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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2007

Enfoques dismiles para el aumento de precios

Pablo Ramos
APM



La discusin versa sobre cmo el Estado mide la variacin de precios. Pero ms de fondo no se discuten las causas de la inflacin ni de la consecuencia de la aplicacin de las recetas ortodoxas.

La definicin ms difundida de inflacin es el alza generalizada y sostenida en el tiempo de los precios de una economa, aunque tambin se acepta como vlida la prdida de valor de la moneda en relacin a los bienes y servicios. Se trata de una convencin mensurable, de la que no existe una frmula universal, sino que distintos pases utilizan mtodos igualmente diferentes. Esta definicin es el punto de partida para dos cuestiones que tienen a la variacin de los precios como central en Argentina. La primera, ms coyuntural, se refiere a la intervencin que el gobierno del presidente Nstor Kirchner hiciese en el organismo encargado de medir la inflacin. La segunda, ms estructural, versa sobre el debate extendido sobre las causas de la misma.

La economa argentina entr en recesin en 1998, y luego en depresin hasta el ao 2002. A partir de ese ao, inici un proceso sostenido de expansin de todas sus componentes, es decir, el consumo, la inversin y el comercio exterior, y con una cada importante en la cantidad de desempleados y pobres. La tasa promedio de crecimiento desde esa fecha es del 8 por ciento, y este perodo es el de mayor crecimiento en casi 200 aos de existencia independiente.

No obstante, las medidas de poltica econmica tienen sus consecuencias. En nuestro caso, Argentina volvi a padecer una tasa de inflacin molesta tras una dcada de ndices cercanos a cero y hasta de deflacin. Con este escenario de deja vu, ciertos fantasmas sobrevolaron nuestras pampas, Patagonia, chaco, puna y Cuyo, y nuestra memoria colectiva record aquellos aos de hiperinflacin, o el casi medio siglo de inflacin alta, una de las causas (o consecuencia?) de nuestro atraso.

Decimos molesta porque lejos se encuentra de los ndices de antao. Se trata de guarismos que no superan en ningn caso el 15 por ciento anual, en un pas que ha registrado iguales magnitudes por da. Pero el contexto tampoco es el mismo. En la actualidad, el mundo entero atraviesa por un perodo de baja inflacin, y Argentina se encuentra en el selecto top ten de la inflacin alta.

Una de las caractersticas de la inflacin es que permite que todos podamos explayarnos sobre su magnitud. En buen romance, cualquier paisano opina sobre su valor con aires de exactitud. Pero en todo el mundo existen organizaciones que la miden en forma seria y confiable, y se debe admitir que es una tarea para personal muy calificado. Arribar a un simple 1,7 por ciento que aparece en una planilla es el fruto de cientos de horas/hombre de trabajo estadstico y de campo.

Hecha esta aclaracin, debemos admitir como verdaderamente vlido que la sociedad siente cuando hay inflacin, aunque no pueda magnificarla. Y esto es lo que ocurre hoy en Argentina.

Cuando esta variable macroeconmica comenz a evidenciar un alza singular, la administracin Kirchner recurri a mtodos perimidos (lase acuerdos de precios) que no dieron resultados. El paso siguiente de la Casa Rosada fue intervenir el organismo estatal encargado de medir la variacin de precios, el Instituto Nacional de Estadsticas y Censos (Indec), al denunciar la existencia de una mafia que manejaba esa dependencia.

No hace falta aclarar que a la fecha de publicacin de este reportaje no se han producido detenciones de los capos di tuti i capi que tergiversaban las cifras oficiales ni siquiera de perejiles (NdeR: falsos culpables). Pero se ha hecho un dao cuya reparacin no podemos aventurar cunto va a costarle a la sociedad argentina. El Indec era, hasta su intervencin en enero pasado, un instituto respetable y respetado, con personal de carrera y concursado Nadie dudaba de las cifras del Indec, ni existan razones para hacerlo.

