Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2007

Como responder a la islamofobia en EE.UU. Una estrategia pro-activa

Phyllis Bennis
Institute for Policy Studies

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La actual cruzada islamofbica en EE.UU. refleja una satanizacin racista profundamente arraigada de las comunidades musulmanas que, si no se reacciona, podra consolidar la demagogia racista como una parte legtima del discurso pblico.

Las fuerzas polticas y neoconservadoras llaman a movilizaciones en los campus en EE.UU. del 22 al 26 de octubre de 2007 para eventos de la Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo. Utilizan deliberadamente el trmino provocador islamofascismo, vinculando al Islam (Y sin diferenciar entre la religin, los pases en los que es mayoritaria, y sus adherentes) con el movimiento poltico ms abominado de la historia el fascismo. Lo hacen a pesar del desdeo que muestran las versiones ms violentas y extremistas del islamismo poltico hacia el Estado-nacin y las corporaciones, ambos sagrados para el fascismo. Su llamado pronostica la mayor protesta conservadora en los campus de todos los tiempos e identifica su objetivo como la confrontacin de las dos Grandes Mentiras de la izquierda poltica: que George Bush cre la guerra contra el terror y que el Calentamiento Global es un mayor peligro para los estadounidenses que la amenaza terrorista.

El lenguaje mismo de sus objetivos deja en claro que no se trata slo de un ataque racista contra musulmanes, rabes, rabes-estadounidenses, sudasiticos y cualquiera que sea considerado como favorable a esas comunidades. Ciertamente esta cruzada islamofbica, dirigida por el David Horowitz Freedom Center, refleja una satanizacin racista profundamente arraigada de las comunidades contra las que se dirige. Pero refleja peligros que incluso van ms all de la amenaza que posa para esas comunidades y para el tejido social de este pas como resultado de la consolidacin de la demagogia racista como parte legtima del discurso pblico.

Existe un instinto comprensible de poner los ojos en blanco ante esas afirmaciones risibles, y descartar las afirmaciones sobre una grandiosa movilizacin como slo una actividad demencial ms de la derecha marginal, pero esa reaccin representara un serio error. No porque las afirmaciones sean otra cosa que absurdas, sino ms bien porque existe demasiada creencia pblica en esas afirmaciones ridculas para que cualquiera que se preocupe de la educacin y de la movilizacin pblica pueda descartarlas despreocupadamente. Y con los obvios vnculos entre la islamofobia y el apoyo para la guerra, lo que est en juego es simplemente demasiado como para ignorarlas.

Reivindicando el petrleo de otros, atacando al Islam

No es evidentemente por coincidencia que las reas que constituyen los objetivos finales de la guerra contra el terror, pases en los que el Islam es preeminente en la mayora de las poblaciones y a veces es la base de su gobierno, son los mismos pases y regiones en los que se concentran recursos estratgicos sobre todo el petrleo y el gas natural. Tampoco es por coincidencia que tanto la versin de 2002 como la de 2006 de la Quadriennial Review [Revista cuadrienal] del Pentgono haya satanizado a loa musulmanes, a los pases islmicos y al Islam, de diversas maneras, como graves amenazas para la seguridad de EE.UU.

El llamado a la Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo utiliza retrica que recuerda los ataques y las insinuaciones anticomunistas de la era de los aos cincuenta, diciendo que Ante el mayor peligro que los estadounidenses hayan enfrentado jams, la izquierda acadmica se ha movilizado para crear simpatas para el enemigo y para combatir a quienquiera una a los estadounidenses para que se defiendan... la Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo es un esfuerzo nacional para oponerse a esas mentiras y para unir a los estudiantes estadounidenses para que defiendan a su pas.

