un mundo de engaos. Uno pensara que la verdad siempre sale a relucir y es cierto, pero a costa de muchos aos de silencio, muchas vidas aniquiladas y muchas riquezas robadas. Para entonces, la verdad ha perdido parte de su valor.

Los ms informados se resisten a creer que, como dice Higinio Polo, "los ciudadanos estn sometidos al bombardeo de los modernos medios de comunicacin, que en los pases capitalistas son, de hecho, instrumentos al servicio del poder". Y crear mentiras para una guerra es relativamente sencillo, si cuentas con el apoyo de los medios de comunicacin o simplemente eres su dueo. Si adems tienes cmplices del engao y reconocidos intelectuales que elaboren un discurso a tu medida, tienes un punto a tu favor. Luego, las tretas adoptan diferentes caras. Una de las maneras de hacerlo es provocar una guerra entre dos pases vecinos y luego acudir en el papel de rbitro para llevarte todo lo que puedas.

Si recordamos las guerras del opio que Gran Bretaa impuso a la China imperial del siglo XIX, veremos cmo Londres planific que sus empresas introdujeran las drogas y acostumbrasen a la poblacin china a su consumo, adems de iniciar la penetracin econmica en el continente, para la expansin colonial de su economa.
El engao que ms conocemos es el de sealar a un dictador -omitiendo que lo armaste previamente-, acusndole de ser un peligro.

"Una excusa muy manida para intervenir es el terrorismo -precisa Polo-. Es muy desconocido, pero Washington, que lanza al mundo tanta inflamada propaganda para combatir al terrorismo, lleg incluso a infiltrar a terroristas en la Unin Sovitica en los aos de la guerra fra, para que organizasen atentados en el pas". Suponemos que sigue siendo una prctica actual.

Otra treta consiste en acrecentar un conflicto tnico, religioso o territorial en una regin, armar a uno de los bandos, salir mientras se produce una guerra civil y cuando tengas menos pblico llevarte el mineral que deseas, por ejemplo. El listado de guerras que se han disfrazado de conflictos tnicos o religiosos es tan largo que Higinio Polo afirma que "podra escribirse un completo ensayo con ellas. Citar los enfrentamientos en diversas partes de frica, en la pugna entre Gran Bretaa, Francia y Alemania por el dominio del continente. O la terrible agresin japonesa contra China en los aos treinta del siglo pasado, que el gobierno japons planific con un odio racista contra la poblacin china que no tiene nada que envidiar a lo que hicieron los nazis en Europa. Hay muchas otras. La ltima, utilizando y atizando las diferencias entre la poblacin serbia y la albanokosovar fue la intervencin de la OTAN en Kosovo, sin respaldo de la ONU, bombardeando incluso a la poblacin civil y a la televisin de Belgrado, para conseguir sus propsitos. Ahora mismo, Estados Unidos y la Unin Europea estn preparando en Kosovo la declaracin de independencia del territorio, un hecho de enorme gravedad: es la primera vez que se impone a un pas una particin. Por supuesto, Estados Unidos cuenta ya con bases militares en el territorio".

El papel de los medios de comunicacin

Ya sabemos que la utilizacin del engao para el comienzo de una guerra se viene empleando desde antao, pero actualmente el efecto se ve amplificado por la funcin de los medios de comunicacin, que eliminan cualquier barrera a la noticia.

Michel Collon, periodista de investigacin belga y especialista en guerras y manipulacin, afirma que las guerras no se inician con las bombas sino con mentiras mediticas. Para Higinio Polo los medios de comunicacin tienen mucha responsabilidad en este engranaje: "La televisin y los ms importantes peridicos del mundo son vistos y utilizados por el poder capitalista como instrumentos de su expansin. Son una fuente constante de mentiras y de manipulacin. Los grandes medios de comunicacin no ofrecen noticias solventes y anlisis de la realidad del mundo: son fuentes de propaganda y, muchas veces, de sucia propaganda militarista". No debemos olvidar que los grandes diarios del planeta estn en manos de polticos y de empresarios que apoyan ideas interesadas que logran amplificar gracias a la globalizacin. Enfrente, los diarios alternativos que crecen en Internet se erigen como contrapeso en busca de la verdad. Como afirma el matemtico y presidente de la Asociacin Contra la Tortura, Carlo Frabetti, la lucha meditica contra la mentira que nos envuelve parece tan asimtrica como sucede en el plano blico, " Pero nosotros tenemos una ventaja decisiva: decimos la verdad, y no es lo mismo repetir mentiras que repetir verdades. La verdad, a veces, puede ser ocultada, pero nunca vencida. Por eso la verdad es revolucionaria; por reducido que sea su mbito inicial, puede convertirse con extraordinaria rapidez, si las condiciones son propicias -y podemos ayudar a que lo sean-, en algo colectivo, multitudinario, popular. La verdad es la chispa capaz de incendiar el bosque, para decirlo con la metfora de Mao".



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