La poltica de contencin de precios del actual gobierno se basa en el control de aquellos precios que puede manejar discrecionalmente, y el acuerdo con los distintos gremios que no puede controlar directamente. Ergo, las tarifas de los servicios pblicos y de los insumos energticos (derivados del petrleo y gas natural) se mantienen congelados desde la dcada de los noventa; el resto de los precios se encuentran acordados (alimentos, vestimenta, servicios bsicos, etc.).

Una mxima en Economa es que todos los hechos pueden evitarse, excepto sus consecuencias. El Ministerio de Economa congel las tarifas, acord precios y hubo desabastecimiento y subas. Fue entonces que la Casa Rosada apel al plan B: design al frente de la Secretara de Comercio Interior a Guillermo Moreno, uno de los ms fieles y fanticos laderos del presidente. Su misin es acordar y controlar a los formadores de precios.

Como miembro de la Organizacin Mundial del Comercio, Argentina se define como una economa de mercado. En consecuencia, tiene prohibida la aplicacin de controles de precios. Para cumplir con este precepto, la Secretara de Comercio recurri al eufemismo de acuerdo de precios. En teora, las empresas adhieren en forma voluntaria pero en realidad existen advertencias que rayan la amenaza.

No obstante, los precios suben y no paran. Y la situacin actual es tal que algunos valores se encuentran entre los ms bajos del mundo (el boleto de tren, el pasaje en mnibus de corta distancia, los combustibles, las tarifas elctricas), mientras que los alimentos y los alquileres de viviendas suben y erosionan el tibio incremento del poder adquisitivo de la poblacin.

Adems, cuando Argentina renegoci la salida de su moratoria de su deuda pblica, ofreci a los tenedores de bonos canjearlos por otros de distintas caractersticas. Entre ellos, los llamados Discount y los Par y Cuasi Par (todos en pesos) se ajustan, adems, por el Coeficiente de Estabilizacin de Referencia (CER), cuya base es el Indice de Precios al Consumidor (IPC) que todos los meses emite el Indec.

Como consecuencia, cunto ms alta es la inflacin, ms intereses pagan los bonos nominados en pesos. Ergo, cuanto ms alta sea el alza de precios, aumenta la deuda pblica nacional.

Como ltimo cuestionamiento, el IPC sirve para determinar el valor de dos canastas de consecuencias importantes. La canasta bsica total incluye los bienes y servicios bsicos para sobrevivir; el valor de la misma va a definir la lnea de la pobreza: las familias que se encuentren por debajo de ella (que no alcancen a cubrir la canasta bsica con su ingreso total mensual) sern consideradas pobres. Por su parte, la canasta bsica de alimentos define la lnea de indigencia: las familias que no la alcancen, sern definidas como indigentes.

Entonces, adems de las consecuencias universales que la inflacin produce (redistribucin regresiva del ingreso, erosin de los salarios, incertidumbre), debemos mencionar tambin al aumento de la deuda pblica, de la pobreza y la indigencia.

Debido a este cctel explosivo es que la Casa Rosada decidi dejar de lado cualquier estrategia de control de la inflacin y directamente operar sobre el IPC. Desde la intervencin del Indec, los empleados de ese organismo denuncian arbitrariedades y manejos discrecionales de los nmeros otrora irreprochables. El gobierno desplaz a Graciela Bevaqua, al frente del rea Precios del instituto, y nombr como interventora a Beatriz Paglieri, que responde a Moreno.

El caso ms resonante fue cuando el Indec difundi el dato del IPC correspondiente a la ciudad de Mendoza para el mes de agosto, y que ascenda a 1,5 por ciento. Pero la Direccin de Estadsticas e Investigaciones Econmicas (DEIE) de esa provincia desminti el dato, y lo mensur en 3,1 por ciento. En setiembre pas exactamente lo mismo.