El marco poltico de esta Guerra global contra el terror ha deformado la idea de un choque de civilizaciones para referirse a algo ligeramente diferente. Ahora el gobierno de Bush no habla de ese choque entre civilizaciones, sino ms bien de un choque dentro de una civilizacin especficamente dentro del mundo musulmn. Es un choque, advierten los responsables del gobierno, en el que nosotros debemos prevalecer. Esto ha conformado la ltima versin de cmo EE.UU. se propone comprender el mundo rabe, Oriente Prximo, los pases islmicos como un choque entre moderados y extremistas. Esos pueblos, gobiernos, pases, dictadores, milicias, que nosotros definimos como moderados apoyan los esfuerzos de EE.UU. para controlar y dominar su pas/regin/mundo. Los extremistas son los que se resisten a esos esfuerzos.

Respaldo para la guerra

El marco de la guerra global contra el terror sirve por lo tanto el objetivo del gobierno de Bush de la guerra permanente una economa de guerra permanente, una dependencia permanente de guerras preventivas y anticipadas, el control permanente del mundo mediante una red de bases militares y la expansin de la fuerza militar. Es una visin maniquea del mundo, una visin de buenos contra malos, de blancos contra negros, y en ltima instancia de nosotros contra ellos.

Es un salto atrs al lenguaje de los regmenes totalitarios. El jefe de la propaganda nazi, Joseph Goebbels, alardeaba que si se repite suficientemente a menudo una mentira, la gente la creer. Y Hermann Goering, el Reichmarshal de Hitler, mientras reconoca que naturalmente la gente de a pie no quiere la guerra, procedi a recordar al mundo lo fcil que es convencer a la gente para que apoye la guerra. Todo lo que hay que hacer, dijo, es decirles que los estn atacando, y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y por exponer al pas al peligro. Funciona de la misma manera en cualquier pas.

Deconstruyendo la Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo

Este llamado a una Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo, chocante en su explicitud, es un esfuerzo por movilizar apoyo para una campaa cuidadosamente elaborada, diseada para utilizar una imaginera racista familiar para reforzar el objetivo crucial de la poltica exterior del gobierno de Bush: fortalecer la as llamada guerra global contra el terror.

La campaa apunta a llegar a un amplio sector de la opinin pblica de EE.UU. Pero no cabe duda de que trata en particular de movilizar a los sionistas cristianos, con quienes comparte ms a menudo una agenda poltica y social derechista, as como a los sionistas judos esas comunidades normalmente liberales, pero pro-israeles, que pueden ser llevadas fcilmente por lo menos a consentir, si no apoyar por completo, una futura guerra de EE.UU. contra Irn.

Por ejemplo, el ltimo lobby pro-Israel que llega a la partida Cristianos unidos por Israel [CUFI) llam a los 4.000 participantes en su conferencia nacional de julio de 2007 a apoyar la Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo. Los llamados para que se entre en accin contra Irn dominaron la conferencia y los puntos de discusin del lobby CUFI, as como los temas que estn arriba en la agenda de AIPAC (el Comit Estadounidense Israel de Asuntos Pblicos). La dirigencia de CUFI calific su esfuerzo contra Irn de el movimiento de nuestra poca.

Hay un vnculo evidente entre la declaracin del presidente de la Universidad Columbia (destacada en el centro de un anuncio de toda una pgina en el New York Times comprado por el Comit Judo Estadounidense) comparando lo que llam la misin de las universidades israeles y estadounidenses, y su rol destacado al insultar al presidente iran cuando Mahmoud Ahmadineyad iba a hablar a los estudiantes de Columbia. Como no estaba enteramente dispuesto a revocar abiertamente la invitacin a Ahmadineyad a su universidad, Bollinger prefiri ejercer un novedoso tipo de censura-mediante-la-humillacin: aceptar la aparicin de un invitado indeseado, pero controlar el discurso al permitir slo la grosera y la humillacin.

Una antigua injusticia: la utilizacin del racismo para generar apoyo para la guerra

Por cierto no es la primera vez que EE.UU. utiliza el racismo para generar apoyo para una guerra. El esfuerzo cuidadosamente orquestado de la islamofobia copia de cerca las campaas de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. No perseguan la condena de las fuerzas armadas de Japn o sus polticas de imperialismo y militarismo, sino la denigracin de la gente japonesa en s. En esas campaas, los japs fueron caricaturizados en imgenes racistas con coletas, dientes salientes, y habla defectuosa, tal como musulmanes y rabes son desacreditados en caricaturas, pelculas, y la cultura popular actual. En ambas eras, la campaa racista apuntaba al objetivo estratgico de crear apoyo pblico para la guerra.

La campaa de la Segunda Guerra Mundial para denigrar y difamar a todos los japoneses se ampli para incluir a los japons-estadounidenses, y por cierto condujo a la infame decisin de EE.UU. de encarcelar a ms de 120.000 hombres, mujeres y nios de ascendencia japoneses en campos de internacin por aos durante la guerra. Ms de dos tercios de ellos eran ciudadanos de EE.UU. No es una coincidencia que los ataques contra musulmanes, rabes, rabes-estadounidenses y sudasiticos hayan escalado de un modo similar en los seis aos desde que Bush anunci la as llamada Guerra global contra el terror.

No es por coincidencia que el racismo contra otras comunidades se encuentre al centro del trabajo de fuerzas islamofbicas como el David Horowitz Freedom Center, que tambin ha apuntado a afro-estadounidenses. El Comit Musulmn de Asuntos Pblicos, entre otros, ha informado sobre cmo las diatribas racistas de Horowitz condujeron a retractaciones autocrticas y disculpas de peridicos estudiantiles en todo EE.UU. que haban aceptado sus anuncios. (Vea este documento, en ingls PDF)

De hecho, los ataques actuales contra las comunidades musulmanas y rabes tienen una historia an ms antigua. En 1987, un informe secreto de la inter-agencia Comisin de Control Fronterizo de Extranjeros [ABCC, por sus siglas en ingls] fue filtrado a Los Angeles Times. Coordinando el trabajo del Departamento de Justicia, del FBI, de los servicios de inmigracin y de varias otras agencias relacionadas, la ABCC bosquej un plan para la internacin de residentes en EE.UU. de siete pases rabes ms Irn, en caso de una emergencia nacional no especificada. Campos de internacin, incluyendo uno grande en Oakdale, Louisiana, deban ser construidos para contener una cantidad ignota de detenidos.

Durante los aos de la Guerra Fra, la palabra comunismo sirvi como una base conveniente para movilizar el apoyo popular para la guerra, un miedo histrico que paraliz el pensamiento crtico, y la violacin generalizada de los derechos constitucionales estadounidenses. Aunque muchos estadounidenses no saban realmente lo que era el comunismo, el anticomunismo logr, durante el perodo de McCarthy, crear nuevos temores, satanizando a comunidades enteras, y legitimando la nocin de que un presunto comunista era culpable hasta que se demostrara que era inocente.

Puede sorprendernos que aos despus, suposiciones equivalentes conformen el tratamiento de detenidos musulmanes acusados de terrorismo y detenidos durante meses o aos en Abu Ghraib, en Guantnamo, en la base area Bagram o en centros secretos de detencin de la CIA ocultos en toda Europa?

Seis motivos para oponerse a la semana del islamofascismo

El anuncio de la Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo ofrece una inmensa oportunidad para enfrentar la creciente campaa contra musulmanes y rabes as como el propio Islam, como amenazas inherentes para nuestra democracia, amenazas a nuestra seguridad nacional de EE.UU., amenazas a nuestro aliado Israel, y amenazas a nuestro modo de vida (por mal definido que est).

La invencin de la islamofobia, o el miedo ante musulmanes o el Islam, es un arma esencial en la estrategia del gobierno de Bush para crear apoyo pblico y parlamentario para las guerras ilegales e impopulares en Iraq y Afganistn, para una futura guerra potencial contra Irn, para las polticas israeles de ocupacin y apartheid, y para un impulso ms amplio hacia el imperio.