Luego, se sucedieron las promesas gubernamentales de normalizacin del Indec. Se consultaron a especialistas de Espaa, Ecuador y Estados Unidos, cuando los especialistas mundiales coincidan en que la metodologa del IPC era la mejor de toda Amrica Latina. La nica crtica que podra realizarse es que las mediciones no eran nacionales, sino por conglomerados urbanos. Ms all de lo mencionado, no existan otros cuestionamientos.

Pero cules son las causas de la inflacin? Las Ciencias Econmicas han transcurrido la mitad de su existencia en este debate. Enfoques monetaristas, keynesianos, estructuralistas, marxistas todos tienen algo de razn. En Argentina hoy debemos mencionar algunos motivos objetivos.

En primer trmino, la poltica monetaria expansiva. Para estimular las exportaciones y contener las importaciones, se ha determinado sostener un tipo de cambio alto (un dlar a tres pesos con veinte centavos). Como consecuencia, Argentina suma seis aos de alto supervit comercial. En condiciones normales, este azul en el saldo provocara una revaluacin del peso. Pero como el Banco Central de la Repblica Argentina (BCRA) no lo permite, adquiere estas divisas y emite moneda nacional. Es lo que en el enfoque monetarista se define como abundancia de los medios de pago. Y segn esa misma orientacin acadmica, esta es la causa principal del alza de precios.

En segundo trmino, la magnitud del crecimiento econmico. Ya en 2005 comienzan a observarse distintos cuellos de botella. La depresin iniciada en 1998 llev a que las industrias tuvieran un exceso de capacidad instalada. Pero el crecimiento fue tal que, a pesar de las inversiones realizadas, la demanda super a la oferta en distintos rubros. El primer sector en acusar recibo fue el energtico, donde el gobierno nacional recurre en forma sistemtica a distribuir subvenciones para incrementar la oferta energtica. Esta sera una causa de la inflacin basada en un enfoque keynesiano (por John Keynes), cuya solucin sera un incremento de la oferta va mayores inversiones.

En tercer trmino, tendramos que mencionar la conformacin del mercado argentino. Su caracterstica primordial es su alto grado de oligopolizacin y, en menor grado, de cartelizacin. Como consecuencia primera de estas caractersticas debemos citar que la competencia no existe, y que ante un aumento de la demanda, slo se atina a incrementar los valores de los bienes y servicios. Es decir, que como consecuencia, slo se propone como respuesta la suba de los precios hasta que estos enfren la demanda. El caso de la carne vacuna es clarificador: los productores hasta la fecha no han propuesto otra cosa que se les permita subir el precio del producto hasta valores internacionales. Aqu encontramos causas que se encuadran en el enfoque estructuralista.

Qu propone el gobierno? Estimular la inversin para incrementar la oferta general de bienes y servicios. Una de las herramientas para lograrlo es contener la tasa de inters, aunque esta alternativa se torna inviable en un contexto de inflacin alta. Los tipos de inters que hoy pagan las instituciones financieras son negativos. Quin va a querer realizar un depsito por el cual se le devuelva menos de lo depositado? La otra herramienta es recurrir a la chequera para distribuir millones de dlares en subsidios (aunque se distorsione an ms la economa) Y continuar con su poltica de maquillar los ndices inflacionarios.

Qu propone el bloque neoconservador? La vieja receta monetarista: enfriar la economa va un aumento de la tasa de inters. O lo que es lo mismo, frenar la creacin de empleo y la suba de salarios. As se maneja la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, por ejemplo (aunque en contextos muy diferentes).

Lo cierto y concreto es que la inflacin est entre nosotros. En un pas con una memoria inflacionaria susceptible es lgico que este calentamiento provoque algo de pavor. Pero lejos estamos de reproducir episodios hiperinflacionarios, aunque tampoco debemos pensar que vamos a regresar a las pocas en las cuales los precios eran estables, pero ms altos que en Londres. Tokio o Nueva York. Ni mucho menos tapar el sol con las manos, o lo que es lo mismo, manipular los nmeros. Porque en Economa todo puede evitarse, salvo las consecuencias.

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