A medida que aumenta la amenaza de una nueva guerra de EE.UU. contra Irn, ya existe evidencia de una campaa para insultar a Irn y a los iranes que recuerda peligrosamente las primeras races de la actual movilizacin contra el Islam, que se concretiz en la inexorable satanizacin de Irn, y especialmente del ayatol Ruhollah Jomeini durante la revolucin islmica de Irn en 1979.

El alto porcentaje de estadounidenses que siguen creyendo que el implacable laico Sadam Husein fue responsable por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, indica una incapacidad o renuencia demasiado generalizada a distinguir entre pueblos, pases y movimientos islmicos y rabes.

Aunque los que despotrican contra el Islam en el gobierno, los crculos mediticos, acadmicos y otros de EE.UU. tienen ocasionalmente cuidado de afirmar que su hostilidad contra musulmanes, o rabes, o el Islam, se limita a los extremistas, el objetivo y el impacto de estas campaas es en realidad satanizar a naciones y comunidades enteras. Como los puntos de vista islamofbicos encuentran una aceptacin creciente en el discurso pblico, tambin existe un peligro en aumento de ms aceptacin pblica de ataques incluyendo la discriminacin legal, la denegacin de derechos, ataques violentos, y ms contra ciudadanos y residentes estadounidenses que sucede que son musulmanes, rabes, o rabes-estadounidenses. El Comit Estadounidense-rabe Contra la Discriminacin y otras organizaciones han documentado terribles cantidades de ataques semejantes.

El sentimiento anti-musulmn y anti-rabe no se limita a fuerzas extremistas, o racistas marginales; se refleja en el discurso poltico, pblico, acadmico y meditico de EE.UU. a los niveles ms elevados, incluyendo a destacados candidatos presidenciales de EE.UU. El senador John McCain dice que ya que EE.UU. fue fundado sobre principios cristianos prefiere a un presidente cristiano a uno musulmn. El congresista Peter King, mximo asesor del candidato presidencial Rudy Giuliani, dice que por desgracia, tenemos demasiadas mezquitas en este pas y que la comunidad musulmana es una verdadera amenaza aqu, en este pas.

La ampliacin de los ataques islamofbicos a los campus se orienta a limitar el discurso acadmico a una gama estrecha de opiniones anti-islmicas, anti-rabes, pro-israeles y favorables a la guerra. Esos ataques forman parte de una presin pblica concertada para:

* Negarse a contratar o denegar la titularidad acadmica a numerosos acadmicos cuyo trabajo cuestiona lo que es definido como un dogma dominante aceptable sobre temas relacionados con Oriente Prximo y la poltica de EE.UU.

* Intimidar a eruditos sobre Oriente Prximo mediante el reclutamiento de estudiantes para que graben clases y conferencias con el objetivo de denunciar opiniones consideradas inaceptables;

* Crear sitios en la Red (por organizaciones tales como Campus Watch [Custodia de campus] (y otros) para socavar la credibilidad de eruditos sobre Oriente Prximos que cuestionan la ortodoxia anti-musulmana, favorable a la guerra;

* Construir un clima de autocensura suficientemente severo como para que los postulantes a los escasos puestos de enseanza de estudios sobre Oriente Prximo se nieguen a ensear historia sobre Israel-Palestina hasta despus de lograr la titularidad.

Aumentan los ataques acadmicos contra los letrados que se resisten a una tal censura, particularmente cuando se trata de Israel. El Harvard Crimson informa que durante una reunin de facultad en 2006, la profesora de Literatura Yiddish Ruth R. Wisse articul la base para una tal censura: Negando que el antisionismo y el antisemitismo sean fenmenos separados, declar que el antisionismo es decir, el rechazo de la afirmacin sobre base racista de que el pueblo judo tenga un derecho colectivo a Palestina es la peor clase de antisemitismo. Semejantes acusaciones falsas de antisemitismo siguen siendo poderosos instrumentos en la supresin del discurso poltico abierto.

Razones para sentir optimismo

A pesar del aumento de la islamofobia racista, anti-rabe, es obvio que la opinin pblica comienza realmente (aunque lentamente) a separarse de la aceptacin de semejante propaganda. En los hechos, es posible argir que la escalada de los ataques racistas es en realidad una reaccin a ese cambio de los puntos de vista populares.

Estos cambios han sido producidos por una serie de factores. El impacto del libro del ex presidente Jimmy Carter: Palestine: Peace Not Apartheid [Palestina: paz, no apartheid] ha tenido un papel inmenso. Su sorprendente ttulo ha atrado una nueva legitimidad al anlisis previamente satanizado de la poltica de Israel como una nueva forma de apartheid. Otros, incluyendo la Campaa de EE.UU. para Terminar la Ocupacin Israel, proveen evidencia de cmo las polticas israeles contra los palestinos en los territorios ocupados y dentro de Israel violan el Convenio Internacional de la ONU sobre la Supresin y Castigo del Crimen del Apartheid de 1974.

El trabajo de los profesores Stephen Walt y John Mearscheimer sobre el lobby pro-israel, que culmin en su reciente libro: The Israel Lobby, ha roto un antiguo tab sobre la colocacin del papel y de la influencia del lobby en la discusin pblica. Aunque ciertamente Walt y Mearsheimer no fueron los primeros en escribir sobre el lobby, su artculo original (rechazado por Atlantic Monthly, que lo haba encargado originalmente, fue finalmente publicado por London Review of Books) alcanz una audiencia mucho ms amplia que ningn anlisis crtico anterior por las impecables credenciales acadmicas y polticas de los dos intelectuales. Sus posiciones de titularidad en Harvard y en la Universidad de Chicago, y sus posiciones realistas de la lnea dominante en poltica exterior, contribuyeron a una nueva familiaridad y, lo que es an ms importante, a una nueva legitimidad del examen crtico del lobby favorable a Israel que haba sido limitado durante mucho tiempo a publicaciones ms pequeas, progresistas.

Cualesquiera sean las debilidades o limitaciones de estos dos libros importantes, su publicacin ha posibilitado un nivel de matiz que durante mucho tiempo fue imposible en una discusin en los crculos dominantes sobre estos temas. Organizaciones como Jewish Voice for Peace [Voz juda por la paz] estn creciendo, haciendo ms visible la oposicin juda a la ocupacin israel. Los esfuerzos tradicionales por limitar o circunscribir el debate por conformar un clima intelectual en el que el cuestionamiento de la ocupacin es equiparado con el antisemitismo y la discusin de como encarar a Irn se limita a la alternativa entre sanciones econmicas de consecuencias catastrficas o un ataque nuclear ya no se quedan sin respuesta.

As que, qu hacer?

Estamos a favor de la libre expresin, no el lenguaje del odio. Estamos por la tolerancia, no el fanatismo. Estamos por la educacin, no la demagogia.

Deberamos responder a todas las provocaciones incluyendo el anuncio de la as llamada Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo de un modo pro-activo, no a la defensiva.

Cuando la libertad acadmica est bajo ataque, deberamos elevar nuestro compromiso con la libertad de palabra y la discusin abierta. Trabajamos contra el racismo y contra los crmenes de odio; podremos proteger el discurso del odio, pero no protegeremos o posibilitaremos el clima en el que ocurre el discurso del odio. Un discurso de odio semejante crea el entorno para crmenes de odio a los que no protegemos.

Acciones a emprender en los campus y en nuestras comunidades

Cuando se convoca a eventos como la as llamada Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo en nuestros campus o en nuestras comunidades, debemos aprovechar la oportunidad para edificar amplias coaliciones entre organizaciones de musulmanes, judos, cristianos, laicos, y de gente de color para luchar contra todas las formas de racismo, antisemitismo, islamofobia, y otras discriminaciones.

En la Universidad de Wisconsin en Madison, el Centro Multicultural Estudiantil decidi organizar un evento llamado: Lucha contra el racismo desde Jena a Madison: El foro de la verdadera diversidad, en el que la oposicin a la Semana de Concienciacin sobre el Islamofascismo favorable a la guerra ser un tema central.

El Comit Musulmn de Asuntos Pblicos ha publicado una serie de seis sugerencias para cuestionar los eventos de la Semana favorable a la guerra.

El centro cristiano ecumnico Sabeel en Jerusaln y sus organizaciones de Amigos de Sabeel en EE.UU. han realizado un amplio trabajo de cuestionamiento del apoyo cristiano sionista a la ocupacin israel.

Cuando se utilizan instalaciones financiadas por los estudiantes o por los campus para eventos que apuntan a denigrar o a instar a la discriminacin contra musulmanes, rabes, o cualquier otro grupo nacional, racial o religioso, deberamos:

* Exigir el mismo tiempo y/o el mismo financiamiento para organizar eventos que presenten puntos de vista alternativos contra la discriminacin y de promocin de la igualdad.

* Protestar contra el uso de instalaciones universitarias para el discurso del odio y la discriminacin.

* Cuando acciones islamofbicas, racistas o similares amenacen a profesores o estudiantes, debemos circular peticiones para exigir el reintegro o la reconsideracin de la denegacin de titularidad, o la rehabilitacin.

* Si es evidente que un evento es favorable a la ocupacin y favorable a la guerra, debemos exigir la igualdad de apoyo para la oposicin a la ocupacin, a la guerra y para eventos inter-religiones.

* Cuando ideologas anti-rabes, anti-musulmanas u otras racistas son utilizadas por aumentar el apoyo para la guerra y la ocupacin, debemos fortalecer los lazos entre organizaciones por la paz, la justicia social, contra el racismo y de gente de color.

Cuando los palestinos de Los ocho de Los ngeles fueron arrestados en 1987 y se les amenaz con la deportacin basada en actividades de libre expresin protegidas por la Constitucin, una de las primeras organizaciones que los apoy fue la Liga de Ciudadanos Japoneses-Estadounidenses.

El Centro por la Renovacin Democrtica en Atlanta ha publicado una gua til llamada Cuando grupos de odio vienen a la ciudad.

La Campaa Religiosa Nacional Contra la Tortura ha planificado una campaa en la ltima semana de octubre para hacer pblico cmo los musulmanes son actualmente vctimas de las polticas de guerra de EE.UU., y llama a proyectar su nueva pelcula sobre los abusos en la prisin de Abu Ghraib en Iraq.

Cuando demagogos racistas, islamfobos y antisemitas amenazan con dividir nuestras comunidades, debemos tomar en serio nuestras obligaciones de asegurar la educacin de todas nuestras comunidades dentro y fuera de los campus sobre temas del racismo, el anti-racismo, y la historia de la movilizacin comunitaria.

Durante los aos ochenta, por ejemplo, en un crimen de odio en una pequea localidad en Montana, una familia juda fue atacada durante la fiesta de Jnuca. Toda la ciudad respondi encendiendo menorahs (las velas rituales) en sus ventanas para expresar su solidaridad.

El asesinato en un crimen de odio en 1982 de Vincent Chin, un chino-estadounidense muerto en Detroit durante la histeria anti-japonesa en los aos ochenta, recibi la respuesta de un poderoso movimiento pan-asitico contra el racismo.

Veinticinco aos despus, Estadounidenses de Asia-Pacfico por el Progreso, y socios locales en todo el pas realizaron reuniones nacionales en las municipalidades para aumentar la oposicin de crmenes de odio en ciudades de todo EE.UU.

http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=30&ItemID=14146





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter